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Escritoras 6.7.- Dunas, Ballenas y Temazcal

Posteado por: tallerparaescritoras en: Julio 3, 2009

+ 6.6.- ENTRE PRIMOS, MAS CALIENTE. 6.8.- UN ACUARIO EN EL DESIERTO


DUNAS, BALLENAS Y TEMAZCAL

Gaby

-Hola Alex, ¿qué haces aquí?

-Vine a visitarte, tenía ganas de verte y aquí estoy.

-¡Qué sorpresa !

-Ven, vamos a dar una vuelta

Mientras tanto, María no se explica cómo es que Alex está ahí, no sabía que había regresado a México después de casi un año de vivir en Francia.

-Has manejado una cuatrimoto?

-No Alex ¿por?

-Ven, mira, súbete.

-¿Estás loco?

-Tranquila, yo voy a ir junto a ti, con tu mano izquierda vas a cambiar las velocidades y con la derecha vas a dar velocidad, de acuerdo a como tú quieras avanzar, ¿ok?

-Alex ¿pero cómo crees? ¿En dónde estamos?

-En Los Cabos, vamos a dar una vuelta por las dunas, ¡es maravilloso! Ya lo verás.

-¿Oye pero como llegamos hasta aquí?

-Eso no importa, disfruta el paseo y deja que la brisa llene tu cara y tu cuerpo durante nuestro recorrido.

-Alex, pero nunca lo he hecho antes.

-Tranquila anda, avanza.

María, con todo y su nervio por manejar una moto por primera vez, se dejó llevar y empezaron a avanzar por un camino de arena escoltado por pequeños arbustos distintivos del desierto.

-¿Cómo vas María?

-Alex, esto es increíble.

-Y espera a ver el final de este recorrido.

Y así, Alex y María viajaron durante media hora, aproximadamente, hasta llegar a una pequeña cascada en medio del desierto donde pudieron refrescarse por unos minutos antes de continuar su aventura.

-¿Estás lista para continuar?

-Sí, ¿a dónde vamos ahora?

-A un lugar donde yo lo considero lo más parecido a la libertad, ven, sígueme.

Poco a poco, el camino trazado por los cactus se fue desvaneciendo y al mismo tiempo, la sensación de libertad y gozo infinito se apoderó de ellos, viajando únicamente sobre un espacio donde lo único que existía era arena. María, tratando de poner a prueba su libertad, estalló en un grito de emoción tan fuerte como sus pulmones se lo permitieron y lo suficientemente tenue para ser callado por el mismo viento. De esta manera llegaron al tan esperado final del viaje, donde el mar gritaba el rompimiento de sus olas y con esto, la brisa envolvía a María y a Alex en una tranquilidad y una paz celestial.

-María, ¿estás bien?

-Alex, no me quiero ir nunca de aquí.

-Ven, vamos a unirnos con la naturaleza.

-¿Más?

-Sí, más.

-Alex, ¿pero cómo le haces? Estábamos en la playa y ahora estoy encima de esta lancha a toda velocidad, qué delicioso es sentir desde aquí, en medio del mar, como mi cara se humedece con la brisa que rompe en mi rostro… ¿por qué te detienes Alex?

-Espera, mira hacia allá, a tu derecha… ¿viste eso?

-No Alex, ¿qué es?

-Mira…. Ese borde negro sutil en medio del mar, ¿lo ves?

Con lágrimas en los ojos María no puede describir la emoción que siente.

-¡Alex… son ballenas!

-Así es, mira de este otro lado, están rodeándonos. Si permanecemos aquí en silencio probablemente logramos tener su confianza y las podremos ver más cerca, espera.

María no puede creer lo que está viviendo y pareciera que los delfines reciben su alegría ya que empiezan a saltar junto a ellos a no más de 4 o 5 metros.

-Alex, mira eso, parece que los delfines están festejando nuestra visita, ¡escucha como cantan!

-¡Si María, esto es muy cercano al paraíso!

Y en pocos minutos, con el motor prácticamente apagado, las ballenas decidieron acercarse junto a la lancha para recibir la alegría y el gozo de quienes las observaban y, por supuesto, como todo buen niño lleno de curiosidad, un pequeño ballenato saca su cabeza para descubrir lo que estaba pasando fuera del mar.

-Wow, esto es increíble Alex.

-¿Qué tal te caería un chapuzón?

-Jajaja, me encantaría pero aquí no me atrevo por muy lindas y pacíficas que están las ballenas.

-Jajaja, por supuesto que no. ¿estás preparada para un baño de agua helada?

-Claro que no. Oye pero espera, ¿Dónde estamos ahora?

-En un lugar totalmente opuesto a donde estábamos.

-¿Dónde?

-En un río subterráneo en Xcaret.

-Oye pero… no entiendo nada, me estás engañando, eso está totalmente del otro lado de Los Cabos, estamos en la Riviera Maya.

-Sí, por lo que veo si sabes algo de geografía ¿eh?

-No te burles, explícame que está sucediendo.

-Ven, ponte tu snorkel y sígueme.

-Oye, espera… esperaaaaa. ¡Esto está helado!

-Sólo es el principio, conforme empecemos a nadar sentirás el agua más templada.

-No Alex, no puedo.

-Sí, ven sígueme, porque además aquí no podemos separarnos, los paisajes de este río subterráneo son tan hermosos que pueden hacerte ir a investigar y no quiero perderte.

-Sigo sin entender qué está sucediendo, pero lo que estoy viviendo no me lo quiero perder por nada.

-Mira María, estás pasando por distintas cavernas y cuevas subterráneas donde, aún con los pocos rayos de luz que llegan, el agua es total y absolutamente cristalina.

-Parece cielo lleno de estrellas. Estrellas formadas por el reflejo de los rayos con el agua.

-Sí y mira, ahí hay unos fósiles marinos. ¿Habías visto algunas vez uno?

-Jamás.

-Pues ahora ya los viste. Oye… ha sido un viaje lleno de emociones ¿cierto?

-Sí.

-Ven, vamos a tomar un Temazcal

-¿Un qué?

-Un Temazcal. Es un baño de vapor que ayuda a sanar tu espíritu, el que está aquí precisamente.

-¿Cómo que mi espíritu es el que está aquí?

-Si, ya me entenderás. Tenemos poco tiempo, porque estás por despertar. Ven, te explico, en el Temazcal tendrás un acercamiento a los cuatro elementos de la naturaleza: al agua, al fuego, a la tierra y al aire. Aquí, este baño está dedicado a la Diosa Ix-Chel, patrona de la región de Xcaret. Los mayas, nombraron a este ritual purificador Zumpulcheé y, para ellos, es una manera de curarse. Los rezos mayas envolverán nuestro cuerpo y purificarán nuestro espíritu, sentirás que renaces cuando salgamos del cálido vientre de la Madre Tierra y nos sumerjamos en el agua fresca para equilibrar nuestra temperatura.

-Igual que nacen los bebés, salen del vientre materno calientitos y se enfrentan a la temperatura fría de la vida.

-Así es. María. Quisiera enseñarte muchas otras maravillas que hay en México pero ya me tengo que ir, estás despertando y no puedo seguir aquí. ¡Te veré pronto!

María, abre sus ojos y lo primero que hace es ubicarse en el tiempo y en lugar y se da cuenta que está en su cama, que su cuerpo nunca se movió de ahí y, coincidentalmente, suena el teléfono.

-¿Bueno?

-¿María? Hola ¿Cómo estás? Soy Alex. ¿Sabes? Me acaban de confirmar aquí en la oficina que tengo que ir a dar una conferencia la próxima semana a México. ¿te puedo pasar a visitar? ¿Qué tal si tomamos unas vacaciones? Investiga donde te gustaría ir.

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