TRIÁNGULO PASIONAL EN SAN TIBURCIO.- Adriana Cisneros Garza

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La Dama de Negro, que tal fue su seudónimo,  es afortunada. En su viaje por el Universo de las Letras, ni temas ni inspiración necesita: Mujeres maduras, inteligentes y sinceras, la buscan, la encuentran y le cuentan sus historias. Es el caso de Adela, la protagonista real de esta narrativa tan bien lograda por La Dama de Negro. Esta historia sucedió hace años, los personajes son reales, San Tiburcio es la antesala del camino a Real de Catorce… Ahí hicieron escala el mistero y la magia. También nuestra Autora, fue a ver, oler, sentir y palpar al poblado. Este es el último trabajo que publicamos on line del taller de expresión literaria AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO, de RETOS FEMENINOS. La Dama de Negro es una alumna entusiasta, seria, responsable, respetuosa del Taller y de sus compañeras y quiere ser Escritora. Tiene 32 años y la voy a apoyar en su carrera.

TRIANGULO PASIONAL EN SAN TIBURCIO
Adriana Cisneros Garza

Comencé a ir a ese pueblito cuando era niña… Mis abuelos paternos eran los hacendados de San Tiburcio, en aquellos años en los que por cierto la Revolución estaba a todo furor. Eran días de abundancia y fortuna para mis antepasados: Había una grande y hermosa hacienda, los peones de mi abuelo entrenaban a los caballos y sus esposas hacían quesos para venderlos entre la comunidad o a veces en otras rancherías.

Pero lamentablemente, según cuenta mi padre, los revolucionarios llegaron un día al pueblo arrasando con todo lo que encontraban a su paso.

Por desgracia, llegaron tumbando el portón de la casa grande de la hacienda de mi abuelo Pedro exigiendo comida, armas, licor y un techo donde poder descansar y, tal vez, darse un baño. (Por fortuna no se llevaron a las mujeres… no sé que hubiera sido de mis tías y mi abuela).

Crecí escuchando las historias que mi padre me contaba (él llegó a ver cómo en la noche cuando los revolucionarios ya dormían, mi abuelo escondía sus rifles clavándolos debajo de la mesa de la cocina para que no se los fueran a quitar).

Mis padres me llevaban a ese lugar en vacaciones, pero como era de esperarse yo no le daba el valor adecuado a lo mágico y misterioso encanto de San Tiburcio, pues era una niña y me molestaba no ver televisión o no tener alguien con quien jugar.

Así pasaron algunos años y nosotros (mi padre, mi madre y yo) íbamos cada mes de agosto a San Tiburcio, en el noroeste de Zacatecas, pues es cuando el pueblo festeja en grande a su santo patrono, con una hermosa feria y adornando sus casas con flores hechas con las pencas del maguey o poniendo listones en sus barandales, sin faltar claro los enormes castillos de pólvora puestos afuera del pequeñito templo. También hacen bailes y por toda la feria circula “la tambora”, que la gente contrata. Se acostumbra ir caminando por todo el poblado en grupo, seguidos por los músicos de la Tambora quienes tocan al gusto de quien les paga y, por supuesto, todo esto acompañado de un buen trago de mezcalito de la Sierra, como le dicen allá.

Tengo un recuerdo muy bonito y muy tierno porque cuando iba con mis padres y tenía 12 años, el amigo de mi primo se me declaró y me pidió que fuera su novia, pero le tuve miedo por que él era unos años mayor que yo y allá los hombres eran eso: Hombres hechos y derechos desde muy chicos, así que mi temor me impidió decirle que sí pero… yo ya estaba enamorada de Toño, pues ya antes lo había visto y me gustaba mucho. Era mi primer amor y lo sentía con mucha intensidad.

Después de no sé cuántos años, me dio por ir a las fiestas ¡sola y hecha toda una mujer! Tenía familiares en San Tiburcio y me hospedaba con mi prima. Iba en Semana Santa y también en agosto a las fiestas y a los bailes, pero cuál sería mi sorpresa… Yo que había alimentado durante todo ese tiempo mi amor hacia Antonio y soñaba con verlo y besarlo, con caminar juntos por el pueblo e invitarlo a venir a mi ciudad. Todo se vino abajo. Esperaba encontrármelo y decirle cuánto lo amaba desde aquel día en el que se me había declarado pero… ¡él ya estaba casado y su esposa embarazada!

No puedo olvidar cuando los vi caminando de la mano, ella iba con un vestido verde y él al verme después de tantos años, no pudo contener su sorpresa y tampoco pudo evitar mirarme con deseo (su mirada era la misma de cuando yo era adolescente, pero ahora había adquirido cierta malicia que me resultaba encantadora y bueno, aunque casado pues me parecía más deseable) pero yo estaba herida como gata despreciada. Sólo un detalle me dio la fuerza que necesitaba para continuar y era que Toño había olvidado por completo presentarme a su esposa en ese embarazoso momento.

Fue cuando juré vengarme de él y arrojarme a los brazos del primero que me cortejara en el en San Tiburcio. Me sentía tan humillada y tan tonta ¡yo que lo estaba esperando! Pero él como buen “macho mexicano” y más siendo de un pueblo donde manda el hombre y la mujer lo obedece, pues había hecho lo suyo y se había “robado” a la muchacha y, como se acostumbra, haciéndola suya la noche en la que se iban juntos pues la había embarazado.

Conocí a muchos hombres de San Tiburcio y todos eran muy diferentes a los cuales estaba acostumbrada a tratar. En Monterrey salía con galanes de coches deportivos o cuerpos esculturales hechos en largas horas en el gimnasio y forrados en un traje Hugo Boss y con olor a Minotauro.En cambio allá, los hombres eran unos toros formados por el trabajo rudo del campo y las desmañanadas que se daban para ir a alimentarla majada.

A mi me conocían como La Gringa. Me habían puesto ese apodo porque allá toda la gente es de piel morena y yo soy de piel muy blanca y pensaban que yo era del otro lado. Así que gracias a eso y a mi manera de arreglarme poco usual para ellos (pues era todo, menos una muchacha pueblerina) llamaba mucho la atención de los hombres, me seguían como abejas al panal, y gemían cuando iba pasando frente a ellos. Siempre que mi prima y yo íbamos al baile, nos seguían tratando de conversar conmigo pero los ignoraba, pues obviamente iba a escoger al que me gustara más. Fue cuando conocí a Adolfo… era primo hermano de Toño, pero lo supe hasta que entablé con ambos intensas e ilícitas relaciones al mismo tiempo. Aparte siempre cuidé el no encontrarme con el primo cuando anduviera con el otro.

A Toño lo seguía viendo cada año al lado de su esposa, pero un día conocí a su primo…

Estaba en el baile comprando un bote de agua mientras mi prima bailaba con su novio con quien llevaba ya cinco años, cuando se me acercó un hombre imponente y de gran estatura… Era un machazo alto, de piel oscura y brillosa como el chocolate, vestía un elegante traje de charro y olía a una mezcla de maderas y almizcle… ¡me parecía irresistible!.. Tanto que casi titubeo y por poco le muestro mi nerviosismo, pero logré controlarme y cuando me saludó me dijo:

-Hola, buenas noches… ¿Eres la prima de Lorena verdad?, yo soy Adolfo, para servirte güera.

-Hola…sí, me llamo Adela y soy de Monterrey.

-Sí, ya había preguntado por ti…voy a ser sincero y directo, me gustaste desde el primer momento en que te vi.

-Gracias… ¿Eres charro o por que tu atuendo?

-Así es, yo porto la bandera y aparte de invitarte a bailar conmigo quiero pedirte para que seas mi escaramuza en la Misa de los Charros de mañana a las 12. ¿Aceptas?

-Pero no sé montar a caballo, aunque la verdad me encantaría y bueno me pareces un hombre muy atractivo, así que acepto si me enseñas a montar, Adolfo.

-Por supuesto, mañana paso temprano por ti para irnos a cabalgar por los estanques, luego vamos por la ropa que debes usar, te compraré en la tienda de don Pancho un hermoso vestido.

Y así fue como toda nuestra historia comenzó…esa noche bailamos sin parar y al salir del salón me acompañó a casa de mis tíos, pues se acostumbra que si un hombre te echa el ojo, te cuide y te acompañe al salir del baile (así demuestra su interés en la mujer).

Entre el salón del baile y la casa de mis tíos había un kilómetro de distancia y en aquel tiempo no había alumbrado público en la carretera y, menos en el monte, así que caminamos lentamente acompañados de una hermosa luna llena y algunas estrellas, que luego serían testigos del primer beso apasionado que Adolfo me daría y muchos más de los cuáles yo era presa.

El era estaba soltero y a pesar de que nos juramos amor eterno y yo caí redondita de nuevo, confiando en un hombre de allá, me hizo lo mismo que Toño. Al año siguiente que fui, Adolfo se había casado por obligación y tenía embarazada a la mujer.

Saberlo ya no me había lastimado tanto, cada año regresaba más fuerte, más sabia, más hermosa, más astuta y más liberal. Yo estaba en contra totalmente de la cultura machista que tenían en San Tiburcio y no compartía la mentalidad de nadie, para mi fortuna todo el pueblo masculino andaba tras de mi, así que entre más tiempo pasaba ¡más deseable me volvía para ellos! Y cuando iba a los bailes, bailaba con uno y con otro, con solteros y casados mientras sus mujeres planchaban sus ropas y cuidaban a sus hijos en casa, pues es común que ellos vayan solos al baile y ellas se queden en casa.

También, era la rabia de los primos Adolfo y Antonio que aún estando casados y ya con hijos, me perseguían como canes en celo…competían entre sí para conquistarme y a todos les llamaba la atención la gringa.
Adolfo era…pasión por la vida, demencia nocturna, bohemia en la sangre pues tocaba maravillosamente la guitarra y componía canciones para mí mientras sostenía un wiski entre sus manos y fumaba un Malboro rojo.

Él y yo respirábamos el placer que despide el tiempo compartido. El comenzó a poseerme hasta en mis sueños, lo tuve y me ahogué en él muchas veces y no sé cómo pasó. Un leve movimiento en lo íntimo y me hacía pupila inmóvil, me domaba con su firmeza rugosa y me sentía como yegua enfurecida pero en el justo ámbito del placer que me acogía.

Tenía un poder increíble para rendirme, un tacto divino y siempre una caricia a tiempo y, lo que menos me importaba, era ser su amante.

Era para mí como un salmo sin nombre que luego iría yo a cantar a la misa de gallo, para tratar de lavar mis pecados.

Muchísimas ocasiones fueron las que Adolfo me pidió que nos escapáramos a otro lado e hiciéramos una vida juntos, muchos juramentos escuché entre bardas de sillar y arbustos, allí donde con una fogata y su caballo como guardián y cómplice nos entregábamos año con año.

Hasta vino a buscarme a Monterrey, como prueba de su amor.

El era toda ebriedad ante mi olor y yo era toda locura ante su flama enardecida, era cuando él me volvía blancura deleitable y sutil, luego me volvía complacencia acariciable, me vertía, me ofrecía, y el fin: el peso tibio del durazno.

Antonio, en cambio, era la ternura y la plática en medio de cándidos besos de respeto y admiración…yo me lo bebía y luego él se deslizaba por mi garganta (eran cosas que no hacía con su mujer). Luego se materializaba en mi vientre y sus lágrimas formaban una escultura en mi rostro, los encuentros con él eran entre encajes y rosas, entre misterio y poros encendidos. Él me hacía eterna.

Como un topacio, se escondía debajo de las piedras comunes y luego aparecía deslumbrante y galante en medio de las oscuras calles empedradas o en la cima de amapolas que luego me daba en ramillete y destrozaba en mis montañas.

Se iba metiendo al palacio y abría todas mis puertas, el zafiro oculto se volvía mármol resbaloso hasta que recobraba su volumen fermentado.

Hubo un momento en el que los primos se dieron cuenta de que sostenía relaciones con los dos, pero eso en vez de retirarlos de mí, los acercó más y no les importaba “compartirme”. Ambos me dedicaban canciones en público, delante de toda la gente durante la fiesta charra, Antonio tocaba para mí y me cantaba ¡frente a su esposa! Y Adolfo me aventaba su sombrero en señal de que me brindaba sus suertes charras.

Como era de esperarse “pueblo chico e infierno grande”, allí se corrió la fama de que yo era una “tumba hombres” jajaja. Y hasta cierto punto eso me caía muy en gracia pues cada vez cuidaba más mi apariencia y mis atuendos cuando iba a ir de vacaciones a las fiestas del pueblo, todos me miraban como si yo fuera una perdida, pero eso me resultaba muy motivante.

Del arte de la seducción siempre había pretendido mucho más que dejar una huella pasajera. Dejaba en mis hombres algo más, lo dejaba en sus mentes con el recuerdo inolvidable de mi perfume, mientras que por sus cuerpos les corría el veneno de mis entrañas y la forma en que yo los amaba.

Del arte de la seducción vienen desafíos serios, como lo que implicó para mí dejar de verlos, dejar mi vicio que eran sus pieles bicolor pues Antonio era blanco como la nieve y Adolfo chocolate de sabor incandescente.

Nunca me importó que sus mujeres me miraran con coraje y envidia cuando nos encontrábamos de frente.

Pero como siempre lo dije, seducía para “permanecer”…y así fue…para mi nada era prohibido, ni fresca primavera ni verano candente, tampoco me importaba quemarme con el fuego de sus besos.

Diga lo que diga la gente, ¿qué importa? Como dice el dicho lo que digan los demás, está de más, pero si caminas de la mano de tu amor no importa que no entiendan ¡no hay nada que explicar!

No hay amor prohibido: Lo prohibido es retener y callar y prohibirse aquello que los demás dicen que es prohibido. Me acordé de aquella frase en una barda de Paris: Prohibido Prohibir.

Seis años han pasado ya de aquellos amores que dejé varados en el tiempo, he tenido ganas de ir al pueblo de nuevo, allí es un lugar donde el tiempo se ha estacionado. Cada vez que el aire me da en la cara o la luz de la luna me acompaña, los recuerdo… Comienzo a delirar y prometo intentarlo y correr a buscarlos. Sé que me esperan, pues me mandan saludos con mi prima cada año, cada fiesta a la que esperan que yo vaya, y el mensaje sigue siendo el mismo:

Dile que la amo, dile que no la olvido.

MOTEL BAJO EL CERRO DE LA SILLA.- Telma Chávez Meza

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MOTEL BAJO EL CERRO DE LA SILLA
Telma Chávez Meza


Es un día muy bello, son días de primavera, vísperas de la llegada del verano y hay unas lluvias tan intensas que incitan a dar un placentero paseo por toda la ciudad. Aunque a mí, en lo particular me gusta más el otoño porque es cuando los días son más variados en cuanto al clima y el calor es menos intenso. Me gusta, tal vez porque empiezan a caer las hojas un poco amarillentas y secas, será por su ciclo o por la tristeza de caer y no levantarse jamás.

¡A estas horas de la mañana llueve con tanta intensidad!, justo cuando habíamos decidido Al y yo pasar el día y la noche entera, recorriendo las avenidas de esta gran ciudad y ¿por qué no? si se puede y nos alcanza el tiempo, disfrutar de nuestra compañía y contemplar los bellos paisajes que nos ofrece la naturaleza.

Lo que no sabe mi querido Al, es que yo he decidido terminar con esta aventura, de la mejor manera posible, para iniciar una nueva.

Nos hubiera fascinado conocer juntos infinidad de lugares sin andar escondiéndonos y compartir en ellos nuestra vida. Bueno, no deseamos que sea así, al menos yo no, tampoco lo hablamos mucho pero son cosas que algún día pensamos hacer y hoy ha llegado este día. Esto nadie lo decidió solamente son los designios del destino.

Pero este paseo resultará algo muy, pero muy intenso, ya que las lluvias de mayo no nos permite saber cuando llegaran y cuando no, se presentan de repente y eso hace más bonito el día, aunque uno no deja de de quejarse por el bochorno que se produce después de las intensas lluvias.

Pero me entretiene ver cómo empiezan las grandes avenidas a llenarse de la torrente, que la gente comienza a resguardarse bajo los árboles o en algún lugarcito de cualquier plaza comercial, el tráfico se vuelve más lento y, en el entorno, se distingue el singular escudo de nuestra ciudad: el Cerro de la Silla.

Estamos rodeados de grandes montañas con frondosos árboles, aún nos queda algo para disfrutar sin tener que salir de la ciudad y mucho menos hacer un gasto excesivo, deleitarse con la comida tan rica que se venden en nuestros tantos y variados restaurantes.

Siempre he deseado un paseo así y poder disfrutar cuando menos de un elote asado, o llevar a casa el pan de elote tan famoso que se prepara en las orillas de las carreteras.

Por estos rumbos hay tantos lugares para visitar y qué decir de no hospedarse, aunque sea por un día. Hay lugares para eso y los moteles de paso son buena opción para una pareja como nosotros, que podemos entrar por horas, pero los hay también para hospedarse por varios días. La hospitalidad de la gente siempre es de la mejor, al igual que las instalaciones. De eso no hay duda.

Hay hermosas cabañas para una familia completa o grupos de amigos. Desgraciadamente eso es algo que Al y yo no hemos podido hacer, a pesar de tantos años de vivir aquí, pero a veces lo impide el no tener tiempo ni dinero para dar un gran recorrido por todos estos paisajes. Qué bonito es cuando lo haces en pareja, con el ser que amas, aquí no habrá playas pero hay ríos y presas.

Tenemos tantos museos, que, por vivir tan de prisa, nos olvidamos de visitar, tantas plazas comerciales dónde puedes encontrar de todo en un solo lugar, y la gente tan hermosa con su gran estilo norteño. Me gusta mi estado y aunque yo no soy nacida aquí, me siento como si lo fuera.

No terminaría de escribir tantas maravillas que hay a nuestro alrededor, pero limitadamente mi querido Al y yo sólo tenemos menos de 24 horas para hacer de este día el más maravilloso que hayamos tenido en nuestras vidas, aunque fuera el único y el último.

Será inolvidable como el primero cuando nos conocimos, pero desgraciadamente tenemos un itinerario muy corto, por supuesto que no para hacer el amor, eso nunca será tan corto.
Pero aquí hay tanto lugar para disfrutar de día como de noche, aunque la noche no se hizo para nosotros y, aun así, rompemos las barreras para escaparnos de vez en cuando, a escondidas de la gente. Cuando empieza a oscurecer, tenemos que olvidarnos por completo de disfrutar de una noche intensa de baile, de una borrachera juntos, de un amanecer abrazados uno del otro.

Como dice Al, volvamos a la realidad: nos conocimos en una época equivocada. Yo no creo que sea eso, simplemente, nuestros destinos eran otros.

Realidad o no, está llena de amor, de pasión, al final del día de lo único que pudimos disfrutar fue de una buena sesión de sexo y compañía agradable y una visita rápida a un rancho en las afueras de la ciudad lejos del ruido y de todos, en el cual al llegar sólo nos tiramos en la sombra de un grandísimo árbol, con una eterna libertad y confiando en la soledad. Nos despojamos de lo que traíamos puesto para derrochar caricias y abrazos por nuestros cuerpos, después de disfrutar de una ligera comida y una deliciosa cerveza. No soy muy fan de beber, pero la ocasión lo amerita.

La sesión para iniciar el ritual del sexo siempre se va en caricias tiernas hasta terminar exhaustos. Hace varias semanas no nos disfrutábamos tanto, pero hoy se dio la oportunidad y esas oportunidades se aprovechan sin más que pensar hacerlo todo, bajo la naturaleza y una ligera lluvia que no cesa. Nuestras manos entrelazadas y los labios unidos, gozando el momento, sus manos tan varoniles, no dejan de deslizarse bajo mi falda jugueteando con mi intimidad ya tan húmeda de tanta excitación, ocasionándome ligeros espasmos.

Yo no necesito incitarlo para sentir su firmeza y su siempre excitación hacia mi. Al se enciende con un simple beso y eso hace la relación más intensa. Sus labios suben y bajan como si fueran las gotas de agua que caen en nuestros cuerpos, su cabello tan húmedo por la lluvia y sus ojos tan brillantes llenos de erotismo, hacen una combinación perfecta para solo verlo y excitarme hasta pedirle que siga y no se detenga dándome mas placer hasta caer desfallecidos, ese momento se hace eterno que cuando llega la hora de despedirnos. Lo prolongamos tanto como si en cada despedida supiéramos que no volveremos a vernos, pero al contrario son más ansiadas y mucho más intensas.

Sobre todo cuando ya eres capaz de volar los extremos de la realidad, caminar por otro punto de la ciudad y escapar en medio de la noche de una casa, sin importarte nada, que más que hogar parece tu prisión. Es algo tan furtivo, pero tan excitante y lleno de emoción, preocupante por los chismes de la gente, pero la pasión y el amor de estar con esa persona… puede más que todo eso, salir huyendo en medio de la nada, pero con una llamada de consuelo y esperanza. Se logra mucho, sobre todo caminar por la noche en medio de calles tan llenas de peligro, para pasar una madrugada en brazos de otro hombre, que siente la soledad, igual o peor que yo, solo nuestros besos y caricias mitigan esta tristeza que sentimos, de no poder estar juntos, amanecer y desayunar juntos, eso será imposible, porque hay alguien en la lejanía esperando por ti, sólo para seguir fastidiando tu existencia. ¿O será acaso que también le teme a la soledad?

Llegar a la cita y hora señalada ha sido lo único deseable en este día. Arrancar a toda prisa con las ansias a flote del deseo, al llegar a nuestro destino, no puede pensar uno en hablar sino nada más que en despojarse de las ropas. El calor es tan intenso, es un lugar diferente, no tan elegante pero eso no importa. Para disfrutar lo que sentimos y deseamos, el motel de paso bajo el Cerro de la Silla es lo de menos. A él, con su pantalón negro con unas ligeras rayas blancas y su camisa de un tono gris como nuestras almas, no le favorece mucho ese color, pero para mi siempre se verá muy bien, con un corte de cabello tan juvenil que esconde su pelo entrecano pero con su cara tan sexy y una sonrisa tan seductora, pero sus ojos con un brillo tan diferente al de otros días. El, tan alto que apenas logro llegar a sus hombros, pero tan fuerte que me asfixia con sus besos y caricias, que me vuelven loca con tan solo verlo y aspirar su olor y yo tan simple pero tan excitada que sólo espero el momento de su ritual, comienza a mover las manos de un lado a otro acariciando mi cuerpo entero, introduciendo lengua y dedos por mi intimidad, una y otra vez, buscando cada una de mis partes íntimas, hasta lograr retorcerme en sus brazos y gemir como fiera en brama pidiendo que no se detenga y continúe así hasta alcanzar juntos el clímax y sentir correr ese líquido tan caliente que demuestra que la pasión y el amor pueden existir en dos personas que no nacieron para estar juntos, y rompen las reglas para poder estar aunque sean en esas noches furtivas y tan intensas de pasión…

Pero al paso de los días siempre habrá algo que nos haga volver a unirnos, más no se cómo sucedan las cosas de ahora en adelante, porque me encuentro en un momento crucial para revelarle un pequeño secreto a mi querido Al, que he venido postergando por nuestra situación. Aún no me atrevo a revelárselo, pero sé que se enterará de todas formas. No me decidía pero creo que llegó el momento y no hay vuelta atrás, en tantas tardes de pasión y tantos días de amor, algo tenía que surgir de todo esto. Sé que por esto, mi mundo y el de Al cambiarán drásticamente después de días tan intensos y noches tan apasionadas como tantas otras. Ha quedado dentro de mi una huella imborrable, la cual es y ha sido la unión más fuerte que quedará entre nosotros, digo quedará ya que no habrá poder humano que me haga decir lo contrario, porque esa huella difícilmente desaparecerá. Crecerá, pero no cerca de él, si no lejos, a la distancia a miles de kilómetros. Es la culminación de un gran amor, pero también el fin de un matrimonio que hace mucho esta destruido…el fin de una historia…

Y el comienzo de otra.

LOS MARIACHIS CANTARON… Ámbar García Pulido

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LOS MARIACHIS CANTARON…

Ambar García Pulido

Era abril y el reloj marcaba las 8:45 de la noche. Pegada a la ventanilla del avión, Amanda alcanzaba a ver las luces de su bella Guadalajara. Su corazón experimentaba miles de sensaciones al mismo tiempo pero, indiscutiblemente, sobresalía la emoción y la dicha de estar de regreso en casa. Se daba cuenta de que realmente ¡la había echado de menos!

Habían transcurrido ya ocho años desde que tomó la decisión de seguir sus sueños y aprovechó una oportunidad, para terminar la carrera de leyes en España y ese día, por fin estaba de vuelta.

Acababa de cumplir 30 años, había dedicado gran parte de su vida en lograr convertirse en la mujer exitosa que ahora era: La Licenciada Amanda Heredia Chacón, una mujer que causaba admiración en hombres y mujeres debido a su carácter fuerte y determinante, aunque era fácil quererla cuando se le conocía bien. Amaba a los niños y a su trabajo por encima de todo, estaba satisfecha con lo que había conseguido en España y sobre todo tenía claro que el matrimonio no era una opción para ella, y así se lo hacía saber a cada hombre que se cruzaba por su camino, pues prefería la soltería, a lidiar con “relaciones conflictivas” y hasta el momento no había conocido a nadie que le hiciera pensar lo contrario.

Sus pensamientos se interrumpieron cuando el piloto anunció que iniciaría el descenso del avión, por lo que a las 9:05 pm, Amanda estaba pisando tierra mexicana.

La invadía la urgencia por reencontrarse con su familia, tenía prisa por tomar su equipaje, una vez que ya tuvo todo en mano, sus ojos recorrieron poco a poco a la multitud que se encontraba en el aeropuerto, esperando encontrarse con caras conocidas.

De pronto fue sorprendida por unas manos de alguien quien, al cubrirle los ojos le decía: ¡estás de regreso, no sabes cuánto te extrañé! Era Santiago, su único hermano, seis años menor que ella. Se había titulado de ingeniero el verano pasado y estaba emocionadísimo de reencontrarse con su hermana. Amanda no pudo contener las lágrimas y llenó de besos a Santiago mientras sus padres se incorporaban para darle la bienvenida.

-Papá, mamá los extrañé mucho, no saben la felicidad que innunda mi corazón.

-Nosotros también estamos felices hija, pero sabíamos que valdría la pena la espera y… mírate ¡estás preciosa, y convertida en toda una profesionista!

Su madre no paraba de abrazarla, mientras se dirigían al coche. El camino a casa de sus padres fue increíble. Todo era tan distinto, que por un momento tuvo la impresión de que se trataba de la primera vez que estaba en tan hermosa ciudad. ¡Y sí que era hermosa¡. Llena de luces, de grandes avenidas, edificios con verdadero arte arquitectónico y sus templos barrocos. Definitivamente algo que sus ojos extrañaban mucho.

La lluvia no cesó durante toda la noche, pero la mañana la sorprendió con un espléndido sol. Amanda despertó muy temprano para arreglarse. Eligió una blusa color turquesa estilo campesina con los hombros al descubierto, una falda negra larga y estrecha que le resaltaba aún más la cintura, sus cómodas sandalias negras, y como única joya, un precioso brazalete de turquesa, y qué decir de su larga y abultada cabellera negra y esos ojos grandes y profundos, dignos de ser tapatíos.

Había decidido ir a ver a un licenciado amigo de su padre, que la ayudaría a incorporarse a un bufete de abogados para comenzar a trabajar cuanto antes.
La cita era a las 10:00 de la mañana para tomar un café, así que salió más temprano para disfrutar del recorrido por esas las calles de su ciudad, esa preciosa mezcla entre la tecnología y su sabor de antaño.

El olor a tierra mojada la acompañaba por todo el trayecto. Vio sus hermosas plazas con niños corriendo y jugando, sus templos grandes y elegantes, “el centro histórico de Guadalajara”, “la Catedral” uno de los lugares mas visitados , “El teatro Degollado” bello monumento custodiado por Apolo y las nueve musas, qué decir de “La Rotonda de los Hombres Ilustres” lugar donde se conservan los restos de los hijos predilectos de Jalisco, un sin fin de museos de arte, y esos mercados en los que se puede encontrar de todo y cuyas actividades comienzan desde muy temprano. Una ciudad de historia que va siempre a la vanguardia.

Apresurada llegó a aquella cafetería, realmente nunca había visto a este hombre, así es que se limitaba a observar cada mesa, no sabía si se encontraría con un hombre mayor, muy formal, o un joven iniciando su carrera, y un tanto informal. Su mirada se detuvo en una de las mesas, un caballero de aspecto casual, sencillo e interesante se levantó para limitarse a decir:

– Supongo que tú debes ser Amanda Heredia, ¿no es así?

Ella estaba un poco nerviosa, pues a pesar de tener tanta experiencia para tratar negocios, ese hombre tenía algo que los demás, no. Ese hombre realmente la había cautivado con su cordial sonrisa.
–Hola, efectivamente soy Amanda. Usted debe de ser el licenciado Alejandro Corral –contestó Amanda con un gesto de amabilidad.

–Sí, toma asiento y por favor háblame de tú, que me harás sentir un viejo.

–Bueno, esta bien Alejandro, y de eso de las edades mejor ni hablemos, ja já.

–Pero qué dices, no sé que edad tengas pero… ¡luces muy guapa!

–Muchas gracias, pero… bueno a lo que venimos, estoy muy interesada en comenzar a trabajar, acabo de llegar de España y he trabajado allá durante tres años, hasta que me dí cuenta que era el momento de regresar y aquí estoy dispuesta a empezar cuanto antes.

Alejandro la escuchaba mientras observaba y sacaba sus propias conclusiones, pues no sólo era guapísima, si no que además era una mujer inteligente y se notaba que no era alguien que mezclara los negocios con el placer.

Amanda, por su parte, se esmeraba en exponerle sus deseos por trabajar, al mismo tiempo que reconocía que había en él algo innegablemente eléctrico que le impedía dejar de verlo y sentir una comodidad irrazonable.

Terminaron la charla de negocios con éxito, pues ella iniciaría labores la siguiente semana, por lo que les sobró tiempo para hablar un poco más sobre ellos y fue él quien tomó la iniciativa.

–De modo que eres tapatía, me imagino que extrañabas México y por supuesto Guadalajara.

–¡Sí, bastante! No hay comida como la de aquí, esas ricas tortas ahogadas mmm! Créeme que es de lo que más se extraña.

–Me imagino, yo no tengo mucho en la ciudad pero es un lugar mágico que te conquista día con día, aún me falta mucho por conocerla. Lo que me ha dejado cautivado es la riqueza de museos, las actividades culturales y la famosa fabricación del tequila, en realidad una vasta diversidad de actividades que te encuentras.

–Amanda estaba feliz, se sentía como una niña al escucharlo, y en un arrebato preguntó:

– ¿Tienes planes para hoy, por qué no vamos a Chapala?

–Ja já, Chapala , perfecto no se hable más…

Abordaron el choche de él y emprendieron camino al Lago de Chapala, el cual proporciona frescura y no alcanza los niveles de calor ni frío que hay en las localidades a sus alrededor. Esta ubicado a 45 minutos de Guadalajara y es un municipio más de Jalisco. A su alrededor hay miles de puestos entre comida y artesanías. Y ahí estaban llegando Amanda y Alejandro y se dedicaron a recorrer el precioso lago en donde se posa el sol al caer la tarde, de una manera espectacular.

Alejandro extasiado por tan hermoso paisaje, se daba cuenta de que ella era una perfecta compañía, por lo que se propuso no dejarla ir.

–Amanda, tú eres una mujer muy inteligente, muy fuerte, estás llena de vida, y una mujer así, siempre me resulta interesante, no tengo los fundamentos suficientes, hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien con una mujer y me encantaría que me dieras la oportunidad de comenzar algo juntos…

Amanda quedó paralizada, pues si bien era cierto que nunca había conocido un hombre como él, no se sentía preparada para abrir su corazón.

Fueron alrededor de 20 minutos de total silencio, entre los colores violeta que pintaban la tarde, las gaviotas posándose en el muelle y los vendedores de elotes y tamales que dejaban escapar ricos olores.

Hasta que por fin Amanda tomó la palabra, mientras a lo lejos los mariachis tocaron una serenata al atardecer.

–¿Sabes Alejandro?.. estoy loca, ¡realmente perdí el sentido! Pero no voy a quedarme con la duda, no voy a quedarme con las ganas y creo que parte del éxito en la vida es cumplir las metas profesionales, pero si éstas no vienen acompañadas del amor nunca están completas, por lo que sí, ¡quiero tomar el reto!

El la tomó en sus brazos y sellaron su amor en un tierno beso, en el cual sus labios confirmaban la química mutua y, con un abrazo cargado de esperanza,
quedándose con una nueva ilusión, una intriga, una aventura, una duda o una oportunidad encendida, que les ofrecía la Perla Tapatía.

UN ACUARIO EN EL DESIERTO.- Ruby García

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UN ACUARIO EN EL DESIERTO 

Ruby García
El cantar de los grillos se oía a lo lejos, una brisa jugaba con sus cabellos mojados, el suelo todavía húmedo por el rocío de la noche y la luna llena, los acompañaba como lumbrera. El ambiente perfecto para su pajamas night (piyamada).

Después de un día cargado de tantas actividades: nadar, pasear en bicicleta, ir de pesca y más, los niños al fin habían decidido sentarse junto a la fogata. Cantaban, reían y comían deliciosas salchichas y bombones asados al fuego.

Estaban extasiados por el ambiente y el lugar. Tendieron una manta en el suelo, se dedicaron a contemplar el firmamento lleno de estrellas y jugaban a ver quién adivinaba más constelaciones y, si tuvieran suerte esa noche, hasta una estrella fugaz podrían observar para pedir un deseo.

El silencio reinó por varios minutos, pero fue interrumpido por el menor de los niños:

-¿Mamá tu crees que hay vida en otros planetas?

-Claro que sí. Interrumpió abruptamente su primo. En la escuela la Miss nos explicó que nuestro sistema solar es una pequeña parte del Universo y que no dudaría que hubiera otros planetas con personas y…

-Yo también creo que existen los marcianos. Añadió el otro primo. El otro día vimos una película en la Tv donde salían unos marcianos y luego…

-A ver niños, vamos a ver, lo que yo si les puedo asegurar es que en donde vivía de soltera había, bueno todavía existe, un lugar donde la NASA investigó y sigue investigando acerca de las aguas que se encuentran en ese lugar ya que se presume que contienen bacterias primitivas y podrían ser indicios de vida extraterrestre.

-¿Qué quiere decir eso tía? Preguntó Aldo.

-Aldo estas pero bien… bien… cómo decirte, cómo te explico, mira, lo que significa es que… bueno tía mejor explícale tú, porque a mí no me va a entender… ya ves como es.

-Mira: Es como un acuario extraído de los comienzos de la vida: vegetación espesa, bancos de peces y otras formas de vida significativos. Este lugar es considerado como un extraño laboratorio natural que sirve para demostrar teorías sobre los comienzos de nuestro planeta. Podríamos decir que es una ventana al antiguo mundo.

-Tía acaso… no me digas… déjame adivinar de pura casualidad estás hablando de Cuatrociénegas, Coahuila? Cuestionó Diego, el mayor de ellos.

-¡Sí! ¿Cómo lo supiste?

-Bueno porque mi mami nos enseñó fotos de ese lugar y por lo que se mira está bien “padre”.

-Sí ustedes nacieron de éste lado y no alcanzaron a conocer el lugar, pero está considerado como Patrimonio Nacional.

-¿Y eso qué quiere decir tía? Añadió Aldo.

-¡Ay Aldo! tú y tus preguntas del millón.

-Miren: México está entre los primeros lugares del mundo que cuenta con una diversidad biológica exquisita y entre las zonas de esta extraordinaria riqueza encontramos el Valle de Cuatrociénegas. En 1994 este lugar fué declarado por el Gobierno Mexicano como Area de protección de Flora y Fauna. Es el hogar de más de 100 especies de animales y plantas únicas en el mundo. Alberga uno de los humedales más importantes de México. Formado por más de 200 pozas, ríos, lagunas y ciénegas. Las aguas subterráneas entre las pozas, comparten miles de comunidades microbianas que forman estructuras fósiles similares a las halladas en Marte, y es quizá el único lugar del planeta en que las bacterias siguen siendo el alimento de caracoles y peces (como sucedía al principio de la vida).

-¿Y a quién se le ocurrió ponerle el nombre de Cuatrociénegas? Preguntó Gilberto.

-El nombre de Cuatrociénegas de Carranza hace referencia a las ciénegas que forman los abundantes manantiales que hay en los cuatro puntos cardinales y por haber sido cuna del primer jefe del Ejército Constitucionalista: Venustiano Carranza.

Aldo con un espíritu de escepticismo añadió:

-A mí se me hace tía, que es puro cuento todo esto…

-De ninguna manera, todo lo que te digo está científicamente comprobado.
Hace varios años la prestigiosa revista National Geographic hizo un reportaje en el área llamándola: “Un Acuario en el Desierto Mexicano”. Recientemente un grupo de científicos italianos, mexicanos y estadounidenses han estado explorando el sistema de cavernas y canales y la investigación en el área sigue en curso. Los geólogos desean descubrir la fuente del agua que alimenta las pozas en el valle.

-¿Y si nos fuéramos de vacaciones para allá que veríamos mami? Me gustaría invitar a mi amigo Matthew.

-Bueno, podemos encontrar enormes montañas arenosas, dorados desiertos, así como pozas con cristalinas aguas.

Disfrutaríamos de un oasis en el desierto, cuyas pozas y aguas cristalinas te harían enamorarte no solo de la ciudad de Cuatrociénegas sino también del Estado de Coahuila. Es un escenario ideal para el ecoturismo.

-No, por favor no, Aldo no preguntes que significa ecoturismo. Nada tiene que ver con los ecotaxis ¿ok?

Todos se rieron por el comentario de Diego.

-La Poza de la Becerra, el Río Mezquites y la Poza Azul son ecosistemas únicos que albergan una extraordinaria biodiversidad. Las aguas de La Poza de la Becerra y las Playitas son ejemplos donde la visibilidad en sus aguas es muy buena especialmente bajo el sol del mediodía. En algunos lugares, el buceador puede mirar la arena revolverse en los borbollones de tal modo que parece un pequeño crisol de agua en ebullición. Estos lugares son ideales para los que buscan la soledad en la naturaleza.

Las dunas de yeso estampan una postal inolvidable en la memoria de quienes las visitan.
En el centro del Pueblo se ubica el Museo Casa Carranza, hogar del Héroe Nacional donde se pueden apreciar retratos de Venustiano Carranza así como de su muerte y episodios de la Revolución Mexicana.

En las Bodegas Ferriño Vitali se puede degustar de la tradición vinícola del valle.

La Casa de la Cultura muestra una colección extensa de objetos elaborados por las tribus que habitaban la región.

-Ay tía, a mí se me hace que ese lugar ha de estar bien aburrido. Aldo añadió con un timbre de decepción.

-¡Qué te pasa!, si hay muchas cosas qué hacer, dice mi mami…Agregó Diego.

-En efecto La belleza de las pozas en Cuatrociénegas brindan un marco ideal para la práctica de deportes náuticos.

-Por favor Aldo no se te vaya ocurrir preguntar que son deportes náuticos. Diego insistente, exclamó.

Y todos soltaron carcajadas.

-El visitante puede bucear, es decir explorar un mundo subacuático y acariciar los peces sintiéndose completamente seguro en este medio. Para desarrollar esta actividad no se requiere poseer un gran estado físico, ni un estilo de natación definido; solo basta aprender bien los aspectos técnicos del buceo para realizar una inmersión tranquila y placentera. Este deporte ayuda a salir de lo cotidiano, combatir el estrés y conocer un extraordinario universo acuático.

También El surf es un deporte muy completo, obliga a entrenar. Es excitante, agotador y con mucha adrenalina. Para el kayakismo se requiere sangre fría y nervios de acero, las personas que reman en kayak experimentan un punto de encuentro entre la habilidad de maniobrar su embarcación en ríos peligrosos y la agresividad implacable del agua que con sus rápidos pone a prueba el temple de los intrépidos.

El windsurf es una combinación perfecta entre el surf y los barcos de vela. En los últimos años, este deporte ha dado un gran giro, llevando la especialidad al extremo, cuando los windsurfistas aprovechan la velocidad que les da el viento para usar las olas como rampas y efectuar todo tipo de saltos.

Uno de los deportes que más ha evolucionado con el paso del tiempo es montaña en bicicleta, convirtiéndose en una modalidad mucho más arriesgada y divertida para disfrutar de parajes inaccesibles y los senderos más complicados.

-¿Y que pueden hacer los menos afortunados como Gilberto que por comer tantas tortillas de harina no podrían practicar estos deportes de alto riesgo? sarcásticamente agregó Aldo.

-Párale yo no estoy gordo, tengo músculos en reposo, pero nada más.

-Ya niños no se peleen. Bueno contestando a tu pregunta los que desean vivir un momento más relajante, pueden elegir un paseo a caballo y recorrer montañas, parte del desierto y ciénegas con toda la familia, disfrutando de hermosos momentos. Lo ideal es realizar esta cabalgata guiados por personas expertas de la zona con dóciles caballos. Si se va a realizar una cabalgata corta, no es necesario saber montar. Una rápida charla teórica con el guía es suficiente para aprender a tomar las riendas. Cuando la excursión dura más de un día es aconsejable tener experiencia para no terminar agotado. Las cabalgatas no representan grados de dificultad considerables, ni restricciones de sexo, edad o condición física, solo se deben tener ganas de contemplar el paisaje de un modo diferente.

-¿Mami y tú por qué crees que sería interesante visitar este lugar? añadió Gilberto.

-Bueno porque lo que verás y experimentarás cuando visites este lugar es un pequeño regalo que nuestra Madre Naturaleza formó con sus propias manos. Podrás investigar el significado que encierra este lugar cuando entiendas los alcances que pueda tener sus hallazgos y seguramente lo apreciarás mejor. También aprenderás a respetar los elementos que dan vida a esta obra.

Uno por uno empezó a cerrar los ojos por el cansancio, cuando Gilberto interrumpió súbitamente y gritó:
-Miren, miren allá una estrella fugaz, vamos a pedir un deseo. Rápido, rápido pidan un deseo.

Todos miraron y pidieron el deseo. De repente Diego interrumpió y dijo:
-Yo ya sé cual fue el deseo de mi tía

Y Aldo añadió ¿Cuál?

-Volver a estar en Cuatrociénegas, Coahuila.

A lo que su tía asintió con un ligero movimiento de cabeza.

DUNAS, BALLENAS Y TEMAZCAL.- Aimée Landeros Kehoé

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DUNAS, BALLENAS Y TEMAZCAL


Aimée Landeros Kehoé 

-Hola Alex, ¿qué haces aquí?

-Vine a visitarte, tenía ganas de verte y aquí estoy.

-¡Qué sorpresa !

-Ven, vamos a dar una vuelta

Mientras tanto, María no se explica cómo es que Alex está ahí, no sabía que había regresado a México después de casi un año de vivir en Francia.

-Has manejado una cuatrimoto?

-No Alex ¿por?

-Ven, mira, súbete.

-¿Estás loco?

-Tranquila, yo voy a ir junto a ti, con tu mano izquierda vas a cambiar las velocidades y con la derecha vas a dar velocidad, de acuerdo a como tú quieras avanzar, ¿ok?

-Alex ¿pero cómo crees? ¿En dónde estamos?

-En Los Cabos, vamos a dar una vuelta por las dunas, ¡es maravilloso! Ya lo verás.

-¿Oye pero como llegamos hasta aquí?

-Eso no importa, disfruta el paseo y deja que la brisa llene tu cara y tu cuerpo durante nuestro recorrido.

-Alex, pero nunca lo he hecho antes.

-Tranquila anda, avanza.

María, con todo y su nervio por manejar una moto por primera vez, se dejó llevar y empezaron a avanzar por un camino de arena escoltado por pequeños arbustos distintivos del desierto.

-¿Cómo vas María?

-Alex, esto es increíble.

-Y espera a ver el final de este recorrido.

Y así, Alex y María viajaron durante media hora, aproximadamente, hasta llegar a una pequeña cascada en medio del desierto donde pudieron refrescarse por unos minutos antes de continuar su aventura.

-¿Estás lista para continuar?

-Sí, ¿a dónde vamos ahora?

-A un lugar donde yo lo considero lo más parecido a la libertad, ven, sígueme.

Poco a poco, el camino trazado por los cactus se fue desvaneciendo y al mismo tiempo, la sensación de libertad y gozo infinito se apoderó de ellos, viajando únicamente sobre un espacio donde lo único que existía era arena. María, tratando de poner a prueba su libertad, estalló en un grito de emoción tan fuerte como sus pulmones se lo permitieron y lo suficientemente tenue para ser callado por el mismo viento. De esta manera llegaron al tan esperado final del viaje, donde el mar gritaba el rompimiento de sus olas y con esto, la brisa envolvía a María y a Alex en una tranquilidad y una paz celestial.

-María, ¿estás bien?

-Alex, no me quiero ir nunca de aquí.

-Ven, vamos a unirnos con la naturaleza.

-¿Más?

-Sí, más.

-Alex, ¿pero cómo le haces? Estábamos en la playa y ahora estoy encima de esta lancha a toda velocidad, qué delicioso es sentir desde aquí, en medio del mar, como mi cara se humedece con la brisa que rompe en mi rostro… ¿por qué te detienes Alex?

-Espera, mira hacia allá, a tu derecha… ¿viste eso?

-No Alex, ¿qué es?

-Mira…. Ese borde negro sutil en medio del mar, ¿lo ves?

Con lágrimas en los ojos María no puede describir la emoción que siente.

-¡Alex… son ballenas!

-Así es, mira de este otro lado, están rodeándonos. Si permanecemos aquí en silencio probablemente logramos tener su confianza y las podremos ver más cerca, espera.

María no puede creer lo que está viviendo y pareciera que los delfines reciben su alegría ya que empiezan a saltar junto a ellos a no más de 4 o 5 metros.

-Alex, mira eso, parece que los delfines están festejando nuestra visita, ¡escucha como cantan!

-¡Si María, esto es muy cercano al paraíso!

Y en pocos minutos, con el motor prácticamente apagado, las ballenas decidieron acercarse junto a la lancha para recibir la alegría y el gozo de quienes las observaban y, por supuesto, como todo buen niño lleno de curiosidad, un pequeño ballenato saca su cabeza para descubrir lo que estaba pasando fuera del mar.

-Wow, esto es increíble Alex.

-¿Qué tal te caería un chapuzón?

-Jajaja, me encantaría pero aquí no me atrevo por muy lindas y pacíficas que están las ballenas.

-Jajaja, por supuesto que no. ¿estás preparada para un baño de agua helada?

-Claro que no. Oye pero espera, ¿Dónde estamos ahora?

-En un lugar totalmente opuesto a donde estábamos.

-¿Dónde?

-En un río subterráneo en Xcaret.

-Oye pero… no entiendo nada, me estás engañando, eso está totalmente del otro lado de Los Cabos, estamos en la Riviera Maya.

-Sí, por lo que veo si sabes algo de geografía ¿eh?

-No te burles, explícame que está sucediendo.

-Ven, ponte tu snorkel y sígueme.

-Oye, espera… esperaaaaa. ¡Esto está helado!

-Sólo es el principio, conforme empecemos a nadar sentirás el agua más templada.

-No Alex, no puedo.

-Sí, ven sígueme, porque además aquí no podemos separarnos, los paisajes de este río subterráneo son tan hermosos que pueden hacerte ir a investigar y no quiero perderte.

-Sigo sin entender qué está sucediendo, pero lo que estoy viviendo no me lo quiero perder por nada.

-Mira María, estás pasando por distintas cavernas y cuevas subterráneas donde, aún con los pocos rayos de luz que llegan, el agua es total y absolutamente cristalina.

-Parece cielo lleno de estrellas. Estrellas formadas por el reflejo de los rayos con el agua.

-Sí y mira, ahí hay unos fósiles marinos. ¿Habías visto algunas vez uno?

-Jamás.

-Pues ahora ya los viste. Oye… ha sido un viaje lleno de emociones ¿cierto?

-Sí.

-Ven, vamos a tomar un Temazcal

-¿Un qué?

-Un Temazcal. Es un baño de vapor que ayuda a sanar tu espíritu, el que está aquí precisamente.

-¿Cómo que mi espíritu es el que está aquí?

-Si, ya me entenderás. Tenemos poco tiempo, porque estás por despertar. Ven, te explico, en el Temazcal tendrás un acercamiento a los cuatro elementos de la naturaleza: al agua, al fuego, a la tierra y al aire. Aquí, este baño está dedicado a la Diosa Ix-Chel, patrona de la región de Xcaret. Los mayas, nombraron a este ritual purificador Zumpulcheé y, para ellos, es una manera de curarse. Los rezos mayas envolverán nuestro cuerpo y purificarán nuestro espíritu, sentirás que renaces cuando salgamos del cálido vientre de la Madre Tierra y nos sumerjamos en el agua fresca para equilibrar nuestra temperatura.

-Igual que nacen los bebés, salen del vientre materno calientitos y se enfrentan a la temperatura fría de la vida.

-Así es. María. Quisiera enseñarte muchas otras maravillas que hay en México pero ya me tengo que ir, estás despertando y no puedo seguir aquí. ¡Te veré pronto!

María, abre sus ojos y lo primero que hace es ubicarse en el tiempo y en lugar y se da cuenta que está en su cama, que su cuerpo nunca se movió de ahí y, coincidentalmente, suena el teléfono.

-¿Bueno?

-¿María? Hola ¿Cómo estás? Soy Alex. ¿Sabes? Me acaban de confirmar aquí en la oficina que tengo que ir a dar una conferencia la próxima semana a México. ¿te puedo pasar a visitar? ¿Qué tal si tomamos unas vacaciones? Investiga donde te gustaría ir.

ENTRE PRIMOS, MÁS CALIENTE.- Yamireth Bstista

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ENTRE PRIMOS, MAS CALIENTE

Yamireth Batista

En medio de la crisis que azotaba al país, la mayoría de las empresas se vieron obligadas a recortar personal y, la agencia de publicidad donde trabajaba Rafael Ozores, no era la excepción. Hacía ya cuatro años que Rafa trabajaba en una de las agencias más importantes, pero fueron perdiendo clientes, a medida que la crisis azotaba, pues es el primer renglón de recorte en los presupuestos. Eran las 5 de la tarde de un viernes cuando le dieron la noticia, le entregaron una carta donde le explicaban que ya no se requería más de sus servicios, de él y de seis personas más.

Rafael tomó la carta y el cheque de su liquidación con el cual podría subsistir un tiempo. Hasta entonces, tenía un buen salario que le permitía vivir sin deudas y ahorrar para tener un colchón por cualquier imprevisto.
Muy bien le habían caído los consejos en aquel seminario que había tomado unos meses antes de “Como sobrevivir en tiempos de crisis” dictado por Alex Dey. Valió la pena la inversión en libros y Cds.

Al principio se sintió molesto pues sabía que hacía un excelente trabajo y que le había hecho ganar sumas millonarias a la agencia, luego se sintió reconfortado de que lo hubieran despedido a él y no a algún otro de sus compañeros con hijos y compromisos hipotecarios. Levantó la mirada y suspiró diciendo:

-Bueno, ¡héme aquí, ahora a comenzar de nuevo! Y bueno, ningún hijo de Dios muere bocabajo, así que vamos, que sí se puede – se dijo a sí mismo dándose ánimo.

Se sentía seguro pues aparte de la experiencia en su rama, contaba con títulos universitarios que le permitirían encontrar otro trabajo igual o mejor al que acababa de perder. Pero sabemos que en época de crisis, no importa el currículum o la experiencia, el asunto es que las vacantes se vuelven limitadas y mal remuneradas, aunque estés más graduado que un termómetro. Y así fue, Rafael movió todos sus contactos, buscó de agencia en agencia, y nada, todo era en vano. Luego trató de buscar de lo que fuera, ya que le preocupaba que al pasar el tiempo se le agotaran las reservas. Para entonces ya habían pasado tres meses.

Rafael se había independizado de sus padres desde hacía cinco años, se había levantado solo y todo lo que tenía era producto de su trabajo. A sus 26 años, alto, de contextura mediana, ojos azules y cabello castaño, de excelente presencia e impecable vestir, había hecho como modelo en algunos comerciales, y es que su tipo no era muy común pues era descendiente directo de españoles. Sus padres habían llegado muy jóvenes procedentes de la Madre Patria, pero el resto de sus familiares estaban allá. Dado a que siempre estaba chateando por internet con un primo hermano que vivía en Madrid, se le ocurrió la posibilidad de probar suerte en el viejo continente. A su primo Carlos le encantó la idea, pues siempre se llevaron bien y tenían muchos años que no se veían. Rafa no lo dudó y preparó todo para el viaje. Según lo planeado, viviría con su primo mientras consiguiera trabajo, no tendría que preocuparse por la vivienda, solamente por la comida y el transporte.

Llegó entonces Rafa a la ciudad que lo había fascinado desde siempre: La gran Madrid, que aunque desde niño solía venir cada año para sus vacaciones, no podía dejar de maravillarse con sus escenarios, era como si el llamado de la sangre llenara de emoción su corazón. Entre sus sitios favoritos estaban la Puerta del Sol, desde donde nacen diez de las calles importantes de Madrid, una de ellas la Calle de Alcalá de donde recordaba sus primeros recorridos de la mano de su madre, alimentando las palomas en la Plaza de Las Cibeles, corriendo frente a la puerta del Ayuntamiento y contemplando la monumental Puerta de Alcalá. Hacer este recorrido nuevamente era para Rafa obligatorio, pues le atraía toda esa herencia cultural de la cual le había contado su padre, un arquitecto de gran reputación, el cual le había contado sobre la influencia musulmana, de cómo la Guerra Civil modificó mucho del paisaje y de cómo se habían construido esos grandes monumentos. Rafael se conocía cada rincón.

En fin era su Ciudad favorita y lugar que recomendaba a todos para pasar unas buenas vacaciones. Es que pensaba que nadie podía perderse esta maravillosa ciudad que para el era un gran museo al aire libre con sus plazas, fuentes, museos y palacios, esculturas por doquier, no había manera de aburrirse en Madrid.

Y claro que no todo era arte y cultura, también el legado venía de la buena cocina. Lo que más le gustaba era saborear un buen plato de jamón serrano y butifarra, acompañado de un afrutado, joven y aromático vino tinto. Por supuesto que jamás despreciaría una humeante y olorosa paella con sus camaroncitos por arriba o una exquisita bandeja de callos a la madrileña. Qué glorioso cierre para la cena que un recién horneado rosco del santo con un anisado de Chinchón, ¡eso le arranca un olé! Desde lo más profundo de su alma. Ahora…barriga llena, ¡corazón contento!

Otra parada obligatoria era en El Corte Inglés, ya que había que ponerse a tono con la moda europea y según la estación, siempre le había llamado la atención este tipo de ropa pero donde vivía, era exagerado y hasta raras estas modas.

Al instalarse en el piso de su primo Carlos (así es como le llaman en España a los apartamentos), se encontró con una sorpresa: su primo no le dijo que vivía con cuatro muchachos más. Carlos era bohemio, a sus 24 años no había encontrado un oficio permanente que le sustentara, vivía un tiempo de la pintura, de tocar guitarra en bares, de cuidar la casa a personas adineradas que dejaban la ciudad por un tiempo, en fin trabajaba de lo que cayera en el momento, pero eso sí, que no tuviera que madrugar ni requiriera de mucho esfuerzo físico ya que eso según él, no era lo suyo.

Físicamente ambos eran muy parecidos, la diferencia radicaba principalmente en la forma de hablar con acentos de sus países de origen y en la forma de arreglarse, ya que Carlos siempre vestía con jeans ajados y camisetas blancas, zapatillas sin cordones, usaba el cabello largo y se afeitaba muy poco, tampoco era que le agradara bañarse a cada rato, a diferencia de Rafael que disfrutaba de un buen baño y de usar colonias finas, siempre estaba impecable y a la moda. Tanto así y según las costumbres occidentales que Rafa le trajo de regalo un estuche con jabón, perfume y loción para después de afeitar, ¿daría resultado? No se sabía, pero valía la pena probar.

Y así comenzó la convivencia entre los primos y una vez ambientado Rafael Ozores en “La Gran Madrid” y en el apartamento de Carlos, inició su búsqueda de trabajo que calculaba le tomaría poco menos de un mes. Pero las cosas se complicaron para Rafa, pues a pesar de que los documentos de trabajo no eran problema al tener la doble nacionalidad, no contaba con que la competencia en las agencias de publicidad era muy fuerte. Luego comenzó a buscar empleo de lo que fuera aunque le tocara pasear perros, pero no encontraba nada y es que el acento no lo ayudaba para nada, y entre tantos dominicanos y peruanos que pululan en la ciudad y que despiertan muchas veces discriminación, a Rafa su tipo español y ojos azules no le daban el efecto esperado. Y es que uno se queja de que no es profeta en su tierra, pero en tierras lejanas la cosa no es color de rosa.

Dos hojas del calendario habían caído ya, Rafa apenas tenía para sobrevivir, a veces tomando sopas instantáneas, otras galletitas saladas con una latita de atún, para bajarlo cualquier residuo de vino que dejaran los otros inquilinos estaba bien o un té que de tanto reciclar la bolsita ya ni teñía el agua.

-Definitivamente no me supe organizar desde el principio, me olvidé a qué venía y no pude soportar la tentación de disfrutar de las cosas que me gustan de Madrid, la diferencia es que antes mis padres cubrían los gastos, ahora sé cuánto cuestan. Pues ni modo – se dijo Rafa para sus adentros – como bien dice mi madre Doña Carmen: “¡cuando hay, se come y cuando no hay, se aguanta” “y mañana pan con cebolla!”.

Como caído del cielo uno de los inquilinos de Carlos, que veía los pesares y vicisitudes que pasaba Rafa, se condolió y le hizo una propuesta:

-Venga Chaval, ¿y es que no has conseguido trabajo tío?

-Pues la verdad ni trabajo, ni nada que se le parezca.

-Venga tío, que en el bar que yo trabajo buscan a alguien para trabajar de bar tender y es de buena paga eh…yo mismo puedo entrenarte tanto como en el ambiente como en el arte de servir los tragos, no es poca cosa lo que te ofrezco.

-¡Que me has caído del cielo Raulillo, claro que acepto!

Raúl López era una gran persona, quitándole los vicios, y es que para mantenerse despierto toda la noche y poder dormir profundamente en el día, se había acostumbrado a las bebidas energizantes, a somníferos, café, bebidas alcohólicas, cigarrillos de toda clase y todo lo que se pudiera fumar, oler e inhalar, y es que por acá hay muchos de estos hábitos son “legales”. Rafa no conocía a fondo a Raulillo como era conocido desde el “Barrio de las Letras” una de las zonas más vitales del Madrid nocturno, hasta la Calle Gran Vía y alrededores, pasando por “Barrio de la Chueca” donde impera la onda gay, y es que este chico era un bartender reconocido en todo Madrid, ya era parte de la fiesta nocturna madrileña.

Aprendía rápido Rafa y en unos días supo lo necesario. Cuando estuvo preparado su padrino “Raulillo” lo soltó al ruedo, con los toros bravíos de la noche. No fue lo que se imaginó, Rafa “El Matador”, como lo bautizaron, no se adaptaba al ambiente y es que este antro lo hacía parecer como un verdadero mojigato, por las cosas que allí se daban. Con eso de que en Europa la gente es más liberal, muy “open mind”, lo que impera es un total leseferismo (dejar hacer, dejar pasar; como dirían los franceses). Y bueno la cosa se puso caliente, pues todo es cuestión de costumbre, Rafa se contagió de la música y del encanto de las bellas mujeres y comenzó a servir los tragos al ritmo de la música latina, ya que la discoteca Azúcar, donde trabajaban Raulillo y el ahora “Matador”, es una disco donde se le rinde tributo a la música latina, para los apasionados de la salsa, la bachata y el merengue. Desde pequeño a Rafael se le dio fácil el baile y estos ritmos, como buen latino, les salían de maravilla como todo un profesional. Cada noche llegaba más gente a ver a “El Matador” la nueva atracción de Azúcar, un ejemplar latino con apariencia española. Comenzó con un pequeño sueldo pero ganaba muy bien en propinas. Al ir ganado popularidad, semana tras semana, el dueño del bar le propuso a Rafael que saliera del área de bar, lo pondría en la pista sobre una pequeña tarima para que deleitara a los clientes con su baile y los animara, a la vez que les podría enseñar nuevos pasos. Rafael lo pensó un par de noches, y estaba preocupado, eso no era lo que el quería para su vida. De ser un gran publicista en su país pasó a la fila de los desempleados, de allí a bartender y para cerrar con broche de oro ¡de bailarín exótico! Se sentía humillado y denigrado, hasta dónde más iba a llegar. Pero como bien decía la abuela: “la necesidad tiene cara de perro”. Llegó a ganar más como bailarín que como publicista, ¡increíble! “El Matador” había ganado mucha masa muscular pues en su tiempo libre levantaba pesas y trabajaba su resistencia para aguantar toda la madrugada el alto impacto del ardiente baile latino.

Había ahorrado lo suficiente para regresar a su patria, pero el negocio estaba demasiado bueno para dejarlo. A sus padres les había dicho que trabajaba de botones en un hotel y luego les dijo que lo habían contratado en una agencia publicitaria poco conocida. Todo menos decirles la verdad, pues su familia era muy conservadora, su padre muy estricto y su madre…bueno ella hacía lo que dijera su papá.

Muchas mujeres había conocido Rafa, pero ninguna lo suficientemente interesante para que despertara algún sentimiento en él. La verdad es que siempre estuvo convencido de que una discoteca no era el lugar para encontrar pareja, por lo menos no para su gusto.

Eran las cinco de la mañana, cuando llegó Rafa cansado de trabajar al apartamento, luego de tomar el metro desde Atocha Renfe. Cuando abrió la puerta se trasladó nuevamente al ambiente del bar, música a todo volumen, un par de mujeres besándose semivestidas, chavales por todas partes producto de un “vuelo” o “pase”. Botellas vacías regadas por todos lados, comida esparcida por el piso, ropa por doquier y en el ambiente un humo asqueroso que olía a pecado por donde quiera que pasaba.

Finalmente entra a su habitación, el sitio más tranquilo de ese infierno dantesco a la madrileña. En el ambiente un olor más agradable que el de la sala y del resto de la casa, “Carolina Herrera for men”. En su cama estaba tirado Carlos, con una borrachera que lo tenía más de allá que de acá, pero se le veía algo distinto en su cara: se había afeitado. Con el cabello recogido y vestido con unos boxers a cuadros, se le veía postrado en la cama de Rafa con una sábana blanca entre las piernas.

Rafael se enojó y trató de despertarlo.

-Vamos tío, levantaos, que vengo cansao y con ganas de dormir, ¡joder!

-Ahhh, hola “Matador”- entre dormido y despierto saluda Carlos a Rafa.

-Claro que soy yo, y quítate de la cama que voy a descansar. ¡que falta de respeto y consideración primo, yo siempre te he respetado tu piso pero esto es el colmo!

Carlos se despega de las sábanas, se levanta y mirando a Rafa a los ojos, le sonríe y camina hacia el muy lentamente.

-Vamos primo no te pongáis así, mira que me he puesto el perfume que me has regala’o y hasta me afeité, mira que bien huelo, ¡vamos acércate!

Rafa siguiéndole la corriente al primo, se aproxima a olerlo y lo que menos pensó era que iba a sentir el aliento alcohólico de Carlos en su boca. Nervioso y enojado se lo quita de encima y le da un empujón aventándolo en la cama. La respiración de Rafael se aceleró, el coraje le recorría las venas, pero no quería que un impulso lo hiciera cometer un acto del que se tendría que arrepentir luego.

-¡Qué te pasa gran marica! ¡No ves que además de hombre soy tu primo, grandísimo imbécil!

-¿Y qué?, ¡ahora estás en Europa! Y si te gusta alguien te lo ligas.

-Tu lo que estás es borracho y drogado, será mejor que olvidemos esto y vayamos a dormir.

-Pues no, y tú provocaste todo esto.

-¿Yooo? A ver y, según tú, qué fue lo que hice, hijo de la chin…

-¿Crees que no te he visto como te me insinúas cuando haces pesas?

-Y de cómo me miras cuando te meneas en ese bar. Entonces para qué esos regalos y perfumes caros. ¡Acaso no te gusto!

-¡Esto es una locura, somos primos, somos familia, llevamos la misma sangre! ¿En qué clase de pervertido te has convertido?

-Ningún pervertido, sólo disfruto de la vida como todos y no me niego ningún gusto, entre esos tú. ¿No has escuchado que entre primos y parientes, la cosa es más caliente? ¿No quiere probar a ver si es verdad?

-Mira no voy a seguir hablando contigo. Me voy a un hotel y mañana hablamos cuando vuelvas en ti. ¡Estás loco!

Luego de brincarse algunos cuerpos inconscientes logró salir de aquel siniestro lugar. Caminó toda la madrugada hasta que lo alcanzó la luz del Astro Rey. Rafa no podía creer como había vivido tanto en tan poco tiempo y lo más increíble es que su primo le confesara una atracción por él hasta el punto de robarle un beso. Estaba asqueado de sí mismo, por su trabajo y por el comportamiento del que hasta ahora había sido su protector y amigo de la infancia, al cual lo unía un estrecho lazo de sangre.

Apenas abrió el banco, sacó su dinero y con la ropa que llevaba puesta se fue al aeropuerto. Compró un pasaje de vuelta a casa y luego de un largo viaje llegó a su hogar. A la semana siguiente Rafael recibió todas sus cosas provenientes de España, con una nota de su primo que decía:

“Eres todo un Matador, tal vez no soportaste la idea de convertirte en presa. Podrás escapar de mí, pero no de ti, ni de tus sentimientos, ni de lo que eres. Ese beso que te dí fue consciente y seguro de lo que sentía. Nunca lo vas a olvidar”.

Rafael quemó la carta, y le hubiera gustado quemarse también la boca para borrarse las huellas que ese beso le dejó. Con el dinero ahorrado puso su propia agencia de publicidad, que le trajo pequeños clientes que no podían pagar una agencia grande y de renombre. A la agencia le llamó “Azúcar Publicidad”, que era el elemento que necesitaba para endulzar su vida. Se casó con su mejor amiga de toda la vida y tuvo dos hijos.

Lo que nunca podrá borrar de su pensamiento es que ese beso le llevó a confirmar que realmente era homosexual, si ese beso no se lo hubiese dado su propio primo, tal vez la historia sería diferente.

AMAR EN LA BUFADORA.- Silvia Pulido

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AMAR EN LA BUFADORA

Silvia Pulido 

Después de haber pasado horas deliciosas, Maritere no se cansaba de decirle a Fernando, su marido, todo lo que lo amaba. Él no atinaba a decir nada, solamente disfrutaba cada palabra, cada caricia, cada amorosa mirada, y desde el fondo de su corazón agradecía el cambio tan radical que veía en su mujer.

En los días siguientes, sus hijos también notaron un ambiente diferente en el hogar de María Teresa y Fernando… Siempre tenían tema de conversación y palabras cariñosas el uno para el otro.

A pesar de que Maritere vivía ya a plenitud su amor, había algo que le empezaba a inquietar. Aunque Fernando no la había cuestionado sobre su repentino cambio de actitud, ella sentía que necesitaba desahogarse y ser franca y honesta con él.

Decidió que esa misma noche hablaría con su esposo y le contaría todo, le diría que entendía que siempre lo había amado, pero que el espejismo de un amor truncado por el destino, no le había permitido darse cuenta de eso. Lo soltaría todo para de una vez y para siempre vivir sin sombras, sin nada oculto. Ya tomada esta decisión se sintió más tranquila y se dispuso a esperar a que Fernanado llegara del trabajo.

Las horas transcurrieron y la noche llegó, no así Fernando, quien inexplicablemente no regresó a casa a dormir. Maritere estaba desesperada, había intentado llamarle al celular durante toda la noche sin resultado alguno. En tantos años de casados, era la primera ocasión que algo así pasaba… Estaba pensando lo peor.

En cuanto amaneció llamó a sus hijos y les contó lo que estaba pasando, ellos le pidieron que se calmara y que acudirían de inmediato para apoyarla.

Habían trancurrido escasos minutos desde que Maritere habló con sus hijos, cuando la puerta se abrió y llego él… ¡Su Fernando! Ella corrió de inmediato a sus brazos, lo colmó de besos y no hizó ninguna pregunta. Al menos no con palabras, pero sus ojos enrojecidos e hinchados por el llanto, lo miraban interrogantes.

María Teresa llamó a sus hijos para tranquilizarlos y les pidió que en esos momentos no fueran a su casa ya que ella y Fernando tenían muchas cosas de que hablar. Preparó café y se sentó frente a él, que continuaba sin decir ni una palabra. Maritere empezó a hablar pero Fernando la contuvo.

– Mi amor déjame explicarte. Primero que nada perdóname por haberte causado tanta angustia, pero es que no sabía cómo enfrentar mi nueva realidad. Ayer cuando estaba en mi oficina, llegó a verme una joven mujer, me dijo que era… ¡Mi hija! Yo me quedé sorprendido, te juro que nunca te he sido infiel. Me pidió que la acompañara al hospital porque su madre estaba agonizando, yo no pude negarme y… Ahí estaba ella… Martha, la novia que tuve antes de ti, y que sus padres se llevaron lejos de mí. Me dijo que la joven que estaba frente a nosotros en ese momento era mi hija, que por favor no la desamparara, ya que ella estaba a punto de morir. Y así sin poder decir nada más… ¡murió!

Fernando empezó a sollozar, ella le ofreció un poco de agua y él continuó:

- Yo me quedé al lado de esa muchacha, tenía que apoyarla, hicimos todos los trámites para el funeral de su madre, y nos fuimos a una cafetería donde platicamos durante toda la noche.

Maritere por favor ayúdame, no sé qué hacer. ¿Podrás perdonarme? No puedo desamparar a esa muchacha, pero no quiero que esto dañe nuestra relación. Maritere lo miró tranquilamente y le pidió que no la interrumpiera. Entre sorbo y sorbo a su café le contó su historia con Jesús, le platicó cómo, así de golpe, como si hubiera sido una cortina que se abría ante sus ojos, pudo entender que su verdadero amor siempre fue él… Fernando.

Le volvió a pedir perdón por su ceguera, le propusó romper con sus propias cadenas del pasado, y disfrutar su maravilloso presente, donde por supuesto estaba incluida su nueva hija a la cual le pidió la llevara a conocer. Él no dijo nada, sólo la abrazó… y así permanecieron largo tiempo.

Muy pronto Mariana, la nueva hija del matrimonio, se incorporó por completo a la familia y fue muy bien aceptada por sus hermanos y sobrinos. María Teresa y Fernando decidieron irse por primera vez de verdadera luna de miel, y eligieron un lugar maravilla de la Naturaleza de la  hermosa República Mexicana: La Bufadora, un lugar turístico perteneciente a la bella cenicienta del pacífico: El puerto de Ensenada, Baja California.

Cuando el par de enamorados llegó a Baja California en un vuelo directo de la Ciudad de México a la hermosa ciudad de Tijuana, decidieron quedarse unos días a conocer un poco de la versatilidad que ésta ofrece: desde tomarse un café al aire libre en una cafetería de moda, acudir al único galgódromo en vivo del país, visitar el CECUT para además de todos los atractivos que ofrece, disfrutar una película en tercera dimensión en su pantalla gigante Omnimax. O, simplemente darse una vuelta por la famosa avenida Revolución, y tomarse la foto del recuerdo, subidos en una carreta jalada por un burro pintado con rayas que le hace parecer una cebra, una foto que todo turista que visite  Tijuana, debe tomarse.

Rentaron un auto y se dirigieron a Rosarito, llamado también el quinto municipio de este lindo estado, se dieron tiempo para pasear por la playa, caminaron tomados de la mano, disfrutando de su amor.

Tomaron la Carretera Escenica, la cual tiene una de las vistas más hermosas del mundo… Por un lado, bellos complejos turísticos y por el otro el mar del Pacífico, bello e inmenso.

Al pasar por Puero Nuevo, ubicado a medio camino, no pudieron resistir el deliciosos ároma de la langosta. Platillo típico del lugar. Disfrutando en verdad de un bello panorama, al fin arribaron a Ensenada, ansiosos continuaron su camino para llegar a tiempo a La Bufadora y ser testigos de un espectáculo impresionante, que es un gran atractivo turístico.

En La Bufadora cuando las olas son más violentas, éstas convergen directamente en una cueva en la base del arrecife, mediante un cañón submarino que les sirve de embudo aumentando considerablemente su fuerza.

El agua y el aire que fueron succionados, son entonces forzados a salir a través de la única salida… una angosta hendidura en la roca. Es entonces cuando este fenómeno natural llega a su clímax. Un espectacular chorro de agua estalla con fuerza hacia arriba, convirtiéndose en millones de gotas que caen sobre los espectadores.

Alrededor de cada un minuto agua y aire son lanzados hacia arriba, produciendo un tremendo bufido que cimbra a los ahí presentes. Precisamente este es el orígen de su nombre… Bufadora.

Este géiser marino en ocasiones llega a los 28 metros sobre el nivel del mar, y es el segundo de más altura después del de Hawaii. La pareja disfrutó de una de las tardes más hermosas de su vida, tomaron fotos y video.

Pasearon por los alrededores platicando sobre los hermosos lugares con que cuenta la República Mexicana y, cómo algunos paisanos nuestros prefieren viajar al extranjero sin darse cuenta de tanta belleza natural que nuestras tierras ofrecen. Se hospedaron en un lindo y confortable hotel a la orilla del mar, y ahí por varios días disfrutaron el uno del otro.

Caminaron llenos de amor y degustaron deliciosos platillos de mariscos típicos del lugar. Por supuesto que diariamente acudían a ver y oír nuevamente el impresionante bufido de … LA BUFADORA,  (valga la redundancia), pues además de llevar fotos y video de este espectacular evento, lo querían grabar en su mente y en su corazón.

Regresaron finalmente a su lugar de residencia, pero prometieron volver a ese sitio mágico, maravilla de la naturaleza, y encargarse de promover entre sus amistades, la calidad y calidez de la gente de Baja California.