Memo

Escritoras. 6.10.- MOTEL BAJO EL CERRO DE LA SILLA. Lissa

Posteado por: tallerparaescritoras en: Septiembre 23, 2009

+ 6.9.- LOS MARIACHIS CANTARON. 6.11.- TRIANGULO PASIONAL EN SAN TIBURCIO

MOTEL BAJO EL CERRO DE LA SILLA
Lissa

Es un día muy bello, son días de primavera, vísperas de la llegada del verano y hay unas lluvias tan intensas que incitan a dar un placentero paseo por toda la ciudad. Aunque a mí, en lo particular me gusta más el otoño porque es cuando los días son más variados en cuanto al clima y el calor es menos intenso. Me gusta, tal vez porque empiezan a caer las hojas un poco amarillentas y secas, será por su ciclo o por la tristeza de caer y no levantarse jamás.

¡A estas horas de la mañana llueve con tanta intensidad!, justo cuando habíamos decidido Al y yo pasar el día y la noche entera, recorriendo las avenidas de esta gran ciudad y ¿por qué no? si se puede y nos alcanza el tiempo, disfrutar de nuestra compañía y contemplar los bellos paisajes que nos ofrece la naturaleza.

Lo que no sabe mi querido Al, es que yo he decidido terminar con esta aventura, de la mejor manera posible, para iniciar una nueva.

Nos hubiera fascinado conocer juntos infinidad de lugares sin andar escondiéndonos y compartir en ellos nuestra vida. Bueno, no deseamos que sea así, al menos yo no, tampoco lo hablamos mucho pero son cosas que algún día pensamos hacer y hoy ha llegado este día. Esto nadie lo decidió solamente son los designios del destino.

Pero este paseo resultará algo muy, pero muy intenso, ya que las lluvias de mayo no nos permite saber cuando llegaran y cuando no, se presentan de repente y eso hace más bonito el día, aunque uno no deja de de quejarse por el bochorno que se produce después de las intensas lluvias.

Pero me entretiene ver cómo empiezan las grandes avenidas a llenarse de la torrente, que la gente comienza a resguardarse bajo los árboles o en algún lugarcito de cualquier plaza comercial, el tráfico se vuelve más lento y, en el entorno, se distingue el singular escudo de nuestra ciudad: el Cerro de la Silla.

Estamos rodeados de grandes montañas con frondosos árboles, aún nos queda algo para disfrutar sin tener que salir de la ciudad y mucho menos hacer un gasto excesivo, deleitarse con la comida tan rica que se venden en nuestros tantos y variados restaurantes.

Siempre he deseado un paseo así y poder disfrutar cuando menos de un elote asado, o llevar a casa el pan de elote tan famoso que se prepara en las orillas de las carreteras.

Por estos rumbos hay tantos lugares para visitar y qué decir de no hospedarse, aunque sea por un día. Hay lugares para eso y los moteles de paso son buena opción para una pareja como nosotros, que podemos entrar por horas, pero los hay también para hospedarse por varios días. La hospitalidad de la gente siempre es de la mejor, al igual que las instalaciones. De eso no hay duda.

Hay hermosas cabañas para una familia completa o grupos de amigos. Desgraciadamente eso es algo que Al y yo no hemos podido hacer, a pesar de tantos años de vivir aquí, pero a veces lo impide el no tener tiempo ni dinero para dar un gran recorrido por todos estos paisajes. Qué bonito es cuando lo haces en pareja, con el ser que amas, aquí no habrá playas pero hay ríos y presas.

Tenemos tantos museos, que, por vivir tan de prisa, nos olvidamos de visitar, tantas plazas comerciales dónde puedes encontrar de todo en un solo lugar, y la gente tan hermosa con su gran estilo norteño. Me gusta mi estado y aunque yo no soy nacida aquí, me siento como si lo fuera.

No terminaría de escribir tantas maravillas que hay a nuestro alrededor, pero limitadamente mi querido Al y yo sólo tenemos menos de 24 horas para hacer de este día el más maravilloso que hayamos tenido en nuestras vidas, aunque fuera el único y el último.

Será inolvidable como el primero cuando nos conocimos, pero desgraciadamente tenemos un itinerario muy corto, por supuesto que no para hacer el amor, eso nunca será tan corto.
Pero aquí hay tanto lugar para disfrutar de día como de noche, aunque la noche no se hizo para nosotros y, aun así, rompemos las barreras para escaparnos de vez en cuando, a escondidas de la gente. Cuando empieza a oscurecer, tenemos que olvidarnos por completo de disfrutar de una noche intensa de baile, de una borrachera juntos, de un amanecer abrazados uno del otro.

Como dice Al, volvamos a la realidad: nos conocimos en una época equivocada. Yo no creo que sea eso, simplemente, nuestros destinos eran otros.

Realidad o no, está llena de amor, de pasión, al final del día de lo único que pudimos disfrutar fue de una buena sesión de sexo y compañía agradable y una visita rápida a un rancho en las afueras de la ciudad lejos del ruido y de todos, en el cual al llegar sólo nos tiramos en la sombra de un grandísimo árbol, con una eterna libertad y confiando en la soledad. Nos despojamos de lo que traíamos puesto para derrochar caricias y abrazos por nuestros cuerpos, después de disfrutar de una ligera comida y una deliciosa cerveza. No soy muy fan de beber, pero la ocasión lo amerita.

La sesión para iniciar el ritual del sexo siempre se va en caricias tiernas hasta terminar exhaustos. Hace varias semanas no nos disfrutábamos tanto, pero hoy se dio la oportunidad y esas oportunidades se aprovechan sin más que pensar hacerlo todo, bajo la naturaleza y una ligera lluvia que no cesa. Nuestras manos entrelazadas y los labios unidos, gozando el momento, sus manos tan varoniles, no dejan de deslizarse bajo mi falda jugueteando con mi intimidad ya tan húmeda de tanta excitación, ocasionándome ligeros espasmos.

Yo no necesito incitarlo para sentir su firmeza y su siempre excitación hacia mi. Al se enciende con un simple beso y eso hace la relación más intensa. Sus labios suben y bajan como si fueran las gotas de agua que caen en nuestros cuerpos, su cabello tan húmedo por la lluvia y sus ojos tan brillantes llenos de erotismo, hacen una combinación perfecta para solo verlo y excitarme hasta pedirle que siga y no se detenga dándome mas placer hasta caer desfallecidos, ese momento se hace eterno que cuando llega la hora de despedirnos. Lo prolongamos tanto como si en cada despedida supiéramos que no volveremos a vernos, pero al contrario son más ansiadas y mucho más intensas.

Sobre todo cuando ya eres capaz de volar los extremos de la realidad, caminar por otro punto de la ciudad y escapar en medio de la noche de una casa, sin importarte nada, que más que hogar parece tu prisión. Es algo tan furtivo, pero tan excitante y lleno de emoción, preocupante por los chismes de la gente, pero la pasión y el amor de estar con esa persona… puede más que todo eso, salir huyendo en medio de la nada, pero con una llamada de consuelo y esperanza. Se logra mucho, sobre todo caminar por la noche en medio de calles tan llenas de peligro, para pasar una madrugada en brazos de otro hombre, que siente la soledad, igual o peor que yo, solo nuestros besos y caricias mitigan esta tristeza que sentimos, de no poder estar juntos, amanecer y desayunar juntos, eso será imposible, porque hay alguien en la lejanía esperando por ti, sólo para seguir fastidiando tu existencia. ¿O será acaso que también le teme a la soledad?

Llegar a la cita y hora señalada ha sido lo único deseable en este día. Arrancar a toda prisa con las ansias a flote del deseo, al llegar a nuestro destino, no puede pensar uno en hablar sino nada más que en despojarse de las ropas. El calor es tan intenso, es un lugar diferente, no tan elegante pero eso no importa. Para disfrutar lo que sentimos y deseamos, el motel de paso bajo el Cerro de la Silla es lo de menos. A él, con su pantalón negro con unas ligeras rayas blancas y su camisa de un tono gris como nuestras almas, no le favorece mucho ese color, pero para mi siempre se verá muy bien, con un corte de cabello tan juvenil que esconde su pelo entrecano pero con su cara tan sexy y una sonrisa tan seductora, pero sus ojos con un brillo tan diferente al de otros días. El, tan alto que apenas logro llegar a sus hombros, pero tan fuerte que me asfixia con sus besos y caricias, que me vuelven loca con tan solo verlo y aspirar su olor y yo tan simple pero tan excitada que sólo espero el momento de su ritual, comienza a mover las manos de un lado a otro acariciando mi cuerpo entero, introduciendo lengua y dedos por mi intimidad, una y otra vez, buscando cada una de mis partes íntimas, hasta lograr retorcerme en sus brazos y gemir como fiera en brama pidiendo que no se detenga y continúe así hasta alcanzar juntos el clímax y sentir correr ese líquido tan caliente que demuestra que la pasión y el amor pueden existir en dos personas que no nacieron para estar juntos, y rompen las reglas para poder estar aunque sean en esas noches furtivas y tan intensas de pasión…

Pero al paso de los días siempre habrá algo que nos haga volver a unirnos, más no se cómo sucedan las cosas de ahora en adelante, porque me encuentro en un momento crucial para revelarle un pequeño secreto a mi querido Al, que he venido postergando por nuestra situación. Aún no me atrevo a revelárselo, pero sé que se enterará de todas formas. No me decidía pero creo que llegó el momento y no hay vuelta atrás, en tantas tardes de pasión y tantos días de amor, algo tenía que surgir de todo esto. Sé que por esto, mi mundo y el de Al cambiarán drásticamente después de días tan intensos y noches tan apasionadas como tantas otras. Ha quedado dentro de mi una huella imborrable, la cual es y ha sido la unión más fuerte que quedará entre nosotros, digo quedará ya que no habrá poder humano que me haga decir lo contrario, porque esa huella difícilmente desaparecerá. Crecerá, pero no cerca de él, si no lejos, a la distancia a miles de kilómetros. Es la culminación de un gran amor, pero también el fin de un matrimonio que hace mucho esta destruido…el fin de una historia…

Y el comienzo de otra.

Escritoras 6.11.- TRIÁNGULO PASIONAL EN SAN TIBURCIO.- La Dama de Negro

Posteado por: tallerparaescritoras en: Septiembre 9, 2009

+6.10.- MOTEL BAJO EL CERRO DE LA SILLA

La Dama de Negro es afortunada. En su viaje por el Universo de las Letras, ni temas ni inspiración necesita: Mujeres maduras, inteligentes y sinceras, la buscan, la encuentran y le cuentan sus historias. Es el caso de Adela, la protagonista real de esta narrativa tan bien lograda por La Dama de Negro. Esta historia sucedió hace años, los personajes son reales, San Tiburcio es la antesala del camino a Real de Catorce… Ahí hicieron escala el mistero y la magia. También nuestra Autora, fue a ver, oler, sentir y palpar al poblado. Este es el último trabajo que publicamos on line del taller de expresión literaria AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO, de RETOS FEMENINOS. La Dama de Negro es una alumna entusiasta, seria, responsable, respetuosa del Taller y de sus compañeras y quiere ser Escritora. Tiene 32 años y la voy a apoyar en su carrera.

TRIANGULO PASIONAL EN SAN TIBURCIO
La Dama de Negro

Comencé a ir a ese pueblito cuando era niña… Mis abuelos paternos eran los hacendados de San Tiburcio, en aquellos años en los que por cierto la Revolución estaba a todo furor. Eran días de abundancia y fortuna para mis antepasados: Había una grande y hermosa hacienda, los peones de mi abuelo entrenaban a los caballos y sus esposas hacían quesos para venderlos entre la comunidad o a veces en otras rancherías.

Pero lamentablemente, según cuenta mi padre, los revolucionarios llegaron un día al pueblo arrasando con todo lo que encontraban a su paso.

Por desgracia, llegaron tumbando el portón de la casa grande de la hacienda de mi abuelo Pedro exigiendo comida, armas, licor y un techo donde poder descansar y, tal vez, darse un baño. (Por fortuna no se llevaron a las mujeres… no sé que hubiera sido de mis tías y mi abuela).

Crecí escuchando las historias que mi padre me contaba (él llegó a ver cómo en la noche cuando los revolucionarios ya dormían, mi abuelo escondía sus rifles clavándolos debajo de la mesa de la cocina para que no se los fueran a quitar).

Mis padres me llevaban a ese lugar en vacaciones, pero como era de esperarse yo no le daba el valor adecuado a lo mágico y misterioso encanto de San Tiburcio, pues era una niña y me molestaba no ver televisión o no tener alguien con quien jugar.

Así pasaron algunos años y nosotros (mi padre, mi madre y yo) íbamos cada mes de agosto a San Tiburcio, en el noroeste de Zacatecas, pues es cuando el pueblo festeja en grande a su santo patrono, con una hermosa feria y adornando sus casas con flores hechas con las pencas del maguey o poniendo listones en sus barandales, sin faltar claro los enormes castillos de pólvora puestos afuera del pequeñito templo. También hacen bailes y por toda la feria circula “la tambora”, que la gente contrata. Se acostumbra ir caminando por todo el poblado en grupo, seguidos por los músicos de la Tambora quienes tocan al gusto de quien les paga y, por supuesto, todo esto acompañado de un buen trago de mezcalito de la Sierra, como le dicen allá.

Tengo un recuerdo muy bonito y muy tierno porque cuando iba con mis padres y tenía 12 años, el amigo de mi primo se me declaró y me pidió que fuera su novia, pero le tuve miedo por que él era unos años mayor que yo y allá los hombres eran eso: Hombres hechos y derechos desde muy chicos, así que mi temor me impidió decirle que sí pero… yo ya estaba enamorada de Toño, pues ya antes lo había visto y me gustaba mucho. Era mi primer amor y lo sentía con mucha intensidad.

Después de no sé cuántos años, me dio por ir a las fiestas ¡sola y hecha toda una mujer! Tenía familiares en San Tiburcio y me hospedaba con mi prima. Iba en Semana Santa y también en agosto a las fiestas y a los bailes, pero cuál sería mi sorpresa… Yo que había alimentado durante todo ese tiempo mi amor hacia Antonio y soñaba con verlo y besarlo, con caminar juntos por el pueblo e invitarlo a venir a mi ciudad. Todo se vino abajo. Esperaba encontrármelo y decirle cuánto lo amaba desde aquel día en el que se me había declarado pero… ¡él ya estaba casado y su esposa embarazada!

No puedo olvidar cuando los vi caminando de la mano, ella iba con un vestido verde y él al verme después de tantos años, no pudo contener su sorpresa y tampoco pudo evitar mirarme con deseo (su mirada era la misma de cuando yo era adolescente, pero ahora había adquirido cierta malicia que me resultaba encantadora y bueno, aunque casado pues me parecía más deseable) pero yo estaba herida como gata despreciada. Sólo un detalle me dio la fuerza que necesitaba para continuar y era que Toño había olvidado por completo presentarme a su esposa en ese embarazoso momento.

Fue cuando juré vengarme de él y arrojarme a los brazos del primero que me cortejara en el en San Tiburcio. Me sentía tan humillada y tan tonta ¡yo que lo estaba esperando! Pero él como buen “macho mexicano” y más siendo de un pueblo donde manda el hombre y la mujer lo obedece, pues había hecho lo suyo y se había “robado” a la muchacha y, como se acostumbra, haciéndola suya la noche en la que se iban juntos pues la había embarazado.

Conocí a muchos hombres de San Tiburcio y todos eran muy diferentes a los cuales estaba acostumbrada a tratar. En Monterrey salía con galanes de coches deportivos o cuerpos esculturales hechos en largas horas en el gimnasio y forrados en un traje Hugo Boss y con olor a Minotauro.En cambio allá, los hombres eran unos toros formados por el trabajo rudo del campo y las desmañanadas que se daban para ir a alimentarla majada.

A mi me conocían como La Gringa. Me habían puesto ese apodo porque allá toda la gente es de piel morena y yo soy de piel muy blanca y pensaban que yo era del otro lado. Así que gracias a eso y a mi manera de arreglarme poco usual para ellos (pues era todo, menos una muchacha pueblerina) llamaba mucho la atención de los hombres, me seguían como abejas al panal, y gemían cuando iba pasando frente a ellos. Siempre que mi prima y yo íbamos al baile, nos seguían tratando de conversar conmigo pero los ignoraba, pues obviamente iba a escoger al que me gustara más. Fue cuando conocí a Adolfo… era primo hermano de Toño, pero lo supe hasta que entablé con ambos intensas e ilícitas relaciones al mismo tiempo. Aparte siempre cuidé el no encontrarme con el primo cuando anduviera con el otro.

A Toño lo seguía viendo cada año al lado de su esposa, pero un día conocí a su primo…

Estaba en el baile comprando un bote de agua mientras mi prima bailaba con su novio con quien llevaba ya cinco años, cuando se me acercó un hombre imponente y de gran estatura… Era un machazo alto, de piel oscura y brillosa como el chocolate, vestía un elegante traje de charro y olía a una mezcla de maderas y almizcle… ¡me parecía irresistible!.. Tanto que casi titubeo y por poco le muestro mi nerviosismo, pero logré controlarme y cuando me saludó me dijo:

-Hola, buenas noches… ¿Eres la prima de Lorena verdad?, yo soy Adolfo, para servirte güera.

-Hola…sí, me llamo Adela y soy de Monterrey.

-Sí, ya había preguntado por ti…voy a ser sincero y directo, me gustaste desde el primer momento en que te vi.

-Gracias… ¿Eres charro o por que tu atuendo?

-Así es, yo porto la bandera y aparte de invitarte a bailar conmigo quiero pedirte para que seas mi escaramuza en la Misa de los Charros de mañana a las 12. ¿Aceptas?

-Pero no sé montar a caballo, aunque la verdad me encantaría y bueno me pareces un hombre muy atractivo, así que acepto si me enseñas a montar, Adolfo.

-Por supuesto, mañana paso temprano por ti para irnos a cabalgar por los estanques, luego vamos por la ropa que debes usar, te compraré en la tienda de don Pancho un hermoso vestido.

Y así fue como toda nuestra historia comenzó…esa noche bailamos sin parar y al salir del salón me acompañó a casa de mis tíos, pues se acostumbra que si un hombre te echa el ojo, te cuide y te acompañe al salir del baile (así demuestra su interés en la mujer).

Entre el salón del baile y la casa de mis tíos había un kilómetro de distancia y en aquel tiempo no había alumbrado público en la carretera y, menos en el monte, así que caminamos lentamente acompañados de una hermosa luna llena y algunas estrellas, que luego serían testigos del primer beso apasionado que Adolfo me daría y muchos más de los cuáles yo era presa.

El era estaba soltero y a pesar de que nos juramos amor eterno y yo caí redondita de nuevo, confiando en un hombre de allá, me hizo lo mismo que Toño. Al año siguiente que fui, Adolfo se había casado por obligación y tenía embarazada a la mujer.

Saberlo ya no me había lastimado tanto, cada año regresaba más fuerte, más sabia, más hermosa, más astuta y más liberal. Yo estaba en contra totalmente de la cultura machista que tenían en San Tiburcio y no compartía la mentalidad de nadie, para mi fortuna todo el pueblo masculino andaba tras de mi, así que entre más tiempo pasaba ¡más deseable me volvía para ellos! Y cuando iba a los bailes, bailaba con uno y con otro, con solteros y casados mientras sus mujeres planchaban sus ropas y cuidaban a sus hijos en casa, pues es común que ellos vayan solos al baile y ellas se queden en casa.

También, era la rabia de los primos Adolfo y Antonio que aún estando casados y ya con hijos, me perseguían como canes en celo…competían entre sí para conquistarme y a todos les llamaba la atención la gringa.
Adolfo era…pasión por la vida, demencia nocturna, bohemia en la sangre pues tocaba maravillosamente la guitarra y componía canciones para mí mientras sostenía un wiski entre sus manos y fumaba un Malboro rojo.

Él y yo respirábamos el placer que despide el tiempo compartido. El comenzó a poseerme hasta en mis sueños, lo tuve y me ahogué en él muchas veces y no sé cómo pasó. Un leve movimiento en lo íntimo y me hacía pupila inmóvil, me domaba con su firmeza rugosa y me sentía como yegua enfurecida pero en el justo ámbito del placer que me acogía.

Tenía un poder increíble para rendirme, un tacto divino y siempre una caricia a tiempo y, lo que menos me importaba, era ser su amante.

Era para mí como un salmo sin nombre que luego iría yo a cantar a la misa de gallo, para tratar de lavar mis pecados.

Muchísimas ocasiones fueron las que Adolfo me pidió que nos escapáramos a otro lado e hiciéramos una vida juntos, muchos juramentos escuché entre bardas de sillar y arbustos, allí donde con una fogata y su caballo como guardián y cómplice nos entregábamos año con año.

Hasta vino a buscarme a Monterrey, como prueba de su amor.

El era toda ebriedad ante mi olor y yo era toda locura ante su flama enardecida, era cuando él me volvía blancura deleitable y sutil, luego me volvía complacencia acariciable, me vertía, me ofrecía, y el fin: el peso tibio del durazno.

Antonio, en cambio, era la ternura y la plática en medio de cándidos besos de respeto y admiración…yo me lo bebía y luego él se deslizaba por mi garganta (eran cosas que no hacía con su mujer). Luego se materializaba en mi vientre y sus lágrimas formaban una escultura en mi rostro, los encuentros con él eran entre encajes y rosas, entre misterio y poros encendidos. Él me hacía eterna.

Como un topacio, se escondía debajo de las piedras comunes y luego aparecía deslumbrante y galante en medio de las oscuras calles empedradas o en la cima de amapolas que luego me daba en ramillete y destrozaba en mis montañas.

Se iba metiendo al palacio y abría todas mis puertas, el zafiro oculto se volvía mármol resbaloso hasta que recobraba su volumen fermentado.

Hubo un momento en el que los primos se dieron cuenta de que sostenía relaciones con los dos, pero eso en vez de retirarlos de mí, los acercó más y no les importaba “compartirme”. Ambos me dedicaban canciones en público, delante de toda la gente durante la fiesta charra, Antonio tocaba para mí y me cantaba ¡frente a su esposa! Y Adolfo me aventaba su sombrero en señal de que me brindaba sus suertes charras.

Como era de esperarse “pueblo chico e infierno grande”, allí se corrió la fama de que yo era una “tumba hombres” jajaja. Y hasta cierto punto eso me caía muy en gracia pues cada vez cuidaba más mi apariencia y mis atuendos cuando iba a ir de vacaciones a las fiestas del pueblo, todos me miraban como si yo fuera una perdida, pero eso me resultaba muy motivante.

Del arte de la seducción siempre había pretendido mucho más que dejar una huella pasajera. Dejaba en mis hombres algo más, lo dejaba en sus mentes con el recuerdo inolvidable de mi perfume, mientras que por sus cuerpos les corría el veneno de mis entrañas y la forma en que yo los amaba.

Del arte de la seducción vienen desafíos serios, como lo que implicó para mí dejar de verlos, dejar mi vicio que eran sus pieles bicolor pues Antonio era blanco como la nieve y Adolfo chocolate de sabor incandescente.

Nunca me importó que sus mujeres me miraran con coraje y envidia cuando nos encontrábamos de frente.

Pero como siempre lo dije, seducía para “permanecer”…y así fue…para mi nada era prohibido, ni fresca primavera ni verano candente, tampoco me importaba quemarme con el fuego de sus besos.

Diga lo que diga la gente, ¿qué importa? Como dice el dicho lo que digan los demás, está de más, pero si caminas de la mano de tu amor no importa que no entiendan ¡no hay nada que explicar!

No hay amor prohibido: Lo prohibido es retener y callar y prohibirse aquello que los demás dicen que es prohibido. Me acordé de aquella frase en una barda de Paris: Prohibido Prohibir.

Seis años han pasado ya de aquellos amores que dejé varados en el tiempo, he tenido ganas de ir al pueblo de nuevo, allí es un lugar donde el tiempo se ha estacionado. Cada vez que el aire me da en la cara o la luz de la luna me acompaña, los recuerdo… Comienzo a delirar y prometo intentarlo y correr a buscarlos. Sé que me esperan, pues me mandan saludos con mi prima cada año, cada fiesta a la que esperan que yo vaya, y el mensaje sigue siendo el mismo:

Dile que la amo, dile que no la olvido.

Escritoras. 6.9.- LOS MARIACHIS CANTARON… Ilussión.

Posteado por: tallerparaescritoras en: Septiembre 4, 2009

+ 6.8.- UN ACUARIO EN EL DESIERTO. 6.10.- MOTEL DE PASO
+ Ilussión: De regreso en Guadalajara, Amanda descubre el amor
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LOS MARIACHIS CANTARON…
Ilussión

Era abril y el reloj marcaba las 8:45 de la noche. Pegada a la ventanilla del avión, Amanda alcanzaba a ver las luces de su bella Guadalajara. Su corazón experimentaba miles de sensaciones al mismo tiempo pero, indiscutiblemente, sobresalía la emoción y la dicha de estar de regreso en casa. Se daba cuenta de que realmente ¡la había echado de menos!

Habían transcurrido ya ocho años desde que tomó la decisión de seguir sus sueños y aprovechó una oportunidad, para terminar la carrera de leyes en España y ese día, por fin estaba de vuelta.

Acababa de cumplir 30 años, había dedicado gran parte de su vida en lograr convertirse en la mujer exitosa que ahora era: La Licenciada Amanda Heredia Chacón, una mujer que causaba admiración en hombres y mujeres debido a su carácter fuerte y determinante, aunque era fácil quererla cuando se le conocía bien. Amaba a los niños y a su trabajo por encima de todo, estaba satisfecha con lo que había conseguido en España y sobre todo tenía claro que el matrimonio no era una opción para ella, y así se lo hacía saber a cada hombre que se cruzaba por su camino, pues prefería la soltería, a lidiar con “relaciones conflictivas” y hasta el momento no había conocido a nadie que le hiciera pensar lo contrario.

Sus pensamientos se interrumpieron cuando el piloto anunció que iniciaría el descenso del avión, por lo que a las 9:05 pm, Amanda estaba pisando tierra mexicana.

La invadía la urgencia por reencontrarse con su familia, tenía prisa por tomar su equipaje, una vez que ya tuvo todo en mano, sus ojos recorrieron poco a poco a la multitud que se encontraba en el aeropuerto, esperando encontrarse con caras conocidas.

De pronto fue sorprendida por unas manos de alguien quien, al cubrirle los ojos le decía: ¡estás de regreso, no sabes cuánto te extrañé! Era Santiago, su único hermano, seis años menor que ella. Se había titulado de ingeniero el verano pasado y estaba emocionadísimo de reencontrarse con su hermana. Amanda no pudo contener las lágrimas y llenó de besos a Santiago mientras sus padres se incorporaban para darle la bienvenida.

-Papá, mamá los extrañé mucho, no saben la felicidad que innunda mi corazón.

-Nosotros también estamos felices hija, pero sabíamos que valdría la pena la espera y… mírate ¡estás preciosa, y convertida en toda una profesionista!

Su madre no paraba de abrazarla, mientras se dirigían al coche. El camino a casa de sus padres fue increíble. Todo era tan distinto, que por un momento tuvo la impresión de que se trataba de la primera vez que estaba en tan hermosa ciudad. ¡Y sí que era hermosa¡. Llena de luces, de grandes avenidas, edificios con verdadero arte arquitectónico y sus templos barrocos. Definitivamente algo que sus ojos extrañaban mucho.

La lluvia no cesó durante toda la noche, pero la mañana la sorprendió con un espléndido sol. Amanda despertó muy temprano para arreglarse. Eligió una blusa color turquesa estilo campesina con los hombros al descubierto, una falda negra larga y estrecha que le resaltaba aún más la cintura, sus cómodas sandalias negras, y como única joya, un precioso brazalete de turquesa, y qué decir de su larga y abultada cabellera negra y esos ojos grandes y profundos, dignos de ser tapatíos.

Había decidido ir a ver a un licenciado amigo de su padre, que la ayudaría a incorporarse a un bufete de abogados para comenzar a trabajar cuanto antes.
La cita era a las 10:00 de la mañana para tomar un café, así que salió más temprano para disfrutar del recorrido por esas las calles de su ciudad, esa preciosa mezcla entre la tecnología y su sabor de antaño.

El olor a tierra mojada la acompañaba por todo el trayecto. Vio sus hermosas plazas con niños corriendo y jugando, sus templos grandes y elegantes, “el centro histórico de Guadalajara”, “la Catedral” uno de los lugares mas visitados , “El teatro Degollado” bello monumento custodiado por Apolo y las nueve musas, qué decir de “La Rotonda de los Hombres Ilustres” lugar donde se conservan los restos de los hijos predilectos de Jalisco, un sin fin de museos de arte, y esos mercados en los que se puede encontrar de todo y cuyas actividades comienzan desde muy temprano. Una ciudad de historia que va siempre a la vanguardia.

Apresurada llegó a aquella cafetería, realmente nunca había visto a este hombre, así es que se limitaba a observar cada mesa, no sabía si se encontraría con un hombre mayor, muy formal, o un joven iniciando su carrera, y un tanto informal. Su mirada se detuvo en una de las mesas, un caballero de aspecto casual, sencillo e interesante se levantó para limitarse a decir:

– Supongo que tú debes ser Amanda Heredia, ¿no es así?

Ella estaba un poco nerviosa, pues a pesar de tener tanta experiencia para tratar negocios, ese hombre tenía algo que los demás, no. Ese hombre realmente la había cautivado con su cordial sonrisa.
–Hola, efectivamente soy Amanda. Usted debe de ser el licenciado Alejandro Corral –contestó Amanda con un gesto de amabilidad.

–Sí, toma asiento y por favor háblame de tú, que me harás sentir un viejo.

–Bueno, esta bien Alejandro, y de eso de las edades mejor ni hablemos, ja já.

–Pero qué dices, no sé que edad tengas pero… ¡luces muy guapa!

–Muchas gracias, pero… bueno a lo que venimos, estoy muy interesada en comenzar a trabajar, acabo de llegar de España y he trabajado allá durante tres años, hasta que me dí cuenta que era el momento de regresar y aquí estoy dispuesta a empezar cuanto antes.

Alejandro la escuchaba mientras observaba y sacaba sus propias conclusiones, pues no sólo era guapísima, si no que además era una mujer inteligente y se notaba que no era alguien que mezclara los negocios con el placer.

Amanda, por su parte, se esmeraba en exponerle sus deseos por trabajar, al mismo tiempo que reconocía que había en él algo innegablemente eléctrico que le impedía dejar de verlo y sentir una comodidad irrazonable.

Terminaron la charla de negocios con éxito, pues ella iniciaría labores la siguiente semana, por lo que les sobró tiempo para hablar un poco más sobre ellos y fue él quien tomó la iniciativa.

–De modo que eres tapatía, me imagino que extrañabas México y por supuesto Guadalajara.

–¡Sí, bastante! No hay comida como la de aquí, esas ricas tortas ahogadas mmm! Créeme que es de lo que más se extraña.

–Me imagino, yo no tengo mucho en la ciudad pero es un lugar mágico que te conquista día con día, aún me falta mucho por conocerla. Lo que me ha dejado cautivado es la riqueza de museos, las actividades culturales y la famosa fabricación del tequila, en realidad una vasta diversidad de actividades que te encuentras.

–Amanda estaba feliz, se sentía como una niña al escucharlo, y en un arrebato preguntó:

– ¿Tienes planes para hoy, por qué no vamos a Chapala?

–Ja já, Chapala , perfecto no se hable más…

Abordaron el choche de él y emprendieron camino al Lago de Chapala, el cual proporciona frescura y no alcanza los niveles de calor ni frío que hay en las localidades a sus alrededor. Esta ubicado a 45 minutos de Guadalajara y es un municipio más de Jalisco. A su alrededor hay miles de puestos entre comida y artesanías. Y ahí estaban llegando Amanda y Alejandro y se dedicaron a recorrer el precioso lago en donde se posa el sol al caer la tarde, de una manera espectacular.

Alejandro extasiado por tan hermoso paisaje, se daba cuenta de que ella era una perfecta compañía, por lo que se propuso no dejarla ir.

–Amanda, tú eres una mujer muy inteligente, muy fuerte, estás llena de vida, y una mujer así, siempre me resulta interesante, no tengo los fundamentos suficientes, hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien con una mujer y me encantaría que me dieras la oportunidad de comenzar algo juntos…

Amanda quedó paralizada, pues si bien era cierto que nunca había conocido un hombre como él, no se sentía preparada para abrir su corazón.

Fueron alrededor de 20 minutos de total silencio, entre los colores violeta que pintaban la tarde, las gaviotas posándose en el muelle y los vendedores de elotes y tamales que dejaban escapar ricos olores.

Hasta que por fin Amanda tomó la palabra, mientras a lo lejos los mariachis tocaron una serenata al atardecer.

–¿Sabes Alejandro?.. estoy loca, ¡realmente perdí el sentido! Pero no voy a quedarme con la duda, no voy a quedarme con las ganas y creo que parte del éxito en la vida es cumplir las metas profesionales, pero si éstas no vienen acompañadas del amor nunca están completas, por lo que sí, ¡quiero tomar el reto!

El la tomó en sus brazos y sellaron su amor en un tierno beso, en el cual sus labios confirmaban la química mutua y, con un abrazo cargado de esperanza,
quedándose con una nueva ilusión, una intriga, una aventura, una duda o una oportunidad encendida, que les ofrecía la Perla Tapatía.

Escritoras 6.8.- Un Acuario en el Desierto

Posteado por: tallerparaescritoras en: Julio 5, 2009

6.7. DUNAS, BALLENAS Y TEMAZCAL. 6.9.- AVENTURA EN LA PERLA TAPATIA

UN ACUARIO EN EL DESIERTO 

Ruby Red
El cantar de los grillos se oía a lo lejos, una brisa jugaba con sus cabellos mojados, el suelo todavía húmedo por el rocío de la noche y la luna llena, los acompañaba como lumbrera. El ambiente perfecto para su pajamas night (piyamada).

Después de un día cargado de tantas actividades: nadar, pasear en bicicleta, ir de pesca y más, los niños al fin habían decidido sentarse junto a la fogata. Cantaban, reían y comían deliciosas salchichas y bombones asados al fuego.

Estaban extasiados por el ambiente y el lugar. Tendieron una manta en el suelo, se dedicaron a contemplar el firmamento lleno de estrellas y jugaban a ver quién adivinaba más constelaciones y, si tuvieran suerte esa noche, hasta una estrella fugaz podrían observar para pedir un deseo.

El silencio reinó por varios minutos, pero fue interrumpido por el menor de los niños:

-¿Mamá tu crees que hay vida en otros planetas?

-Claro que sí. Interrumpió abruptamente su primo. En la escuela la Miss nos explicó que nuestro sistema solar es una pequeña parte del Universo y que no dudaría que hubiera otros planetas con personas y…

-Yo también creo que existen los marcianos. Añadió el otro primo. El otro día vimos una película en la Tv donde salían unos marcianos y luego…

-A ver niños, vamos a ver, lo que yo si les puedo asegurar es que en donde vivía de soltera había, bueno todavía existe, un lugar donde la NASA investigó y sigue investigando acerca de las aguas que se encuentran en ese lugar ya que se presume que contienen bacterias primitivas y podrían ser indicios de vida extraterrestre.

-¿Qué quiere decir eso tía? Preguntó Aldo.

-Aldo estas pero bien… bien… cómo decirte, cómo te explico, mira, lo que significa es que… bueno tía mejor explícale tú, porque a mí no me va a entender… ya ves como es.

-Mira: Es como un acuario extraído de los comienzos de la vida: vegetación espesa, bancos de peces y otras formas de vida significativos. Este lugar es considerado como un extraño laboratorio natural que sirve para demostrar teorías sobre los comienzos de nuestro planeta. Podríamos decir que es una ventana al antiguo mundo.

-Tía acaso… no me digas… déjame adivinar de pura casualidad estás hablando de Cuatrociénegas, Coahuila? Cuestionó Diego, el mayor de ellos.

-¡Sí! ¿Cómo lo supiste?

-Bueno porque mi mami nos enseñó fotos de ese lugar y por lo que se mira está bien “padre”.

-Sí ustedes nacieron de éste lado y no alcanzaron a conocer el lugar, pero está considerado como Patrimonio Nacional.

-¿Y eso qué quiere decir tía? Añadió Aldo.

-¡Ay Aldo! tú y tus preguntas del millón.

-Miren: México está entre los primeros lugares del mundo que cuenta con una diversidad biológica exquisita y entre las zonas de esta extraordinaria riqueza encontramos el Valle de Cuatrociénegas. En 1994 este lugar fué declarado por el Gobierno Mexicano como Area de protección de Flora y Fauna. Es el hogar de más de 100 especies de animales y plantas únicas en el mundo. Alberga uno de los humedales más importantes de México. Formado por más de 200 pozas, ríos, lagunas y ciénegas. Las aguas subterráneas entre las pozas, comparten miles de comunidades microbianas que forman estructuras fósiles similares a las halladas en Marte, y es quizá el único lugar del planeta en que las bacterias siguen siendo el alimento de caracoles y peces (como sucedía al principio de la vida).

-¿Y a quién se le ocurrió ponerle el nombre de Cuatrociénegas? Preguntó Gilberto.

-El nombre de Cuatrociénegas de Carranza hace referencia a las ciénegas que forman los abundantes manantiales que hay en los cuatro puntos cardinales y por haber sido cuna del primer jefe del Ejército Constitucionalista: Venustiano Carranza.

Aldo con un espíritu de escepticismo añadió:

-A mí se me hace tía, que es puro cuento todo esto…

-De ninguna manera, todo lo que te digo está científicamente comprobado.
Hace varios años la prestigiosa revista National Geographic hizo un reportaje en el área llamándola: “Un Acuario en el Desierto Mexicano”. Recientemente un grupo de científicos italianos, mexicanos y estadounidenses han estado explorando el sistema de cavernas y canales y la investigación en el área sigue en curso. Los geólogos desean descubrir la fuente del agua que alimenta las pozas en el valle.

-¿Y si nos fuéramos de vacaciones para allá que veríamos mami? Me gustaría invitar a mi amigo Matthew.

-Bueno, podemos encontrar enormes montañas arenosas, dorados desiertos, así como pozas con cristalinas aguas.

Disfrutaríamos de un oasis en el desierto, cuyas pozas y aguas cristalinas te harían enamorarte no solo de la ciudad de Cuatrociénegas sino también del Estado de Coahuila. Es un escenario ideal para el ecoturismo.

-No, por favor no, Aldo no preguntes que significa ecoturismo. Nada tiene que ver con los ecotaxis ¿ok?

Todos se rieron por el comentario de Diego.

-La Poza de la Becerra, el Río Mezquites y la Poza Azul son ecosistemas únicos que albergan una extraordinaria biodiversidad. Las aguas de La Poza de la Becerra y las Playitas son ejemplos donde la visibilidad en sus aguas es muy buena especialmente bajo el sol del mediodía. En algunos lugares, el buceador puede mirar la arena revolverse en los borbollones de tal modo que parece un pequeño crisol de agua en ebullición. Estos lugares son ideales para los que buscan la soledad en la naturaleza.

Las dunas de yeso estampan una postal inolvidable en la memoria de quienes las visitan.
En el centro del Pueblo se ubica el Museo Casa Carranza, hogar del Héroe Nacional donde se pueden apreciar retratos de Venustiano Carranza así como de su muerte y episodios de la Revolución Mexicana.

En las Bodegas Ferriño Vitali se puede degustar de la tradición vinícola del valle.

La Casa de la Cultura muestra una colección extensa de objetos elaborados por las tribus que habitaban la región.

-Ay tía, a mí se me hace que ese lugar ha de estar bien aburrido. Aldo añadió con un timbre de decepción.

-¡Qué te pasa!, si hay muchas cosas qué hacer, dice mi mami…Agregó Diego.

-En efecto La belleza de las pozas en Cuatrociénegas brindan un marco ideal para la práctica de deportes náuticos.

-Por favor Aldo no se te vaya ocurrir preguntar que son deportes náuticos. Diego insistente, exclamó.

Y todos soltaron carcajadas.

-El visitante puede bucear, es decir explorar un mundo subacuático y acariciar los peces sintiéndose completamente seguro en este medio. Para desarrollar esta actividad no se requiere poseer un gran estado físico, ni un estilo de natación definido; solo basta aprender bien los aspectos técnicos del buceo para realizar una inmersión tranquila y placentera. Este deporte ayuda a salir de lo cotidiano, combatir el estrés y conocer un extraordinario universo acuático.

También El surf es un deporte muy completo, obliga a entrenar. Es excitante, agotador y con mucha adrenalina. Para el kayakismo se requiere sangre fría y nervios de acero, las personas que reman en kayak experimentan un punto de encuentro entre la habilidad de maniobrar su embarcación en ríos peligrosos y la agresividad implacable del agua que con sus rápidos pone a prueba el temple de los intrépidos.

El windsurf es una combinación perfecta entre el surf y los barcos de vela. En los últimos años, este deporte ha dado un gran giro, llevando la especialidad al extremo, cuando los windsurfistas aprovechan la velocidad que les da el viento para usar las olas como rampas y efectuar todo tipo de saltos.

Uno de los deportes que más ha evolucionado con el paso del tiempo es montaña en bicicleta, convirtiéndose en una modalidad mucho más arriesgada y divertida para disfrutar de parajes inaccesibles y los senderos más complicados.

-¿Y que pueden hacer los menos afortunados como Gilberto que por comer tantas tortillas de harina no podrían practicar estos deportes de alto riesgo? sarcásticamente agregó Aldo.

-Párale yo no estoy gordo, tengo músculos en reposo, pero nada más.

-Ya niños no se peleen. Bueno contestando a tu pregunta los que desean vivir un momento más relajante, pueden elegir un paseo a caballo y recorrer montañas, parte del desierto y ciénegas con toda la familia, disfrutando de hermosos momentos. Lo ideal es realizar esta cabalgata guiados por personas expertas de la zona con dóciles caballos. Si se va a realizar una cabalgata corta, no es necesario saber montar. Una rápida charla teórica con el guía es suficiente para aprender a tomar las riendas. Cuando la excursión dura más de un día es aconsejable tener experiencia para no terminar agotado. Las cabalgatas no representan grados de dificultad considerables, ni restricciones de sexo, edad o condición física, solo se deben tener ganas de contemplar el paisaje de un modo diferente.

-¿Mami y tú por qué crees que sería interesante visitar este lugar? añadió Gilberto.

-Bueno porque lo que verás y experimentarás cuando visites este lugar es un pequeño regalo que nuestra Madre Naturaleza formó con sus propias manos. Podrás investigar el significado que encierra este lugar cuando entiendas los alcances que pueda tener sus hallazgos y seguramente lo apreciarás mejor. También aprenderás a respetar los elementos que dan vida a esta obra.

Uno por uno empezó a cerrar los ojos por el cansancio, cuando Gilberto interrumpió súbitamente y gritó:
-Miren, miren allá una estrella fugaz, vamos a pedir un deseo. Rápido, rápido pidan un deseo.

Todos miraron y pidieron el deseo. De repente Diego interrumpió y dijo:
-Yo ya sé cual fue el deseo de mi tía

Y Aldo añadió ¿Cuál?

-Volver a estar en Cuatrociénegas, Coahuila.

A lo que su tía asintió con un ligero movimiento de cabeza.

Escritoras 6.7.- Dunas, Ballenas y Temazcal

Posteado por: tallerparaescritoras en: Julio 3, 2009

+ 6.6.- ENTRE PRIMOS, MAS CALIENTE. 6.8.- UN ACUARIO EN EL DESIERTO


DUNAS, BALLENAS Y TEMAZCAL

Gaby

-Hola Alex, ¿qué haces aquí?

-Vine a visitarte, tenía ganas de verte y aquí estoy.

-¡Qué sorpresa !

-Ven, vamos a dar una vuelta

Mientras tanto, María no se explica cómo es que Alex está ahí, no sabía que había regresado a México después de casi un año de vivir en Francia.

-Has manejado una cuatrimoto?

-No Alex ¿por?

-Ven, mira, súbete.

-¿Estás loco?

-Tranquila, yo voy a ir junto a ti, con tu mano izquierda vas a cambiar las velocidades y con la derecha vas a dar velocidad, de acuerdo a como tú quieras avanzar, ¿ok?

-Alex ¿pero cómo crees? ¿En dónde estamos?

-En Los Cabos, vamos a dar una vuelta por las dunas, ¡es maravilloso! Ya lo verás.

-¿Oye pero como llegamos hasta aquí?

-Eso no importa, disfruta el paseo y deja que la brisa llene tu cara y tu cuerpo durante nuestro recorrido.

-Alex, pero nunca lo he hecho antes.

-Tranquila anda, avanza.

María, con todo y su nervio por manejar una moto por primera vez, se dejó llevar y empezaron a avanzar por un camino de arena escoltado por pequeños arbustos distintivos del desierto.

-¿Cómo vas María?

-Alex, esto es increíble.

-Y espera a ver el final de este recorrido.

Y así, Alex y María viajaron durante media hora, aproximadamente, hasta llegar a una pequeña cascada en medio del desierto donde pudieron refrescarse por unos minutos antes de continuar su aventura.

-¿Estás lista para continuar?

-Sí, ¿a dónde vamos ahora?

-A un lugar donde yo lo considero lo más parecido a la libertad, ven, sígueme.

Poco a poco, el camino trazado por los cactus se fue desvaneciendo y al mismo tiempo, la sensación de libertad y gozo infinito se apoderó de ellos, viajando únicamente sobre un espacio donde lo único que existía era arena. María, tratando de poner a prueba su libertad, estalló en un grito de emoción tan fuerte como sus pulmones se lo permitieron y lo suficientemente tenue para ser callado por el mismo viento. De esta manera llegaron al tan esperado final del viaje, donde el mar gritaba el rompimiento de sus olas y con esto, la brisa envolvía a María y a Alex en una tranquilidad y una paz celestial.

-María, ¿estás bien?

-Alex, no me quiero ir nunca de aquí.

-Ven, vamos a unirnos con la naturaleza.

-¿Más?

-Sí, más.

-Alex, ¿pero cómo le haces? Estábamos en la playa y ahora estoy encima de esta lancha a toda velocidad, qué delicioso es sentir desde aquí, en medio del mar, como mi cara se humedece con la brisa que rompe en mi rostro… ¿por qué te detienes Alex?

-Espera, mira hacia allá, a tu derecha… ¿viste eso?

-No Alex, ¿qué es?

-Mira…. Ese borde negro sutil en medio del mar, ¿lo ves?

Con lágrimas en los ojos María no puede describir la emoción que siente.

-¡Alex… son ballenas!

-Así es, mira de este otro lado, están rodeándonos. Si permanecemos aquí en silencio probablemente logramos tener su confianza y las podremos ver más cerca, espera.

María no puede creer lo que está viviendo y pareciera que los delfines reciben su alegría ya que empiezan a saltar junto a ellos a no más de 4 o 5 metros.

-Alex, mira eso, parece que los delfines están festejando nuestra visita, ¡escucha como cantan!

-¡Si María, esto es muy cercano al paraíso!

Y en pocos minutos, con el motor prácticamente apagado, las ballenas decidieron acercarse junto a la lancha para recibir la alegría y el gozo de quienes las observaban y, por supuesto, como todo buen niño lleno de curiosidad, un pequeño ballenato saca su cabeza para descubrir lo que estaba pasando fuera del mar.

-Wow, esto es increíble Alex.

-¿Qué tal te caería un chapuzón?

-Jajaja, me encantaría pero aquí no me atrevo por muy lindas y pacíficas que están las ballenas.

-Jajaja, por supuesto que no. ¿estás preparada para un baño de agua helada?

-Claro que no. Oye pero espera, ¿Dónde estamos ahora?

-En un lugar totalmente opuesto a donde estábamos.

-¿Dónde?

-En un río subterráneo en Xcaret.

-Oye pero… no entiendo nada, me estás engañando, eso está totalmente del otro lado de Los Cabos, estamos en la Riviera Maya.

-Sí, por lo que veo si sabes algo de geografía ¿eh?

-No te burles, explícame que está sucediendo.

-Ven, ponte tu snorkel y sígueme.

-Oye, espera… esperaaaaa. ¡Esto está helado!

-Sólo es el principio, conforme empecemos a nadar sentirás el agua más templada.

-No Alex, no puedo.

-Sí, ven sígueme, porque además aquí no podemos separarnos, los paisajes de este río subterráneo son tan hermosos que pueden hacerte ir a investigar y no quiero perderte.

-Sigo sin entender qué está sucediendo, pero lo que estoy viviendo no me lo quiero perder por nada.

-Mira María, estás pasando por distintas cavernas y cuevas subterráneas donde, aún con los pocos rayos de luz que llegan, el agua es total y absolutamente cristalina.

-Parece cielo lleno de estrellas. Estrellas formadas por el reflejo de los rayos con el agua.

-Sí y mira, ahí hay unos fósiles marinos. ¿Habías visto algunas vez uno?

-Jamás.

-Pues ahora ya los viste. Oye… ha sido un viaje lleno de emociones ¿cierto?

-Sí.

-Ven, vamos a tomar un Temazcal

-¿Un qué?

-Un Temazcal. Es un baño de vapor que ayuda a sanar tu espíritu, el que está aquí precisamente.

-¿Cómo que mi espíritu es el que está aquí?

-Si, ya me entenderás. Tenemos poco tiempo, porque estás por despertar. Ven, te explico, en el Temazcal tendrás un acercamiento a los cuatro elementos de la naturaleza: al agua, al fuego, a la tierra y al aire. Aquí, este baño está dedicado a la Diosa Ix-Chel, patrona de la región de Xcaret. Los mayas, nombraron a este ritual purificador Zumpulcheé y, para ellos, es una manera de curarse. Los rezos mayas envolverán nuestro cuerpo y purificarán nuestro espíritu, sentirás que renaces cuando salgamos del cálido vientre de la Madre Tierra y nos sumerjamos en el agua fresca para equilibrar nuestra temperatura.

-Igual que nacen los bebés, salen del vientre materno calientitos y se enfrentan a la temperatura fría de la vida.

-Así es. María. Quisiera enseñarte muchas otras maravillas que hay en México pero ya me tengo que ir, estás despertando y no puedo seguir aquí. ¡Te veré pronto!

María, abre sus ojos y lo primero que hace es ubicarse en el tiempo y en lugar y se da cuenta que está en su cama, que su cuerpo nunca se movió de ahí y, coincidentalmente, suena el teléfono.

-¿Bueno?

-¿María? Hola ¿Cómo estás? Soy Alex. ¿Sabes? Me acaban de confirmar aquí en la oficina que tengo que ir a dar una conferencia la próxima semana a México. ¿te puedo pasar a visitar? ¿Qué tal si tomamos unas vacaciones? Investiga donde te gustaría ir.

Escritoras 6.6.- Entre Primos, más Caliente

Posteado por: tallerparaescritoras en: Julio 2, 2009

+ 6.5.- AMAR EN LA BUFADORA. 6.7.- DUNAS, BALLENAS Y TEMAZCAL

ENTRE PRIMOS, MAS CALIENTE
Amazona

En medio de la crisis que azotaba al país, la mayoría de las empresas se vieron obligadas a recortar personal y, la agencia de publicidad donde trabajaba Rafael Ozores, no era la excepción. Hacía ya cuatro años que Rafa trabajaba en una de las agencias más importantes, pero fueron perdiendo clientes, a medida que la crisis azotaba, pues es el primer renglón de recorte en los presupuestos. Eran las 5 de la tarde de un viernes cuando le dieron la noticia, le entregaron una carta donde le explicaban que ya no se requería más de sus servicios, de él y de seis personas más.

Rafael tomó la carta y el cheque de su liquidación con el cual podría subsistir un tiempo. Hasta entonces, tenía un buen salario que le permitía vivir sin deudas y ahorrar para tener un colchón por cualquier imprevisto.
Muy bien le habían caído los consejos en aquel seminario que había tomado unos meses antes de “Como sobrevivir en tiempos de crisis” dictado por Alex Dey. Valió la pena la inversión en libros y Cds.

Al principio se sintió molesto pues sabía que hacía un excelente trabajo y que le había hecho ganar sumas millonarias a la agencia, luego se sintió reconfortado de que lo hubieran despedido a él y no a algún otro de sus compañeros con hijos y compromisos hipotecarios. Levantó la mirada y suspiró diciendo:

-Bueno, ¡héme aquí, ahora a comenzar de nuevo! Y bueno, ningún hijo de Dios muere bocabajo, así que vamos, que sí se puede – se dijo a sí mismo dándose ánimo.

Se sentía seguro pues aparte de la experiencia en su rama, contaba con títulos universitarios que le permitirían encontrar otro trabajo igual o mejor al que acababa de perder. Pero sabemos que en época de crisis, no importa el currículum o la experiencia, el asunto es que las vacantes se vuelven limitadas y mal remuneradas, aunque estés más graduado que un termómetro. Y así fue, Rafael movió todos sus contactos, buscó de agencia en agencia, y nada, todo era en vano. Luego trató de buscar de lo que fuera, ya que le preocupaba que al pasar el tiempo se le agotaran las reservas. Para entonces ya habían pasado tres meses.

Rafael se había independizado de sus padres desde hacía cinco años, se había levantado solo y todo lo que tenía era producto de su trabajo. A sus 26 años, alto, de contextura mediana, ojos azules y cabello castaño, de excelente presencia e impecable vestir, había hecho como modelo en algunos comerciales, y es que su tipo no era muy común pues era descendiente directo de españoles. Sus padres habían llegado muy jóvenes procedentes de la Madre Patria, pero el resto de sus familiares estaban allá. Dado a que siempre estaba chateando por internet con un primo hermano que vivía en Madrid, se le ocurrió la posibilidad de probar suerte en el viejo continente. A su primo Carlos le encantó la idea, pues siempre se llevaron bien y tenían muchos años que no se veían. Rafa no lo dudó y preparó todo para el viaje. Según lo planeado, viviría con su primo mientras consiguiera trabajo, no tendría que preocuparse por la vivienda, solamente por la comida y el transporte.

Llegó entonces Rafa a la ciudad que lo había fascinado desde siempre: La gran Madrid, que aunque desde niño solía venir cada año para sus vacaciones, no podía dejar de maravillarse con sus escenarios, era como si el llamado de la sangre llenara de emoción su corazón. Entre sus sitios favoritos estaban la Puerta del Sol, desde donde nacen diez de las calles importantes de Madrid, una de ellas la Calle de Alcalá de donde recordaba sus primeros recorridos de la mano de su madre, alimentando las palomas en la Plaza de Las Cibeles, corriendo frente a la puerta del Ayuntamiento y contemplando la monumental Puerta de Alcalá. Hacer este recorrido nuevamente era para Rafa obligatorio, pues le atraía toda esa herencia cultural de la cual le había contado su padre, un arquitecto de gran reputación, el cual le había contado sobre la influencia musulmana, de cómo la Guerra Civil modificó mucho del paisaje y de cómo se habían construido esos grandes monumentos. Rafael se conocía cada rincón.

En fin era su Ciudad favorita y lugar que recomendaba a todos para pasar unas buenas vacaciones. Es que pensaba que nadie podía perderse esta maravillosa ciudad que para el era un gran museo al aire libre con sus plazas, fuentes, museos y palacios, esculturas por doquier, no había manera de aburrirse en Madrid.

Y claro que no todo era arte y cultura, también el legado venía de la buena cocina. Lo que más le gustaba era saborear un buen plato de jamón serrano y butifarra, acompañado de un afrutado, joven y aromático vino tinto. Por supuesto que jamás despreciaría una humeante y olorosa paella con sus camaroncitos por arriba o una exquisita bandeja de callos a la madrileña. Qué glorioso cierre para la cena que un recién horneado rosco del santo con un anisado de Chinchón, ¡eso le arranca un olé! Desde lo más profundo de su alma. Ahora…barriga llena, ¡corazón contento!

Otra parada obligatoria era en El Corte Inglés, ya que había que ponerse a tono con la moda europea y según la estación, siempre le había llamado la atención este tipo de ropa pero donde vivía, era exagerado y hasta raras estas modas.

Al instalarse en el piso de su primo Carlos (así es como le llaman en España a los apartamentos), se encontró con una sorpresa: su primo no le dijo que vivía con cuatro muchachos más. Carlos era bohemio, a sus 24 años no había encontrado un oficio permanente que le sustentara, vivía un tiempo de la pintura, de tocar guitarra en bares, de cuidar la casa a personas adineradas que dejaban la ciudad por un tiempo, en fin trabajaba de lo que cayera en el momento, pero eso sí, que no tuviera que madrugar ni requiriera de mucho esfuerzo físico ya que eso según él, no era lo suyo.

Físicamente ambos eran muy parecidos, la diferencia radicaba principalmente en la forma de hablar con acentos de sus países de origen y en la forma de arreglarse, ya que Carlos siempre vestía con jeans ajados y camisetas blancas, zapatillas sin cordones, usaba el cabello largo y se afeitaba muy poco, tampoco era que le agradara bañarse a cada rato, a diferencia de Rafael que disfrutaba de un buen baño y de usar colonias finas, siempre estaba impecable y a la moda. Tanto así y según las costumbres occidentales que Rafa le trajo de regalo un estuche con jabón, perfume y loción para después de afeitar, ¿daría resultado? No se sabía, pero valía la pena probar.

Y así comenzó la convivencia entre los primos y una vez ambientado Rafael Ozores en “La Gran Madrid” y en el apartamento de Carlos, inició su búsqueda de trabajo que calculaba le tomaría poco menos de un mes. Pero las cosas se complicaron para Rafa, pues a pesar de que los documentos de trabajo no eran problema al tener la doble nacionalidad, no contaba con que la competencia en las agencias de publicidad era muy fuerte. Luego comenzó a buscar empleo de lo que fuera aunque le tocara pasear perros, pero no encontraba nada y es que el acento no lo ayudaba para nada, y entre tantos dominicanos y peruanos que pululan en la ciudad y que despiertan muchas veces discriminación, a Rafa su tipo español y ojos azules no le daban el efecto esperado. Y es que uno se queja de que no es profeta en su tierra, pero en tierras lejanas la cosa no es color de rosa.

Dos hojas del calendario habían caído ya, Rafa apenas tenía para sobrevivir, a veces tomando sopas instantáneas, otras galletitas saladas con una latita de atún, para bajarlo cualquier residuo de vino que dejaran los otros inquilinos estaba bien o un té que de tanto reciclar la bolsita ya ni teñía el agua.

-Definitivamente no me supe organizar desde el principio, me olvidé a qué venía y no pude soportar la tentación de disfrutar de las cosas que me gustan de Madrid, la diferencia es que antes mis padres cubrían los gastos, ahora sé cuánto cuestan. Pues ni modo – se dijo Rafa para sus adentros – como bien dice mi madre Doña Carmen: “¡cuando hay, se come y cuando no hay, se aguanta” “y mañana pan con cebolla!”.

Como caído del cielo uno de los inquilinos de Carlos, que veía los pesares y vicisitudes que pasaba Rafa, se condolió y le hizo una propuesta:

-Venga Chaval, ¿y es que no has conseguido trabajo tío?

-Pues la verdad ni trabajo, ni nada que se le parezca.

-Venga tío, que en el bar que yo trabajo buscan a alguien para trabajar de bar tender y es de buena paga eh…yo mismo puedo entrenarte tanto como en el ambiente como en el arte de servir los tragos, no es poca cosa lo que te ofrezco.

-¡Que me has caído del cielo Raulillo, claro que acepto!

Raúl López era una gran persona, quitándole los vicios, y es que para mantenerse despierto toda la noche y poder dormir profundamente en el día, se había acostumbrado a las bebidas energizantes, a somníferos, café, bebidas alcohólicas, cigarrillos de toda clase y todo lo que se pudiera fumar, oler e inhalar, y es que por acá hay muchos de estos hábitos son “legales”. Rafa no conocía a fondo a Raulillo como era conocido desde el “Barrio de las Letras” una de las zonas más vitales del Madrid nocturno, hasta la Calle Gran Vía y alrededores, pasando por “Barrio de la Chueca” donde impera la onda gay, y es que este chico era un bartender reconocido en todo Madrid, ya era parte de la fiesta nocturna madrileña.

Aprendía rápido Rafa y en unos días supo lo necesario. Cuando estuvo preparado su padrino “Raulillo” lo soltó al ruedo, con los toros bravíos de la noche. No fue lo que se imaginó, Rafa “El Matador”, como lo bautizaron, no se adaptaba al ambiente y es que este antro lo hacía parecer como un verdadero mojigato, por las cosas que allí se daban. Con eso de que en Europa la gente es más liberal, muy “open mind”, lo que impera es un total leseferismo (dejar hacer, dejar pasar; como dirían los franceses). Y bueno la cosa se puso caliente, pues todo es cuestión de costumbre, Rafa se contagió de la música y del encanto de las bellas mujeres y comenzó a servir los tragos al ritmo de la música latina, ya que la discoteca Azúcar, donde trabajaban Raulillo y el ahora “Matador”, es una disco donde se le rinde tributo a la música latina, para los apasionados de la salsa, la bachata y el merengue. Desde pequeño a Rafael se le dio fácil el baile y estos ritmos, como buen latino, les salían de maravilla como todo un profesional. Cada noche llegaba más gente a ver a “El Matador” la nueva atracción de Azúcar, un ejemplar latino con apariencia española. Comenzó con un pequeño sueldo pero ganaba muy bien en propinas. Al ir ganado popularidad, semana tras semana, el dueño del bar le propuso a Rafael que saliera del área de bar, lo pondría en la pista sobre una pequeña tarima para que deleitara a los clientes con su baile y los animara, a la vez que les podría enseñar nuevos pasos. Rafael lo pensó un par de noches, y estaba preocupado, eso no era lo que el quería para su vida. De ser un gran publicista en su país pasó a la fila de los desempleados, de allí a bartender y para cerrar con broche de oro ¡de bailarín exótico! Se sentía humillado y denigrado, hasta dónde más iba a llegar. Pero como bien decía la abuela: “la necesidad tiene cara de perro”. Llegó a ganar más como bailarín que como publicista, ¡increíble! “El Matador” había ganado mucha masa muscular pues en su tiempo libre levantaba pesas y trabajaba su resistencia para aguantar toda la madrugada el alto impacto del ardiente baile latino.

Había ahorrado lo suficiente para regresar a su patria, pero el negocio estaba demasiado bueno para dejarlo. A sus padres les había dicho que trabajaba de botones en un hotel y luego les dijo que lo habían contratado en una agencia publicitaria poco conocida. Todo menos decirles la verdad, pues su familia era muy conservadora, su padre muy estricto y su madre…bueno ella hacía lo que dijera su papá.

Muchas mujeres había conocido Rafa, pero ninguna lo suficientemente interesante para que despertara algún sentimiento en él. La verdad es que siempre estuvo convencido de que una discoteca no era el lugar para encontrar pareja, por lo menos no para su gusto.

Eran las cinco de la mañana, cuando llegó Rafa cansado de trabajar al apartamento, luego de tomar el metro desde Atocha Renfe. Cuando abrió la puerta se trasladó nuevamente al ambiente del bar, música a todo volumen, un par de mujeres besándose semivestidas, chavales por todas partes producto de un “vuelo” o “pase”. Botellas vacías regadas por todos lados, comida esparcida por el piso, ropa por doquier y en el ambiente un humo asqueroso que olía a pecado por donde quiera que pasaba.

Finalmente entra a su habitación, el sitio más tranquilo de ese infierno dantesco a la madrileña. En el ambiente un olor más agradable que el de la sala y del resto de la casa, “Carolina Herrera for men”. En su cama estaba tirado Carlos, con una borrachera que lo tenía más de allá que de acá, pero se le veía algo distinto en su cara: se había afeitado. Con el cabello recogido y vestido con unos boxers a cuadros, se le veía postrado en la cama de Rafa con una sábana blanca entre las piernas.

Rafael se enojó y trató de despertarlo.

-Vamos tío, levantaos, que vengo cansao y con ganas de dormir, ¡joder!

-Ahhh, hola “Matador”- entre dormido y despierto saluda Carlos a Rafa.

-Claro que soy yo, y quítate de la cama que voy a descansar. ¡que falta de respeto y consideración primo, yo siempre te he respetado tu piso pero esto es el colmo!

Carlos se despega de las sábanas, se levanta y mirando a Rafa a los ojos, le sonríe y camina hacia el muy lentamente.

-Vamos primo no te pongáis así, mira que me he puesto el perfume que me has regala’o y hasta me afeité, mira que bien huelo, ¡vamos acércate!

Rafa siguiéndole la corriente al primo, se aproxima a olerlo y lo que menos pensó era que iba a sentir el aliento alcohólico de Carlos en su boca. Nervioso y enojado se lo quita de encima y le da un empujón aventándolo en la cama. La respiración de Rafael se aceleró, el coraje le recorría las venas, pero no quería que un impulso lo hiciera cometer un acto del que se tendría que arrepentir luego.

-¡Qué te pasa gran marica! ¡No ves que además de hombre soy tu primo, grandísimo imbécil!

-¿Y qué?, ¡ahora estás en Europa! Y si te gusta alguien te lo ligas.

-Tu lo que estás es borracho y drogado, será mejor que olvidemos esto y vayamos a dormir.

-Pues no, y tú provocaste todo esto.

-¿Yooo? A ver y, según tú, qué fue lo que hice, hijo de la chin…

-¿Crees que no te he visto como te me insinúas cuando haces pesas?

-Y de cómo me miras cuando te meneas en ese bar. Entonces para qué esos regalos y perfumes caros. ¡Acaso no te gusto!

-¡Esto es una locura, somos primos, somos familia, llevamos la misma sangre! ¿En qué clase de pervertido te has convertido?

-Ningún pervertido, sólo disfruto de la vida como todos y no me niego ningún gusto, entre esos tú. ¿No has escuchado que entre primos y parientes, la cosa es más caliente? ¿No quiere probar a ver si es verdad?

-Mira no voy a seguir hablando contigo. Me voy a un hotel y mañana hablamos cuando vuelvas en ti. ¡Estás loco!

Luego de brincarse algunos cuerpos inconscientes logró salir de aquel siniestro lugar. Caminó toda la madrugada hasta que lo alcanzó la luz del Astro Rey. Rafa no podía creer como había vivido tanto en tan poco tiempo y lo más increíble es que su primo le confesara una atracción por él hasta el punto de robarle un beso. Estaba asqueado de sí mismo, por su trabajo y por el comportamiento del que hasta ahora había sido su protector y amigo de la infancia, al cual lo unía un estrecho lazo de sangre.

Apenas abrió el banco, sacó su dinero y con la ropa que llevaba puesta se fue al aeropuerto. Compró un pasaje de vuelta a casa y luego de un largo viaje llegó a su hogar. A la semana siguiente Rafael recibió todas sus cosas provenientes de España, con una nota de su primo que decía:

“Eres todo un Matador, tal vez no soportaste la idea de convertirte en presa. Podrás escapar de mí, pero no de ti, ni de tus sentimientos, ni de lo que eres. Ese beso que te dí fue consciente y seguro de lo que sentía. Nunca lo vas a olvidar”.

Rafael quemó la carta, y le hubiera gustado quemarse también la boca para borrarse las huellas que ese beso le dejó. Con el dinero ahorrado puso su propia agencia de publicidad, que le trajo pequeños clientes que no podían pagar una agencia grande y de renombre. A la agencia le llamó “Azúcar Publicidad”, que era el elemento que necesitaba para endulzar su vida. Se casó con su mejor amiga de toda la vida y tuvo dos hijos.

Lo que nunca podrá borrar de su pensamiento es que ese beso le llevó a confirmar que realmente era homosexual, si ese beso no se lo hubiese dado su propio primo, tal vez la historia sería diferente.

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Escritoras.- 6.5 Amar en La Bufadora

Posteado por: tallerparaescritoras en: Julio 1, 2009

+ 6.4.- MANANTIAL DE AMOR. 6.6.- ENTRE PRIMOS MAS CALIENTE.

AMAR EN LA BUFADORA

Génessis

Después de haber pasado horas deliciosas, Maritere no se cansaba de decirle a Fernando, su marido, todo lo que lo amaba. Él no atinaba a decir nada, solamente disfrutaba cada palabra, cada caricia, cada amorosa mirada, y desde el fondo de su corazón agradecía el cambio tan radical que veía en su mujer.

En los días siguientes, sus hijos también notaron un ambiente diferente en el hogar de María Teresa y Fernando… Siempre tenían tema de conversación y palabras cariñosas el uno para el otro.

A pesar de que Maritere vivía ya a plenitud su amor, había algo que le empezaba a inquietar. Aunque Fernando no la había cuestionado sobre su repentino cambio de actitud, ella sentía que necesitaba desahogarse y ser franca y honesta con él.

Decidió que esa misma noche hablaría con su esposo y le contaría todo, le diría que entendía que siempre lo había amado, pero que el espejismo de un amor truncado por el destino, no le había permitido darse cuenta de eso. Lo soltaría todo para de una vez y para siempre vivir sin sombras, sin nada oculto. Ya tomada esta decisión se sintió más tranquila y se dispuso a esperar a que Fernanado llegara del trabajo.

Las horas transcurrieron y la noche llegó, no así Fernando, quien inexplicablemente no regresó a casa a dormir. Maritere estaba desesperada, había intentado llamarle al celular durante toda la noche sin resultado alguno. En tantos años de casados, era la primera ocasión que algo así pasaba… Estaba pensando lo peor.

En cuanto amaneció llamó a sus hijos y les contó lo que estaba pasando, ellos le pidieron que se calmara y que acudirían de inmediato para apoyarla.

Habían trancurrido escasos minutos desde que Maritere habló con sus hijos, cuando la puerta se abrió y llego él… ¡Su Fernando! Ella corrió de inmediato a sus brazos, lo colmó de besos y no hizó ninguna pregunta. Al menos no con palabras, pero sus ojos enrojecidos e hinchados por el llanto, lo miraban interrogantes.

María Teresa llamó a sus hijos para tranquilizarlos y les pidió que en esos momentos no fueran a su casa ya que ella y Fernando tenían muchas cosas de que hablar. Preparó café y se sentó frente a él, que continuaba sin decir ni una palabra. Maritere empezó a hablar pero Fernando la contuvo.

– Mi amor déjame explicarte. Primero que nada perdóname por haberte causado tanta angustia, pero es que no sabía cómo enfrentar mi nueva realidad. Ayer cuando estaba en mi oficina, llegó a verme una joven mujer, me dijo que era… ¡Mi hija! Yo me quedé sorprendido, te juro que nunca te he sido infiel. Me pidió que la acompañara al hospital porque su madre estaba agonizando, yo no pude negarme y… Ahí estaba ella… Martha, la novia que tuve antes de ti, y que sus padres se llevaron lejos de mí. Me dijo que la joven que estaba frente a nosotros en ese momento era mi hija, que por favor no la desamparara, ya que ella estaba a punto de morir. Y así sin poder decir nada más… ¡murió!

Fernando empezó a sollozar, ella le ofreció un poco de agua y él continuó:

- Yo me quedé al lado de esa muchacha, tenía que apoyarla, hicimos todos los trámites para el funeral de su madre, y nos fuimos a una cafetería donde platicamos durante toda la noche.

Maritere por favor ayúdame, no sé qué hacer. ¿Podrás perdonarme? No puedo desamparar a esa muchacha, pero no quiero que esto dañe nuestra relación. Maritere lo miró tranquilamente y le pidió que no la interrumpiera. Entre sorbo y sorbo a su café le contó su historia con Jesús, le platicó cómo, así de golpe, como si hubiera sido una cortina que se abría ante sus ojos, pudo entender que su verdadero amor siempre fue él… Fernando.

Le volvió a pedir perdón por su ceguera, le propusó romper con sus propias cadenas del pasado, y disfrutar su maravilloso presente, donde por supuesto estaba incluida su nueva hija a la cual le pidió la llevara a conocer. Él no dijo nada, sólo la abrazó… y así permanecieron largo tiempo.

Muy pronto Mariana, la nueva hija del matrimonio, se incorporó por completo a la familia y fue muy bien aceptada por sus hermanos y sobrinos. María Teresa y Fernando decidieron irse por primera vez de verdadera luna de miel, y eligieron un lugar maravilla de la Naturaleza de la  hermosa República Mexicana: La Bufadora, un lugar turístico perteneciente a la bella cenicienta del pacífico: El puerto de Ensenada, Baja California.

Cuando el par de enamorados llegó a Baja California en un vuelo directo de la Ciudad de México a la hermosa ciudad de Tijuana, decidieron quedarse unos días a conocer un poco de la versatilidad que ésta ofrece: desde tomarse un café al aire libre en una cafetería de moda, acudir al único galgódromo en vivo del país, visitar el CECUT para además de todos los atractivos que ofrece, disfrutar una película en tercera dimensión en su pantalla gigante Omnimax. O, simplemente darse una vuelta por la famosa avenida Revolución, y tomarse la foto del recuerdo, subidos en una carreta jalada por un burro pintado con rayas que le hace parecer una cebra, una foto que todo turista que visite  Tijuana, debe tomarse.

Rentaron un auto y se dirigieron a Rosarito, llamado también el quinto municipio de este lindo estado, se dieron tiempo para pasear por la playa, caminaron tomados de la mano, disfrutando de su amor.

Tomaron la Carretera Escenica, la cual tiene una de las vistas más hermosas del mundo… Por un lado, bellos complejos turísticos y por el otro el mar del Pacífico, bello e inmenso.

Al pasar por Puero Nuevo, ubicado a medio camino, no pudieron resistir el deliciosos ároma de la langosta. Platillo típico del lugar. Disfrutando en verdad de un bello panorama, al fin arribaron a Ensenada, ansiosos continuaron su camino para llegar a tiempo a La Bufadora y ser testigos de un espectáculo impresionante, que es un gran atractivo turístico.

En La Bufadora cuando las olas son más violentas, éstas convergen directamente en una cueva en la base del arrecife, mediante un cañón submarino que les sirve de embudo aumentando considerablemente su fuerza.

El agua y el aire que fueron succionados, son entonces forzados a salir a través de la única salida… una angosta hendidura en la roca. Es entonces cuando este fenómeno natural llega a su clímax. Un espectacular chorro de agua estalla con fuerza hacia arriba, convirtiéndose en millones de gotas que caen sobre los espectadores.

Alrededor de cada un minuto agua y aire son lanzados hacia arriba, produciendo un tremendo bufido que cimbra a los ahí presentes. Precisamente este es el orígen de su nombre… Bufadora.

Este géiser marino en ocasiones llega a los 28 metros sobre el nivel del mar, y es el segundo de más altura después del de Hawaii. La pareja disfrutó de una de las tardes más hermosas de su vida, tomaron fotos y video.

Pasearon por los alrededores platicando sobre los hermosos lugares con que cuenta la República Mexicana y, cómo algunos paisanos nuestros prefieren viajar al extranjero sin darse cuenta de tanta belleza natural que nuestras tierras ofrecen. Se hospedaron en un lindo y confortable hotel a la orilla del mar, y ahí por varios días disfrutaron el uno del otro.

Caminaron llenos de amor y degustaron deliciosos platillos de mariscos típicos del lugar. Por supuesto que diariamente acudían a ver y oír nuevamente el impresionante bufido de … LA BUFADORA. (valga la redundancia), pues además de llevar fotos y video de este espectacular evento, lo querían grabar en su mente y en su corazón.

Regresaron finalmente a su lugar de residencia, pero prometieron volver a ese sitio mágico, maravilla de la naturaleza, y encargarse de promover entre sus amistades, la calidad y calidez de la gente de Baja California.

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Escritoras 6.4.- Manantial de Amor

Posteado por: tallerparaescritoras en: Junio 23, 2009

+ 6.3.- ¡VÁAAMONOOOS A LA HUASTECA!. 6.5.- AMAR EN LA BUFADORA

MANANTIAL DE AMOR

Minga

Sin saber que el destino al que se dirigía no sería temporal en su cercano futuro, Gabriela iba disfrutando de las atrayentes vistas campiranas que el recorrido le ofrecía. Ese hermoso y frío día de fines de otoño ella y Andrés, su socio y amigo, tomaron el autobús rumbo a Jalapa o Xalapa-Enríquez, Veracruz, donde los esperaba su entrañable amiga Corina, quien los había invitado a la inauguración de su boutique.

Corina vivía en esa maravillosa ciudad, conocida durante mucho tiempo como la “Atenas Veracruzana” por su amplia difusión de la cultura local, su intensa vida multicultural, sus múltiples espacios dedicados a ello y el concepto inclusivo de sus programas, pues son accesibles para todos, siendo prueba de ello la gran cantidad de festivales que se realizan año con año, especialmente durante la temporada de conciertos de la Orquesta Sinfónica perteneciente a la misma ciudad, cuando la música, danza, poesía y pintura se practican en las calles, donde un sinfín de artistas encuentran escenarios ambulantes que hoy en día ya son tradicionales.

En este sentido, es importante mencionar que Xalapa fue en sus principios punto de encuentro de cuatro culturas prehispánicas: totonaca, tolteca, chichimeca y teochichimeca, las que formaron cuatro barrios alrededor de los manantiales, dando origen a su nombre “Xallapan”, que en náhuatl significa “Manantial en la Arena”. En 1791, ya en época de la Colonia, recibió el título de Villa por Carlos IV, obteniendo así su propio escudo de armas y convirtiéndose en el centro mercantil más importante de las Américas. En 1804 fue nombrada “Ciudad de las Flores” por Alexander Von Humboldt y, posteriormente, en 1892, Jalapa de Enríquez, a la muerte de un gobernador, quien la había promovido ante la legislatura del estado para que fuera la capital del mismo. Gabriela y Andrés conocieron a Corina durante el tiempo en el que ella, por razones de trabajo, vivió en la Ciudad de México, donde ellos residían. Les fue presentada en una fiesta, por una amiga mutua con quien Corina se hospedaba, y así dio inicio su maravillosa amistad.

Pudieron haber realizado el viaje en avión y llegar en media hora al aeropuerto que se encuentra a las afueras de Xalapa, pero estando ésta tan cerca de la Ciudad de México, prefirieron hacerlo por autobús para disfrutar de bellos paisajes, pasar por lugares como las ciudades de Puebla y Apizaco, por una zona de lagunas, entre las que sobresale de manera espectacular la de Alchichica, cuyas aguas son salobres y es conocida como “brazo de mar”, al tener como recinto el cráter de un volcán extinto en el que se almacenó agua de brotes subterráneos provenientes de las aguas marinas.

Gabriela todavía no salía de su asombro ante la belleza de la laguna, cuando al llegar a Perote, se maravilló con la vista de los famosísimos volcanes Cofre de Perote y Pico de Orizaba, que en esa época ya se encontraban nevados en sus cimas, y que ocupan el octavo y primer lugar en altura en México, además de que el segundo es la tercera cumbre más alta de Norteamérica.

Casi como bienvenida a la ciudad, pasaron por el poblado de Banderilla, cuyo nombre simboliza “una señal de que todo está bien dispuesto para continuar el viaje sin ningún problema”, algo que les pareció muy significativo al ser como puerta de entrada al último tramo que lleva hacia Xalapa, el cual no estaba a simple vista, ya que Xalapa se ubica al pie de tres cerros y se tiene que ir bajando por una estrecha carretera, cubierta en esa época del año por una densa capa de neblina que se iba abriendo sólo al paso del autobús, lo cual es muy usual tanto en esa parte del camino, como en toda la ciudad. Esto definitivamente ya era el colmo del éxtasis para Gabriela, pues a ella le encantaba el clima brumoso y lluvioso, que la ponía en un delicioso estado de ánimo melancólico al sentir y oler la frescura del ambiente.

Todo en su recorrido los maravilló, especialmente a Gabriela, porque era la primera vez que viajaba hacia esa mágica y exuberante parte de la República Mexicana, marco inigualable del Golfo de México. Andrés ya había estado allí en otras ocasiones porque ahí vivía uno de sus hermanos, menor que él, quien tenía por negocio una hostería ubicada en el centro de la ciudad. Finalmente entraron a la ciudad, sobre la cual ya atardecía, y se enfilaron hacia la terminal que se encontraba ubicada sobre la avenida principal llamada Xalapeños Ilustres cuyo nombre incluye a políticos, escritores, educadores, deportistas y religiosos sobresalientes en su ramo y oriundos del lugar.

Antes de entrar en la terminal, pasaron por uno de los muchos esplendorosos parques que salpican y ornamentan la ciudad, un inmenso espacio llamado Los Tecajetes, desde el que se oían gorjear sinnúmero de Chachalacas, pareciendo que les daban una canora bienvenida, que les resultó sumamente agradable y lo tomaron también como símbolo de buenos augurios. Corina ya se encontraba muy impaciente por su llegada. Estaba tan emocionada con el arribo de sus queridos amigos que contrató a un pequeño grupo de jaraneros para recibirlos con música muy jarocha y ponerlos en ambiente. Antonio, el hermano de Andrés, quien también había sido avisado de su llegada, estaba presente. Inmediatamente todo se convirtió en una fiesta llena de música, abrazos y besos.

Gabriela se encontraba verdaderamente conmovida y emocionada por todo lo experimentado hasta ese momento. Para redondear el fabuloso recibimiento que estaba viviendo y sintiendo, quedó flechada por Antonio, a quien fue presentada por primera vez. Se sintió un tanto confundida, no sabía su sensación era porque estaba en un estado de ánimo muy emotivo o porque algo le decía en su interior que éste era el hombre que el destino le había deparado para compartir su vida, quizás su calidez o tal vez su mirar profundo, así se lo indicaban lo que, además, la hizo sentir que a Antonio ella tampoco le había sido indiferente.

Después de la consabida y alegre bienvenida, Gabriela y Corina se fueron a la casa de ésta a fin de arreglarse adecuadamente para el gran evento y volver al centro de la ciudad, donde se encontraba ubicada la nueva boutique. La casa de Corina quedaba a las afueras, pero aún así muy cerca, ya que prácticamente todo en Xalapa queda a unos cuantos minutos del centro, situación por la que, inclusive, si se la quiere conocer adecuada y plenamente, en todos sus rincones y callejones, se puede caminar y disfrutar cada lugar tranquilamente, con sobra de tiempo que ahí parecía nunca avanzar.

Andrés y Antonio, por su parte, también se fueron a la casa de éste, ubicada en una colonia cercana al centro, para hacer lo propio. A las 8:00 de la noche los cuatro se reunieron nuevamente, junto con un gran grupo de invitados para dar paso al corte de listón, apertura y brindis por la gran inauguración del nuevo negocio que Corina había puesto con mucha ilusión.

Posterior al evento que duró cerca de tres horas, con gran júbilo de todos los asistentes a la buena nueva, todo el grupo se dirigió a la hostería de Antonio, para cenar y departir por el resto de la noche. El nombre del restaurante era, muy apropiadamente, “El Manantial de las Delicias”, tanto por la ciudad, como porque todo ahí era delicioso: la comida, la música, el trato y el agradable ambiente. Los siguientes días que Gabriela y Andrés permanecieron en Xalapa, fueron grandiosos para todos. Antonio, quien definitivamente también se había prendado de la belleza y personalidad de Gabriela, se dedicó a pasear con ellos y con Corina por toda la ciudad y sus alrededores, a fin de que Gabriela pudiera conocer a fondo esa encantadora plaza y quizás se enamorara de ella y, por qué no, de él también… como así ya había sucedido desde el primer momento en que Gabriela puso pie en esas maravillosas tierras y lo tuvo ante sí.

Fue sin duda alguna amor a primera vista para ambas partes y ello, aunado a todos los mágicos secretos que día con día iba descubriendo en cada nuevo paraje, la tenían plena de un cúmulo de exquisitas sensaciones que mantenían su espíritu en estado de éxtasis.

Y paseando y conviviendo alegremente, Gabriela quedó verdaderamente encantada y enamorada con todo el concepto cultural y natural de Xalapa. El primer día visitaron el Centro Histórico o Zona de Monumentos con sus edificios de arquitectura colonial, neoclásica, barroca y neogótica, tales como el Palacio de Gobierno y el Municipal y la Catedral de la Inmaculada Concepción. Recorrieron con gran deleite el Parque Juárez con sus imponentes Araucarias y sus majestuosos monumentos, lleno de colorido, gente amable y derroche de alegría, que fue construido sobre las ruinas de un convento franciscano que en 1555 fue el segundo más importante de la Nueva España, pero que tuvo que ser derrumbado al presentar serio deterioro.

Entraron a El Ágora de la Ciudad que es un portentoso espacio cultural con cafeterías, galerías, cines y un amplio mirador que permite admirar y disfrutar todo el entorno. Antes de continuar su paseo, decidieron ir a comer en alguno de los muchos y magníficos restaurantes que incluyen en su menú las diversas suculencias que la cocina xalapeña ofrece entre pescados, carnes de diferentes especies, mariscos, variados antojitos y postres típicos del lugar, todo deliciosamente preparado y presentado de manera muy particular.

En este caso, eligieron un lugar ubicado a un lado del parque conocido como de los Berros que cuenta en sus prados con esta deliciosa planta comestible y degustaron diversos guisos elaborados con carne de armadillo. Después de comer fueron a tomarse un café lechero en el famosísimo Café La Parroquia, cuya tradición de tintinear en el vaso cafetero con la cucharita para que el mesero atienda la orden de servir el café, asiendo con una mano una tetera conteniendo la aromática y deliciosa infusión y con la otra una con leche, encantó a Gabriela por tratarse de algo muy original y nunca visto por ella.

Ya por la noche acudieron al Teatro del Estado que cobija a la Orquesta Sinfónica, compuesta por músicos de diferentes nacionalidades (polacos, rusos, estadounidenses), además de xalapeños, quienes encontraron en Xalapa su hogar sentimental, enamorándose de ella y de sus mujeres. Además, esa noche ofrecían un espléndido concierto con obras de diferentes autores clásicos acompañados por el soberbio coro de la Universidad Veracruzana que también tiene sus instalaciones en Xalapa, incluyendo su magnífico estadio reconocido a nivel mundial por haber sido sede de importantes justas deportivas, lugares que también tuvieron oportunidad de conocer. Salieron del teatro y todavía extasiados por la música que habían escuchado, se encaminaron casi flotando hacia la hostería donde se les tenía preparada una cena propia para agasajar a los dioses, con lo cual cerraron con broche de oro.

Al día siguiente, después de desayunar los cuatro en la casa de Corina, acordaron pasar toda la mañana en el Jardín Botánico, lugar seguramente parecido al Paraíso, que conjunta y exhibe esplendorosos ejemplares de la flora que crece por separado en los diversos jardines, parques y alrededores de la ciudad. Lo que más le gustó a Gabriela fue un excelso árbol de maple que se erige orgullosamente en el centro del jardín y bajo su inmensa sombra se puede disfrutar de paz, escuchar deliciosa música, deleitarse con la lectura de un libro y, definitivamente, iniciar un romance, como les sucedió aquella mañana otoñal a Gabriela y Antonio, quienes subyugados por la magia del entorno y sin poder contenerse más, dieron salida a sus mutuos sentimientos, intercambiando dulces palabras de amor, promesas por cumplir y planes a futuro.

De ahí en adelante sus manos y sus corazones, ávidos de ese cariño, permanecerían entrelazados como eslabones de la naciente relación que empezaban a construir juntos, sellando su pacto con un profundo y apasionado beso. Gabriela encontró en Antonio todas las cualidades que por mucho tiempo había buscado en un hombre para establecer un compromiso a largo plazo y de vida en pareja: sensibilidad, inteligencia, cultura, buen humor, amor por las artes y la naturaleza, estabilidad, apostura, seguridad, todas cualidades que ella valoraba mucho y con las que no se había topado en conjunto en una sola persona. Antonio, por su parte, descubrió en ella comprensión, delicadeza, dulzura, sensatez, belleza interior y exterior, que lo embelesaron al grado de decidir dejar su situación de soltero empedernido para finalmente compartir con alguien a su lado de forma permanente y por el resto de su vida.

Abrazados y felices por lo que el destino les había deparado, comunicaron a Corina y Andrés la buena nueva. Ambos, sin gran asombro porque ya lo habían percibido, se congratularon y felicitaron a la enamorada pareja, deseándoles todo lo mejor con gran cariño y certeza de que así sería. Por la tarde de ese mismo día, después de comer los sagrados alimentos y tomar el imperdonable café con el que brindaron por la nueva relación, visitaron la bellísima Pinacoteca Diego Rivera y la magnífica Biblioteca Histórica Librado Basilio, dirigiéndose de ahí a cenar, como cada noche que pasaron en la ciudad, a la hostería de Antonio que además de la completa carta que ahí ofrecían acompañada por música popular romántica en vivo, contaba con video bar en el que disfrutaban algunas horas de música variada y buenas bebidas.

Esa noche tan especial para Antonio, ordenó se les sirviera de cena “ostiones a la diabla” y de postre “plátanos flameados”, platillos que Gabriela había pedido la primera noche y que había alabado porque ahí los preparaban de forma increíblemente deliciosa. Además, todos los empleados de la hostería, quienes también fueron informados de la grandiosa noticia, estaban muy contentos porque estimaban mucho a Antonio como patrón y amigo y Gabriela les agradaba en lo personal y ahora como su pareja. Los músicos también los felicitaron y los obsequiaron con la preciosa y significativa canción “Sin Ti”, ya que Gabriela en breve retornaría a su propia ciudad, pero volvería y tomaría a Xalapa como su nuevo hogar.

El quinto día lo reservaron para visitar y conocer tranquila y plenamente el Museo de Antropología, segundo en importancia en el país por sus colecciones olmecas, totonacas y huastecas, además de contener varias famosas cabezas colosales. El museo también cuenta con un magnífico auditorio en el que se exhiben filmes de arte de diversos países.

Para los siguientes días planearon visitar los pueblos al pie del volcán, a minutos de Xalapa, siendo el primero Xico que tiene un escenario natural impresionante con cascadas que puede disfrutarse desde sus miradores, y que cuenta con un espléndido lugar para comer chiles jalapeños rellenos e inigualables acamayas o langostinos de agua dulce, además ese día había una buena corrida en la plaza de toros del lugar.

Posteriormente le tocó el turno a Coatepec, uno de los pueblos mágicos del estado con flores de gran atractivo como las orquídeas, dignas de llamar la atención. Caminaron tranquilamente por sus calles, asombrándose Gabriela de que las puertas de todas las casas estaban abiertas como invitando a entrar y disfrutar de sus patios con espléndidas fuentes. Comieron en el mejor hotel del lugar que ofrece exquisitos manjares, saboreando por supuesto en la sobremesa del inigualable café que ahí se produce. Visitaron la iglesia de la plaza y se tomaron un rico helado en el parque. Antes de pensar en el retorno a Xalapa, pasaron a la Escuela Cantoral a admirar y adquirir algo de su magnífica artesanía.

El siguiente pueblo que visitaron, a sólo media hora de Xalapa, fue Naolinco, pequeño y hermoso lugar enclavado en la Sierra, muy conocido por su industria del calzado, su maravillosa cocina de recetas muy antiguas y celosamente conservadas y su mirador, desde el que se puede observar perfectamente la impresionante y compleja topografía del lugar, sus valles, cerros, barrancas y caídas de agua.

El penúltimo día decidieron pasarlo en Xalcomulco “Barranca de Arena o Lugar de Pozo de Arena” en náhuatl, ubicado también como a media hora de Xalapa. Esta población se encuentra a lo largo de las márgenes del Río La Antigua y ahí se pueden practicar deportes extremos como escalada y rappel por sus barrancas y rafting en los rápidos del río. Además de contar con una interesante zona arqueológica.

Nuestro pequeño grupo de amigos solamente eligió divertirse en los rápidos, para gozar de la frescura que el río les ofrecía y sentir un poco la adrenalina del riesgo a experimentar. Como despedida de este maravilloso y mágico viaje escogieron el Puerto de Veracruz para pasar el último día, ya que se encuentra a tan sólo una hora de la ciudad, deteniéndose a mitad del camino para visitar el Museo del Lencero, exhacienda digna de ser conocida por su gran importancia histórica, llena también de delicioso romanticismo.

El Lencero fue llamado así por su primer dueño, Juan Lencero, soldado de Hernán Cortés y ha conservado su nombre a pesar de haber cobijado entre sus muros a otro gran personaje de nuestra historia, el expresidente y general Antonio López de Santa Anna, pasando después a manos de la Suprema Corte de Justicia, sufriendo posteriormente algunas divisiones, para al final ser tomada por el gobierno que creó un patronato autónomo que la mantiene y administra.

Después de ese recorrido por la exhacienda, siguieron su camino hacia el puerto, donde además de las delicias culinarias que pudieron disfrutar en un restaurante ubicado a la sombra de los Arcos de la Plaza principal frente a la Catedral de la Asunción, y tomar su inexcusable café en la primera Parroquia, que precisamente se ganó su nombre por estar frente a la Catedral, en una esquina de la Plaza de Armas, cruzaron la calle para caminar por el espléndido malecón, admirando desde ahí la Isla con el Fuerte de San Juan de Ulúa uno de los más importantes monumentos históricos del puerto, que también guarda entre sus muros incontables historias y leyendas que forman parte de nuestro acervo histórico y cultural.

De ahí se dirigieron directamente a las tranquilas Playas de Mocambo, paraíso donde gozaron como niños corriendo por la arena y refrescándose en sus deliciosas aguas. Así pasaron el resto de la tarde para después regresar a Xalapa y realizar su última parada en la hostería, donde paladearon una maravillosa cena de despedida que fue elaborada a base de calamares rellenos de angulas, para chuparse los dedos, y se complacieron con el ameno ambiente. Todos en la hostería, Antonio, empleados y músicos estaban un tanto tristes porque Gabriela partiría al día siguiente y la especial alegría que había traído al lugar quedaría suspendida por algún tiempo, el que parecería muy largo para todos, pero en particular para el par de enamorados, quienes no dejaban de mirarse, tocarse y besarse. Estaban ensimismados uno en el otro, queriendo grabarse sus gestos, rasgos y caricias para conservarlos muy presentes en sus sentidos durante su ausencia.

Finalmente, el romántico, mágico y misterioso viaje llegó a su fin. Al día siguiente Gabriela y Andrés, después de la consabida y emotiva despedida, que Antonio hubiera deseado no existiera o alargarla lo más posible, abordaron el autobús de regreso a la Ciudad de México, jurando Gabriela al compungido Antonio que pronto regresaría a él y para siempre. Corina y Andrés sabían que así lo haría.

Durante el trayecto Gabriela habló seriamente al respecto con Andrés, quien comprendió que dadas las nuevas su sociedad con Gabriela tendría que disolverse, pero su alegría era mayor que su pena por ello porque no perdía una socia, sino que ganaba una hermana y esto lo emocionó profundamente, pues amaba a su hermano y también a su gran amiga y estaba muy seguro de que formarían una gran pareja y vivirían una envidiable relación. También comentaron lo increíble que había resultado el viaje, todo lo que tuvieron oportunidad de conocer y acerca de todo lo que no pudieron hacer, experimentar y visitar, ya que Xalapa tenía mucho más por ofrecerles como turistas o como residentes: entre jardines, parques, lugares de interés histórico y cultural, restaurantes, maravillosa vida nocturna y, según supieron, infinidad de fiestas tradicionales tanto en la ciudad como en los pueblos en los que estuvieron y, definitivamente, en el Puerto de Veracruz.

Pero Gabriela, quien el resto del camino iba sumida en una nube de ensoñación, estaba más que feliz por todo lo vivido que había llenado por completo sus expectativas, sentidos, sentimientos, emociones y deseos hasta sentirse plena y colmada como nunca antes. Y lo mejor de todo ello es que regresaría pronto y haría de ese “manantial en la arena”, de ese “paraíso entre montañas”, su propio “paraíso y manantial de amor” que ya en ese momento ocupaba todo su corazón.

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Escritoras.- ¡Váaamonooos a La Huasteca!

Posteado por: tallerparaescritoras en: Junio 20, 2009

+ 6.2.- MÍO, MÍO Y SÓLO MÍO. 6.4.- MANANTIAL DE AMOR

¡VÁAMONOOOS A LA HUASTECA!

Olimpia Ortiz Jass

“Caminar, caminar, siempre caminar y
encontrar en las cosas más simples
la presencia de Dios “.-
Miguel Núñez.

¡Váaamonooos de mochilazo! ¿Cuál es el problema? Total yo no te pongo peros y gastamos menos. Dijo Ana Marcela a Paco ese viernes de quincena de mayo, después de ver un folleto sobre viajes. Paco no se entusiasmó, más bien no quiso demostrárselo, sabía que si tantito se emocionaba o al más breve interés, terminaría por aceptar y hacer las mochilas mientras Anamar o Marce, como llamaba a su pareja, correría de cajero en cajero hasta tener el efectivo necesario para el mochilazo. Cuando a ella se le metía algo, difícilmente se le iba de la cabeza, era como una niña: rogar y rogar hasta conseguir su cometido.

Para hablar de las Huastecas
hay que haber nacido allá,
saborear la carne seca
con traguitos de mezcal.

La huasteca potosina
tiene flores de a montón
sierra llenas de neblina
y laderas de ilusión.

Era frecuente que los fines de semana hicieran pequeños viajes guiados por la intuición o según el gusto de cada quien. Por lo regular siempre ganaba ella, ¡quién sabe por qué! Por tramposa le decía Paco, él se hacía el enojado porque sus propuestas casi nunca ganaban. El prefería visitar museos o ciudades chicas como Querétaro, Taxco, Cuernavaca, Zacatecas, Ixmiquilpan, Actopan o Tequisquiapan. Tomar café bajo una sombrilla y leer libros de historia o sus revistas de antropología que siempre llevaba en su mochila. ¡Ay Paco qué aburrido eres, para leer está la casa! Lo criticaba por querer sentarse a leer en esos viajes. Ella parecía tener hormigas en los pies, no podía estarse quieta, si salían había que recorrer todo, sacarle provecho al viaje. En realidad a Paco le gustaba la capacidad que tenía Marce de entusiasmarse por el México vivo. Ese México de los mercados, los pueblos, la música popular, la gente de los barrios.

De no ser por Marce, Paco se habría quedado estancado en su escritorio preparando clases por el resto de su vida, hasta jubilarse, como lo estuvo desde que terminó de estudiar, pero la conoció y entonces todo cambió. No le pesaba complacerla, más bien le costaba dar el primer paso, o sea entusiasmarse y salir sin poner peros. Con Marce hasta el D.F. le sabía mejor, claro siempre y cuando ella aceptara ir a los cafés de Coyoacán, ya sabía que después ella le pediría ir al teatro, no verían cualquier obra, si no una que reflejara lo que ella andaba buscando y aún no podía plasmar con su cámara. Por suerte había esos lugares chiquitos donde presentaban obras distintas, para gente como él y ella.

Paco odiaba los lugares cerrados, pero Marce lo convencía. Total, siempre ganas, le decía él con su voz de niño mimado, Marce lo colmaba de besos, sabía que no sólo iban a presenciar una puesta en escena, sino después vendría el saludo a los actores, el coctel, la bohemia, Anamar tenía amistad con gente del medio, incluso cenarían en grupo y claro ¡desvelarse a media semana! ¿No te cansas Marce? No, contestaba de inmediato, y ella le recordaba lo aburridos que fueron sus maestros de historia, qué bueno que tú no eres de esos, le decía. Le guiñaba el ojo y lo colmaba de besos. A Paco su madre, sus hermanas y amigas siempre le dijeron lo mismo, estaba acostumbrado a que lo llamaran aburrido o nerd. Aún con los diez años de vivir juntos y lo bien que disfrutaban los viajes, a Paco aún le resultaba muy difícil acostumbrarse al ritmo de su mujer.

Cada vez que Marce leía en voz alta alguna propaganda de viajes, Paco debía medir la boca o el más ligero pestañeo que reflejara emoción e interés, por eso no dijo nada cuando Anamar leyó: Ecotours, ¡pásala en grande y conoce la Huasteca! ¡Mira, qué chido, vamos Paco! Anamar siguió leyendo y Paco ni siquiera respiró: “Viaja en grande con mochila chica. Conoce Cd. Valles, Micos, Xilitla, Tamazunchale y Huejutla”. Informes en www.ecotoursmochilazo…mira Paquito ¿me llevas? Anda di que sí, tú siempre quieres y remataba con un ¡te imaginas! Palabras clave para despertar los sentidos. Paco como si nada, leía en su sillón negro Las Grandes Civilizaciones del Mundo, a pierna suelta, era viernes. Paco aparte de tranquilo era muy ideático, como todos los nerds; en ese lugar esquinado leía porque aprovechaba la luz natural de las tardes, en otro rincón jugaba ajedrez en una mesita especial para ello. Su escritorio era sólo para preparar clases, el baño para bañarse, en el jardín jugaba con su perro y en la cama le hacía el amor a Marce. Aunque ella como el pequeño ladrador, habían roto muchas reglas desde el primer día que pusieron el pié o la pata en esa casa. Desde entonces esa casa tuvo otro sabor, después de todo Paco lo agradecía, sólo nunca se abría atrevido a romper las reglas milenarias heredadas de sus antepasados, donde cada cosa era para cada cosa.

Yo tenía mi gallinero
Lleno de guajolotitos,
Lleno de guajolotitos
Yo tenía mi gallinero.

Pero el gavilán pollero
Se llevó los mejorcitos,
Nomás me dejó el plumero
Y todo los más flaquitos.

Como era viernes acababan de llegar de la calle. Cada quincena Paco se compraba libros en la Librería Gonvill que estaban cerca de la Univer, preparatoria donde daba clase. ¡Ay profe qué linda su clase, le ayudo con sus libros! Se ofrecían las muchachitas de falda escocsa. Paco no soltaba los libros ni para ir al baño, ¡ay profe si quiere se los cuido! Le decían las muchachitas voladas cuando veían que el maestro Paco entraba al baño, la verdad lo ponían nervioso. El hubiera querido ser como la mayoría de los profes, que se dejaban querer y consentir por las alumnas, pero no, su realidad era otra.

¡Paco, tenemos que ir a la Huasteca! ¡vámonos de mochilazo! mira emociónate ¡que baraaato! Y le hizo como el payaso aquel que salía en la tele y cuando anunciaba productos así decía, ¡qué baraaato! Paco como siempre: en la prehistoria, como decía Marce. Como no le hizo caso, Anamar fue a la compu, buscó www.ecotoursmochilazo, cuando tuvo la información en toda la pantalla fue a ponerse cariñosa con el historiador, ¡eres difícil, Paco! Le dijo ella ¡Neta, qué nerds eh, nomás porque te quiero! Si te hubiera conocido en la prepa ni te saludo. ¡Te pasas! Todo eso generaba Marce cuando se entusiasmaba con un viaje y su marido ni en cuenta. Como no queriendo Paco se dejó levantar, más bien lo levantaron, y Marce lo sentó frente a la pantalla. Te imaginas nadar en el río Valles, en el Moctezuma, el río Claro o el río Coy y acampar bajo los sabinos, luego visitar las cascadas de Tamasopo, de Micos. En Ciudad Valles está el Museo de la Huastecas, no me lo quiero perder, Paco. Mira se podemos comer cecina, zaca…¿ qué? Za ca huil, dice aquí que es como un tamal pero enorme, del tamaño de una mesa, suena rico Paco. Enchiladas, bocoles, monguises, fritado de puerco, palmito, queso huasteco, acamayas en colorado, gordas de horno, pan horneado en leña, melado, cernidas, curado de jobo ¡Ay Paco se me hace agua la boca! Que hay frutas y plantas exóticas, ¡hummm me encantan! Se puede comprar litches, maracuyá, mamey, chicozapote. Venden ramitos de efeses, tepehua, flores de izote, quién sabe qué serán, pero suena riquísimo, Paco. Te imaginas… llegar a Xilitla y tomar un delicioso café, mira café gourmet, ¡Cómo te encanta! Marce sabía cómo sacarle la emoción para que dijera sí, reserva para una semana, para el verano, como lo hacía cada fin de curso escolar. Te imaginas caminar por los cafetales, me voy a sentir como la María Rosa de Francisco, La Gaviota de Café con Aroma de Mujer. Caminar hasta las pozas, mira está padrísimo. Y le leyó el resumen sobre la construcción de las esculturas hechas por un noble inglés que como nadie lo entendió en su casa y fue el arroz prieto de su familia, tuvo que salir para hacer lo que quería. Eso sí le agradó a Paco, siempre hay un prietito en la familia. Se emocionó que en Xilitla hubiera un museo dedicado a Edward James, ojalá a él le hicieran uno también, pensó en silencio, cuánto podría mostrar. ¡Qué difícil ser el raro de la familia! Desde niño se sintió fuera de lugar.

Esas Huastecas
quién sabe lo que tendrán
el que una vez las conoce
regresa y se queda allá.

Huastecas lindas
cómo las voy a olvidar,
si nací con su querencia
si nací con su cantar.

Dicen que esos pueblos tienen bastante historia, Paco. Los teenek y nahuas habitan desde dos mil años antes de la era cristiana. ¡Imagínate Paco, cuánta cultura! Teenek quiere decir “los que viven en el campo con su idioma, sangre y comparten la idea”. Mira Paco lee, es común que hagan sus fiestas con música en vivo, que el huapango lo tocan con maestría. El Día de Muertos es toda una festividad ¿Vemos un video? ¿Cuál quieres, amor? De su gastronomía o sus danzas, mira está el Tzacanson, Las Varitas o La Malinche ¿cuál quieres Paco? O más huapangos huapangos, está la La Petenera, El Querreque. Los huastecos fueron gente muy respetable, ¿ya viste Paco? su arquitectura la hicieron en plataformas, imagínate si tomas video de sus costumbres, qué tal si nos internamos y visitamos alguna comunidad, mira qué nombre tan chistosos: Jalpilla, Huichihuayán, Matlapa, Chapulhuacanito, Tampacán, Pisaflores, Ahuehueyo. Que su clima va de los 25° a los 45°. Te acuerdas cuando fuimos a Veracruz, qué padres vacaciones en la Sierra del Tigre. A tus alumnos les encantará conocer la Huasteca. Cuando fuimos a Oaxaca les fascinó el video de la zona arqueológica de Mitla, de los mercados, de los chapulines, qué buena idea tengo ¿verdad Paco? Esta ida a la Huasteca será muy rica para los dos, sobre todo para tus alumnos, voy a tomar fotos de a montón para que les de una clase estilo National Geografic.

Y entonces Paco ya no se hizo del rogar. Él no daba la historia como su plan de estudios lo pedía, sino le agregaba mucho de su cosecha, con un estilo muy propio. Mezclaba el pasado con lo contemporáneo y lograba interesar hasta el más apático de sus alumnos. Sus clases eran verdaderos reportajes de historia, el soñaba con publicar sus escritos en México Desconocido y revistas de historia, por lo pronto sus alumnos le aplaudían. A Marce le encantaba la fotografía, en cada viaje deseaba llevarse todas las imágenes que se le cruzaban, ¡imposible! le decía Paco, otro día venimos y tomas lo que falta. A los dos les fascinaba el arte y el arte popular, en su casa había un rincón exclusivo para los dulces, juguetes y artesanías traídas de todos los rincones del país. Los alumnos de Paco aplaudían casi de pie sus clases, eran magistrales y salían hasta con premio pues Paco solía rifar artesanías, libros, folletos, postales y souvenirs que iba guardando para cada clase. Varios de sus alumnos se iban directo a artes, como cine y video, pintura, teatro y desde luego historia, aunque sus padres les repitieran: te vas a morir de hambre, más de algún osado contestaba: en esta época de crisis y a como vamos… cualquiera se muere de hambre, por lo menos morirse por un oficio que agrade. ¡Estos jóvenes modernos! Decían los padres.

Anamar conoció a Paco en el Museo de Arte Popular, donde impartió una conferencia sobre los pueblos mayas, desde entonces no se le despegó, con el pretexto de mostrarle unas fotografías ¡in te re san tí si mas, pro fe! ¡Le van a encantar! Lo que más le gustó al profe fue la espontaneidad de la joven fotógrafa. Después vino el romance y no fue fácil, pero el que persevera alcanza, decía ella orgullosa. Paco solía publicar en El Informador, periódico local que leía desde chiquito, después de las tiras cómicas se acomodaba en el jardín y lo leía completito, a su papá le agradaba la afición del niño, pero su mamá se asustaba como muchas madres. En las convivencias de diciembre o reuniones de grupo, Paco daba a escoger el tema para la reunión, siempre eran verdaderas fiestas mexicanas. Ahí se descartaban los hot dogs, las pizzas y desde luego las hamburguesas, sándwiches y botana de bolsa. Los alumnos aprendieron a comer tamales y no de dulce, sino picosos y de todos los tipos de chiles, pozole estilo guerrero, michoacano y de Jalisco. Comidas poco difundidas como cuachala, moronga, pemuches, pambazos, uchepos, machaca o cochinita pibil, chongos zamoranos, cabrito, mole de guajolote, pepián, corundas.

Lindo atardecer huasteco
Nos das aroma de rosas,
Nos das aroma de rosas
Lindo atardecer huasteco

Y yo les canto con eco
A sus mujeres preciosas,
A sus mujeres preciosas
Al compás de un son huasteco.

Ya se va ocultando el sol
El huasteco va contento,
El huasteco va contento
Ya se va ocultando el sol.

Regresa de su labor
Y lleva en su pensamiento,
Y lleva en su pensamiento
A la dueña de su amor.

En cuanto Anamar puso más huapangos, Paco no opuso resistencia, después de la historia, la música le apasionada. No sabía mucho de los huastecos como creía, era la oportunidad para conocer de cerca y en vivo su cultura que de sólo oírla ya se le antojaba.

La muerte me anda buscado
Para poderme llevar,
Para poderme llevar
La muerte me anda buscando.

Pero como ando en fandango
Muy fácil me va a encontrar,
Voy a tocarle un huapango
Para verla zapatear.

La muerte es aprovechada
Yo no me quiero morir,
Yo no me quiero morir
La muerte es aprovechada.

Me enseña terrible cara,
Me dice te vas a ir,
Calaquita no seas mala
Déjame otros días vivir.

Cuando se me llegue el día
No quiero que estén llorando,
No quiero que estén llorando
Cuando se me llegue el día.

Yo quiero que haya alegría
Cuando me estén sepultando,
Y mucho agradecería
Que me tocaran un huapango.

Esa noche Anamar y Paco durmieron con la ilusión de qué rápido pasaran los días para disfrutar uno de los viajes más inolvidables, donde la música y la gastronomía los recibirían a brazo abierto y para siempre.

IN MEMORIAN.- Ana Marcela Quintero, fotógrafa, quien murió en accidente automovilístico por caminos michoacanos, al regreso de unas vacaciones.

Escritoras 6.2.- Mío, mío y sólo mío

Posteado por: tallerparaescritoras en: Junio 19, 2009

+6.1.- SÍ, ASÍ FUE. 6.3.- VAAMONOOOS… A LA HUASTECA

MÍO, MÍO Y SOLO MÍO
Marina Azul Celeste

Cuando era un poco más joven, y por lo tanto mucho más arrogante e ignorante, me engañaba a mi misma haciéndome creer que era muy generosa, y que las personas que estaban cerca de mí eran muy afortunadas por contar con mi “generosidad.”

Qué manera de querer verse la cara de estúpido uno mismo, por eso no me enoja y mucho menos me sorprende que otros me la hayan visto tantas veces.

La generosidad es un acto de amor que todos queremos practicar, pero a primera vista nos tiende una trampa, en un sentimiento tan atractivo y seductor que juraría que nadie ha podido escapar de tan mezquino acto, antes de descubrir que se trata de una falsa generosidad. No sé a qué se deba, pero nos encanta, qué digo nos encanta, nos jactamos cuando le tendemos la mano a los demás…

No, nadie ha podido evitar caer en la trampa de “la falsa generosidad”, solo que algunos nos descubrimos en el acto y la bochornosa escena nos aniquila y nos obliga a escondernos en un rincón para lamer las heridas que nos causa tal humillación.

(La humillación ante uno mismo es la más vergonzosa de todas)

Otros nunca se dan cuenta, y así continúan su camino por la vida, repartiendo con singular alegría y generosamente, toda clase de consejos, objetos que ya no les son útiles, tiempo en actividades altruistas para evitar la soledad, donativos que los ayudarán a pagar menos impuestos y shalalá y shalalá…

El día que le dije esto mismo a mi madre, estuve a punto de quedarme huérfana…
Le enojó a tal grado mi aportación cultural, que casi le ocasiono una embolia, y la mueca de su rostro me angustió tanto, que por unos segundos pensé que sufriría una parálisis facial…

Y, es que ella nos educó a mis hermanos y a mí para ser muy, muy generosos…

Me tardé unos segundos en darme cuenta y reordenar las palabras, volverlas a decir, pero con más sutileza y, bueno, tratar de arreglar un poco aquel desatinado comentario, no por lo que dije, sino en como lo dije…

Creo que esa fue una de las muchas veces que le rompí el corazón. Les recuerdo que contaba con la estupidez que acompaña a la juventud, y era muuuy joven en aquel entonces.

(Estoy segura que tendré que regresar en otra vida para aprender a ser más diplomática)

La generosidad no es un sentimiento con el que uno nace, todo lo contrario, cuando somos pequeños nuestros instintos nos dicen que tenemos que cuidar y defender lo que nos pertenece, lo último que queremos es compartir lo que consideramos propio.

Ningún niño está dispuesto a dividir su chocolate para repartirlo entre sus hermanos, ninguno de nosotros regalaría su juguete favorito al amiguito que acaba de conocer en una sala de espera…

Nadie quiere compartir a su mejor amigo, y no, definitivamente nadie está dispuesto a compartir a su gran amor…

No, claro que no… ¡Por supuesto que no! Ese sí que es mío, mío y sólo mío.

Entonces, ¿En qué punto podemos combinarlos con el hermoso sentido de la generosidad? Ese que nos llena tanto y nos hace sentir en conexión directa con el Padre Eterno.

Prometo honrar y respetar por siempre y para siempre a quien logre mimetizarlos y hacer un adecuado uso de ellos… Y así será.

Regresando a la escena con mi madre, intenté explicarle con un tono muy amoroso que darle ropa usada a otra persona no es generosidad.

-¿Entonces qué es?

- Es solidaridad Má, en realidad lo que tu quieres es desocupar tu closet, y buscas a alguien que la necesita más que tú y te haga el favor de ayudarte recibiendo lo que ya no usas. Eso es ser solidario.
Cuando vas a la Iglesia y ayudas en la kermés a preparar y vender enchiladas, en realidad estás tratando de ocupar tu tiempo, de paso que tus amigas se enteren los deliciosas que te quedan las enchiladas, y que vean que tu familia sí es unida. O sea estas alimentando tu ego.

-¿Y eso qué es?

Tu vanidad Má, esas ganas de demostrarles a todos los demás que eres bien chingona.
Cuando ibas a ayudar en la escuela a pintar los baños, en realidad lo que querías era supervisar que todo estuviera limpio y en buenas condiciones, como buena madre que eres siempre has estado al pendiente de nuestro entorno…

No me sorprende que mi madre padezca de presión alta…

Algunas veces la he sorprendido mirándome de una manera que me intriga, supongo que se pregunta si acaso yo soy alguna clase de castigo o penitencia que tiene que cumplir para ganarse el cielo y la vida eterna…

-Que así sea, por favor Dios recíbela, ha trabajado tanto para que así sea.
¡Se lo ha ganado a pulso!

Para no alargar tanto este choro, les diré lo que le respondí cuando irónicamente me dijo:

- Entonces, explícame por favor qué es la generosidad, mí’ hijita.

- Má, en realidad no sé exactamente que sea la generosidad, pero te voy a platicar algo que me sucedió:

Mis hijos eran pequeños cuando decidimos hacer el recorrido de La Ruta Maya en Yucatán. Fue un viaje con ciertas comodidades, pudimos rentar un auto para conocer las zonas arqueológicas, las ciudades más importantes de la zona y los paraísos naturales en un tiempo mínimo.

Volamos del DF a Cancún, luego fuimos directo a Mérida.

Lo primero fue hacer contacto con la ciudad y caminar por el Paseo Montejo. La comida que más me gustó fue la exquisita sopa de lima y el pescado tikinxic. Por las noches en la cenaduría disfrutábamos de los panuchos, los papadzules, la cochinita hecha allí y todos babeamos al probar la salsa xnipec.
Y allí descubrimos las marquesitas, es un cono de galleta parecida a la de los helados hecha en el momento, en el cual agregan una mezcla de quesos rayados que se funden con el calor de la galleta… ¡Deliciosas!

Mientras estuvimos hospedados en Mérida, cada noche regresábamos por una marquesita.

Por las mañanas salíamos muy temprano. En Puerto Progreso me di vuelo recogiendo conchas mientras los demás corrían a lo largo de la playa, disfrutamos de la maravillosa vista de los flamingos y los esteros en Celestún, visitamos las ciudades de Izamal y Valladolid, y las zonas arqueológicas de Acanceh, Dzibilchaltún, Ek-Balam, Labná, Xlapac, y las más importantes, Mayapán, Uxmal, Chichén Itzá.

De paso las grutas de Lol-Tun y Balankanché.

Indudablemente que lo más disfrutado por los niños eran los cenotes, algunos de ellos fueron Chelentún, Chacsinic-Ché y Bolonchojol, verdaderos oasis que ayudaban para refrescarse en las temperaturas de 38 y 40 grados.

En ese viaje, las joyas de la corona fueron Uxmal, Tulúm y Chichén Itzá, con sus espectáculos de luz y sonido.

Con ese recorrido, por las noches todos quedábamos exhaustos, los primeros días al llegar al las zonas arqueológicas los chicos levantaban las manos y decían:

- ¡Viva! Pirámides, (para ellos eran pirámides, para nosotros basamentos) pero, para el cuarto día llegábamos y decían:

- ¿Más piedras?

En uno de esos lugares recibí una de las lecciones más importantes de mi vida.

Las condiciones de vida de esa zona no tienen nada que ver con las ciudades que conocemos y las comodidades de las que nos hemos hecho dependientes. Hay un grave rezago social y económico. Sin embargo, la amabilidad y la gentileza de los yucatecos merecieron y merecen aun, todo mi respeto y admiración.

A la mitad del viaje, una tarde los chicos estaban cansados, asoleados y deshidratados, por lo tanto ya no querían moverse para entrar a una de las zonas arqueológicas de la ruta planeada para ése día, el trato que les propuse fue:

- Ésta es la última visita de hoy y nos regresamos al hotel para que naden en la alberca y descansen un rato antes de la cena. ¿Qué dicen, aceptan?

(A pesar del chantaje de la alberca ya no quisieron moverse ni bajar del auto.)

Mientras hacía todo lo posible por convencerlos y negociar, no pude evitar escuchar la conversación de las personas que cuidaba la entrada al lugar.
Ese día, para comer solo tenían cinco tortillas, un poco de salsa y dos naranjas, ellos eran tres adultos: el hombre que cuidaba la entrada, su esposa y su hija.

Y la señora tampoco pudo evitar escuchar la conversación de nosotros en el auto.
Mi pequeño que entonces tenía 8 años intentó hacer un berrinche para presionarme y terminar la ruta en ese momento.

- ¡Tengo hambre, tengo sed y ya me quiero ir!

Su hermana lo secundó…

- ¿Y si nos vamos y mañana regresamos mas temprano? Yo también tengo hambre y mucha sed…

En ese momento la mujer se acercó, y nos ofreció las únicas tortillas que tenía. Por supuesto que le dije que no, con mi gran tono de señora de ciudad:

-No. Gracias, que amable, no se preocupe, aquí adelante les compraré algo de comer…

-Pero sin chile, continuó ella, – porque les puede picá a los niños.

También le dio a cada uno una naranja, mientras me decía:

-Están chiquitos, déjeselos, pa’que no sufran hambre.

Ese día, Dios me dio una buena bofetada con guante blanco, como lección a mi arrogancia, y el encargado de hacerlo fue un ángel, en la persona de esa mujer, quien vivirá en mi corazón cada día de mi vida, como uno de mis mejores recuerdos.

Siendo gente extraña para ella, no nos ofreció lo que le sobraba, nos entregó lo único que tenía.

¡Que la fuerza del amor nos acompañe siempre!

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