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	<title>Aflora la Escritora que Llevas Dentro</title>
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	<description>Taller de Expresión Literaria * Director Guillermo Mora Tavares</description>
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		<title>TRIÁNGULO PASIONAL EN SAN TIBURCIO.- Adriana Cisneros Garza</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Sep 2009 03:25:42 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><em>La Dama de Negro, que tal fue su seudónimo,  es afortunada. En su viaje por el Universo de las Letras, ni temas ni inspiración necesita: Mujeres maduras, inteligentes y sinceras, la buscan, la encuentran y le cuentan sus historias. Es el caso de Adela, la protagonista real de esta narrativa tan bien lograda por La Dama de Negro. Esta historia sucedió hace años, los personajes son reales, San Tiburcio es la antesala del camino a Real de Catorce&#8230; Ahí hicieron escala el mistero y la magia. También nuestra Autora, fue a ver, oler, sentir y palpar al poblado. Este es el último trabajo que publicamos on line del taller de expresión literaria AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO, de RETOS FEMENINOS. La Dama de Negro es una alumna entusiasta, seria, responsable, respetuosa del Taller y de sus compañeras y quiere ser Escritora. Tiene 32 años y la voy a apoyar en su carrera.</em></p>
<p><strong><span style="text-decoration:underline;">TRIANGULO PASIONAL EN SAN TIBURCIO</span><br />
Adriana Cisneros Garza</strong></p>
<p>Comencé a ir a ese pueblito cuando era niña… Mis abuelos paternos eran los hacendados de San Tiburcio, en aquellos años en los que por cierto la Revolución estaba a todo furor. Eran días de abundancia y fortuna para mis antepasados: Había una grande y hermosa hacienda, los peones de mi abuelo entrenaban a los caballos y sus esposas hacían quesos para venderlos entre la comunidad o a veces en otras rancherías.</p>
<p>Pero lamentablemente, según cuenta mi padre, los revolucionarios llegaron un día al pueblo arrasando con todo lo que encontraban a su paso.</p>
<p>Por desgracia, llegaron tumbando el portón de la casa grande de la hacienda de mi abuelo Pedro exigiendo comida, armas, licor y un techo donde poder descansar y, tal vez, darse un baño. (Por fortuna no se llevaron a las mujeres… no sé que hubiera sido de mis tías y mi abuela).</p>
<p>Crecí escuchando las historias que mi padre me contaba (él llegó a ver cómo en la noche cuando los revolucionarios ya dormían, mi abuelo escondía sus rifles clavándolos debajo de la mesa de la cocina para que no se los fueran a quitar).</p>
<p>Mis padres me llevaban a ese lugar en vacaciones, pero como era de esperarse yo no le daba el valor adecuado a lo mágico y misterioso encanto de San Tiburcio, pues era una niña y me molestaba no ver televisión o no tener alguien con quien jugar.</p>
<p>Así pasaron algunos años y nosotros (mi padre, mi madre y yo) íbamos cada mes de agosto a San Tiburcio, en el noroeste de Zacatecas, pues es cuando el pueblo festeja en grande a su santo patrono, con una hermosa feria y adornando sus casas con flores hechas con las pencas del maguey o poniendo listones en sus barandales, sin faltar claro los enormes castillos de pólvora puestos afuera del pequeñito templo. También hacen bailes y por toda la feria circula “la tambora”, que la gente contrata. Se acostumbra ir caminando por todo el poblado en grupo, seguidos por los músicos de la Tambora quienes tocan al gusto de quien les paga y, por supuesto, todo esto acompañado de un buen trago de mezcalito de la Sierra, como le dicen allá.</p>
<p>Tengo un recuerdo muy bonito y muy tierno porque cuando iba con mis padres y tenía 12 años, el amigo de mi primo se me declaró y me pidió que fuera su novia, pero le tuve miedo por que él era unos años mayor que yo y allá los hombres eran eso: Hombres hechos y derechos desde muy chicos, así que mi temor me impidió decirle que sí pero… yo ya estaba enamorada de Toño, pues ya antes lo había visto y me gustaba mucho. Era mi primer amor y lo sentía con mucha intensidad.</p>
<p>Después de no sé cuántos años, me dio por ir a las fiestas ¡sola y hecha toda una mujer! Tenía familiares en San Tiburcio y me hospedaba con mi prima. Iba en Semana Santa y también en agosto a las fiestas y a los bailes, pero cuál sería mi sorpresa… Yo que había alimentado durante todo ese tiempo mi amor hacia Antonio y soñaba con verlo y besarlo, con caminar juntos por el pueblo e invitarlo a venir a mi ciudad. Todo se vino abajo. Esperaba encontrármelo y decirle cuánto lo amaba desde aquel día en el que se me había declarado pero… ¡él ya estaba casado y su esposa embarazada!</p>
<p>No puedo olvidar cuando los vi caminando de la mano, ella iba con un vestido verde y él al verme después de tantos años, no pudo contener su sorpresa y tampoco pudo evitar mirarme con deseo (su mirada era la misma de cuando yo era adolescente, pero ahora había adquirido cierta malicia que me resultaba encantadora y bueno, aunque casado pues me parecía más deseable) pero yo estaba herida como gata despreciada. Sólo un detalle me dio la fuerza que necesitaba para continuar y era que Toño había olvidado por completo presentarme a su esposa en ese embarazoso momento.</p>
<p>Fue cuando juré vengarme de él y arrojarme a los brazos del primero que me cortejara en el en San Tiburcio. Me sentía tan humillada y tan tonta ¡yo que lo estaba esperando! Pero él como buen “macho mexicano” y más siendo de un pueblo donde manda el hombre y la mujer lo obedece, pues había hecho lo suyo y se había “robado” a la muchacha y, como se acostumbra, haciéndola suya la noche en la que se iban juntos pues la había embarazado.</p>
<p>Conocí a muchos hombres de San Tiburcio y todos eran muy diferentes a los cuales estaba acostumbrada a tratar. En Monterrey salía con galanes de coches deportivos o cuerpos esculturales hechos en largas horas en el gimnasio y forrados en un traje <em>Hugo Boss</em> y con olor a <em>Minotauro.</em>En cambio allá, los hombres eran unos toros formados por el trabajo rudo del campo y las desmañanadas que se daban para ir a alimentarla majada.</p>
<p>A mi me conocían como <em>La Gringa</em>. Me habían puesto ese apodo porque allá toda la gente es de piel morena y yo soy de piel muy blanca y pensaban que yo era del otro lado. Así que gracias a eso y a mi manera de arreglarme poco usual para ellos (pues era todo, menos una muchacha pueblerina) llamaba mucho la atención de los hombres, me seguían como abejas al panal, y gemían cuando iba pasando frente a ellos. Siempre que mi prima y yo íbamos al baile, nos seguían tratando de conversar conmigo pero los ignoraba, pues obviamente iba a escoger al que me gustara más. Fue cuando conocí a Adolfo&#8230; era primo hermano de Toño, pero lo supe hasta que entablé con ambos intensas e ilícitas relaciones al mismo tiempo. Aparte siempre cuidé el no encontrarme con el primo cuando anduviera con el otro.</p>
<p>A Toño lo seguía viendo cada año al lado de su esposa, pero un día conocí a su primo…</p>
<p>Estaba en el baile comprando un bote de agua mientras mi prima bailaba con su novio con quien llevaba ya cinco años, cuando se me acercó un hombre imponente y de gran estatura… Era un machazo alto, de piel oscura y brillosa como el chocolate, vestía un elegante traje de charro y olía a una mezcla de maderas y almizcle… ¡me parecía irresistible!.. Tanto que casi titubeo y por poco le muestro mi nerviosismo, pero logré controlarme y cuando me saludó me dijo:</p>
<p>-Hola, buenas noches… ¿Eres la prima de Lorena verdad?, yo soy Adolfo, para servirte güera.</p>
<p>-Hola…sí, me llamo Adela y soy de Monterrey.</p>
<p>-Sí, ya había preguntado por ti…voy a ser sincero y directo, me gustaste desde el primer momento en que te vi.</p>
<p>-Gracias… ¿Eres charro o por que tu atuendo?</p>
<p>-Así es, yo porto la bandera y aparte de invitarte a bailar conmigo quiero pedirte para que seas mi escaramuza en la Misa de los Charros de mañana a las 12. ¿Aceptas?</p>
<p>-Pero no sé montar a caballo, aunque la verdad me encantaría y bueno me pareces un hombre muy atractivo, así que acepto si me enseñas a montar, Adolfo.</p>
<p>-Por supuesto, mañana paso temprano por ti para irnos a cabalgar por los estanques, luego vamos por la ropa que debes usar, te compraré en la tienda de don Pancho un hermoso vestido.</p>
<p>Y así fue como toda nuestra historia comenzó…esa noche bailamos sin parar y al salir del salón me acompañó a casa de mis tíos, pues se acostumbra que si un hombre te echa el ojo, te cuide y te acompañe al salir del baile (así demuestra su interés en la mujer).</p>
<p>Entre el salón del baile y la casa de mis tíos había un kilómetro de distancia y en aquel tiempo no había alumbrado público en la carretera y, menos en el monte, así que caminamos lentamente acompañados de una hermosa luna llena y algunas estrellas, que luego serían testigos del primer beso apasionado que Adolfo me daría y muchos más de los cuáles yo era presa.</p>
<p>El era estaba soltero y a pesar de que nos juramos amor eterno y yo caí redondita de nuevo, confiando en un hombre de allá, me hizo lo mismo que Toño. Al año siguiente que fui, Adolfo se había casado por obligación y tenía embarazada a la mujer.</p>
<p>Saberlo ya no me había lastimado tanto, cada año regresaba más fuerte, más sabia, más hermosa, más astuta y más liberal. Yo estaba en contra totalmente de la cultura machista que tenían en San Tiburcio y no compartía la mentalidad de nadie, para mi fortuna todo el pueblo masculino andaba tras de mi, así que entre más tiempo pasaba ¡más deseable me volvía para ellos! Y cuando iba a los bailes, bailaba con uno y con otro, con solteros y casados mientras sus mujeres planchaban sus ropas y cuidaban a sus hijos en casa, pues es común que ellos vayan solos al baile y ellas se queden en casa.</p>
<p>También, era la rabia de los primos Adolfo y Antonio que aún estando casados y ya con hijos, me perseguían como canes en celo…competían entre sí para conquistarme y a todos les llamaba la atención <em>la gringa.</em><br />
Adolfo era…pasión por la vida, demencia nocturna, bohemia en la sangre pues tocaba maravillosamente la guitarra y componía canciones para mí mientras sostenía un <em>wiski</em> entre sus manos y fumaba un <em>Malboro</em> rojo.</p>
<p>Él y yo respirábamos el placer que despide el tiempo compartido. El comenzó a poseerme hasta en mis sueños, lo tuve y me ahogué en él muchas veces y no sé cómo pasó. Un leve movimiento en lo íntimo y me hacía pupila inmóvil, me domaba con su firmeza rugosa y me sentía como yegua enfurecida pero en el justo ámbito del placer que me acogía.</p>
<p>Tenía un poder increíble para rendirme, un tacto divino y siempre una caricia a tiempo y, lo que menos me importaba, era ser su amante.</p>
<p>Era para mí como un salmo sin nombre que luego iría yo a cantar a la misa de gallo, para tratar de lavar mis pecados.</p>
<p>Muchísimas ocasiones fueron las que Adolfo me pidió que nos escapáramos a otro lado e hiciéramos una vida juntos, muchos juramentos escuché entre bardas de sillar y arbustos, allí donde con una fogata y su caballo como guardián y cómplice nos entregábamos año con año.</p>
<p>Hasta vino a buscarme a Monterrey, como prueba de su amor.</p>
<p>El era toda ebriedad ante mi olor y yo era toda locura ante su flama enardecida, era cuando él me volvía blancura deleitable y sutil, luego me volvía complacencia acariciable, me vertía, me ofrecía, y el fin: el peso tibio del durazno.</p>
<p>Antonio, en cambio, era la ternura y la plática en medio de cándidos besos de respeto y admiración…yo me lo bebía y luego él se deslizaba por mi garganta (eran cosas que no hacía con su mujer). Luego se materializaba en mi vientre y sus lágrimas formaban una escultura en mi rostro, los encuentros con él eran entre encajes y rosas, entre misterio y poros encendidos. Él me hacía eterna.</p>
<p>Como un topacio, se escondía debajo de las piedras comunes y luego aparecía deslumbrante y galante en medio de las oscuras calles empedradas o en la cima de amapolas que luego me daba en ramillete y destrozaba en mis montañas.</p>
<p>Se iba metiendo al palacio y abría todas mis puertas, el zafiro oculto se volvía mármol resbaloso hasta que recobraba su volumen fermentado.</p>
<p>Hubo un momento en el que los primos se dieron cuenta de que sostenía relaciones con los dos, pero eso en vez de retirarlos de mí, los acercó más y no les importaba “compartirme”. Ambos me dedicaban canciones en público, delante de toda la gente durante la fiesta charra, Antonio tocaba para mí y me cantaba ¡frente a su esposa! Y Adolfo me aventaba su sombrero en señal de que me brindaba sus suertes charras.</p>
<p>Como era de esperarse “pueblo chico e infierno grande”, allí se corrió la fama de que yo era una “tumba hombres” jajaja. Y hasta cierto punto eso me caía muy en gracia pues cada vez cuidaba más mi apariencia y mis atuendos cuando iba a ir de vacaciones a las fiestas del pueblo, todos me miraban como si yo fuera una perdida, pero eso me resultaba muy motivante.</p>
<p>Del arte de la seducción siempre había pretendido mucho más que dejar una huella pasajera. Dejaba en mis hombres algo más, lo dejaba en sus mentes con el recuerdo inolvidable de mi perfume, mientras que por sus cuerpos les corría el veneno de mis entrañas y la forma en que yo los amaba.</p>
<p>Del arte de la seducción vienen desafíos serios, como lo que implicó para mí dejar de verlos, dejar mi vicio que eran sus pieles bicolor pues Antonio era blanco como la nieve y Adolfo chocolate de sabor incandescente.</p>
<p>Nunca me importó que sus mujeres me miraran con coraje y envidia cuando nos encontrábamos de frente.</p>
<p>Pero como siempre lo dije, seducía para “permanecer”…y así fue…para mi nada era prohibido, ni fresca primavera ni verano candente, tampoco me importaba quemarme con el fuego de sus besos.</p>
<p>Diga lo que diga la gente, ¿qué importa? Como dice el dicho lo que digan los demás, está de más, pero si caminas de la mano de tu amor no importa que no entiendan ¡no hay nada que explicar!</p>
<p>No hay amor prohibido: Lo prohibido es retener y callar y prohibirse aquello que los demás dicen que es prohibido. Me acordé de aquella frase en una barda de Paris: <em>Prohibido Prohibir</em>.</p>
<p>Seis años han pasado ya de aquellos amores que dejé varados en el tiempo, he tenido ganas de ir al pueblo de nuevo, allí es un lugar donde el tiempo se ha estacionado. Cada vez que el aire me da en la cara o la luz de la luna me acompaña, los recuerdo… Comienzo a delirar y prometo intentarlo y correr a buscarlos. Sé que me esperan, pues me mandan saludos con mi prima cada año, cada fiesta a la que esperan que yo vaya, y el mensaje sigue siendo el mismo:</p>
<p>Dile que la amo, dile que no la olvido.</p>
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		<title>MOTEL BAJO EL CERRO DE LA SILLA.- Telma Chávez Meza</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Sep 2009 18:39:06 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration:underline;">MOTEL BAJO EL CERRO DE LA SILLA</span><br />
Telma Chávez Meza</strong></p>
<p><strong></strong><br />
Es un día muy bello, son días de primavera, vísperas de la llegada del verano y hay unas lluvias tan intensas que incitan a dar un placentero paseo por toda la ciudad. Aunque a mí, en lo particular me gusta más el otoño porque es cuando los días son más variados en cuanto al clima y el calor es menos intenso. Me gusta, tal vez porque empiezan a caer las hojas un poco amarillentas y secas, será por su ciclo o por la tristeza de caer y no levantarse jamás.</p>
<p>¡A estas horas de la mañana llueve con tanta intensidad!, justo cuando habíamos decidido Al y yo pasar el día y la noche entera, recorriendo las avenidas de esta gran ciudad y ¿por qué no? si se puede y nos alcanza el tiempo, disfrutar de nuestra compañía y contemplar los bellos paisajes que nos ofrece la naturaleza.</p>
<p>Lo que no sabe mi querido Al, es que yo he decidido terminar con esta aventura, de la mejor manera posible, para iniciar una nueva.</p>
<p>Nos hubiera fascinado conocer juntos infinidad de lugares sin andar escondiéndonos y compartir en ellos nuestra vida. Bueno, no deseamos que sea así, al menos yo no, tampoco lo hablamos mucho pero son cosas que algún día pensamos hacer y hoy ha llegado este día. Esto nadie lo decidió solamente son los designios del destino.</p>
<p>Pero este paseo resultará algo muy, pero muy intenso, ya que las lluvias de mayo no nos permite saber cuando llegaran y cuando no, se presentan de repente y eso hace más bonito el día, aunque uno no deja de de quejarse por el bochorno que se produce después de las intensas lluvias.</p>
<p>Pero me entretiene ver cómo empiezan las grandes avenidas a llenarse de la torrente, que la gente comienza a resguardarse bajo los árboles o en algún lugarcito de cualquier plaza comercial, el tráfico se vuelve más lento y, en el entorno, se distingue el singular escudo de nuestra ciudad: el Cerro de la Silla.</p>
<p>Estamos rodeados de grandes montañas con frondosos árboles, aún nos queda algo para disfrutar sin tener que salir de la ciudad y mucho menos hacer un gasto excesivo, deleitarse con la comida tan rica que se venden en nuestros tantos y variados restaurantes.</p>
<p>Siempre he deseado un paseo así y poder disfrutar cuando menos de un elote asado, o llevar a casa el pan de elote tan famoso que se prepara en las orillas de las carreteras.</p>
<p>Por estos rumbos hay tantos lugares para visitar y qué decir de no hospedarse, aunque sea por un día. Hay lugares para eso y los moteles de paso son buena opción para una pareja como nosotros, que podemos entrar por horas, pero los hay también para hospedarse por varios días. La hospitalidad de la gente siempre es de la mejor, al igual que las instalaciones. De eso no hay duda.</p>
<p>Hay hermosas cabañas para una familia completa o grupos de amigos. Desgraciadamente eso es algo que Al y yo no hemos podido hacer, a pesar de tantos años de vivir aquí, pero a veces lo impide el no tener tiempo ni dinero para dar un gran recorrido por todos estos paisajes. Qué bonito es cuando lo haces en pareja, con el ser que amas, aquí no habrá playas pero hay ríos y presas.</p>
<p>Tenemos tantos museos, que, por vivir tan de prisa, nos olvidamos de visitar, tantas plazas comerciales dónde puedes encontrar de todo en un solo lugar, y la gente tan hermosa con su gran estilo norteño. Me gusta mi estado y aunque yo no soy nacida aquí, me siento como si lo fuera.</p>
<p>No terminaría de escribir tantas maravillas que hay a nuestro alrededor, pero limitadamente mi querido Al y yo sólo tenemos menos de 24 horas para hacer de este día el más maravilloso que hayamos tenido en nuestras vidas, aunque fuera el único y el último.</p>
<p>Será inolvidable como el primero cuando nos conocimos, pero desgraciadamente tenemos un itinerario muy corto, por supuesto que no para hacer el amor, eso nunca será tan corto.<br />
Pero aquí hay tanto lugar para disfrutar de día como de noche, aunque la noche no se hizo para nosotros y, aun así, rompemos las barreras para escaparnos de vez en cuando, a escondidas de la gente. Cuando empieza a oscurecer, tenemos que olvidarnos por completo de disfrutar de una noche intensa de baile, de una borrachera juntos, de un amanecer abrazados uno del otro.</p>
<p>Como dice Al, volvamos a la realidad: nos conocimos en una época equivocada. Yo no creo que sea eso, simplemente, nuestros destinos eran otros.</p>
<p>Realidad o no, está llena de amor, de pasión, al final del día de lo único que pudimos disfrutar fue de una buena sesión de sexo y compañía agradable y una visita rápida a un rancho en las afueras de la ciudad lejos del ruido y de todos, en el cual al llegar sólo nos tiramos en la sombra de un grandísimo árbol, con una eterna libertad y confiando en la soledad. Nos despojamos de lo que traíamos puesto para derrochar caricias y abrazos por nuestros cuerpos, después de disfrutar de una ligera comida y una deliciosa cerveza. No soy muy fan de beber, pero la ocasión lo amerita.</p>
<p>La sesión para iniciar el ritual del sexo siempre se va en caricias tiernas hasta terminar exhaustos. Hace varias semanas no nos disfrutábamos tanto, pero hoy se dio la oportunidad y esas oportunidades se aprovechan sin más que pensar hacerlo todo, bajo la naturaleza y una ligera lluvia que no cesa. Nuestras manos entrelazadas y los labios unidos, gozando el momento, sus manos tan varoniles, no dejan de deslizarse bajo mi falda jugueteando con mi intimidad ya tan húmeda de tanta excitación, ocasionándome ligeros espasmos.</p>
<p>Yo no necesito incitarlo para sentir su firmeza y su siempre excitación hacia mi. Al se enciende con un simple beso y eso hace la relación más intensa. Sus labios suben y bajan como si fueran las gotas de agua que caen en nuestros cuerpos, su cabello tan húmedo por la lluvia y sus ojos tan brillantes llenos de erotismo, hacen una combinación perfecta para solo verlo y excitarme hasta pedirle que siga y no se detenga dándome mas placer hasta caer desfallecidos, ese momento se hace eterno que cuando llega la hora de despedirnos. Lo prolongamos tanto como si en cada despedida supiéramos que no volveremos a vernos, pero al contrario son más ansiadas y mucho más intensas.</p>
<p>Sobre todo cuando ya eres capaz de volar los extremos de la realidad, caminar por otro punto de la ciudad y escapar en medio de la noche de una casa, sin importarte nada, que más que hogar parece tu prisión. Es algo tan furtivo, pero tan excitante y lleno de emoción, preocupante por los chismes de la gente, pero la pasión y el amor de estar con esa persona&#8230; puede más que todo eso, salir huyendo en medio de la nada, pero con una llamada de consuelo y esperanza. Se logra mucho, sobre todo caminar por la noche en medio de calles tan llenas de peligro, para pasar una madrugada en brazos de otro hombre, que siente la soledad, igual o peor que yo, solo nuestros besos y caricias mitigan esta tristeza que sentimos, de no poder estar juntos, amanecer y desayunar juntos, eso será imposible, porque hay alguien en la lejanía esperando por ti, sólo para seguir fastidiando tu existencia. ¿O será acaso que también le teme a la soledad?</p>
<p>Llegar a la cita y hora señalada ha sido lo único deseable en este día. Arrancar a toda prisa con las ansias a flote del deseo, al llegar a nuestro destino, no puede pensar uno en hablar sino nada más que en despojarse de las ropas. El calor es tan intenso, es un lugar diferente, no tan elegante pero eso no importa. Para disfrutar lo que sentimos y deseamos, el motel de paso bajo el Cerro de la Silla es lo de menos. A él, con su pantalón negro con unas ligeras rayas blancas y su camisa de un tono gris como nuestras almas, no le favorece mucho ese color, pero para mi siempre se verá muy bien, con un corte de cabello tan juvenil que esconde su pelo entrecano pero con su cara tan sexy y una sonrisa tan seductora, pero sus ojos con un brillo tan diferente al de otros días. El, tan alto que apenas logro llegar a sus hombros, pero tan fuerte que me asfixia con sus besos y caricias, que me vuelven loca con tan solo verlo y aspirar su olor y yo tan simple pero tan excitada que sólo espero el momento de su ritual, comienza a mover las manos de un lado a otro acariciando mi cuerpo entero, introduciendo lengua y dedos por mi intimidad, una y otra vez, buscando cada una de mis partes íntimas, hasta lograr retorcerme en sus brazos y gemir como fiera en brama pidiendo que no se detenga y continúe así hasta alcanzar juntos el clímax y sentir correr ese líquido tan caliente que demuestra que la pasión y el amor pueden existir en dos personas que no nacieron para estar juntos, y rompen las reglas para poder estar aunque sean en esas noches furtivas y tan intensas de pasión&#8230;</p>
<p>Pero al paso de los días siempre habrá algo que nos haga volver a unirnos, más no se cómo sucedan las cosas de ahora en adelante, porque me encuentro en un momento crucial para revelarle un pequeño secreto a mi querido Al, que he venido postergando por nuestra situación. Aún no me atrevo a revelárselo, pero sé que se enterará de todas formas. No me decidía pero creo que llegó el momento y no hay vuelta atrás, en tantas tardes de pasión y tantos días de amor, algo tenía que surgir de todo esto. Sé que por esto, mi mundo y el de Al cambiarán drásticamente después de días tan intensos y noches tan apasionadas como tantas otras. Ha quedado dentro de mi una huella imborrable, la cual es y ha sido la unión más fuerte que quedará entre nosotros, digo quedará ya que no habrá poder humano que me haga decir lo contrario, porque esa huella difícilmente desaparecerá. Crecerá, pero no cerca de él, si no lejos, a la distancia a miles de kilómetros. Es la culminación de un gran amor, pero también el fin de un matrimonio que hace mucho esta destruido…el fin de una historia…</p>
<p>Y el comienzo de otra.</p>
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		<title>LOS MARIACHIS CANTARON&#8230; Ámbar García Pulido</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Sep 2009 18:13:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tallerparaescritoras</dc:creator>
				<category><![CDATA[AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO]]></category>
		<category><![CDATA[Ámbar García]]></category>
		<category><![CDATA[Abril]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
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		<description><![CDATA[LOS MARIACHIS CANTARON&#8230; Ambar García Pulido Era abril y el reloj marcaba las 8:45 de la noche. Pegada a la ventanilla del avión, Amanda alcanzaba a ver las luces de su bella Guadalajara. Su corazón experimentaba miles de sensaciones al mismo tiempo pero, indiscutiblemente, sobresalía la emoción y la dicha de estar de regreso en [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=tallerparaescritoras.wordpress.com&amp;blog=7051969&amp;post=313&amp;subd=tallerparaescritoras&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="text-decoration:underline;">LOS MARIACHIS CANTARON&#8230;</span></strong></p>
<p><strong>Ambar García Pulido</strong></p>
<p>Era abril y el reloj marcaba las 8:45 de la noche. Pegada a la ventanilla del avión, Amanda alcanzaba a ver las luces de su bella Guadalajara. Su corazón experimentaba miles de sensaciones al mismo tiempo pero, indiscutiblemente, sobresalía la emoción y la dicha de estar de regreso en casa. Se daba cuenta de que realmente ¡la había echado de menos!</p>
<p>Habían transcurrido ya ocho años desde que tomó la decisión de seguir sus sueños y aprovechó una oportunidad, para terminar la carrera de leyes en España y ese día, por fin estaba de vuelta.</p>
<p>Acababa de cumplir 30 años, había dedicado gran parte de su vida en lograr convertirse en la mujer exitosa que ahora era: La Licenciada Amanda Heredia Chacón, una mujer que causaba admiración en hombres y mujeres debido a su carácter fuerte y determinante, aunque era fácil quererla cuando se le conocía bien. Amaba a los niños y a su trabajo por encima de todo, estaba satisfecha con lo que había conseguido en España y sobre todo tenía claro que el matrimonio no era una opción para ella, y así se lo hacía saber a cada hombre que se cruzaba por su camino, pues prefería la soltería, a lidiar con “relaciones conflictivas” y hasta el momento no había conocido a nadie que le hiciera pensar lo contrario.</p>
<p>Sus pensamientos se interrumpieron cuando el piloto anunció que iniciaría el descenso del avión, por lo que a las 9:05 pm, Amanda estaba pisando tierra mexicana.</p>
<p>La invadía la urgencia por reencontrarse con su familia, tenía prisa por tomar su equipaje, una vez que ya tuvo todo en mano, sus ojos recorrieron poco a poco a la multitud que se encontraba en el aeropuerto, esperando encontrarse con caras conocidas.</p>
<p>De pronto fue sorprendida por unas manos de alguien quien, al cubrirle los ojos le decía: ¡estás de regreso, no sabes cuánto te extrañé! Era Santiago, su único hermano, seis años menor que ella. Se había titulado de ingeniero el verano pasado y estaba emocionadísimo de reencontrarse con su hermana. Amanda no pudo contener las lágrimas y llenó de besos a Santiago mientras sus padres se incorporaban para darle la bienvenida.</p>
<p>-Papá, mamá los extrañé mucho, no saben la felicidad que innunda mi corazón.</p>
<p>-Nosotros también estamos felices hija, pero sabíamos que valdría la pena la espera y… mírate ¡estás preciosa, y convertida en toda una profesionista!</p>
<p>Su madre no paraba de abrazarla, mientras se dirigían al coche. El camino a casa de sus padres fue increíble. Todo era tan distinto, que por un momento tuvo la impresión de que se trataba de la primera vez que estaba en tan hermosa ciudad. ¡Y sí que era hermosa¡. Llena de luces, de grandes avenidas, edificios con verdadero arte arquitectónico y sus templos barrocos. Definitivamente algo que sus ojos extrañaban mucho.</p>
<p>La lluvia no cesó durante toda la noche, pero la mañana la sorprendió con un espléndido sol. Amanda despertó muy temprano para arreglarse. Eligió una blusa color turquesa estilo campesina con los hombros al descubierto, una falda negra larga y estrecha que le resaltaba aún más la cintura, sus cómodas sandalias negras, y como única joya, un precioso brazalete de turquesa, y qué decir de su larga y abultada cabellera negra y esos ojos grandes y profundos, dignos de ser tapatíos.</p>
<p>Había decidido ir a ver a un licenciado amigo de su padre, que la ayudaría a incorporarse a un bufete de abogados para comenzar a trabajar cuanto antes.<br />
La cita era a las 10:00 de la mañana para tomar un café, así que salió más temprano para disfrutar del recorrido por esas las calles de su ciudad, esa preciosa mezcla entre la tecnología y su sabor de antaño.</p>
<p>El olor a tierra mojada la acompañaba por todo el trayecto. Vio sus hermosas plazas con niños corriendo y jugando, sus templos grandes y elegantes, “el centro histórico de Guadalajara”, “la Catedral” uno de los lugares mas visitados , “El teatro Degollado” bello monumento custodiado por Apolo y las nueve musas, qué decir de “La Rotonda de los Hombres Ilustres” lugar donde se conservan los restos de los hijos predilectos de Jalisco, un sin fin de museos de arte, y esos mercados en los que se puede encontrar de todo y cuyas actividades comienzan desde muy temprano. Una ciudad de historia que va siempre a la vanguardia.</p>
<p>Apresurada llegó a aquella cafetería, realmente nunca había visto a este hombre, así es que se limitaba a observar cada mesa, no sabía si se encontraría con un hombre mayor, muy formal, o un joven iniciando su carrera, y un tanto informal. Su mirada se detuvo en una de las mesas, un caballero de aspecto casual, sencillo e interesante se levantó para limitarse a decir:</p>
<p>– Supongo que tú debes ser Amanda Heredia, ¿no es así?</p>
<p>Ella estaba un poco nerviosa, pues a pesar de tener tanta experiencia para tratar negocios, ese hombre tenía algo que los demás, no. Ese hombre realmente la había cautivado con su cordial sonrisa.<br />
–Hola, efectivamente soy Amanda. Usted debe de ser el licenciado Alejandro Corral &#8211;contestó Amanda con un gesto de amabilidad.</p>
<p>&#8211;Sí, toma asiento y por favor háblame de tú, que me harás sentir un viejo.</p>
<p>&#8211;Bueno, esta bien Alejandro, y de eso de las edades mejor ni hablemos, ja já.</p>
<p>&#8211;Pero qué dices, no sé que edad tengas pero… ¡luces muy guapa!</p>
<p>&#8211;Muchas gracias, pero… bueno a lo que venimos, estoy muy interesada en comenzar a trabajar, acabo de llegar de España y he trabajado allá durante tres años, hasta que me dí cuenta que era el momento de regresar y aquí estoy dispuesta a empezar cuanto antes.</p>
<p>Alejandro la escuchaba mientras observaba y sacaba sus propias conclusiones, pues no sólo era guapísima, si no que además era una mujer inteligente y se notaba que no era alguien que mezclara los negocios con el placer.</p>
<p>Amanda, por su parte, se esmeraba en exponerle sus deseos por trabajar, al mismo tiempo que reconocía que había en él algo innegablemente eléctrico que le impedía dejar de verlo y sentir una comodidad irrazonable.</p>
<p>Terminaron la charla de negocios con éxito, pues ella iniciaría labores la siguiente semana, por lo que les sobró tiempo para hablar un poco más sobre ellos y fue él quien tomó la iniciativa.</p>
<p>&#8211;De modo que eres tapatía, me imagino que extrañabas México y por supuesto Guadalajara.</p>
<p>&#8211;¡Sí, bastante! No hay comida como la de aquí, esas ricas tortas ahogadas mmm! Créeme que es de lo que más se extraña.</p>
<p>&#8211;Me imagino, yo no tengo mucho en la ciudad pero es un lugar mágico que te conquista día con día, aún me falta mucho por conocerla. Lo que me ha dejado cautivado es la riqueza de museos, las actividades culturales y la famosa fabricación del tequila, en realidad una vasta diversidad de actividades que te encuentras.</p>
<p>&#8211;Amanda estaba feliz, se sentía como una niña al escucharlo, y en un arrebato preguntó:</p>
<p>&#8211; ¿Tienes planes para hoy, por qué no vamos a Chapala?</p>
<p>&#8211;Ja já, Chapala , perfecto no se hable más…</p>
<p>Abordaron el choche de él y emprendieron camino al Lago de Chapala, el cual proporciona frescura y no alcanza los niveles de calor ni frío que hay en las localidades a sus alrededor. Esta ubicado a 45 minutos de Guadalajara y es un municipio más de Jalisco. A su alrededor hay miles de puestos entre comida y artesanías. Y ahí estaban llegando Amanda y Alejandro y se dedicaron a recorrer el precioso lago en donde se posa el sol al caer la tarde, de una manera espectacular.</p>
<p>Alejandro extasiado por tan hermoso paisaje, se daba cuenta de que ella era una perfecta compañía, por lo que se propuso no dejarla ir.</p>
<p>&#8211;Amanda, tú eres una mujer muy inteligente, muy fuerte, estás llena de vida, y una mujer así, siempre me resulta interesante, no tengo los fundamentos suficientes, hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien con una mujer y me encantaría que me dieras la oportunidad de comenzar algo juntos…</p>
<p>Amanda quedó paralizada, pues si bien era cierto que nunca había conocido un hombre como él, no se sentía preparada para abrir su corazón.</p>
<p>Fueron alrededor de 20 minutos de total silencio, entre los colores violeta que pintaban la tarde, las gaviotas posándose en el muelle y los vendedores de elotes y tamales que dejaban escapar ricos olores.</p>
<p>Hasta que por fin Amanda tomó la palabra, mientras a lo lejos los mariachis tocaron una serenata al atardecer.</p>
<p>&#8211;¿Sabes Alejandro?.. estoy loca, ¡realmente perdí el sentido! Pero no voy a quedarme con la duda, no voy a quedarme con las ganas y creo que parte del éxito en la vida es cumplir las metas profesionales, pero si éstas no vienen acompañadas del amor nunca están completas, por lo que sí, ¡quiero tomar el reto!</p>
<p>El la tomó en sus brazos y sellaron su amor en un tierno beso, en el cual sus labios confirmaban la química mutua y, con un abrazo cargado de esperanza,<br />
quedándose con una nueva ilusión, una intriga, una aventura, una duda o una oportunidad encendida, que les ofrecía la Perla Tapatía.</p>
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		<title>UN ACUARIO EN EL DESIERTO.- Ruby García</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jul 2009 18:26:06 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO]]></category>
		<category><![CDATA[Ruby García]]></category>
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		<description><![CDATA[UN ACUARIO EN EL DESIERTO  Ruby García El cantar de los grillos se oía a lo lejos, una brisa jugaba con sus cabellos mojados, el suelo todavía húmedo por el rocío de la noche y la luna llena, los acompañaba como lumbrera. El ambiente perfecto para su pajamas night (piyamada). Después de un día cargado [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=tallerparaescritoras.wordpress.com&amp;blog=7051969&amp;post=311&amp;subd=tallerparaescritoras&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="text-decoration:underline;">UN ACUARIO EN EL DESIERTO </span></strong></p>
<p><strong>Ruby García</strong><br />
El cantar de los grillos se oía a lo lejos, una brisa jugaba con sus cabellos mojados, el suelo todavía húmedo por el rocío de la noche y la luna llena, los acompañaba como lumbrera. El ambiente perfecto para su <em>pajamas night</em> (piyamada).</p>
<p>Después de un día cargado de tantas actividades: nadar, pasear en bicicleta, ir de pesca y más, los niños al fin habían decidido sentarse junto a la fogata. Cantaban, reían y comían deliciosas salchichas y bombones asados al fuego.</p>
<p>Estaban extasiados por el ambiente y el lugar. Tendieron una manta en el suelo, se dedicaron a contemplar el firmamento lleno de estrellas y jugaban a ver quién adivinaba más constelaciones y, si tuvieran suerte esa noche, hasta una estrella fugaz podrían observar para pedir un deseo.</p>
<p>El silencio reinó por varios minutos, pero fue interrumpido por el menor de los niños:</p>
<p>-¿Mamá tu crees que hay vida en otros planetas?</p>
<p>-Claro que sí. Interrumpió abruptamente su primo. En la escuela la Miss nos explicó que nuestro sistema solar es una pequeña parte del Universo y que no dudaría que hubiera otros planetas con personas y…</p>
<p>-Yo también creo que existen los marcianos. Añadió el otro primo. El otro día vimos una película en la Tv donde salían unos marcianos y luego…</p>
<p>-A ver niños, vamos a ver, lo que yo si les puedo asegurar es que en donde vivía de soltera había, bueno todavía existe, un lugar donde la NASA investigó y sigue investigando acerca de las aguas que se encuentran en ese lugar ya que se presume que contienen bacterias primitivas y podrían ser indicios de vida extraterrestre.</p>
<p>-¿Qué quiere decir eso tía? Preguntó Aldo.</p>
<p>-Aldo estas pero bien… bien… cómo decirte, cómo te explico, mira, lo que significa es que… bueno tía mejor explícale tú, porque a mí no me va a entender… ya ves como es.</p>
<p>-Mira: Es como un acuario extraído de los comienzos de la vida: vegetación espesa, bancos de peces y otras formas de vida significativos. Este lugar es considerado como un extraño laboratorio natural que sirve para demostrar teorías sobre los comienzos de nuestro planeta. Podríamos decir que es una ventana al antiguo mundo.</p>
<p>-Tía acaso… no me digas… déjame adivinar de pura casualidad estás hablando de Cuatrociénegas, Coahuila? Cuestionó Diego, el mayor de ellos.</p>
<p>-¡Sí! ¿Cómo lo supiste?</p>
<p>-Bueno porque mi mami nos enseñó fotos de ese lugar y por lo que se mira está bien “padre”.</p>
<p>-Sí ustedes nacieron de éste lado y no alcanzaron a conocer el lugar, pero está considerado como Patrimonio Nacional.</p>
<p>-¿Y eso qué quiere decir tía? Añadió Aldo.</p>
<p>-¡Ay Aldo! tú y tus preguntas del millón.</p>
<p>-Miren: México está entre los primeros lugares del mundo que cuenta con una diversidad biológica exquisita y entre las zonas de esta extraordinaria riqueza encontramos el Valle de Cuatrociénegas. En 1994 este lugar fué declarado por el Gobierno Mexicano como Area de protección de Flora y Fauna. Es el hogar de más de 100 especies de animales y plantas únicas en el mundo. Alberga uno de los humedales más importantes de México. Formado por más de 200 pozas, ríos, lagunas y ciénegas. Las aguas subterráneas entre las pozas, comparten miles de comunidades microbianas que forman estructuras fósiles similares a las halladas en Marte, y es quizá el único lugar del planeta en que las bacterias siguen siendo el alimento de caracoles y peces (como sucedía al principio de la vida).</p>
<p>-¿Y a quién se le ocurrió ponerle el nombre de Cuatrociénegas? Preguntó Gilberto.</p>
<p>-El nombre de Cuatrociénegas de Carranza hace referencia a las ciénegas que forman los abundantes manantiales que hay en los cuatro puntos cardinales y por haber sido cuna del primer jefe del Ejército Constitucionalista: Venustiano Carranza.</p>
<p>Aldo con un espíritu de escepticismo añadió:</p>
<p>-A mí se me hace tía, que es puro cuento todo esto…</p>
<p>-De ninguna manera, todo lo que te digo está científicamente comprobado.<br />
Hace varios años la prestigiosa revista National Geographic hizo un reportaje en el área llamándola: “Un Acuario en el Desierto Mexicano”. Recientemente un grupo de científicos italianos, mexicanos y estadounidenses han estado explorando el sistema de cavernas y canales y la investigación en el área sigue en curso. Los geólogos desean descubrir la fuente del agua que alimenta las pozas en el valle.</p>
<p>-¿Y si nos fuéramos de vacaciones para allá que veríamos mami? Me gustaría invitar a mi amigo Matthew.</p>
<p>-Bueno, podemos encontrar enormes montañas arenosas, dorados desiertos, así como pozas con cristalinas aguas.</p>
<p>Disfrutaríamos de un oasis en el desierto, cuyas pozas y aguas cristalinas te harían enamorarte no solo de la ciudad de Cuatrociénegas sino también del Estado de Coahuila. Es un escenario ideal para el ecoturismo.</p>
<p>-No, por favor no, Aldo no preguntes que significa ecoturismo. Nada tiene que ver con los ecotaxis ¿ok?</p>
<p>Todos se rieron por el comentario de Diego.</p>
<p>-La Poza de la Becerra, el Río Mezquites y la Poza Azul son ecosistemas únicos que albergan una extraordinaria biodiversidad. Las aguas de La Poza de la Becerra y las Playitas son ejemplos donde la visibilidad en sus aguas es muy buena especialmente bajo el sol del mediodía. En algunos lugares, el buceador puede mirar la arena revolverse en los borbollones de tal modo que parece un pequeño crisol de agua en ebullición. Estos lugares son ideales para los que buscan la soledad en la naturaleza.</p>
<p>Las dunas de yeso estampan una postal inolvidable en la memoria de quienes las visitan.<br />
En el centro del Pueblo se ubica el Museo Casa Carranza, hogar del Héroe Nacional donde se pueden apreciar retratos de Venustiano Carranza así como de su muerte y episodios de la Revolución Mexicana.</p>
<p>En las Bodegas Ferriño Vitali se puede degustar de la tradición vinícola del valle.</p>
<p>La Casa de la Cultura muestra una colección extensa de objetos elaborados por las tribus que habitaban la región.</p>
<p>-Ay tía, a mí se me hace que ese lugar ha de estar bien aburrido. Aldo añadió con un timbre de decepción.</p>
<p>-¡Qué te pasa!, si hay muchas cosas qué hacer, dice mi mami&#8230;Agregó Diego.</p>
<p>-En efecto La belleza de las pozas en Cuatrociénegas brindan un marco ideal para la práctica de deportes náuticos.</p>
<p>-Por favor Aldo no se te vaya ocurrir preguntar que son deportes náuticos. Diego insistente, exclamó.</p>
<p>Y todos soltaron carcajadas.</p>
<p>-El visitante puede bucear, es decir explorar un mundo subacuático y acariciar los peces sintiéndose completamente seguro en este medio. Para desarrollar esta actividad no se requiere poseer un gran estado físico, ni un estilo de natación definido; solo basta aprender bien los aspectos técnicos del buceo para realizar una inmersión tranquila y placentera. Este deporte ayuda a salir de lo cotidiano, combatir el estrés y conocer un extraordinario universo acuático.</p>
<p>También El surf es un deporte muy completo, obliga a entrenar. Es excitante, agotador y con mucha adrenalina. Para el kayakismo se requiere sangre fría y nervios de acero, las personas que reman en kayak experimentan un punto de encuentro entre la habilidad de maniobrar su embarcación en ríos peligrosos y la agresividad implacable del agua que con sus rápidos pone a prueba el temple de los intrépidos.</p>
<p>El windsurf es una combinación perfecta entre el surf y los barcos de vela. En los últimos años, este deporte ha dado un gran giro, llevando la especialidad al extremo, cuando los windsurfistas aprovechan la velocidad que les da el viento para usar las olas como rampas y efectuar todo tipo de saltos.</p>
<p>Uno de los deportes que más ha evolucionado con el paso del tiempo es montaña en bicicleta, convirtiéndose en una modalidad mucho más arriesgada y divertida para disfrutar de parajes inaccesibles y los senderos más complicados.</p>
<p>-¿Y que pueden hacer los menos afortunados como Gilberto que por comer tantas tortillas de harina no podrían practicar estos deportes de alto riesgo? sarcásticamente agregó Aldo.</p>
<p>-Párale yo no estoy gordo, tengo músculos en reposo, pero nada más.</p>
<p>-Ya niños no se peleen. Bueno contestando a tu pregunta los que desean vivir un momento más relajante, pueden elegir un paseo a caballo y recorrer montañas, parte del desierto y ciénegas con toda la familia, disfrutando de hermosos momentos. Lo ideal es realizar esta cabalgata guiados por personas expertas de la zona con dóciles caballos. Si se va a realizar una cabalgata corta, no es necesario saber montar. Una rápida charla teórica con el guía es suficiente para aprender a tomar las riendas. Cuando la excursión dura más de un día es aconsejable tener experiencia para no terminar agotado. Las cabalgatas no representan grados de dificultad considerables, ni restricciones de sexo, edad o condición física, solo se deben tener ganas de contemplar el paisaje de un modo diferente.</p>
<p>-¿Mami y tú por qué crees que sería interesante visitar este lugar? añadió Gilberto.</p>
<p>-Bueno porque lo que verás y experimentarás cuando visites este lugar es un pequeño regalo que nuestra Madre Naturaleza formó con sus propias manos. Podrás investigar el significado que encierra este lugar cuando entiendas los alcances que pueda tener sus hallazgos y seguramente lo apreciarás mejor. También aprenderás a respetar los elementos que dan vida a esta obra.</p>
<p>Uno por uno empezó a cerrar los ojos por el cansancio, cuando Gilberto interrumpió súbitamente y gritó:<br />
-Miren, miren allá una estrella fugaz, vamos a pedir un deseo. Rápido, rápido pidan un deseo.</p>
<p>Todos miraron y pidieron el deseo. De repente Diego interrumpió y dijo:<br />
-Yo ya sé cual fue el deseo de mi tía</p>
<p>Y Aldo añadió ¿Cuál?</p>
<p>-Volver a estar en Cuatrociénegas, Coahuila.</p>
<p>A lo que su tía asintió con un ligero movimiento de cabeza.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/tallerparaescritoras.wordpress.com/311/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/tallerparaescritoras.wordpress.com/311/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/tallerparaescritoras.wordpress.com/311/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/tallerparaescritoras.wordpress.com/311/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/tallerparaescritoras.wordpress.com/311/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/tallerparaescritoras.wordpress.com/311/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/tallerparaescritoras.wordpress.com/311/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/tallerparaescritoras.wordpress.com/311/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/tallerparaescritoras.wordpress.com/311/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/tallerparaescritoras.wordpress.com/311/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/tallerparaescritoras.wordpress.com/311/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/tallerparaescritoras.wordpress.com/311/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/tallerparaescritoras.wordpress.com/311/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/tallerparaescritoras.wordpress.com/311/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=tallerparaescritoras.wordpress.com&amp;blog=7051969&amp;post=311&amp;subd=tallerparaescritoras&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>DUNAS, BALLENAS Y TEMAZCAL.- Aimée Landeros Kehoé</title>
		<link>http://tallerparaescritoras.wordpress.com/2009/07/03/escritoras-6-7-dunas-ballenas-y-temazcal/</link>
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		<pubDate>Fri, 03 Jul 2009 18:05:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tallerparaescritoras</dc:creator>
				<category><![CDATA[AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO]]></category>
		<category><![CDATA[Aimée Landeros Kehoé]]></category>
		<category><![CDATA[Ballenas]]></category>
		<category><![CDATA[Bucear]]></category>
		<category><![CDATA[Delfines]]></category>
		<category><![CDATA[Desierto]]></category>
		<category><![CDATA[Dunas]]></category>
		<category><![CDATA[Fósiles marinos]]></category>
		<category><![CDATA[Ix-Chel]]></category>
		<category><![CDATA[Los Cabos]]></category>
		<category><![CDATA[Madre Tierra]]></category>
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		<category><![CDATA[Rock]]></category>
		<category><![CDATA[Temazcal]]></category>
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		<description><![CDATA[DUNAS, BALLENAS Y TEMAZCAL Aimée Landeros Kehoé  -Hola Alex, ¿qué haces aquí? -Vine a visitarte, tenía ganas de verte y aquí estoy. -¡Qué sorpresa ! -Ven, vamos a dar una vuelta Mientras tanto, María no se explica cómo es que Alex está ahí, no sabía que había regresado a México después de casi un año [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=tallerparaescritoras.wordpress.com&amp;blog=7051969&amp;post=309&amp;subd=tallerparaescritoras&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="text-decoration:underline;">DUNAS, BALLENAS Y TEMAZCAL</span></strong></p>
<p><strong></strong><br />
<strong>Aimée Landeros Kehoé </strong></p>
<p>-Hola Alex, ¿qué haces aquí?</p>
<p>-Vine a visitarte, tenía ganas de verte y aquí estoy.</p>
<p>-¡Qué sorpresa !</p>
<p>-Ven, vamos a dar una vuelta</p>
<p>Mientras tanto, María no se explica cómo es que Alex está ahí, no sabía que había regresado a México después de casi un año de vivir en Francia.</p>
<p>-Has manejado una cuatrimoto?</p>
<p>-No Alex ¿por?</p>
<p>-Ven, mira, súbete.</p>
<p>-¿Estás loco?</p>
<p>-Tranquila, yo voy a ir junto a ti, con tu mano izquierda vas a cambiar las velocidades y con la derecha vas a dar velocidad, de acuerdo a como tú quieras avanzar, ¿ok?</p>
<p>-Alex ¿pero cómo crees? ¿En dónde estamos?</p>
<p>-En Los Cabos, vamos a dar una vuelta por las dunas, ¡es maravilloso! Ya lo verás.</p>
<p>-¿Oye pero como llegamos hasta aquí?</p>
<p>-Eso no importa, disfruta el paseo y deja que la brisa llene tu cara y tu cuerpo durante nuestro recorrido.</p>
<p>-Alex, pero nunca lo he hecho antes.</p>
<p>-Tranquila anda, avanza.</p>
<p>María, con todo y su nervio por manejar una moto por primera vez, se dejó llevar y empezaron a avanzar por un camino de arena escoltado por pequeños arbustos distintivos del desierto.</p>
<p>-¿Cómo vas María?</p>
<p>-Alex, esto es increíble.</p>
<p>-Y espera a ver el final de este recorrido.</p>
<p>Y así, Alex y María viajaron durante media hora, aproximadamente, hasta llegar a una pequeña cascada en medio del desierto donde pudieron refrescarse por unos minutos antes de continuar su aventura.</p>
<p>-¿Estás lista para continuar?</p>
<p>-Sí, ¿a dónde vamos ahora?</p>
<p>-A un lugar donde yo lo considero lo más parecido a la libertad, ven, sígueme.</p>
<p>Poco a poco, el camino trazado por los cactus se fue desvaneciendo y al mismo tiempo, la sensación de libertad y gozo infinito se apoderó de ellos, viajando únicamente sobre un espacio donde lo único que existía era arena. María, tratando de poner a prueba su libertad, estalló en un grito de emoción tan fuerte como sus pulmones se lo permitieron y lo suficientemente tenue para ser callado por el mismo viento. De esta manera llegaron al tan esperado final del viaje, donde el mar gritaba el rompimiento de sus olas y con esto, la brisa envolvía a María y a Alex en una tranquilidad y una paz celestial.</p>
<p>-María, ¿estás bien?</p>
<p>-Alex, no me quiero ir nunca de aquí.</p>
<p>-Ven, vamos a unirnos con la naturaleza.</p>
<p>-¿Más?</p>
<p>-Sí, más.</p>
<p>-Alex, ¿pero cómo le haces? Estábamos en la playa y ahora estoy encima de esta lancha a toda velocidad, qué delicioso es sentir desde aquí, en medio del mar, como mi cara se humedece con la brisa que rompe en mi rostro… ¿por qué te detienes Alex?</p>
<p>-Espera, mira hacia allá, a tu derecha… ¿viste eso?</p>
<p>-No Alex, ¿qué es?</p>
<p>-Mira…. Ese borde negro sutil en medio del mar, ¿lo ves?</p>
<p>Con lágrimas en los ojos María no puede describir la emoción que siente.</p>
<p>-¡Alex… son ballenas!</p>
<p>-Así es, mira de este otro lado, están rodeándonos. Si permanecemos aquí en silencio probablemente logramos tener su confianza y las podremos ver más cerca, espera.</p>
<p>María no puede creer lo que está viviendo y pareciera que los delfines reciben su alegría ya que empiezan a saltar junto a ellos a no más de 4 o 5 metros.</p>
<p>-Alex, mira eso, parece que los delfines están festejando nuestra visita, ¡escucha como cantan!</p>
<p>-¡Si María, esto es muy cercano al paraíso!</p>
<p>Y en pocos minutos, con el motor prácticamente apagado, las ballenas decidieron acercarse junto a la lancha para recibir la alegría y el gozo de quienes las observaban y, por supuesto, como todo buen niño lleno de curiosidad, un pequeño ballenato saca su cabeza para descubrir lo que estaba pasando fuera del mar.</p>
<p>-Wow, esto es increíble Alex.</p>
<p>-¿Qué tal te caería un chapuzón?</p>
<p>-Jajaja, me encantaría pero aquí no me atrevo por muy lindas y pacíficas que están las ballenas.</p>
<p>-Jajaja, por supuesto que no. ¿estás preparada para un baño de agua helada?</p>
<p>-Claro que no. Oye pero espera, ¿Dónde estamos ahora?</p>
<p>-En un lugar totalmente opuesto a donde estábamos.</p>
<p>-¿Dónde?</p>
<p>-En un río subterráneo en Xcaret.</p>
<p>-Oye pero… no entiendo nada, me estás engañando, eso está totalmente del otro lado de Los Cabos, estamos en la Riviera Maya.</p>
<p>-Sí, por lo que veo si sabes algo de geografía ¿eh?</p>
<p>-No te burles, explícame que está sucediendo.</p>
<p>-Ven, ponte tu <em>snorkel</em> y sígueme.</p>
<p>-Oye, espera… esperaaaaa. ¡Esto está helado!</p>
<p>-Sólo es el principio, conforme empecemos a nadar sentirás el agua más templada.</p>
<p>-No Alex, no puedo.</p>
<p>-Sí, ven sígueme, porque además aquí no podemos separarnos, los paisajes de este río subterráneo son tan hermosos que pueden hacerte ir a investigar y no quiero perderte.</p>
<p>-Sigo sin entender qué está sucediendo, pero lo que estoy viviendo no me lo quiero perder por nada.</p>
<p>-Mira María, estás pasando por distintas cavernas y cuevas subterráneas donde, aún con los pocos rayos de luz que llegan, el agua es total y absolutamente cristalina.</p>
<p>-Parece cielo lleno de estrellas. Estrellas formadas por el reflejo de los rayos con el agua.</p>
<p>-Sí y mira, ahí hay unos fósiles marinos. ¿Habías visto algunas vez uno?</p>
<p>-Jamás.</p>
<p>-Pues ahora ya los viste. Oye… ha sido un viaje lleno de emociones ¿cierto?</p>
<p>-Sí.</p>
<p>-Ven, vamos a tomar un Temazcal</p>
<p>-¿Un qué?</p>
<p>-Un Temazcal. Es un baño de vapor que ayuda a sanar tu espíritu, el que está aquí precisamente.</p>
<p>-¿Cómo que mi espíritu es el que está aquí?</p>
<p>-Si, ya me entenderás. Tenemos poco tiempo, porque estás por despertar. Ven, te explico, en el Temazcal tendrás un acercamiento a los cuatro elementos de la naturaleza: al agua, al fuego, a la tierra y al aire. Aquí, este baño está dedicado a la Diosa Ix-Chel, patrona de la región de Xcaret. Los mayas, nombraron a este ritual purificador Zumpulcheé y, para ellos, es una manera de curarse. Los rezos mayas envolverán nuestro cuerpo y purificarán nuestro espíritu, sentirás que renaces cuando salgamos del cálido vientre de la Madre Tierra y nos sumerjamos en el agua fresca para equilibrar nuestra temperatura.</p>
<p>-Igual que nacen los bebés, salen del vientre materno calientitos y se enfrentan a la temperatura fría de la vida.</p>
<p>-Así es. María. Quisiera enseñarte muchas otras maravillas que hay en México pero ya me tengo que ir, estás despertando y no puedo seguir aquí. ¡Te veré pronto!</p>
<p>María, abre sus ojos y lo primero que hace es ubicarse en el tiempo y en lugar y se da cuenta que está en su cama, que su cuerpo nunca se movió de ahí y, coincidentalmente, suena el teléfono.</p>
<p>-¿Bueno?</p>
<p>-¿María? Hola ¿Cómo estás? Soy Alex. ¿Sabes? Me acaban de confirmar aquí en la oficina que tengo que ir a dar una conferencia la próxima semana a México. ¿te puedo pasar a visitar? ¿Qué tal si tomamos unas vacaciones? Investiga donde te gustaría ir.</p>
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	</item>
		<item>
		<title>ENTRE PRIMOS, MÁS CALIENTE.- Yamireth Bstista</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Jul 2009 07:12:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tallerparaescritoras</dc:creator>
				<category><![CDATA[AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO]]></category>
		<category><![CDATA[Yamireth Batista]]></category>
		<category><![CDATA[Calle de Alcalá]]></category>
		<category><![CDATA[Carolina Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[Chaval]]></category>
		<category><![CDATA[Chistorra]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis]]></category>
		<category><![CDATA[El Corte Inglés]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra Civil]]></category>
		<category><![CDATA[Latino]]></category>
		<category><![CDATA[Madrid]]></category>
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		<description><![CDATA[ENTRE PRIMOS, MAS CALIENTE Yamireth Batista En medio de la crisis que azotaba al país, la mayoría de las empresas se vieron obligadas a recortar personal y, la agencia de publicidad donde trabajaba Rafael Ozores, no era la excepción. Hacía ya cuatro años que Rafa trabajaba en una de las agencias más importantes, pero fueron [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=tallerparaescritoras.wordpress.com&amp;blog=7051969&amp;post=304&amp;subd=tallerparaescritoras&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="text-decoration:underline;">ENTRE PRIMOS, MAS CALIENTE</span></strong></p>
<p><strong>Yamireth Batista</strong></p>
<p>En medio de la crisis que azotaba al país, la mayoría de las empresas se vieron obligadas a recortar personal y, la agencia de publicidad donde trabajaba Rafael Ozores, no era la excepción. Hacía ya cuatro años que Rafa trabajaba en una de las agencias más importantes, pero fueron perdiendo clientes, a medida que la crisis azotaba, pues es el primer renglón de recorte en los presupuestos. Eran las 5 de la tarde de un viernes cuando le dieron la noticia, le entregaron una carta donde le explicaban que ya no se requería más de sus servicios, de él y de seis personas más.</p>
<p>Rafael tomó la carta y el cheque de su liquidación con el cual podría subsistir un tiempo. Hasta entonces, tenía un buen salario que le permitía vivir sin deudas y ahorrar para tener un colchón por cualquier imprevisto.<br />
Muy bien le habían caído los consejos en aquel seminario que había tomado unos meses antes de “Como sobrevivir en tiempos de crisis” dictado por Alex Dey. Valió la pena la inversión en libros y <em>Cds</em>.</p>
<p>Al principio se sintió molesto pues sabía que hacía un excelente trabajo y que le había hecho ganar sumas millonarias a la agencia, luego se sintió reconfortado de que lo hubieran despedido a él y no a algún otro de sus compañeros con hijos y compromisos hipotecarios. Levantó la mirada y suspiró diciendo:</p>
<p>-Bueno, ¡héme aquí, ahora a comenzar de nuevo! Y bueno, ningún hijo de Dios muere bocabajo, así que vamos, que sí se puede – se dijo a sí mismo dándose ánimo.</p>
<p>Se sentía seguro pues aparte de la experiencia en su rama, contaba con títulos universitarios que le permitirían encontrar otro trabajo igual o mejor al que acababa de perder. Pero sabemos que en época de crisis, no importa el currículum o la experiencia, el asunto es que las vacantes se vuelven limitadas y mal remuneradas, aunque estés más graduado que un termómetro. Y así fue, Rafael movió todos sus contactos, buscó de agencia en agencia, y nada, todo era en vano. Luego trató de buscar de lo que fuera, ya que le preocupaba que al pasar el tiempo se le agotaran las reservas. Para entonces ya habían pasado tres meses.</p>
<p>Rafael se había independizado de sus padres desde hacía cinco años, se había levantado solo y todo lo que tenía era producto de su trabajo. A sus 26 años, alto, de contextura mediana, ojos azules y cabello castaño, de excelente presencia e impecable vestir, había hecho como modelo en algunos comerciales, y es que su tipo no era muy común pues era descendiente directo de españoles. Sus padres habían llegado muy jóvenes procedentes de la Madre Patria, pero el resto de sus familiares estaban allá. Dado a que siempre estaba chateando por internet con un primo hermano que vivía en Madrid, se le ocurrió la posibilidad de probar suerte en el viejo continente. A su primo Carlos le encantó la idea, pues siempre se llevaron bien y tenían muchos años que no se veían. Rafa no lo dudó y preparó todo para el viaje. Según lo planeado, viviría con su primo mientras consiguiera trabajo, no tendría que preocuparse por la vivienda, solamente por la comida y el transporte.</p>
<p>Llegó entonces Rafa a la ciudad que lo había fascinado desde siempre: La gran Madrid, que aunque desde niño solía venir cada año para sus vacaciones, no podía dejar de maravillarse con sus escenarios, era como si el llamado de la sangre llenara de emoción su corazón. Entre sus sitios favoritos estaban la Puerta del Sol, desde donde nacen diez de las calles importantes de Madrid, una de ellas la Calle de Alcalá de donde recordaba sus primeros recorridos de la mano de su madre, alimentando las palomas en la Plaza de Las Cibeles, corriendo frente a la puerta del Ayuntamiento y contemplando la monumental Puerta de Alcalá. Hacer este recorrido nuevamente era para Rafa obligatorio, pues le atraía toda esa herencia cultural de la cual le había contado su padre, un arquitecto de gran reputación, el cual le había contado sobre la influencia musulmana, de cómo la Guerra Civil modificó mucho del paisaje y de cómo se habían construido esos grandes monumentos. Rafael se conocía cada rincón.</p>
<p>En fin era su Ciudad favorita y lugar que recomendaba a todos para pasar unas buenas vacaciones. Es que pensaba que nadie podía perderse esta maravillosa ciudad que para el era un gran museo al aire libre con sus plazas, fuentes, museos y palacios, esculturas por doquier, no había manera de aburrirse en Madrid.</p>
<p>Y claro que no todo era arte y cultura, también el legado venía de la buena cocina. Lo que más le gustaba era saborear un buen plato de jamón serrano y butifarra, acompañado de un afrutado, joven y aromático vino tinto. Por supuesto que jamás despreciaría una humeante y olorosa paella con sus camaroncitos por arriba o una exquisita bandeja de callos a la madrileña. Qué glorioso cierre para la cena que un recién horneado rosco del santo con un anisado de Chinchón, ¡eso le arranca un olé! Desde lo más profundo de su alma. Ahora…barriga llena, ¡corazón contento!</p>
<p>Otra parada obligatoria era en El Corte Inglés, ya que había que ponerse a tono con la moda europea y según la estación, siempre le había llamado la atención este tipo de ropa pero donde vivía, era exagerado y hasta raras estas modas.</p>
<p>Al instalarse en el piso de su primo Carlos (así es como le llaman en España a los apartamentos), se encontró con una sorpresa: su primo no le dijo que vivía con cuatro muchachos más. Carlos era bohemio, a sus 24 años no había encontrado un oficio permanente que le sustentara, vivía un tiempo de la pintura, de tocar guitarra en bares, de cuidar la casa a personas adineradas que dejaban la ciudad por un tiempo, en fin trabajaba de lo que cayera en el momento, pero eso sí, que no tuviera que madrugar ni requiriera de mucho esfuerzo físico ya que eso según él, no era lo suyo.</p>
<p>Físicamente ambos eran muy parecidos, la diferencia radicaba principalmente en la forma de hablar con acentos de sus países de origen y en la forma de arreglarse, ya que Carlos siempre vestía con jeans ajados y camisetas blancas, zapatillas sin cordones, usaba el cabello largo y se afeitaba muy poco, tampoco era que le agradara bañarse a cada rato, a diferencia de Rafael que disfrutaba de un buen baño y de usar colonias finas, siempre estaba impecable y a la moda. Tanto así y según las costumbres occidentales que Rafa le trajo de regalo un estuche con jabón, perfume y loción para después de afeitar, ¿daría resultado? No se sabía, pero valía la pena probar.</p>
<p>Y así comenzó la convivencia entre los primos y una vez ambientado Rafael Ozores en “La Gran Madrid” y en el apartamento de Carlos, inició su búsqueda de trabajo que calculaba le tomaría poco menos de un mes. Pero las cosas se complicaron para Rafa, pues a pesar de que los documentos de trabajo no eran problema al tener la doble nacionalidad, no contaba con que la competencia en las agencias de publicidad era muy fuerte. Luego comenzó a buscar empleo de lo que fuera aunque le tocara pasear perros, pero no encontraba nada y es que el acento no lo ayudaba para nada, y entre tantos dominicanos y peruanos que pululan en la ciudad y que despiertan muchas veces discriminación, a Rafa su tipo español y ojos azules no le daban el efecto esperado. Y es que uno se queja de que no es profeta en su tierra, pero en tierras lejanas la cosa no es color de rosa.</p>
<p>Dos hojas del calendario habían caído ya, Rafa apenas tenía para sobrevivir, a veces tomando sopas instantáneas, otras galletitas saladas con una latita de atún, para bajarlo cualquier residuo de vino que dejaran los otros inquilinos estaba bien o un té que de tanto reciclar la bolsita ya ni teñía el agua.</p>
<p>-Definitivamente no me supe organizar desde el principio, me olvidé a qué venía y no pude soportar la tentación de disfrutar de las cosas que me gustan de Madrid, la diferencia es que antes mis padres cubrían los gastos, ahora sé cuánto cuestan. Pues ni modo – se dijo Rafa para sus adentros – como bien dice mi madre Doña Carmen: “¡cuando hay, se come y cuando no hay, se aguanta” “y mañana pan con cebolla!”.</p>
<p>Como caído del cielo uno de los inquilinos de Carlos, que veía los pesares y vicisitudes que pasaba Rafa, se condolió y le hizo una propuesta:</p>
<p>-Venga Chaval, ¿y es que no has conseguido trabajo tío?</p>
<p>-Pues la verdad ni trabajo, ni nada que se le parezca.</p>
<p>-Venga tío, que en el bar que yo trabajo buscan a alguien para trabajar de bar tender y es de buena paga eh…yo mismo puedo entrenarte tanto como en el ambiente como en el arte de servir los tragos, no es poca cosa lo que te ofrezco.</p>
<p>-¡Que me has caído del cielo Raulillo, claro que acepto!</p>
<p>Raúl López era una gran persona, quitándole los vicios, y es que para mantenerse despierto toda la noche y poder dormir profundamente en el día, se había acostumbrado a las bebidas energizantes, a somníferos, café, bebidas alcohólicas, cigarrillos de toda clase y todo lo que se pudiera fumar, oler e inhalar, y es que por acá hay muchos de estos hábitos son “legales”. Rafa no conocía a fondo a Raulillo como era conocido desde el “Barrio de las Letras” una de las zonas más vitales del Madrid nocturno, hasta la Calle Gran Vía y alrededores, pasando por “Barrio de la Chueca” donde impera la onda gay, y es que este chico era un bartender reconocido en todo Madrid, ya era parte de la fiesta nocturna madrileña.</p>
<p>Aprendía rápido Rafa y en unos días supo lo necesario. Cuando estuvo preparado su padrino “Raulillo” lo soltó al ruedo, con los toros bravíos de la noche. No fue lo que se imaginó, Rafa “El Matador”, como lo bautizaron, no se adaptaba al ambiente y es que este antro lo hacía parecer como un verdadero mojigato, por las cosas que allí se daban. Con eso de que en Europa la gente es más liberal, muy “open mind”, lo que impera es un total leseferismo (dejar hacer, dejar pasar; como dirían los franceses). Y bueno la cosa se puso caliente, pues todo es cuestión de costumbre, Rafa se contagió de la música y del encanto de las bellas mujeres y comenzó a servir los tragos al ritmo de la música latina, ya que la discoteca Azúcar, donde trabajaban Raulillo y el ahora “Matador”, es una disco donde se le rinde tributo a la música latina, para los apasionados de la salsa, la bachata y el merengue. Desde pequeño a Rafael se le dio fácil el baile y estos ritmos, como buen latino, les salían de maravilla como todo un profesional. Cada noche llegaba más gente a ver a “El Matador” la nueva atracción de Azúcar, un ejemplar latino con apariencia española. Comenzó con un pequeño sueldo pero ganaba muy bien en propinas. Al ir ganado popularidad, semana tras semana, el dueño del bar le propuso a Rafael que saliera del área de bar, lo pondría en la pista sobre una pequeña tarima para que deleitara a los clientes con su baile y los animara, a la vez que les podría enseñar nuevos pasos. Rafael lo pensó un par de noches, y estaba preocupado, eso no era lo que el quería para su vida. De ser un gran publicista en su país pasó a la fila de los desempleados, de allí a bartender y para cerrar con broche de oro ¡de bailarín exótico! Se sentía humillado y denigrado, hasta dónde más iba a llegar. Pero como bien decía la abuela: “la necesidad tiene cara de perro”. Llegó a ganar más como bailarín que como publicista, ¡increíble! “El Matador” había ganado mucha masa muscular pues en su tiempo libre levantaba pesas y trabajaba su resistencia para aguantar toda la madrugada el alto impacto del ardiente baile latino.</p>
<p>Había ahorrado lo suficiente para regresar a su patria, pero el negocio estaba demasiado bueno para dejarlo. A sus padres les había dicho que trabajaba de botones en un hotel y luego les dijo que lo habían contratado en una agencia publicitaria poco conocida. Todo menos decirles la verdad, pues su familia era muy conservadora, su padre muy estricto y su madre…bueno ella hacía lo que dijera su papá.</p>
<p>Muchas mujeres había conocido Rafa, pero ninguna lo suficientemente interesante para que despertara algún sentimiento en él. La verdad es que siempre estuvo convencido de que una discoteca no era el lugar para encontrar pareja, por lo menos no para su gusto.</p>
<p>Eran las cinco de la mañana, cuando llegó Rafa cansado de trabajar al apartamento, luego de tomar el metro desde Atocha Renfe. Cuando abrió la puerta se trasladó nuevamente al ambiente del bar, música a todo volumen, un par de mujeres besándose semivestidas, chavales por todas partes producto de un “vuelo” o “pase”. Botellas vacías regadas por todos lados, comida esparcida por el piso, ropa por doquier y en el ambiente un humo asqueroso que olía a pecado por donde quiera que pasaba.</p>
<p>Finalmente entra a su habitación, el sitio más tranquilo de ese infierno dantesco a la madrileña. En el ambiente un olor más agradable que el de la sala y del resto de la casa, “Carolina Herrera for men”. En su cama estaba tirado Carlos, con una borrachera que lo tenía más de allá que de acá, pero se le veía algo distinto en su cara: se había afeitado. Con el cabello recogido y vestido con unos boxers a cuadros, se le veía postrado en la cama de Rafa con una sábana blanca entre las piernas.</p>
<p>Rafael se enojó y trató de despertarlo.</p>
<p>-Vamos tío, levantaos, que vengo cansao y con ganas de dormir, ¡joder!</p>
<p>-Ahhh, hola “Matador”- entre dormido y despierto saluda Carlos a Rafa.</p>
<p>-Claro que soy yo, y quítate de la cama que voy a descansar. ¡que falta de respeto y consideración primo, yo siempre te he respetado tu piso pero esto es el colmo!</p>
<p>Carlos se despega de las sábanas, se levanta y mirando a Rafa a los ojos, le sonríe y camina hacia el muy lentamente.</p>
<p>-Vamos primo no te pongáis así, mira que me he puesto el perfume que me has regala’o y hasta me afeité, mira que bien huelo, ¡vamos acércate!</p>
<p>Rafa siguiéndole la corriente al primo, se aproxima a olerlo y lo que menos pensó era que iba a sentir el aliento alcohólico de Carlos en su boca. Nervioso y enojado se lo quita de encima y le da un empujón aventándolo en la cama. La respiración de Rafael se aceleró, el coraje le recorría las venas, pero no quería que un impulso lo hiciera cometer un acto del que se tendría que arrepentir luego.</p>
<p>-¡Qué te pasa gran marica! ¡No ves que además de hombre soy tu primo, grandísimo imbécil!</p>
<p>-¿Y qué?, ¡ahora estás en Europa! Y si te gusta alguien te lo ligas.</p>
<p>-Tu lo que estás es borracho y drogado, será mejor que olvidemos esto y vayamos a dormir.</p>
<p>-Pues no, y tú provocaste todo esto.</p>
<p>-¿Yooo? A ver y, según tú, qué fue lo que hice, hijo de la chin…</p>
<p>-¿Crees que no te he visto como te me insinúas cuando haces pesas?</p>
<p>-Y de cómo me miras cuando te meneas en ese bar. Entonces para qué esos regalos y perfumes caros. ¡Acaso no te gusto!</p>
<p>-¡Esto es una locura, somos primos, somos familia, llevamos la misma sangre! ¿En qué clase de pervertido te has convertido?</p>
<p>-Ningún pervertido, sólo disfruto de la vida como todos y no me niego ningún gusto, entre esos tú. ¿No has escuchado que entre primos y parientes, la cosa es más caliente? ¿No quiere probar a ver si es verdad?</p>
<p>-Mira no voy a seguir hablando contigo. Me voy a un hotel y mañana hablamos cuando vuelvas en ti. ¡Estás loco!</p>
<p>Luego de brincarse algunos cuerpos inconscientes logró salir de aquel siniestro lugar. Caminó toda la madrugada hasta que lo alcanzó la luz del Astro Rey. Rafa no podía creer como había vivido tanto en tan poco tiempo y lo más increíble es que su primo le confesara una atracción por él hasta el punto de robarle un beso. Estaba asqueado de sí mismo, por su trabajo y por el comportamiento del que hasta ahora había sido su protector y amigo de la infancia, al cual lo unía un estrecho lazo de sangre.</p>
<p>Apenas abrió el banco, sacó su dinero y con la ropa que llevaba puesta se fue al aeropuerto. Compró un pasaje de vuelta a casa y luego de un largo viaje llegó a su hogar. A la semana siguiente Rafael recibió todas sus cosas provenientes de España, con una nota de su primo que decía:</p>
<p>“Eres todo un Matador, tal vez no soportaste la idea de convertirte en presa. Podrás escapar de mí, pero no de ti, ni de tus sentimientos, ni de lo que eres. Ese beso que te dí fue consciente y seguro de lo que sentía. Nunca lo vas a olvidar”.</p>
<p>Rafael quemó la carta, y le hubiera gustado quemarse también la boca para borrarse las huellas que ese beso le dejó. Con el dinero ahorrado puso su propia agencia de publicidad, que le trajo pequeños clientes que no podían pagar una agencia grande y de renombre. A la agencia le llamó “Azúcar Publicidad”, que era el elemento que necesitaba para endulzar su vida. Se casó con su mejor amiga de toda la vida y tuvo dos hijos.</p>
<p>Lo que nunca podrá borrar de su pensamiento es que ese beso le llevó a confirmar que realmente era homosexual, si ese beso no se lo hubiese dado su propio primo, tal vez la historia sería diferente.</p>
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		<title>AMAR EN LA BUFADORA.- Silvia Pulido</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jul 2009 01:46:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tallerparaescritoras</dc:creator>
				<category><![CDATA[AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO]]></category>
		<category><![CDATA[Silvia Pulido]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Baja California]]></category>
		<category><![CDATA[Ensenada]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Hijos]]></category>
		<category><![CDATA[La Bufadora]]></category>
		<category><![CDATA[Matrimonio]]></category>
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		<description><![CDATA[AMAR EN LA BUFADORA Silvia Pulido  Después de haber pasado horas deliciosas, Maritere no se cansaba de decirle a Fernando, su marido, todo lo que lo amaba. Él no atinaba a decir nada, solamente disfrutaba cada palabra, cada caricia, cada amorosa mirada, y desde el fondo de su corazón agradecía el cambio tan radical que veía [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=tallerparaescritoras.wordpress.com&amp;blog=7051969&amp;post=302&amp;subd=tallerparaescritoras&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>AMAR EN LA BUFADORA</strong></p>
<p><strong>Silvia Pulido </strong></p>
<p>Después de haber pasado horas deliciosas, Maritere no se cansaba de decirle a Fernando, su marido, todo lo que lo amaba. Él no atinaba a decir nada, solamente disfrutaba cada palabra, cada caricia, cada amorosa mirada, y desde el fondo de su corazón agradecía el cambio tan radical que veía en su mujer.</p>
<p>En los días siguientes, sus hijos también notaron un ambiente diferente en el hogar de María Teresa y Fernando&#8230; Siempre tenían tema de conversación y palabras cariñosas el uno para el otro.</p>
<p>A pesar de que Maritere vivía ya a plenitud su amor, había algo que le empezaba a inquietar. Aunque Fernando no la había cuestionado sobre su repentino cambio de actitud, ella sentía que necesitaba desahogarse y ser franca y honesta con él.</p>
<p>Decidió que esa misma noche hablaría con su esposo y le contaría todo, le diría que entendía que siempre lo había amado, pero que el espejismo de un amor truncado por el destino, no le había permitido darse cuenta de eso. Lo soltaría todo para de una vez y para siempre vivir sin sombras, sin nada oculto. Ya tomada esta decisión se sintió más tranquila y se dispuso a esperar a que Fernanado llegara del trabajo.</p>
<p>Las horas transcurrieron y la noche llegó, no así Fernando, quien inexplicablemente no regresó a casa a dormir. Maritere estaba desesperada, había intentado llamarle al celular durante toda la noche sin resultado alguno. En tantos años de casados, era la primera ocasión que algo así pasaba&#8230; Estaba pensando lo peor.</p>
<p>En cuanto amaneció llamó a sus hijos y les contó lo que estaba pasando, ellos le pidieron que se calmara y que acudirían de inmediato para apoyarla.</p>
<p>Habían trancurrido escasos minutos desde que Maritere habló con sus hijos, cuando la puerta se abrió y llego él&#8230; ¡Su Fernando! Ella corrió de inmediato a sus brazos, lo colmó de besos y no hizó ninguna pregunta. Al menos no con palabras, pero sus ojos enrojecidos e hinchados por el llanto, lo miraban interrogantes.</p>
<p>María Teresa llamó a sus hijos para tranquilizarlos y les pidió que en esos momentos no fueran a su casa ya que ella y Fernando tenían muchas cosas de que hablar. Preparó café y se sentó frente a él, que continuaba sin decir ni una palabra. Maritere empezó a hablar pero Fernando la contuvo.</p>
<p>&#8211; Mi amor déjame explicarte. Primero que nada perdóname por haberte causado tanta angustia, pero es que no sabía cómo enfrentar mi nueva realidad. Ayer cuando estaba en mi oficina, llegó a verme una joven mujer, me dijo que era&#8230; ¡Mi hija! Yo me quedé sorprendido, te juro que nunca te he sido infiel. Me pidió que la acompañara al hospital porque su madre estaba agonizando, yo no pude negarme y&#8230; Ahí estaba ella&#8230; Martha, la novia que tuve antes de ti, y que sus padres se llevaron lejos de mí. Me dijo que la joven que estaba frente a nosotros en ese momento era mi hija, que por favor no la desamparara, ya que ella estaba a punto de morir. Y así sin poder decir nada más&#8230; ¡murió!</p>
<p>Fernando empezó a sollozar, ella le ofreció un poco de agua y él continuó:</p>
<p>- Yo me quedé al lado de esa muchacha, tenía que apoyarla, hicimos todos los trámites para el funeral de su madre, y nos fuimos a una cafetería donde platicamos durante toda la noche.</p>
<p>Maritere por favor ayúdame, no sé qué hacer. ¿Podrás perdonarme? No puedo desamparar a esa muchacha, pero no quiero que esto dañe nuestra relación. Maritere lo miró tranquilamente y le pidió que no la interrumpiera. Entre sorbo y sorbo a su café le contó su historia con Jesús, le platicó cómo, así de golpe, como si hubiera sido una cortina que se abría ante sus ojos, pudo entender que su verdadero amor siempre fue él&#8230; Fernando.</p>
<p>Le volvió a pedir perdón por su ceguera, le propusó romper con sus propias cadenas del pasado, y disfrutar su maravilloso presente, donde por supuesto estaba incluida su nueva hija a la cual le pidió la llevara a conocer. Él no dijo nada, sólo la abrazó&#8230; y así permanecieron largo tiempo.</p>
<p>Muy pronto Mariana, la nueva hija del matrimonio, se incorporó por completo a la familia y fue muy bien aceptada por sus hermanos y sobrinos. María Teresa y Fernando decidieron irse por primera vez de verdadera luna de miel, y eligieron un lugar maravilla de la Naturaleza de la  hermosa República Mexicana: La Bufadora, un lugar turístico perteneciente a la bella cenicienta del pacífico: El puerto de Ensenada, Baja California.</p>
<p>Cuando el par de enamorados llegó a Baja California en un vuelo directo de la Ciudad de México a la hermosa ciudad de Tijuana, decidieron quedarse unos días a conocer un poco de la versatilidad que ésta ofrece: desde tomarse un café al aire libre en una cafetería de moda, acudir al único galgódromo en vivo del país, visitar el CECUT para además de todos los atractivos que ofrece, disfrutar una película en tercera dimensión en su pantalla gigante Omnimax. O, simplemente darse una vuelta por la famosa avenida Revolución, y tomarse la foto del recuerdo, subidos en una carreta jalada por un burro pintado con rayas que le hace parecer una cebra, una foto que todo turista que visite  Tijuana, debe tomarse.</p>
<p>Rentaron un auto y se dirigieron a Rosarito, llamado también el quinto municipio de este lindo estado, se dieron tiempo para pasear por la playa, caminaron tomados de la mano, disfrutando de su amor.</p>
<p>Tomaron la Carretera Escenica, la cual tiene una de las vistas más hermosas del mundo&#8230; Por un lado, bellos complejos turísticos y por el otro el mar del Pacífico, bello e inmenso.</p>
<p>Al pasar por Puero Nuevo, ubicado a medio camino, no pudieron resistir el deliciosos ároma de la langosta. Platillo típico del lugar. Disfrutando en verdad de un bello panorama, al fin arribaron a Ensenada, ansiosos continuaron su camino para llegar a tiempo a La Bufadora y ser testigos de un espectáculo impresionante, que es un gran atractivo turístico.</p>
<p>En La Bufadora cuando las olas son más violentas, éstas convergen directamente en una cueva en la base del arrecife, mediante un cañón submarino que les sirve de embudo aumentando considerablemente su fuerza.</p>
<p>El agua y el aire que fueron succionados, son entonces forzados a salir a través de la única salida&#8230; una angosta hendidura en la roca. Es entonces cuando este fenómeno natural llega a su clímax. Un espectacular chorro de agua estalla con fuerza hacia arriba, convirtiéndose en millones de gotas que caen sobre los espectadores.</p>
<p>Alrededor de cada un minuto agua y aire son lanzados hacia arriba, produciendo un tremendo bufido que cimbra a los ahí presentes. Precisamente este es el orígen de su nombre&#8230; Bufadora.</p>
<p>Este géiser marino en ocasiones llega a los 28 metros sobre el nivel del mar, y es el segundo de más altura después del de Hawaii. La pareja disfrutó de una de las tardes más hermosas de su vida, tomaron fotos y video.</p>
<p>Pasearon por los alrededores platicando sobre los hermosos lugares con que cuenta la República Mexicana y, cómo algunos paisanos nuestros prefieren viajar al extranjero sin darse cuenta de tanta belleza natural que nuestras tierras ofrecen. Se hospedaron en un lindo y confortable hotel a la orilla del mar, y ahí por varios días disfrutaron el uno del otro.</p>
<p>Caminaron llenos de amor y degustaron deliciosos platillos de mariscos típicos del lugar. Por supuesto que diariamente acudían a ver y oír nuevamente el impresionante bufido de &#8230; LA BUFADORA,  (valga la redundancia), pues además de llevar fotos y video de este espectacular evento, lo querían grabar en su mente y en su corazón.</p>
<p>Regresaron finalmente a su lugar de residencia, pero prometieron volver a ese sitio mágico, maravilla de la naturaleza, y encargarse de promover entre sus amistades, la calidad y calidez de la gente de Baja California.</p>
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		<title>MANANTIAL DE AMOR.- Patricia Seba Camacho</title>
		<link>http://tallerparaescritoras.wordpress.com/2009/06/23/escritoras-6-4-manantial-de-amor/</link>
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		<pubDate>Tue, 23 Jun 2009 23:23:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tallerparaescritoras</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>MANANTIAL DE AMOR</strong></p>
<p><strong>Patricia Seba Camacho</strong></p>
<p>Sin saber que el destino al que se dirigía no sería temporal en su cercano futuro, Gabriela iba disfrutando de las atrayentes vistas campiranas que el recorrido le ofrecía. Ese hermoso y frío día de fines de otoño ella y Andrés, su socio y amigo, tomaron el autobús rumbo a Jalapa o Xalapa-Enríquez, Veracruz, donde los esperaba su entrañable amiga Corina, quien los había invitado a la inauguración de su boutique.</p>
<p>Corina vivía en esa maravillosa ciudad, conocida durante mucho tiempo como la “Atenas Veracruzana” por su amplia difusión de la cultura local, su intensa vida multicultural, sus múltiples espacios dedicados a ello y el concepto inclusivo de sus programas, pues son accesibles para todos, siendo prueba de ello la gran cantidad de festivales que se realizan año con año, especialmente durante la temporada de conciertos de la Orquesta Sinfónica perteneciente a la misma ciudad, cuando la música, danza, poesía y pintura se practican en las calles, donde un sinfín de artistas encuentran escenarios ambulantes que hoy en día ya son tradicionales.</p>
<p>En este sentido, es importante mencionar que Xalapa fue en sus principios punto de encuentro de cuatro culturas prehispánicas: totonaca, tolteca, chichimeca y teochichimeca, las que formaron cuatro barrios alrededor de los manantiales, dando origen a su nombre “Xallapan”, que en náhuatl significa “Manantial en la Arena”. En 1791, ya en época de la Colonia, recibió el título de Villa por Carlos IV, obteniendo así su propio escudo de armas y convirtiéndose en el centro mercantil más importante de las Américas. En 1804 fue nombrada “Ciudad de las Flores” por Alexander Von Humboldt y, posteriormente, en 1892, Jalapa de Enríquez, a la muerte de un gobernador, quien la había promovido ante la legislatura del estado para que fuera la capital del mismo. Gabriela y Andrés conocieron a Corina durante el tiempo en el que ella, por razones de trabajo, vivió en la Ciudad de México, donde ellos residían. Les fue presentada en una fiesta, por una amiga mutua con quien Corina se hospedaba, y así dio inicio su maravillosa amistad.</p>
<p>Pudieron haber realizado el viaje en avión y llegar en media hora al aeropuerto que se encuentra a las afueras de Xalapa, pero estando ésta tan cerca de la Ciudad de México, prefirieron hacerlo por autobús para disfrutar de bellos paisajes, pasar por lugares como las ciudades de Puebla y Apizaco, por una zona de lagunas, entre las que sobresale de manera espectacular la de Alchichica, cuyas aguas son salobres y es conocida como “brazo de mar”, al tener como recinto el cráter de un volcán extinto en el que se almacenó agua de brotes subterráneos provenientes de las aguas marinas.</p>
<p>Gabriela todavía no salía de su asombro ante la belleza de la laguna, cuando al llegar a Perote, se maravilló con la vista de los famosísimos volcanes Cofre de Perote y Pico de Orizaba, que en esa época ya se encontraban nevados en sus cimas, y que ocupan el octavo y primer lugar en altura en México, además de que el segundo es la tercera cumbre más alta de Norteamérica.</p>
<p>Casi como bienvenida a la ciudad, pasaron por el poblado de Banderilla, cuyo nombre simboliza “una señal de que todo está bien dispuesto para continuar el viaje sin ningún problema”, algo que les pareció muy significativo al ser como puerta de entrada al último tramo que lleva hacia Xalapa, el cual no estaba a simple vista, ya que Xalapa se ubica al pie de tres cerros y se tiene que ir bajando por una estrecha carretera, cubierta en esa época del año por una densa capa de neblina que se iba abriendo sólo al paso del autobús, lo cual es muy usual tanto en esa parte del camino, como en toda la ciudad. Esto definitivamente ya era el colmo del éxtasis para Gabriela, pues a ella le encantaba el clima brumoso y lluvioso, que la ponía en un delicioso estado de ánimo melancólico al sentir y oler la frescura del ambiente.</p>
<p>Todo en su recorrido los maravilló, especialmente a Gabriela, porque era la primera vez que viajaba hacia esa mágica y exuberante parte de la República Mexicana, marco inigualable del Golfo de México. Andrés ya había estado allí en otras ocasiones porque ahí vivía uno de sus hermanos, menor que él, quien tenía por negocio una hostería ubicada en el centro de la ciudad. Finalmente entraron a la ciudad, sobre la cual ya atardecía, y se enfilaron hacia la terminal que se encontraba ubicada sobre la avenida principal llamada Xalapeños Ilustres cuyo nombre incluye a políticos, escritores, educadores, deportistas y religiosos sobresalientes en su ramo y oriundos del lugar.</p>
<p>Antes de entrar en la terminal, pasaron por uno de los muchos esplendorosos parques que salpican y ornamentan la ciudad, un inmenso espacio llamado Los Tecajetes, desde el que se oían gorjear sinnúmero de Chachalacas, pareciendo que les daban una canora bienvenida, que les resultó sumamente agradable y lo tomaron también como símbolo de buenos augurios. Corina ya se encontraba muy impaciente por su llegada. Estaba tan emocionada con el arribo de sus queridos amigos que contrató a un pequeño grupo de jaraneros para recibirlos con música muy jarocha y ponerlos en ambiente. Antonio, el hermano de Andrés, quien también había sido avisado de su llegada, estaba presente. Inmediatamente todo se convirtió en una fiesta llena de música, abrazos y besos.</p>
<p>Gabriela se encontraba verdaderamente conmovida y emocionada por todo lo experimentado hasta ese momento. Para redondear el fabuloso recibimiento que estaba viviendo y sintiendo, quedó flechada por Antonio, a quien fue presentada por primera vez. Se sintió un tanto confundida, no sabía su sensación era porque estaba en un estado de ánimo muy emotivo o porque algo le decía en su interior que éste era el hombre que el destino le había deparado para compartir su vida, quizás su calidez o tal vez su mirar profundo, así se lo indicaban lo que, además, la hizo sentir que a Antonio ella tampoco le había sido indiferente.</p>
<p>Después de la consabida y alegre bienvenida, Gabriela y Corina se fueron a la casa de ésta a fin de arreglarse adecuadamente para el gran evento y volver al centro de la ciudad, donde se encontraba ubicada la nueva boutique. La casa de Corina quedaba a las afueras, pero aún así muy cerca, ya que prácticamente todo en Xalapa queda a unos cuantos minutos del centro, situación por la que, inclusive, si se la quiere conocer adecuada y plenamente, en todos sus rincones y callejones, se puede caminar y disfrutar cada lugar tranquilamente, con sobra de tiempo que ahí parecía nunca avanzar.</p>
<p>Andrés y Antonio, por su parte, también se fueron a la casa de éste, ubicada en una colonia cercana al centro, para hacer lo propio. A las 8:00 de la noche los cuatro se reunieron nuevamente, junto con un gran grupo de invitados para dar paso al corte de listón, apertura y brindis por la gran inauguración del nuevo negocio que Corina había puesto con mucha ilusión.</p>
<p>Posterior al evento que duró cerca de tres horas, con gran júbilo de todos los asistentes a la buena nueva, todo el grupo se dirigió a la hostería de Antonio, para cenar y departir por el resto de la noche. El nombre del restaurante era, muy apropiadamente, “El Manantial de las Delicias”, tanto por la ciudad, como porque todo ahí era delicioso: la comida, la música, el trato y el agradable ambiente. Los siguientes días que Gabriela y Andrés permanecieron en Xalapa, fueron grandiosos para todos. Antonio, quien definitivamente también se había prendado de la belleza y personalidad de Gabriela, se dedicó a pasear con ellos y con Corina por toda la ciudad y sus alrededores, a fin de que Gabriela pudiera conocer a fondo esa encantadora plaza y quizás se enamorara de ella y, por qué no, de él también… como así ya había sucedido desde el primer momento en que Gabriela puso pie en esas maravillosas tierras y lo tuvo ante sí.</p>
<p>Fue sin duda alguna amor a primera vista para ambas partes y ello, aunado a todos los mágicos secretos que día con día iba descubriendo en cada nuevo paraje, la tenían plena de un cúmulo de exquisitas sensaciones que mantenían su espíritu en estado de éxtasis.</p>
<p>Y paseando y conviviendo alegremente, Gabriela quedó verdaderamente encantada y enamorada con todo el concepto cultural y natural de Xalapa. El primer día visitaron el Centro Histórico o Zona de Monumentos con sus edificios de arquitectura colonial, neoclásica, barroca y neogótica, tales como el Palacio de Gobierno y el Municipal y la Catedral de la Inmaculada Concepción. Recorrieron con gran deleite el Parque Juárez con sus imponentes Araucarias y sus majestuosos monumentos, lleno de colorido, gente amable y derroche de alegría, que fue construido sobre las ruinas de un convento franciscano que en 1555 fue el segundo más importante de la Nueva España, pero que tuvo que ser derrumbado al presentar serio deterioro.</p>
<p>Entraron a El Ágora de la Ciudad que es un portentoso espacio cultural con cafeterías, galerías, cines y un amplio mirador que permite admirar y disfrutar todo el entorno. Antes de continuar su paseo, decidieron ir a comer en alguno de los muchos y magníficos restaurantes que incluyen en su menú las diversas suculencias que la cocina xalapeña ofrece entre pescados, carnes de diferentes especies, mariscos, variados antojitos y postres típicos del lugar, todo deliciosamente preparado y presentado de manera muy particular.</p>
<p>En este caso, eligieron un lugar ubicado a un lado del parque conocido como de los Berros que cuenta en sus prados con esta deliciosa planta comestible y degustaron diversos guisos elaborados con carne de armadillo. Después de comer fueron a tomarse un café lechero en el famosísimo Café La Parroquia, cuya tradición de tintinear en el vaso cafetero con la cucharita para que el mesero atienda la orden de servir el café, asiendo con una mano una tetera conteniendo la aromática y deliciosa infusión y con la otra una con leche, encantó a Gabriela por tratarse de algo muy original y nunca visto por ella.</p>
<p>Ya por la noche acudieron al Teatro del Estado que cobija a la Orquesta Sinfónica, compuesta por músicos de diferentes nacionalidades (polacos, rusos, estadounidenses), además de xalapeños, quienes encontraron en Xalapa su hogar sentimental, enamorándose de ella y de sus mujeres. Además, esa noche ofrecían un espléndido concierto con obras de diferentes autores clásicos acompañados por el soberbio coro de la Universidad Veracruzana que también tiene sus instalaciones en Xalapa, incluyendo su magnífico estadio reconocido a nivel mundial por haber sido sede de importantes justas deportivas, lugares que también tuvieron oportunidad de conocer. Salieron del teatro y todavía extasiados por la música que habían escuchado, se encaminaron casi flotando hacia la hostería donde se les tenía preparada una cena propia para agasajar a los dioses, con lo cual cerraron con broche de oro.</p>
<p>Al día siguiente, después de desayunar los cuatro en la casa de Corina, acordaron pasar toda la mañana en el Jardín Botánico, lugar seguramente parecido al Paraíso, que conjunta y exhibe esplendorosos ejemplares de la flora que crece por separado en los diversos jardines, parques y alrededores de la ciudad. Lo que más le gustó a Gabriela fue un excelso árbol de maple que se erige orgullosamente en el centro del jardín y bajo su inmensa sombra se puede disfrutar de paz, escuchar deliciosa música, deleitarse con la lectura de un libro y, definitivamente, iniciar un romance, como les sucedió aquella mañana otoñal a Gabriela y Antonio, quienes subyugados por la magia del entorno y sin poder contenerse más, dieron salida a sus mutuos sentimientos, intercambiando dulces palabras de amor, promesas por cumplir y planes a futuro.</p>
<p>De ahí en adelante sus manos y sus corazones, ávidos de ese cariño, permanecerían entrelazados como eslabones de la naciente relación que empezaban a construir juntos, sellando su pacto con un profundo y apasionado beso. Gabriela encontró en Antonio todas las cualidades que por mucho tiempo había buscado en un hombre para establecer un compromiso a largo plazo y de vida en pareja: sensibilidad, inteligencia, cultura, buen humor, amor por las artes y la naturaleza, estabilidad, apostura, seguridad, todas cualidades que ella valoraba mucho y con las que no se había topado en conjunto en una sola persona. Antonio, por su parte, descubrió en ella comprensión, delicadeza, dulzura, sensatez, belleza interior y exterior, que lo embelesaron al grado de decidir dejar su situación de soltero empedernido para finalmente compartir con alguien a su lado de forma permanente y por el resto de su vida.</p>
<p>Abrazados y felices por lo que el destino les había deparado, comunicaron a Corina y Andrés la buena nueva. Ambos, sin gran asombro porque ya lo habían percibido, se congratularon y felicitaron a la enamorada pareja, deseándoles todo lo mejor con gran cariño y certeza de que así sería. Por la tarde de ese mismo día, después de comer los sagrados alimentos y tomar el imperdonable café con el que brindaron por la nueva relación, visitaron la bellísima Pinacoteca Diego Rivera y la magnífica Biblioteca Histórica Librado Basilio, dirigiéndose de ahí a cenar, como cada noche que pasaron en la ciudad, a la hostería de Antonio que además de la completa carta que ahí ofrecían acompañada por música popular romántica en vivo, contaba con video bar en el que disfrutaban algunas horas de música variada y buenas bebidas.</p>
<p>Esa noche tan especial para Antonio, ordenó se les sirviera de cena “ostiones a la diabla” y de postre “plátanos flameados”, platillos que Gabriela había pedido la primera noche y que había alabado porque ahí los preparaban de forma increíblemente deliciosa. Además, todos los empleados de la hostería, quienes también fueron informados de la grandiosa noticia, estaban muy contentos porque estimaban mucho a Antonio como patrón y amigo y Gabriela les agradaba en lo personal y ahora como su pareja. Los músicos también los felicitaron y los obsequiaron con la preciosa y significativa canción “Sin Ti”, ya que Gabriela en breve retornaría a su propia ciudad, pero volvería y tomaría a Xalapa como su nuevo hogar.</p>
<p>El quinto día lo reservaron para visitar y conocer tranquila y plenamente el Museo de Antropología, segundo en importancia en el país por sus colecciones olmecas, totonacas y huastecas, además de contener varias famosas cabezas colosales. El museo también cuenta con un magnífico auditorio en el que se exhiben filmes de arte de diversos países.</p>
<p>Para los siguientes días planearon visitar los pueblos al pie del volcán, a minutos de Xalapa, siendo el primero Xico que tiene un escenario natural impresionante con cascadas que puede disfrutarse desde sus miradores, y que cuenta con un espléndido lugar para comer chiles jalapeños rellenos e inigualables acamayas o langostinos de agua dulce, además ese día había una buena corrida en la plaza de toros del lugar.</p>
<p>Posteriormente le tocó el turno a Coatepec, uno de los pueblos mágicos del estado con flores de gran atractivo como las orquídeas, dignas de llamar la atención. Caminaron tranquilamente por sus calles, asombrándose Gabriela de que las puertas de todas las casas estaban abiertas como invitando a entrar y disfrutar de sus patios con espléndidas fuentes. Comieron en el mejor hotel del lugar que ofrece exquisitos manjares, saboreando por supuesto en la sobremesa del inigualable café que ahí se produce. Visitaron la iglesia de la plaza y se tomaron un rico helado en el parque. Antes de pensar en el retorno a Xalapa, pasaron a la Escuela Cantoral a admirar y adquirir algo de su magnífica artesanía.</p>
<p>El siguiente pueblo que visitaron, a sólo media hora de Xalapa, fue Naolinco, pequeño y hermoso lugar enclavado en la Sierra, muy conocido por su industria del calzado, su maravillosa cocina de recetas muy antiguas y celosamente conservadas y su mirador, desde el que se puede observar perfectamente la impresionante y compleja topografía del lugar, sus valles, cerros, barrancas y caídas de agua.</p>
<p>El penúltimo día decidieron pasarlo en Xalcomulco “Barranca de Arena o Lugar de Pozo de Arena” en náhuatl, ubicado también como a media hora de Xalapa. Esta población se encuentra a lo largo de las márgenes del Río La Antigua y ahí se pueden practicar deportes extremos como escalada y rappel por sus barrancas y rafting en los rápidos del río. Además de contar con una interesante zona arqueológica.</p>
<p>Nuestro pequeño grupo de amigos solamente eligió divertirse en los rápidos, para gozar de la frescura que el río les ofrecía y sentir un poco la adrenalina del riesgo a experimentar. Como despedida de este maravilloso y mágico viaje escogieron el Puerto de Veracruz para pasar el último día, ya que se encuentra a tan sólo una hora de la ciudad, deteniéndose a mitad del camino para visitar el Museo del Lencero, exhacienda digna de ser conocida por su gran importancia histórica, llena también de delicioso romanticismo.</p>
<p>El Lencero fue llamado así por su primer dueño, Juan Lencero, soldado de Hernán Cortés y ha conservado su nombre a pesar de haber cobijado entre sus muros a otro gran personaje de nuestra historia, el expresidente y general Antonio López de Santa Anna, pasando después a manos de la Suprema Corte de Justicia, sufriendo posteriormente algunas divisiones, para al final ser tomada por el gobierno que creó un patronato autónomo que la mantiene y administra.</p>
<p>Después de ese recorrido por la exhacienda, siguieron su camino hacia el puerto, donde además de las delicias culinarias que pudieron disfrutar en un restaurante ubicado a la sombra de los Arcos de la Plaza principal frente a la Catedral de la Asunción, y tomar su inexcusable café en la primera Parroquia, que precisamente se ganó su nombre por estar frente a la Catedral, en una esquina de la Plaza de Armas, cruzaron la calle para caminar por el espléndido malecón, admirando desde ahí la Isla con el Fuerte de San Juan de Ulúa uno de los más importantes monumentos históricos del puerto, que también guarda entre sus muros incontables historias y leyendas que forman parte de nuestro acervo histórico y cultural.</p>
<p>De ahí se dirigieron directamente a las tranquilas Playas de Mocambo, paraíso donde gozaron como niños corriendo por la arena y refrescándose en sus deliciosas aguas. Así pasaron el resto de la tarde para después regresar a Xalapa y realizar su última parada en la hostería, donde paladearon una maravillosa cena de despedida que fue elaborada a base de calamares rellenos de angulas, para chuparse los dedos, y se complacieron con el ameno ambiente. Todos en la hostería, Antonio, empleados y músicos estaban un tanto tristes porque Gabriela partiría al día siguiente y la especial alegría que había traído al lugar quedaría suspendida por algún tiempo, el que parecería muy largo para todos, pero en particular para el par de enamorados, quienes no dejaban de mirarse, tocarse y besarse. Estaban ensimismados uno en el otro, queriendo grabarse sus gestos, rasgos y caricias para conservarlos muy presentes en sus sentidos durante su ausencia.</p>
<p>Finalmente, el romántico, mágico y misterioso viaje llegó a su fin. Al día siguiente Gabriela y Andrés, después de la consabida y emotiva despedida, que Antonio hubiera deseado no existiera o alargarla lo más posible, abordaron el autobús de regreso a la Ciudad de México, jurando Gabriela al compungido Antonio que pronto regresaría a él y para siempre. Corina y Andrés sabían que así lo haría.</p>
<p>Durante el trayecto Gabriela habló seriamente al respecto con Andrés, quien comprendió que dadas las nuevas su sociedad con Gabriela tendría que disolverse, pero su alegría era mayor que su pena por ello porque no perdía una socia, sino que ganaba una hermana y esto lo emocionó profundamente, pues amaba a su hermano y también a su gran amiga y estaba muy seguro de que formarían una gran pareja y vivirían una envidiable relación. También comentaron lo increíble que había resultado el viaje, todo lo que tuvieron oportunidad de conocer y acerca de todo lo que no pudieron hacer, experimentar y visitar, ya que Xalapa tenía mucho más por ofrecerles como turistas o como residentes: entre jardines, parques, lugares de interés histórico y cultural, restaurantes, maravillosa vida nocturna y, según supieron, infinidad de fiestas tradicionales tanto en la ciudad como en los pueblos en los que estuvieron y, definitivamente, en el Puerto de Veracruz.</p>
<p>Pero Gabriela, quien el resto del camino iba sumida en una nube de ensoñación, estaba más que feliz por todo lo vivido que había llenado por completo sus expectativas, sentidos, sentimientos, emociones y deseos hasta sentirse plena y colmada como nunca antes. Y lo mejor de todo ello es que regresaría pronto y haría de ese “manantial en la arena”, de ese “paraíso entre montañas”, su propio “paraíso y manantial de amor” que ya en ese momento ocupaba todo su corazón.</p>
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		<title>¡VÁAMONOOOS A LA HUASTECA! .- Diana Rubio Garay</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Jun 2009 23:05:57 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¡VÁAMONOOOS A LA HUASTECA!</strong></p>
<p><strong>Diana Rubio Garay</strong></p>
<p><em>“Caminar, caminar, siempre caminar y<br />
encontrar en las cosas más simples<br />
la presencia de Dios “.-</em> <strong>Miguel Núñez</strong>.</p>
<p>¡Váaamonooos de mochilazo! ¿Cuál es el problema? Total yo no te pongo peros y gastamos menos. Dijo Ana Marcela a Paco ese viernes de quincena de mayo, después de ver un folleto sobre viajes. Paco no se entusiasmó, más bien no quiso demostrárselo, sabía que si tantito se emocionaba o al más breve interés, terminaría por aceptar y hacer las mochilas mientras Anamar o Marce, como llamaba a su pareja, correría de cajero en cajero hasta tener el efectivo necesario para el mochilazo. Cuando a ella se le metía algo, difícilmente se le iba de la cabeza, era como una niña: rogar y rogar hasta conseguir su cometido.</p>
<p><em>Para hablar de las Huastecas<br />
hay que haber nacido allá,<br />
saborear la carne seca<br />
con traguitos de mezcal.</em></p>
<p>La huasteca potosina<br />
tiene flores de a montón<br />
sierra llenas de neblina<br />
y laderas de ilusión.</p>
<p>Era frecuente que los fines de semana hicieran pequeños viajes guiados por la intuición o según el gusto de cada quien. Por lo regular siempre ganaba ella, ¡quién sabe por qué! Por tramposa le decía Paco, él se hacía el enojado porque sus propuestas casi nunca ganaban. El prefería visitar museos o ciudades chicas como Querétaro, Taxco, Cuernavaca, Zacatecas, Ixmiquilpan, Actopan o Tequisquiapan. Tomar café bajo una sombrilla y leer libros de historia o sus revistas de antropología que siempre llevaba en su mochila. ¡Ay Paco qué aburrido eres, para leer está la casa! Lo criticaba por querer sentarse a leer en esos viajes. Ella parecía tener hormigas en los pies, no podía estarse quieta, si salían había que recorrer todo, sacarle provecho al viaje. En realidad a Paco le gustaba la capacidad que tenía Marce de entusiasmarse por el México vivo. Ese México de los mercados, los pueblos, la música popular, la gente de los barrios.</p>
<p>De no ser por Marce, Paco se habría quedado estancado en su escritorio preparando clases por el resto de su vida, hasta jubilarse, como lo estuvo desde que terminó de estudiar, pero la conoció y entonces todo cambió. No le pesaba complacerla, más bien le costaba dar el primer paso, o sea entusiasmarse y salir sin poner peros. Con Marce hasta el D.F. le sabía mejor, claro siempre y cuando ella aceptara ir a los cafés de Coyoacán, ya sabía que después ella le pediría ir al teatro, no verían cualquier obra, si no una que reflejara lo que ella andaba buscando y aún no podía plasmar con su cámara. Por suerte había esos lugares chiquitos donde presentaban obras distintas, para gente como él y ella.</p>
<p>Paco odiaba los lugares cerrados, pero Marce lo convencía. Total, siempre ganas, le decía él con su voz de niño mimado, Marce lo colmaba de besos, sabía que no sólo iban a presenciar una puesta en escena, sino después vendría el saludo a los actores, el coctel, la bohemia, Anamar tenía amistad con gente del medio, incluso cenarían en grupo y claro ¡desvelarse a media semana! ¿No te cansas Marce? No, contestaba de inmediato, y ella le recordaba lo aburridos que fueron sus maestros de historia, qué bueno que tú no eres de esos, le decía. Le guiñaba el ojo y lo colmaba de besos. A Paco su madre, sus hermanas y amigas siempre le dijeron lo mismo, estaba acostumbrado a que lo llamaran aburrido o <em>nerd.</em> Aún con los diez años de vivir juntos y lo bien que disfrutaban los viajes, a Paco aún le resultaba muy difícil acostumbrarse al ritmo de su mujer.</p>
<p>Cada vez que Marce leía en voz alta alguna propaganda de viajes, Paco debía medir la boca o el más ligero pestañeo que reflejara emoción e interés, por eso no dijo nada cuando Anamar leyó: Ecotours, ¡pásala en grande y conoce la Huasteca! ¡Mira, qué chido, vamos Paco! Anamar siguió leyendo y Paco ni siquiera respiró: “Viaja en grande con mochila chica. Conoce Cd. Valles, Micos, Xilitla, Tamazunchale y Huejutla”. Informes en www.ecotoursmochilazo&#8230;mira Paquito ¿me llevas? Anda di que sí, tú siempre quieres y remataba con un ¡te imaginas! Palabras clave para despertar los sentidos. Paco como si nada, leía en su sillón negro Las Grandes Civilizaciones del Mundo, a pierna suelta, era viernes. Paco aparte de tranquilo era muy ideático, como todos los nerds; en ese lugar esquinado leía porque aprovechaba la luz natural de las tardes, en otro rincón jugaba ajedrez en una mesita especial para ello. Su escritorio era sólo para preparar clases, el baño para bañarse, en el jardín jugaba con su perro y en la cama le hacía el amor a Marce. Aunque ella como el pequeño ladrador, habían roto muchas reglas desde el primer día que pusieron el pié o la pata en esa casa. Desde entonces esa casa tuvo otro sabor, después de todo Paco lo agradecía, sólo nunca se abría atrevido a romper las reglas milenarias heredadas de sus antepasados, donde cada cosa era para cada cosa.</p>
<p><em>Yo tenía mi gallinero<br />
Lleno de guajolotitos,<br />
Lleno de guajolotitos<br />
Yo tenía mi gallinero.</em></p>
<p><em>Pero el gavilán pollero</em><br />
<em> Se llevó los mejorcitos,</em><br />
<em> Nomás me dejó el plumero</em><br />
<em> Y todo los más flaquitos.</em></p>
<p>Como era viernes acababan de llegar de la calle. Cada quincena Paco se compraba libros en la Librería Gonvill que estaban cerca de la Univer, preparatoria donde daba clase. ¡Ay profe qué linda su clase, le ayudo con sus libros! Se ofrecían las muchachitas de falda escocsa. Paco no soltaba los libros ni para ir al baño, ¡ay profe si quiere se los cuido! Le decían las muchachitas voladas cuando veían que el maestro Paco entraba al baño, la verdad lo ponían nervioso. El hubiera querido ser como la mayoría de los profes, que se dejaban querer y consentir por las alumnas, pero no, su realidad era otra.</p>
<p>¡Paco, tenemos que ir a la Huasteca! ¡vámonos de mochilazo! mira emociónate ¡que baraaato! Y le hizo como el payaso aquel que salía en la tele y cuando anunciaba productos así decía, ¡qué baraaato! Paco como siempre: en la prehistoria, como decía Marce. Como no le hizo caso, Anamar fue a la compu, buscó www.ecotoursmochilazo, cuando tuvo la información en toda la pantalla fue a ponerse cariñosa con el historiador, ¡eres difícil, Paco! Le dijo ella ¡Neta, qué <em>nerds</em> eh, nomás porque te quiero! Si te hubiera conocido en la prepa ni te saludo. ¡Te pasas! Todo eso generaba Marce cuando se entusiasmaba con un viaje y su marido ni en cuenta. Como no queriendo Paco se dejó levantar, más bien lo levantaron, y Marce lo sentó frente a la pantalla. Te imaginas nadar en el río Valles, en el Moctezuma, el río Claro o el río Coy y acampar bajo los sabinos, luego visitar las cascadas de Tamasopo, de Micos. En Ciudad Valles está el Museo de la Huastecas, no me lo quiero perder, Paco. Mira se podemos comer cecina, zaca…¿ qué? Za ca huil, dice aquí que es como un tamal pero enorme, del tamaño de una mesa, suena rico Paco. Enchiladas, bocoles, monguises, fritado de puerco, palmito, queso huasteco, acamayas en colorado, gordas de horno, pan horneado en leña, melado, cernidas, curado de jobo ¡Ay Paco se me hace agua la boca! Que hay frutas y plantas exóticas, ¡hummm me encantan! Se puede comprar litches, maracuyá, mamey, chicozapote. Venden ramitos de efeses, tepehua, flores de izote, quién sabe qué serán, pero suena riquísimo, Paco. Te imaginas… llegar a Xilitla y tomar un delicioso café, mira café gourmet, ¡Cómo te encanta! Marce sabía cómo sacarle la emoción para que dijera sí, reserva para una semana, para el verano, como lo hacía cada fin de curso escolar. Te imaginas caminar por los cafetales, me voy a sentir como la María Rosa de Francisco, <em>La Gaviota</em> de <em>Café con Aroma de Mujer</em>. Caminar hasta las pozas, mira está padrísimo. Y le leyó el resumen sobre la construcción de las esculturas hechas por un noble inglés que como nadie lo entendió en su casa y fue el arroz prieto de su familia, tuvo que salir para hacer lo que quería. Eso sí le agradó a Paco, siempre hay un prietito en la familia. Se emocionó que en Xilitla hubiera un museo dedicado a Edward James, ojalá a él le hicieran uno también, pensó en silencio, cuánto podría mostrar. ¡Qué difícil ser el raro de la familia! Desde niño se sintió fuera de lugar.</p>
<p><em>Esas Huastecas<br />
quién sabe lo que tendrán<br />
el que una vez las conoce<br />
regresa y se queda allá.</em></p>
<p><em>Huastecas lindas</em><br />
<em> cómo las voy a olvidar,</em><br />
<em> si nací con su querencia</em><br />
<em> si nací con su cantar.</em></p>
<p>Dicen que esos pueblos tienen bastante historia, Paco. Los teenek y nahuas habitan desde dos mil años antes de la era cristiana. ¡Imagínate Paco, cuánta cultura! Teenek quiere decir “los que viven en el campo con su idioma, sangre y comparten la idea”. Mira Paco lee, es común que hagan sus fiestas con música en vivo, que el huapango lo tocan con maestría. El Día de Muertos es toda una festividad ¿Vemos un video? ¿Cuál quieres, amor? De su gastronomía o sus danzas, mira está el Tzacanson, Las Varitas o La Malinche ¿cuál quieres Paco? O más huapangos huapangos, está la La Petenera, El Querreque. Los huastecos fueron gente muy respetable, ¿ya viste Paco? su arquitectura la hicieron en plataformas, imagínate si tomas video de sus costumbres, qué tal si nos internamos y visitamos alguna comunidad, mira qué nombre tan chistosos: Jalpilla, Huichihuayán, Matlapa, Chapulhuacanito, Tampacán, Pisaflores, Ahuehueyo. Que su clima va de los 25° a los 45°. Te acuerdas cuando fuimos a Veracruz, qué padres vacaciones en la Sierra del Tigre. A tus alumnos les encantará conocer la Huasteca. Cuando fuimos a Oaxaca les fascinó el video de la zona arqueológica de Mitla, de los mercados, de los chapulines, qué buena idea tengo ¿verdad Paco? Esta ida a la Huasteca será muy rica para los dos, sobre todo para tus alumnos, voy a tomar fotos de a montón para que les de una clase estilo National Geografic.</p>
<p>Y entonces Paco ya no se hizo del rogar. Él no daba la historia como su plan de estudios lo pedía, sino le agregaba mucho de su cosecha, con un estilo muy propio. Mezclaba el pasado con lo contemporáneo y lograba interesar hasta el más apático de sus alumnos. Sus clases eran verdaderos reportajes de historia, el soñaba con publicar sus escritos en México Desconocido y revistas de historia, por lo pronto sus alumnos le aplaudían. A Marce le encantaba la fotografía, en cada viaje deseaba llevarse todas las imágenes que se le cruzaban, ¡imposible! le decía Paco, otro día venimos y tomas lo que falta. A los dos les fascinaba el arte y el arte popular, en su casa había un rincón exclusivo para los dulces, juguetes y artesanías traídas de todos los rincones del país. Los alumnos de Paco aplaudían casi de pie sus clases, eran magistrales y salían hasta con premio pues Paco solía rifar artesanías, libros, folletos, postales y souvenirs que iba guardando para cada clase. Varios de sus alumnos se iban directo a artes, como cine y video, pintura, teatro y desde luego historia, aunque sus padres les repitieran: te vas a morir de hambre, más de algún osado contestaba: en esta época de crisis y a como vamos… cualquiera se muere de hambre, por lo menos morirse por un oficio que agrade. ¡Estos jóvenes modernos! Decían los padres.</p>
<p>Anamar conoció a Paco en el Museo de Arte Popular, donde impartió una conferencia sobre los pueblos mayas, desde entonces no se le despegó, con el pretexto de mostrarle unas fotografías ¡in te re san tí si mas, pro fe! ¡Le van a encantar! Lo que más le gustó al profe fue la espontaneidad de la joven fotógrafa. Después vino el romance y no fue fácil, pero el que persevera alcanza, decía ella orgullosa. Paco solía publicar en El Informador, periódico local que leía desde chiquito, después de las tiras cómicas se acomodaba en el jardín y lo leía completito, a su papá le agradaba la afición del niño, pero su mamá se asustaba como muchas madres. En las convivencias de diciembre o reuniones de grupo, Paco daba a escoger el tema para la reunión, siempre eran verdaderas fiestas mexicanas. Ahí se descartaban los hot dogs, las pizzas y desde luego las hamburguesas, sándwiches y botana de bolsa. Los alumnos aprendieron a comer tamales y no de dulce, sino picosos y de todos los tipos de chiles, pozole estilo guerrero, michoacano y de Jalisco. Comidas poco difundidas como cuachala, moronga, pemuches, pambazos, uchepos, machaca o cochinita pibil, chongos zamoranos, cabrito, mole de guajolote, pepián, corundas.</p>
<p><em>Lindo atardecer huasteco<br />
Nos das aroma de rosas,<br />
Nos das aroma de rosas<br />
Lindo atardecer huasteco</em></p>
<p><em>Y yo les canto con eco</em><br />
<em> A sus mujeres preciosas,</em><br />
<em> A sus mujeres preciosas</em><br />
<em> Al compás de un son huasteco.</em></p>
<p><em>Ya se va ocultando el sol</em><br />
<em> El huasteco va contento,</em><br />
<em> El huasteco va contento</em><br />
<em> Ya se va ocultando el sol.</em></p>
<p><em>Regresa de su labor</em><br />
<em> Y lleva en su pensamiento,</em><br />
<em> Y lleva en su pensamiento</em><br />
<em> A la dueña de su amor.</em></p>
<p>En cuanto Anamar puso más huapangos, Paco no opuso resistencia, después de la historia, la música le apasionada. No sabía mucho de los huastecos como creía, era la oportunidad para conocer de cerca y en vivo su cultura que de sólo oírla ya se le antojaba.</p>
<p><em>La muerte me anda buscado<br />
Para poderme llevar,<br />
Para poderme llevar<br />
La muerte me anda buscando.</em></p>
<p><em>Pero como ando en fandango</em><br />
<em> Muy fácil me va a encontrar,</em><br />
<em> Voy a tocarle un huapango</em><br />
<em> Para verla zapatear.</em></p>
<p><em>La muerte es aprovechada</em><br />
<em> Yo no me quiero morir,</em><br />
<em> Yo no me quiero morir</em><br />
<em>La muerte es aprovechada.</em></p>
<p><em>Me enseña terrible cara,</em><br />
<em> Me dice te vas a ir,</em><br />
<em> Calaquita no seas mala</em><br />
<em> Déjame otros días vivir.</em></p>
<p><em>Cuando se me llegue el día</em><br />
<em> No quiero que estén llorando,</em><br />
<em> No quiero que estén llorando</em><br />
<em> Cuando se me llegue el día.</em></p>
<p><em>Yo quiero que haya alegría</em><br />
<em> Cuando me estén sepultando,</em><br />
<em> Y mucho agradecería</em><br />
<em> Que me tocaran un huapango.</em></p>
<p>Esa noche Anamar y Paco durmieron con la ilusión de qué rápido pasaran los días para disfrutar uno de los viajes más inolvidables, donde la música y la gastronomía los recibirían a brazo abierto y para siempre.</p>
<p><strong>IN MEMORIAN.-</strong> Ana Marcela Quintero, fotógrafa, quien murió en accidente automovilístico por caminos michoacanos, al regreso de unas vacaciones.</p>
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	</item>
		<item>
		<title>MÍO, MÍO Y SÓLO MÍO.- Marina Saucedo Mondragón</title>
		<link>http://tallerparaescritoras.wordpress.com/2009/06/19/escritoras-6-2-mio-mio-y-solo-mio/</link>
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		<pubDate>Fri, 19 Jun 2009 23:00:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tallerparaescritoras</dc:creator>
				<category><![CDATA[AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO]]></category>
		<category><![CDATA[Marina Saucedo Mondragón]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Arrogancia]]></category>
		<category><![CDATA[Cancún]]></category>
		<category><![CDATA[Costumbrismo]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Generosidad]]></category>
		<category><![CDATA[Humildad]]></category>
		<category><![CDATA[Mérida]]></category>
		<category><![CDATA[Pirámides]]></category>
		<category><![CDATA[Ruta Maya]]></category>
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		<category><![CDATA[Turismo]]></category>
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		<description><![CDATA[MÍO, MÍO Y SOLO MÍO Marina Saucedo Mondragón Cuando era un poco más joven, y por lo tanto mucho más arrogante e ignorante, me engañaba a mi misma haciéndome creer que era muy generosa, y que las personas que estaban cerca de mí eran muy afortunadas por contar con mi “generosidad.” Qué manera de querer [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=tallerparaescritoras.wordpress.com&amp;blog=7051969&amp;post=293&amp;subd=tallerparaescritoras&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="text-decoration:underline;">MÍO, MÍO Y SOLO MÍO</span></strong></p>
<p><strong>Marina Saucedo Mondragón</strong></p>
<p>Cuando era un poco más joven, y por lo tanto mucho más arrogante e ignorante, me engañaba a mi misma haciéndome creer que era muy generosa, y que las personas que estaban cerca de mí eran muy afortunadas por contar con mi “generosidad.”</p>
<p>Qué manera de querer verse la cara de estúpido uno mismo, por eso no me enoja y mucho menos me sorprende que otros me la hayan visto tantas veces.</p>
<p>La generosidad es un acto de amor que todos queremos practicar, pero a primera vista nos tiende una trampa, en un sentimiento tan atractivo y seductor que juraría que nadie ha podido escapar de tan mezquino acto, antes de descubrir que se trata de una falsa generosidad. No sé a qué se deba, pero nos encanta, qué digo nos encanta, nos jactamos cuando le tendemos la mano a los demás…</p>
<p>No, nadie ha podido evitar caer en la trampa de “la falsa generosidad”, solo que algunos nos descubrimos en el acto y la bochornosa escena nos aniquila y nos obliga a escondernos en un rincón para lamer las heridas que nos causa tal humillación.</p>
<p><em>(La humillación ante uno mismo es la más vergonzosa de todas)</em></p>
<p>Otros nunca se dan cuenta, y así continúan su camino por la vida, repartiendo con singular alegría y generosamente, toda clase de consejos, objetos que ya no les son útiles, tiempo en actividades altruistas para evitar la soledad, donativos que los ayudarán a pagar menos impuestos y shalalá y shalalá…</p>
<p>El día que le dije esto mismo a mi madre, estuve a punto de quedarme huérfana…<br />
Le enojó a tal grado mi aportación cultural, que casi le ocasiono una embolia, y la mueca de su rostro me angustió tanto, que por unos segundos pensé que sufriría una parálisis facial…</p>
<p>Y, es que ella nos educó a mis hermanos y a mí para ser muy, muy generosos…</p>
<p>Me tardé unos segundos en darme cuenta y reordenar las palabras, volverlas a decir, pero con más sutileza y, bueno, tratar de arreglar un poco aquel desatinado comentario, no por lo que dije, sino en como lo dije…</p>
<p>Creo que esa fue una de las muchas veces que le rompí el corazón. Les recuerdo que contaba con la estupidez que acompaña a la juventud, y era muuuy joven en aquel entonces.</p>
<p><em>(Estoy segura que tendré que regresar en otra vida para aprender a ser más diplomática)</em></p>
<p>La generosidad no es un sentimiento con el que uno nace, todo lo contrario, cuando somos pequeños nuestros instintos nos dicen que tenemos que cuidar y defender lo que nos pertenece, lo último que queremos es compartir lo que consideramos propio.</p>
<p>Ningún niño está dispuesto a dividir su chocolate para repartirlo entre sus hermanos, ninguno de nosotros regalaría su juguete favorito al amiguito que acaba de conocer en una sala de espera…</p>
<p>Nadie quiere compartir a su mejor amigo, y no, definitivamente nadie está dispuesto a compartir a su gran amor…</p>
<p>No, claro que no… ¡Por supuesto que no! Ese sí que es mío, mío y sólo mío.</p>
<p>Entonces, ¿En qué punto podemos combinarlos con el hermoso sentido de la generosidad? Ese que nos llena tanto y nos hace sentir en conexión directa con el Padre Eterno.</p>
<p>Prometo honrar y respetar por siempre y para siempre a quien logre mimetizarlos y hacer un adecuado uso de ellos… Y así será.</p>
<p>Regresando a la escena con mi madre, intenté explicarle con un tono muy amoroso que darle ropa usada a otra persona no es generosidad.</p>
<p>-¿Entonces qué es?</p>
<p>- Es solidaridad Má, en realidad lo que tu quieres es desocupar tu closet, y buscas a alguien que la necesita más que tú y te haga el favor de ayudarte recibiendo lo que ya no usas. Eso es ser solidario.<br />
Cuando vas a la Iglesia y ayudas en la kermés a preparar y vender enchiladas, en realidad estás tratando de ocupar tu tiempo, de paso que tus amigas se enteren los deliciosas que te quedan las enchiladas, y que vean que tu familia sí es unida. O sea estas alimentando tu ego.</p>
<p>-¿Y eso qué es?</p>
<p>Tu vanidad Má, esas ganas de demostrarles a todos los demás que eres bien chingona.<br />
Cuando ibas a ayudar en la escuela a pintar los baños, en realidad lo que querías era supervisar que todo estuviera limpio y en buenas condiciones, como buena madre que eres siempre has estado al pendiente de nuestro entorno…</p>
<p>No me sorprende que mi madre padezca de presión alta…</p>
<p>Algunas veces la he sorprendido mirándome de una manera que me intriga, supongo que se pregunta si acaso yo soy alguna clase de castigo o penitencia que tiene que cumplir para ganarse el cielo y la vida eterna…</p>
<p>-Que así sea, por favor Dios recíbela, ha trabajado tanto para que así sea.<br />
¡Se lo ha ganado a pulso!</p>
<p>Para no alargar tanto este choro, les diré lo que le respondí cuando irónicamente me dijo:</p>
<p>- Entonces, explícame por favor qué es la generosidad, mí’ hijita.</p>
<p>- Má, en realidad no sé exactamente que sea la generosidad, pero te voy a platicar algo que me sucedió:</p>
<p>Mis hijos eran pequeños cuando decidimos hacer el recorrido de La Ruta Maya en Yucatán. Fue un viaje con ciertas comodidades, pudimos rentar un auto para conocer las zonas arqueológicas, las ciudades más importantes de la zona y los paraísos naturales en un tiempo mínimo.</p>
<p>Volamos del DF a Cancún, luego fuimos directo a Mérida.</p>
<p>Lo primero fue hacer contacto con la ciudad y caminar por el Paseo Montejo. La comida que más me gustó fue la exquisita sopa de lima y el pescado tikinxic. Por las noches en la cenaduría disfrutábamos de los panuchos, los papadzules, la cochinita hecha allí y todos babeamos al probar la salsa xnipec.<br />
Y allí descubrimos las marquesitas, es un cono de galleta parecida a la de los helados hecha en el momento, en el cual agregan una mezcla de quesos rayados que se funden con el calor de la galleta… ¡Deliciosas!</p>
<p>Mientras estuvimos hospedados en Mérida, cada noche regresábamos por una marquesita.</p>
<p>Por las mañanas salíamos muy temprano. En Puerto Progreso me di vuelo recogiendo conchas mientras los demás corrían a lo largo de la playa, disfrutamos de la maravillosa vista de los flamingos y los esteros en Celestún, visitamos las ciudades de Izamal y Valladolid, y las zonas arqueológicas de Acanceh, Dzibilchaltún, Ek-Balam, Labná, Xlapac, y las más importantes, Mayapán, Uxmal, Chichén Itzá.</p>
<p>De paso las grutas de Lol-Tun y Balankanché.</p>
<p>Indudablemente que lo más disfrutado por los niños eran los cenotes, algunos de ellos fueron Chelentún, Chacsinic-Ché y Bolonchojol, verdaderos oasis que ayudaban para refrescarse en las temperaturas de 38 y 40 grados.</p>
<p>En ese viaje, las joyas de la corona fueron Uxmal, Tulúm y Chichén Itzá, con sus espectáculos de luz y sonido.</p>
<p>Con ese recorrido, por las noches todos quedábamos exhaustos, los primeros días al llegar al las zonas arqueológicas los chicos levantaban las manos y decían:</p>
<p>- ¡Viva! Pirámides, (<em>para ellos eran pirámides, para nosotros basamentos</em>) pero, para el cuarto día llegábamos y decían:</p>
<p>- ¿Más piedras?</p>
<p>En uno de esos lugares recibí una de las lecciones más importantes de mi vida.</p>
<p>Las condiciones de vida de esa zona no tienen nada que ver con las ciudades que conocemos y las comodidades de las que nos hemos hecho dependientes. Hay un grave rezago social y económico. Sin embargo, la amabilidad y la gentileza de los yucatecos merecieron y merecen aun, todo mi respeto y admiración.</p>
<p>A la mitad del viaje, una tarde los chicos estaban cansados, asoleados y deshidratados, por lo tanto ya no querían moverse para entrar a una de las zonas arqueológicas de la ruta planeada para ése día, el trato que les propuse fue:</p>
<p>- Ésta es la última visita de hoy y nos regresamos al hotel para que naden en la alberca y descansen un rato antes de la cena. ¿Qué dicen, aceptan?</p>
<p><em>(A pesar del chantaje de la alberca ya no quisieron moverse ni bajar del auto.)</em></p>
<p>Mientras hacía todo lo posible por convencerlos y negociar, no pude evitar escuchar la conversación de las personas que cuidaba la entrada al lugar.<br />
Ese día, para comer solo tenían cinco tortillas, un poco de salsa y dos naranjas, ellos eran tres adultos: el hombre que cuidaba la entrada, su esposa y su hija.</p>
<p>Y la señora tampoco pudo evitar escuchar la conversación de nosotros en el auto.<br />
Mi pequeño que entonces tenía 8 años intentó hacer un berrinche para presionarme y terminar la ruta en ese momento.</p>
<p>- ¡Tengo hambre, tengo sed y ya me quiero ir!</p>
<p>Su hermana lo secundó…</p>
<p>- ¿Y si nos vamos y mañana regresamos mas temprano? Yo también tengo hambre y mucha sed…</p>
<p>En ese momento la mujer se acercó, y nos ofreció las únicas tortillas que tenía. Por supuesto que le dije que no, con mi gran tono de señora de ciudad:</p>
<p>-No. Gracias, que amable, no se preocupe, aquí adelante les compraré algo de comer…</p>
<p>-Pero sin chile, continuó ella, &#8211; porque les puede picá a los niños.</p>
<p>También le dio a cada uno una naranja, mientras me decía:</p>
<p>-Están chiquitos, déjeselos, pa’que no sufran hambre.</p>
<p>Ese día, Dios me dio una buena bofetada con guante blanco, como lección a mi arrogancia, y el encargado de hacerlo fue un ángel, en la persona de esa mujer, quien vivirá en mi corazón cada día de mi vida, como uno de mis mejores recuerdos.</p>
<p>Siendo gente extraña para ella, no nos ofreció lo que le sobraba, nos entregó lo único que tenía.</p>
<p><strong>¡Que la fuerza del amor nos acompañe siempre!</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>SÍ, ASÍ FUE.- Ana Kennia Rentería</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Jun 2009 22:52:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tallerparaescritoras</dc:creator>
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		<description><![CDATA[SÍ, ASÍ FUE Ana Kennia Rentería Rebeca había logrado llegar a Jamay sin novedad. A orillas de la carretera, cerca de “El Arco” de Jamay de “abajo”, existe una construcción de fachada morada que hace las veces de restaurante y hotel de paso. Ahí la dejó el taxista que la recogió en Guadalajara. Ella ingresó [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=tallerparaescritoras.wordpress.com&amp;blog=7051969&amp;post=291&amp;subd=tallerparaescritoras&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="text-decoration:underline;">SÍ, ASÍ FUE</span></strong><br />
<strong>Ana Kennia Rentería</strong></p>
<p>Rebeca había logrado llegar a Jamay sin novedad. A orillas de la carretera, cerca de “El Arco” de Jamay de “abajo”, existe una construcción de fachada morada que hace las veces de restaurante y hotel de paso. Ahí la dejó el taxista que la recogió en Guadalajara. Ella ingresó hasta la mesa donde el dueño de la finca atiende a los clientes, solicitó un cuarto y esperó a que la joven hijita del dueño la llevara. Rebeca tenía familiaridad con el procedimiento, puesto que en ese lugar se hospedó decenas de noches anteriores con sus clientes. El hombre la observó por un par de segundos, y no reprimió la pregunta obligada.</p>
<p>&#8211;Perdón, señorita ¿la conozco? Su cara se me hace familiar…</p>
<p>Tal vez, usted también me parece conocido- le dijo Rebeca sin ahondar más en el asunto.</p>
<p>&#8211;¿Viene de paseo?</p>
<p>&#8211;No… más bien vengo a ver a unos parientes, pero no quise dar molestias. Disculpe, voy a necesitar un taxi, ¿tendrá alguno de confianza que me pueda recomendar? Y si no es molestia, ¿me puede indicar donde hay una tienda donde pueda comprar un teléfono celular? Es que en el viaje perdí el mío.</p>
<p>El atento encargado le indico a dónde dirigirse, y le extendió un papelito con el numero de teléfono de su sobrino, taxista de profesión. La mujer dejó la maleta en el clóset. Rápidamente comenzó a cambiarse de ropa. La cicatriz del balazo recibido durante su secuestro era profunda, además de la que dejó la cirugía que tuvieron que hacer para salvarla. Tenía que encontrar a Tina y salir de Jalisco lo más rápido posible. Creía saber el lugar donde se encontraba. Solo podía estar en el hospital público del Centro de Salud. En jeans y playera salió del hotelito. Llamó al hospital en donde le dijeron que Tina si era una de las pacientes, más aún, que era urgente que un familiar se presentara debido a su delicado estado.</p>
<p>&#8211;¿Qué hago? Lo más seguro es que esa gente espere a que yo vaya.</p>
<p>Ellos la estarían esperando en las afueras del hospital, pero existía un lugar al cual no se les ocurriría ir a buscarla. Durante su tiempo como prostituta se hizo de algunas “amigas”, sabía de cual pata cojeaba cada quién, como dice el refrán. Por el rumbo de la Ex Hacienda de Capulines varias de sus compañeras solían hacer sus rondas en busca de clientes, que en su mayoría eran los militares que salían francos el fin de semana. Para ellas, hoy era un excelente día para trabajar. Llamó al taxista y le pidió la llevara a la gasolinera cercana al batallón.</p>
<p>&#8211;Por favor, no se retire… estoy esperando a una persona.</p>
<p>&#8211;Pero le va a correr el tiempo ¿eh?</p>
<p>&#8211;Sí, no hay problema.</p>
<p>A lo lejos distinguió a alguien cuya figura le fue familiar. Se trataba de Wendy, un trasvesti amigo de Tina que solía trabajar por esa zona. Rebeca le indicó al joven que se le acercara.</p>
<p>&#8211;Wendy… sube, necesito hablar contigo.</p>
<p>&#8211;¿Güera? ¿Eres tú? ¿Qué andas haciendo por aquí?</p>
<p>&#8211;En un ratito te explico, vamos a tu casa… necesito pedirte un favor.</p>
<p>&#8211;Claro, mi Güera… pero tú pagas el taxi.</p>
<p>Mientras tanto, el comandante Lobo intentaba poner en orden sus pensamientos y sacar conclusiones. ¿Era verdad lo que el herido le había contado? ¿Se trataba todo de una siniestra confusión? Sabía que Rebeca estaba cerca. Y que su presencia desencadenaría aún más cosas. Resolvió ir a tomar una copa a un bar, lo cual podría relajarlo y a la vez servirle de gancho para averiguar algo más.</p>
<p>Wendy y Rebeca ingresaron a casa de la primera. El ambiente resultaba deprimente. Una mesa promocional de la cerveza Estrella y un par de sillas plegables era el único mobiliario de la primera habitación. Wendy sirvió un poco de refresco de cola en un par de vasos y se sentó al lado de Rebeca.</p>
<p>&#8211;Ora si dime, mana ¿pa qué soy buena?</p>
<p>&#8211;¿Supiste lo que le pasó a Tina?</p>
<p>&#8211;No… ¿Qué tiene?</p>
<p>&#8211;Mira, alguien se metió a su casa. La golpearon y la dejaron por muerta. Esta muy grave en el hospital. Yo tengo algunos problemas y…</p>
<p>&#8211;¿Por lo de Chilo y Beto? Ni pongas esa cara, que es un secreto a gritos. César te anda buscando como loco. Haces bien en no darte a ver. Incluso le ha ofrecido dinero a la chicas y a los meseros que te conocen por informes de dónde estás. Por mí no te preocupes, yo no pienso decir nada… le debo tantos favores a Tina que no podría hacerle una trastada. Anteayer vino, me dejó una llave de la casa de ustedes, para que fuera por unas cosas que me va a regalar. Dime qué es lo que necesitas…</p>
<p>&#8211;Quiero que saques a Tina del hospital.</p>
<p>&#8211;¿Pues no que está muy grave? Oye manita… si esta tan mala como dices, no creo que sea buena idea.</p>
<p>&#8211;Ellos saben que está ahí… claro que no la voy a dejar morir, pienso llevármela a otro lado donde pueda recuperarse. Pero yo no puedo ir personalmente por ella. Wendy, si haces lo que te pido, no te vas a dar por mal pagada.</p>
<p>Wendy aceptó la propuesta. Esa misma tarde estaba en el hospital haciendo el papeleo necesario para el alta voluntaria de Tina, a quien le explicó brevemente todo el asunto. Tal como lo hubieran previsto, unos sicarios de César Vega estaban en las afueras del hospital. Wendy los conocía, por eso tuvo que hacer un cambio de planes radical. Ayudo a Tina a levantarse de la silla de ruedas y la metió al taxi. La primera parada fue en casa de ésta, a donde habían ido por la urgencia que ella tenía de recoger la maleta con el dinero. Wendy salió temerosa del taxi, ingresó al domicilio y cuando estuvo en el interior marcó el teléfono de Rebeca.</p>
<p>¿Güera? La gente de César nos ha estado siguiendo desde que salimos del Regional… para perderlos vine a tu casa a recoger la maleta de Tina… ella esta afuera, en el taxi… me la voy a llevar a mi casa… si ya se… por favor, no te aparezcas por allá.</p>
<p>El sonido de un disparo alerto a Wendy de que las cosas se habían complicado. Wendy corrió al exterior de la casita y encontró al chofer del taxi desencajado y a Tina recostada sobre el asiento trasero del auto. El cristal de la puerta del lado derecho fue la primera víctima de la bala que perforó el cráneo de Tina. Los vecinos salieron de las casas contiguas y hubo algunos que pudieron ver el <em>Camaro</em> rojo retirarse a toda velocidad de la escena. Rebeca seguía al teléfono intentando adivinar la razón por la cual Wendy se había quedado muda. Supo lo sucedido al instante en que llena de desesperación, Wendy gritó las palabras que sellarían su destino.</p>
<p>&#8211;Güeraaaaa… Tina… Tina… está muerta.</p>
<p>Rebeca palideció. Cayó sobre sus rodillas y entres ayes de dolor las lágrimas brotaron de sus ojos. Era su culpa, Tina estaba muerta ahora. Su compañera, su amiga, su confidente que soportó todo sin defraudarla. Jamás en toda su vida sintió un vacío tan profundo como en ese momento. ¿Por qué asesinarla a ella? ¿Por qué dentro de su egoismo únicamente pensó en escapar de sus perseguidores y la llevó a la muerte? Sus manos tiraban una y otra vez de su cabellera. Estaba histérica. Golpeó el piso hasta que hizo sangrar sus manos. Afuera del cuarto, el dueño llamaba a la puerta repetidamente con el fin de recibir respuesta. Decidió entonces abrir el cuarto y encontró un cuadro estremecedor. Rebeca, totalmente fuera de si, solo atinando a gritar desesperadamente el nombre de su única amiga.</p>
<p>&#8211;Noooo…Tina… no, no…</p>
<p>El sonido de las sirenas llamó la atención de Lobo, que se dirigía de regreso al hotel, patrullas y ambulancias pasaban velozmente a su lado y se detenían un par de cuadras más adelante. La curiosidad pudo más que él, y al observar el río de gente que estaba en el sitio se acercó. El auto de alquiler permanecía con las puertas abiertas. En el asiento trasero yacía una figura humana inmóvil. Debajo del auto un actuario tomaba la declaración de Wendy, mientras que el chofer del vehículo era asesorado ya por el abogado de la mutualista. Lobo se acercó a un sitio con mayor visibilidad y grande fue su sorpresa al reconocer a la víctima. Desde donde se encontraba podía escuchar la voz de Wendy, que repetía una y otra vez la misma historia.</p>
<p>&#8211;Tina es mi amiga… yo fui a visitarla al hospital, porque otras me avisaron de lo que le había pasado… y… ella me pidió que la sacara de ahí, porque no se sentía a gusto. Venimos a su casa por algo de ropa, yo me metí y cuando salí… ya le habían disparado.</p>
<p>&#8211;¿Usted sabe de alguna razón por la que alguien quisiera asesinarlo?</p>
<p>&#8211;No… nada… ella ya hasta se había salido de trabajar.</p>
<p>&#8211;Va a tener que acompañarnos, todavía tenemos que hacerle unas cuantas preguntas.</p>
<p>&#8211;¿Va a detenerme, encima de todo? Está bien… nomás déjeme avisar a un amigo para que esté al pendiente.</p>
<p>Las cosas habían terminado de complicarse. Pero Lobo sabía quien había sido el autor. Ese crimen sin duda tenia relación con lo que Tina le había contado en la corta entrevista que tuvieron. La reputación de los agentes policiales no es precisamente la mejor, sin embargo Lobo era un personaje integro. Ahora su ego discernía entre acudir voluntariamente a declarar lo que sabia del caso, o callar nuevamente hasta llegar al fondo del asunto. Por fin arribó la camioneta el SEMEFO. Aún para Lobo, con 20 años de servicio como agente, resultaba difícil ver a alguien con quien había estado solo apenas hace algunas horas, ahora muerto.</p>
<p>&#8211;Ponte los guantes y ciérrate la bata antes de moverlo, tiene mucha sangre y no vayamos a contagiarnos de algo.- le dijo un empleado del SEMEFO a otro.</p>
<p>En el hotel ya habían logrado calmar a Rebeca. La esposa del dueño usualmente tenía problemas para conciliar el sueño y al ver a la mujer tan devastada, decidió compartir alguna de sus pastillas con ella. El tranquilizante no tardo en hacer efecto. Rebeca estaba recostada sobre su cama, cuando el encargado del hotel entró a la habitación y con voz firme le dijo.</p>
<p>&#8211;Me da muchísima pena, pero tengo que pedirle que se vaya…</p>
<p>&#8211;¿Qué? Pero…</p>
<p>&#8211;Mi sobrino acaba de llamar… me contó lo que sucedió… como usted entenderá, no puedo arriesgar a la clientela de mi hotel, no puedo saber si los mismos que mataron a su amigo también tengan algo en contra de usted. Si ya de por si es horrible pensar que a mi sobrino también pudieron matarlo, afortunadamente no pasó nada. Por la renta del cuarto no se preocupe… tómelo como cortesía… pero tiene a más tardar una hora para marcharse.</p>
<p>Ella no quiso contradecirlo. Se levantó de la cama y frente al sucio espejo que colgaba de la pared comenzó a peinarse. No tenía ánimo, pero buscaría la manera de reclamar el cuerpo, en primer término. Además, todo esto no iba a quedarse así.</p>
<p>Caminó sin rumbo toda la noche por el poblado de Jamay, como autómata. No tenia sueño, no sentía frío. En las primeras horas de la mañana, su mente parecía haberse aclarado del todo. Entro a la primera estética que pudo encontrar. Ahí pidió un servicio de corte y tinte de cabello. Una joven estilista intento por todos los medios entablar una conversación con la silenciosa mujer que atendía, sin lograrlo. Una hora después la jovencita exclamó:</p>
<p>&#8211;Se ve usted tan diferente, que no creo que ni su esposo pueda reconocerla.</p>
<p>Eso era lo que en realidad Rebeca pretendía, pasar desapercibida, que nadie fuera capaz de identificarla. Dejó una excelente propina a la estilista. En una óptica que apenas levantaba las cortinas adquirió un par de pupilentes color miel. Sus ojos eran azules, así que también había necesidad de disimularlos. Ya lista, se dirigió a casa de Wendy, a quien durante la madrugada habían dejado libre, al no encontrar elementos para que permaneciera detenida.</p>
<p>&#8211;¿Qué se le ofrece?- dijo a la mujer al abrir la puerta.</p>
<p>Rebeca se retiro las gafas oscuras de su cara y contestó:</p>
<p>&#8211;¿Puedo pasar?</p>
<p>¿Qué demonios estas haciendo aquí? Vete, Rebeca… ya hiciste demasiado daño… no me metas en mas problemas.</p>
<p>&#8211;Necesito hablar contigo… no hagas escándalo, logré llegar hasta aquí sin dificultades, pero eso no garantiza que no nos estén observando. Si tú empiezas a hacer mitote, entonces si vamos a estar en problemas las dos.</p>
<p>El joven la dejo entrar. Los estragos de la noche en vela se notaban en el rostro de Rebeca, sin embargo, la actitud que tenia en este momento, Wendy la desconocía totalmente.</p>
<p>&#8211;Dime rápido que es lo que necesitas, y vete.</p>
<p>&#8211;Pues… en realidad son dos cosas… la primera es que vayas a reclamar el cuerpo de Tina. Tú sabes que ella no tiene parientes aquí. Yo no se como localizarlos. Tenemos que sepultarla. La segunda… tú conoces bien a César Vega y a su gente. Después del funeral de Tina, necesito que me contactes con ellos…</p>
<p>&#8211;¿Estas loca? Todo esto sucedió precisamente porque esa gente te buscaba y tu te escondías… ahora resulta que quieres acercarte a ellos.</p>
<p>&#8211;Sí… pero lo primero es lo primero.</p>
<p>&#8211;No cuentes conmigo, Güera… lo siento, pero ya esto llegó bastante lejos… pudieron matarme a mi también por hacerte un favor… perdón, no quiero mas líos.</p>
<p>&#8211;¿Dónde esta la maleta de Tina?</p>
<p>&#8211;Aquí adentro, Tabatha se la trajo para acá cuando a mi me llevaron a interrogar. ¿Quieres que te la entregue?</p>
<p>&#8211;Tráela… la voy a necesitar.</p>
<p>Wendy cargó la maleta y la puso sobre la mesa. Rebeca la abrió, saco algunas prendas y extrajo una bolsa plástica. Del interior de la bolsa sacó tres fajos de billetes, guardando el resto dentro de la maleta.</p>
<p>&#8211;Aquí tienes tu ganancia… son treinta mil pesos. Puedes quedártelos si me ayudas a reclamar el cuerpo de Tina. Y te ofrezco el doble de esto si me pones de modo a César Vega.</p>
<p>Wendy aceptó el trato. Ninguna de las dos cosas le representaría dificultad, y por esa cantidad de dinero estaba dispuesta a jugársela. Al fin y al cabo, ni Wendy ni Rebeca tenían ya nada que perder a esas alturas.<br />
Wendy hizo todos los arreglos necesarios, que incluyeron una compensación para que los trámites se agilizaran. El funeral se llevaría a cabo en la que fuera otrora casa de Tina. Rebeca pidió ser quien vistiera el cadáver. En la soledad del cuarto donde podría estar a solas con su amiga por última vez, rompió en llanto mientras la abrazaba contra su cuerpo. Esa sería la última vez que Rebeca se sintiera vulnerable. Mientras se empeñaba en cumplir con la tarea que se hubiese auto impuesto, se dirigió a ella.</p>
<p>&#8211;Tina… perdóname… yo tuve la culpa de todo esto… créeme que jamás quise que algo o alguien te hiciera daño. Tú sabes cómo te quiero, manita y también se como me quisiste tu. Tengo rabia, coraje… hubiera sido mejor que les dijeras a esos malditos lo que querían saber. Yo, Tina… yo hubiera podido arreglármelas para escapar de nuevo… y tu seguirías viva; Tina, no se que voy a hacer ahora sin ti… pero esto no se va a quedar así… te prometo… te juro que en verdad el maldito que te asesinó se va a arrepentir hasta de haber nacido… pero por favor… perdóname.</p>
<p>Rebeca terminó de vestir y preparar el cuerpo. Afuera de la habitación donde esos últimos minutos habían tenido lugar, aguardaba Wendy, con los ojos llorosos. Al ver salir a Rebeca, Wendy se sorprendió por la entereza de la mujer. Entre los asistentes al funeral se encontraban algunas personas que conocían a Rebeca, pero ninguno se dio cuenta de su presencia. A pesar del dolor, Rebeca mantenía un perfil bajo, sin aspavientos y nadie le prestó atención a la mujer del corto vestido azul que permanecía sentada en la entrada del domicilio. Ninguno de los asistentes al servicio funerario reparó en ella. Ni siquiera César Vega, quien se había presentado al funeral seguro de que iba a encontrarla.</p>
<p>Cuando Rebeca vio entrar a aquel hombre, un presentimiento se apoderó de ella. Hasta ese momento, César Vega solo era un nombre odiado, ahora tenía rostro y forma. Sintió que la sangre le hervía por las venas. El hombre le hizo una señal a Wendy, quien de inmediato se acercó.</p>
<p>&#8211;¿Qué pasa César? ¿Qué se te ofrece?</p>
<p>&#8211;Nada… aquí nomás, dando la vuelta. Viendo quienes son los invitados a la fiestecita.</p>
<p>&#8211;Pues me da mucha pena, pero creo que tú aquí no tienes nada que buscar. Tina esta muerta y lo menos que podemos hacer por ella es despedirla ¿no te parece?</p>
<p>&#8211;Mira nomás, Primo- dijo en tono burlón dirigiéndose a su acompañante- ora resulta que los patos le tiran a las escopetas- volteó el rostro hacia Wendy- mira, hijo de puta… tú sabes a quién andamos buscando, y si a ti, o alguna de estas se les ocurre esconderla, lo que le pasó al joto ese no va a ser nada comparado con lo que les espera a ustedes.</p>
<p>Aunque los nervios estaban a punto de traicionarla, Wendy se repuso, no podía dar pie a que César sospechara siquiera lo que estaba sucediendo. Junto a la puerta, Rebeca observaba detenidamente, unas grandes gafas oscuras cubrían su rostro. De cualquier manera el riesgo era mínimo. Esa era la primera vez que César y ella estaban cerca uno del otro. Y si hasta ese momento había logrado pasar desapercibida incluso con la gente que hubo tratado en el pasado, era mucho más sencillo hacer lo mismo con aquel par. Wendy continuó con la farsa.</p>
<p>&#8211;Yo no se que o a quien estés buscando aquí, pero si miras a tu alrededor, pienso que a todas las conoces. Y en última instancia, no creo que la persona a la que tu buscas sea tan idiota como para estar aquí, si yo misma ya esperaba tu visita… vete César… déjanos en paz, respeta a las que si quisimos a Tina. Y ojalá que Dios te perdone, por haber hecho esto.</p>
<p>&#8211;Ja ja ja… no voy a dormir de la mortificación…- César tomó a Wendy por el cuello de la blusa y la acercó a sí violentamente- ya te advertí, y tu sabes, mi vida, que a mi no me gusta que me quieran ver la cara de pendejo.</p>
<p>Ambos hombres se dirigieron a la puerta de salida. Rebeca había salido primero y aguardaba en la banqueta, pretendiendo sacar un cigarro de su bolsa. Al verlos salir supo que era su oportunidad de acercarse a ellos, sin involucrar a terceras personas.</p>
<p>- Oye… perdón… ¿tendrás un cerillo que puedas prestarme?</p>
<p>El Primo miró a la mujercita. Por su facha, adivinaba cual era su oficio. César metió la mano a su bolsillo y extrajo un encendedor metálico que le acercó diligente.</p>
<p>&#8211;Claro, chula… cuando quieras…</p>
<p>&#8211;Ay, que amable… gracias. ¿Ya te vas?</p>
<p>&#8211;Si, m´ija. ¿y tú?</p>
<p>&#8211;No… yo me tengo que quedar. Es una lástima, porque la verdad detesto estas cosas, pero no puedo irme hasta que las muchachas con las que vine se vayan. Yo ni siquiera conozco bien por aquí.</p>
<p>&#8211;¿Andas de vacaciones? ¿o qué?</p>
<p>&#8211;Algo así – Rebeca dejo escapar una sonora carcajada. Wendy, a punto del desmayo, los veía a través del cristal de la ventana- tengo apenas unos meses por estos rumbos. Pero no creas, a mi se me hace que la regué, si abundan los clientes, pero son muy pichicatos, o de plano cachucheros. Y yo trabajo por negocio.</p>
<p>&#8211;Pues cuando quieras, mi alma… yo soy César ¿Cómo te llamas?</p>
<p>&#8211;Dime “mi alma”, se te oye muy bonito.</p>
<p>El hombre no era alguien físicamente agraciado, pero la actitud de la mujer no le resultaba extraña. Varias de sus colegas se le acercaban frecuentemente de la misma manera, por el ansia de dinero, o por la satisfacción de ser “la de planta” del delincuente. Además, la mujer era de su gusto, delgadísima, de estatura media, bien formada y de lindas facciones, según los lentes que portaba le permitían apreciar. César no dejó escapar la oportunidad de contar una nueva conquista.</p>
<p>&#8211;Pues… dame tu número, y un día de estos… te invito a tomarnos una cerveza, como amigos.</p>
<p>&#8211;Mejor dame el tuyo… y cuando seamos amigos, te doy el mío. No se te vaya a perder y me quede con las ganas… de la cerveza.</p>
<p>La manera provocadora de la desconocida, era algo que César no resistía. Le extendió un papelito escrito en tinta azul, mientras le decía.</p>
<p>&#8211;Cuídalo mucho, no se te vaya a perder a ti… y los dos nos quedemos con las ganas…</p>
<p>La gente ya comenzaba a alistarse para partir en el cortejo. Los hombres subieron a su automóvil, encendieron el estéreo del vehiculo en actitud retadora, y partieron haciendo toda la bulla de la que eran capaces. Wendy salió temblorosa y se llevó a Rebeca a una parte mas privada.</p>
<p>&#8211;¿Qué fue lo que hiciste? ¿De plano te volviste loca? Si ese tipo te hubiera reconocido, hubiera acabado con todos los que estábamos aquí.</p>
<p>&#8211;No seas idiota, Wendy… hice lo mejor que pude para acabar con las sospechas de este desgraciado. Además así no voy a necesitar a nadie más para colarme entre ellos.</p>
<p>&#8211;Rebeca ¿Qué tramas? Ya fue suficiente… por favor, vuelve en ti.</p>
<p>&#8211;Vámonos… es hora de sepultarla.</p>
<p>El cortejo hacia el cementerio resultaba surrealista. Una veintena de personas caminaban tras la carroza fúnebre lentamente mientras rezaba un rosario, prostitutas con vestido de duelo, de labios pintados de rojo encendido y zapatos altos. Homosexuales amigos, que en señal de respeto, vestían lo mas masculino que les era posible. Encabezando el cortejo, doña Martha, vecina de Tina dirigía los rezos mientras deslizaba las cuentas del rosario de madera entre sus dedos. Las amigas cercanas de Tina se tomaban de las manos, o se abrazaban tratando de aligerar el dolor que sentían por la partida. Y al final de todas, Rebeca, pretendiendo que nada le sucedía. La gente salía a sus puertas para observar el sui generis acompañamiento. Durante el trayecto, incluso se llegaron a escuchar algunas risitas disimuladas de los espectadores, pero lo mas absurdo fue escuchar a un niño decir al verlos pasar.</p>
<p>&#8211;Mamá, ahí viene la carroza del joto del periódico.</p>
<p>&#8211;Cállate, mocoso… y métete pa dentro… que ora si te voy a castigar pa que aprendas a respetar.</p>
<p>Los comentarios y las burlas que estaban recibiendo terminaron de mellar el espíritu de Rebeca. Quería gritarles, callarlos, decirles que en todo caso, Tina resultaba más digna que todos los que miraban esos instantes como si fuera un desfile de zoológico de circo. Tras llegar el momento en que todas se despidieron, solo Wendy y Rebeca quedaron a un lado de la tumba. Sin más testigos, la Güera lloró todo lo que se había contenido. Wendy tomó a su amiga por el brazo y le indicó.</p>
<p>&#8211;Vámonos, manita, tienes que descansar… Como tú dices, ahora si va a estar más difícil que César sospeche nada. Y hay que descansar para desocupar la casa de Tina, el dueño fue hoy a preguntar quien se iba a hacer cargo de entregarle, y lo mejor es que sea yo ¿Quieres que pida un taxi?</p>
<p>Rebeca negó con la cabeza. No podía articular palabra. Mientras se alejaba de la tumba un frío brutal se apoderó de su cuerpo. Ya no había marcha atrás. Lo único que invadía cada célula de su ser era el deseo de venganza.<br />
Wendy debía salir a trabajar, Rebeca se quedó sola en la que anteriormente llamó su casa. Una botella de Tequila a la mitad y una cajetilla de cigarros eran su única compañía. Las fotografías de Tina estaban regadas por el piso. Era casi la medianoche cuando Rebeca decidida, echó el cronómetro a andar.</p>
<p>&#8211;Hola ¿Eres César? ¿Te acuerdas de mí? Quedó una cerveza pendiente entre nosotros. Estoy de fiesta, y creo que eres el mejor invitado que puedo conseguir… dime donde nos vemos… Ok, voy para allá. En 20 minutos.</p>
<p>Rebeca se incorporó del piso trabajosamente. Se dirigió al baño y lavó su rostro para retirar el maquillaje corrido por el llanto. Tomó la pistola que celosamente guardaba dentro de su maleta y después de asegurarse que estaba cargada, la ocultó en su bolso. Antes de retirarse de la casa, quiso cumplirle un último deseo a su mejor amiga. Abrió la agenda de Tina y buscó cuidadosamente el último número anotado. La llamada no tardo en enlazar.</p>
<p>&#8211;Por favor, comuníqueme con la señora Andrea… Dígale que la busca Ángela, ella ya sabe quien soy.</p>
<p>&#8211;Lo siento… la señora Andrea no puede venir al teléfono, pero déjeme su número y con gusto se lo doy para que ella le llame.</p>
<p>&#8211;No, gracias, solo dígale que le marqué.</p>
<p>Salió de la casa vestida de negro. Se perdió entre la oscuridad de las calles, avanzando lentamente hacia el último encuentro. César la estaba esperando afuera de su auto para tomar el fresco. Cuando lo tuvo justamente de frente Rebeca detuvo su marcha. César quiso avanzar a su encuentro pero ella lo increpó.</p>
<p>&#8211;Es tarde, ¿verdad?</p>
<p>&#8211;Hola, mi alma… ¿Cómo estás?</p>
<p>&#8211;No muy bien… pero me da tanto gusto tenerte de nuevo enfrente.</p>
<p>&#8211;Tú dirás, pa que soy bueno…</p>
<p>&#8211;Necesito que me escuches… a final de cuentas no es largo lo que tengo que decirte.</p>
<p>Rebeca se acercó a el, y se recargó en el cofre del vehiculo de César.</p>
<p>&#8211;Regálame un cigarro…</p>
<p>&#8211;Los que gustes, lindura.</p>
<p>Ella abrió su bolso mientras que César buscaba en las bolsas de su pantalón la cajetilla. La Güera se apretó contra la cintura de Cesar fuertemente y sonó un disparo, al tiempo que la voz de mujer decía</p>
<p>&#8211;Me encontraste César… soy yo, Rebeca… la que se chingó a tu hermano…</p>
<p>El tiro había entrado por el lado izquierdo del torso de César, quien había tenido una reacción tardía a lo sucedido. Con las fuerzas que le quedaban al herido, ambos forcejearon, cayendo al suelo. La pistola quedo en las manos del narcotraficante, quien disparó una vez tras otra sobre el cuerpo de la mujer. Ahí, a mitad de la noche y de la calle, ambos murieron un par de minutos después. La muerte había sido justa. Ambos perecieron a manos de su peor enemigo, y los dos cobraron venganza. El último sonido que Rebeca iba a escuchar era el de su celular sonando repetidamente. Del otro lado, Andrea, quien había tomado el número del identificador de llamadas, era persuadida por su esposo.</p>
<p>Mujer ¿vas a seguir marcándole toda la noche? Te aseguro que pronto vamos a tener noticias de ella… además ¿Qué le vas a decir?</p>
<p>&#8211;Amor… sólo quiero escucharla…</p>
<p>A primera hora de la mañana, Lobo se había levantado al escuchar al gritón que anunciaba el periódico del día a todo pulmón. Bajó de inmediato, y se encontró de nuevo con el encargado del hotel quien había entrado con el diario en mano. El titular del diario con grandes letras rojas se leía “La Barca se tiñó de sangre, dos amantes muertos a balazos”. Bajo el titular, las fotografías de César y Rebeca daban fin a la investigación de Lobo, quien después de lo que había averiguado, supo que la reseña de los hechos era del todo falsa.</p>
<p>&#8211;¿Cómo ve, señor? Otros dos muertitos más… si le digo que aquí ya no se puede vivir… ¿Va a querer algo de desayunar?</p>
<p>No, joven… sólo prepáreme la cuenta… no tiene caso seguir en este lugar.</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
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		<title>¿TÚ TAMBIÉN, TINA?.- Ana Kennia Rentería</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Jun 2009 18:36:56 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Kennia Rentería]]></category>
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		<description><![CDATA[Una de las autoras más leídas de AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO,  usó el seudónimo Francoise de la Roué (puede traducirse como Pancho de la Calle), hace la cuarta entrega de su impactante saga sobre Rebeca o Angela, la Güera Pistolera de Jalisco y su atormentada vida de crímenes, prostitución , travestís, secuestro y pasiones, [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=tallerparaescritoras.wordpress.com&amp;blog=7051969&amp;post=287&amp;subd=tallerparaescritoras&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Una de las autoras más leídas de AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO,  usó el seudónimo Francoise de la Roué (puede traducirse como Pancho de la Calle), hace la cuarta entrega de su impactante saga sobre Rebeca o Angela, la Güera Pistolera de Jalisco y su atormentada vida de crímenes, prostitución , travestís, secuestro y pasiones, muchas pasiones. </em></p>
<p><strong><span style="text-decoration:underline;">¿TÚ TAMBIÉN, TINA?</span></strong></p>
<p><strong>Ana Kennia Rentería</strong></p>
<p>Durante el camino al aeropuerto, Tina sentía que el corazón se le saldría del pecho. El volver a ver a Rebeca, escuchar su voz después de tantos meses de ausencia la llenó de alegría. Ni siquiera se tomó el tiempo para cambiarse de ropa, y así, enfundada en unos jeans y una playera azul, tomó las llaves de su <em>Chevy</em> y se enfiló hacia Guadalajara. Durante todo este tiempo, no supo nada de ella, sencillamente los saludos que le mandaba en los depósitos referenciados, que nunca eran del mismo sitio. A veces pensaba que algo le había sucedido, y en otras ocasiones sospechaba que seguramente le estaba yendo demasiado bien, dadas las cantidades que giraba. Tenían tanto de qué platicar.</p>
<p>Tina había conocido a Rebeca hacía más de 10 años, en las afueras de un bar. La habían golpeado violentamente durante un asalto, no podía siquiera tenerse en pie, y Rebeca, en un arrebato de humanidad, dejó a su cliente de esa noche, abordó un taxi y llevó a Tina a recibir atención médica. Tina acababa de llegar procedente de Ciudad Juárez, le dijo que vivía desde hacia poco menos de una semana en un hotel barato, pero con lo sucedido, por el momento sería muy difícil seguirlo costeando. Rebeca entonces sugirió que se mudara por unos días a su departamento, ahí cuidó de ella, quien en agradecimiento por lo que la mujer estaba haciendo, mantenía la vivienda impecablemente limpia. Cuando Tina estuvo en condiciones de irse, Rebeca no se lo permitió. Y entonces acordaron quedarse a vivir juntas, lo cual representaba algunas ventajas para ambas partes. Desde el primer momento, Rebeca había sido para ella como una amorosa hermana mayor. En alguna ocasión, Rebeca se había sincerado con Tina, al calor de las copas y mientras estaban solas en su departamento. Ahí le contó su secreto. Y Tina no podía entender porque su mejor amiga se empeñaba en seguir con ese camino, por qué no buscaba una nueva oportunidad.</p>
<p>Tina salió de sus cavilaciones cuando estuvo frente a la entrada principal del aeropuerto. Ahí, Rebeca la estaba esperando. Casi no fue capaz de reconocerla. Su cabello era un poco mas corto y ya no platinado, sino de tono cenizo. Vestía un traje sastre blanco, con un elegante abrigo de lana largo. En sus manos solo había un neceser y un maletero caminaba tras ella. Parecía una gran dama. Tina corrió a su encuentro y la abrazó efusivamente.</p>
<p>&#8211;Rebe… Manita… tanto gusto de verte de nuevo… mira, que hermosa estás.</p>
<p>&#8211;Tina… hermana, te extrañé tanto.</p>
<p>&#8211;Deja voy por el coche, vamos a la casa… Rebe… te quiero muchísimo.</p>
<p>&#8211;No, antes de ir a La Barca, creo que debemos platicar. Te invito a comer, vámonos a un buen restaurante…</p>
<p>&#8211;Ay, manita ¿así como vengo? Ja, ni sueñes que me dejan pasar. Pero te tomo la palabra. Vamos a comer y a ponernos al día.</p>
<p>A la orilla de la carretera Guadalajara-Chapala, abundan los restaurantes de todas clases. Fue dentro de uno de ellos, famoso en toda la región por su ambiente típico mexicano, que Tina y Rebeca platicaron esa tarde.</p>
<p>&#8211;Cuando te fuiste, mucha gente preguntó por ti. Todos creyeron que te habían desaparecido como a aquellos dos. Yo ni decía que si, ni decía que no… a algunas de las de confianza, les dije lo que quedamos, que habías ido a cuidar a tu mamá, y te mandé de viaje a Reynosa. Un día, como a los dos meses, llegó un cliente al Bar preguntando por ti. La Mitzy me lo dijo, bajita la mano, y me fui a sentar con él. Ahí estuvimos platicando. Se trataba de Carlos, el esposo de tu hija. Yo quise sacarle la sopa, pero no soltó prenda para nada… lo único que hizo fue dejarme un número de teléfono para que te lo entregara, y me pidió que te dijera que Andrea quería verte lo mas pronto posible. Yo me hice la muerta, pero no supe cómo justificar que te hubieras ido… además, era la primera vez que lo veía ¿Qué tal si me estaba choreando, y en realidad no tenia que ver nada con tu hija o contigo?&#8230; pero bueno, no me iba a quedar con la duda y después hice una llamada a ese número, diciendo que llamaba del banco para ofrecer una tarjeta de crédito. Pregunté por ella, y la señora que me contestó me dijo que si vivía ahí, pero que de momento no podía atenderme. Así me aseguré que en realidad se trataba de tu familia. Quise hablar contigo, para decirte lo que estaba pasando, pero pues nunca dejaste un teléfono o un lugar a donde pudiera comunicarme. Aunque aquí entre nos, creo que fue lo mejor, porque la policía fue a buscarte a la casa dos o tres veces… me interrogaron y me amenazaron de que me iban a meter a la cárcel si yo no les daba información para su investigación. A ellos también les dije lo de tu mamá enferma. Pero insistieron hasta que se cansaron, y no regresaron a molestar. Pero ahora sigues tu manita… dime, ¿Cómo te fue?</p>
<p>&#8211;Ay, Tina… yo parece ser que nací con el Santo volteado. Me fui al DF, ahí conocí a un señor, era comerciante, viudo y tenía muchísimo dinero.</p>
<p>&#8211;Eso se nota, belleza… si pareces artista de televisión. Pero ¿Qué, te puso casa? ¿Por qué te regresaste?</p>
<p>&#8211;Pues, comenzamos a andar… me puso departamento, me compró coche y demás. Yo creí que ya la había hecho, porque aparte era muy buena gente, me trataba como a una reina. Pero lo asesinaron por asaltarlo, a mi me secuestraron… por poco me matan, dure varios días en el hospital. El hijo de Isaac… así se llamaba, me dijo que podía quedarme, pero yo no quise, mejor me vine para acá… quería regresar, pero si las cosas están así, creo que todavía es peligroso.</p>
<p>Algo andaba mal, Tina la conocía lo suficiente como para notarlo en sus palabras. Tomó el vaso de cerveza que descansaba al lado derecho de su plato, le dio un sorbo y decidió encarar a Rebeca, para descubrir el trasfondo de su huída de una vez por todas.</p>
<p>&#8211;Rebe… dime la verdad ¿tú sabes algo de lo que les pasó a Chilo y Beto? Es que si es así… mejor regrésate… La Barca es chico y no tardarán en darse cuenta de que volviste.</p>
<p>&#8211; ¿Tu también, Tina?</p>
<p>Perdóname, mana… pero todo es tan raro, que ya no sabe una ni que pensar. Por lo pronto hay que ver qué vas a hacer, a dónde te vas a ir. Yo creo que… aprovéchate, es el momento… ¿porque no buscas a tus hijas y sientas cabeza de una buena vez? Ya pasaron muchos años, a lo mejor te perdonan y…</p>
<p>&#8211;¿Otra vez vas a empezar con lo mismo? No, Tina, no… yo no tengo familia, ¿Me voy a aparecer y que les voy a decir? “Andrea, tu marido me anduvo buscando, me dio el teléfono de tu casa y decidí venir a instalarme”. Tina, eso ni lo quiero, ni lo voy a hacer nunca. Tomé una decisión, y no hay vuelta para atrás.</p>
<p>&#8211;Es que tu no estas hecha para esta vida, Rebe… fue un error el que cometiste. Ya quítate de esto. Además, yo creo que todos piensan que tienes algo que ver con aquello. Te van a matar.</p>
<p>&#8211;Entonces, sencillamente no regreso a La Barca y ya… no sé… me puedo ir a cualquier otro lado. Pero por favor, Tina… tu no…</p>
<p>La plática siguió durante horas, cuando ya había anochecido, abordaron su automóvil, y comenzaron el camino hacia la ciudad de Guadalajara. Tina y Rebeca buscaron hospedaje en un hotel cercano al periférico, y una vez instaladas, trataron de recuperar el tiempo perdido. Fue ahí donde surgieron los nuevos planes. Durante el tiempo en que Rebeca estuvo al lado de Isaac, pudo meditar acerca del rumbo de su vida. Ahora creía en la verdad de lo que Tina le había repetido hasta el cansancio, ella no estaba hecha para eso. Un año después le resultaba tremendamente difícil volver a la prostitución y los excesos que había experimentado anteriormente. Además, resultaba poco menos que imposible reinstalarse en la misma ciudad. Tenía que empezar de ceros. Se lo debía a si misma y también a Tina, quien fantaseaba con convertirse en la flamante dueña de una boutique. Era la oportunidad que su compañera esperaba, y tal vez la que ella misma se había negado a darse.</p>
<p>&#8211;Tina, tengo una propuesta que hacerte, pero quiero que tu respuesta sea determinante, en este mismo momento… un si o un no, sin titubeos.</p>
<p>&#8211;Cada vez que me dices eso… se me congela la sangre. Pero a ver, manita, desembucha.</p>
<p>&#8211;Tengo algo de dinero en efectivo, algunas joyas, y el abogado de Isaac quedó en depositarme el dinero de la venta del coche que dejé en México. Se trata de una cantidad más o menos fuerte… quiero proponerte algo: vámonos juntas a Juárez, con tu hermana. Ahí podemos encontrar un local en donde poner la tienda de ropa de la que tanto me hablabas, y en lo que el negocio comienza a dejar, pues podemos sobrevivir con lo que resta.</p>
<p>&#8211;Dime que es en serio… mira, yo procuraba no tomar dinero de lo que tú me mandabas, por si llegabas a necesitarlo. Tengo más de 50,000 en la caja de ahorros, aparte de mis reservas y lo que tu tienes… claro que podemos irnos. Aunque todavía hay algo de lo que no te he platicado. Ando saliendo con alguien, se llama Salvador. Llevamos ya casi dos meses. El problema es que el tipo es casado, y no creo que vaya a dejar a su mujer. No sé porqué hay hombres así, que se la dan de muy machos, cuando en realidad les gustan los que son como yo. Aquí no vamos a pasar de ser dos pirujas. En otra parte podemos empezar, hacer una vida nueva y olvidarnos de todo esto. Manita, estoy contigo… tu dime cuando y nos vamos…</p>
<p>&#8211;Nada mas necesito un favor… no quiero que le digas nada a nadie. Tienes que regresar al pueblo, a recoger tu ropa y a sacar el dinero de la caja. Aún si nos quedáramos en Guadalajara, es muy arriesgado. Creo que lo mejor es poner tierra de por medio lo mas pronto posible. ¿Qué vas a hacer con tu chavo?<br />
&#8211;Nada, Rebe… simplemente, me voy y ya… eso no iba a pasar nunca de acostones. ¿Pero qué vamos a hacer con las cosas de la casa? Estaba pensando en regalárselas a Wendy y Tabatha, ya ves que esas jotas son a todo dar, y lo fregadas que están.</p>
<p>&#8211;Pues dáselas, por mi no hay problema. En cuanto amanezca, vete al pueblo… haz todo lo mas rápido posible y en la noche te espero aquí. Yo arreglo todo lo del viaje. A más tardar pasado mañana estamos en Ciudad Juárez.</p>
<p>En el DF alguien pensaba repetidamente en Rebeca. El comandante Lobo, que no cesaba de sentir que esa mujercita le había visto la cara. Una a una, repaso mentalmente las respuestas de Rebeca durante el interrogatorio. Su frialdad, su seguridad al contestar, parecían infranqueables. Abrió la carpeta que contenía las copias de los documentos de la mujer. Miró la fotografía, y entonces reparó en un detalle, que anteriormente le había pasado desapercibido: el domicilio de la identificación no correspondía a la ciudad de Guadalajara, donde ella manifestaba vivir anteriormente, sino a La Barca… era un detalle simple, pero quizás sería la punta de la madeja que desenmarañara el asunto. Verificó la fecha de expedición de la credencial, era de apenas hacia dos años. Así que supuso entonces el alias que utilizaba, no era la única mentira de la mujer.</p>
<p>Se dirigió a la oficina de Roberto Vázquez, su superior, quien se encontraba medio adormilado en la silla detrás de su escritorio, y le dijo:</p>
<p>&#8211;Vázquez, mira lo que acabo de encontrar… ésta es la credencial de la vieja que secuestraron el día que mataron al prestamista.</p>
<p>&#8211;¿Y que con eso? No me vengas con pendejadas, qué ¿quieres que averigüe si aparte de cambiarse el nombre, también se quitó la edad, o qué?</p>
<p>&#8211;No friegues… mira, en la declaración, ella dijo que vivía anteriormente en Guadalajara, pero si checas, el domicilio que esta aquí es de La Barca… es un pueblo, que queda como a dos horas de ahí… esta pinche vieja algo esconde, a lo mejor sí tuvo que ver en todo ese desmadre. El caso de Levinson tuvo muchísima publicidad, los periodicazos nos llovieron porque en lugar de detenidos, tuvimos cadáveres, y no pudimos aclarar totalmente el móvil. A lo mejor esta es la oportunidad de esclarecer el asunto de veras, podemos callar a los pinches reporteros, que son como una piedra en el zapato.</p>
<p>&#8211;¿Y qué es lo que pretendes, Vargas?</p>
<p>&#8211;Quiero que me dejes ir a averiguar allá, a ver qué puedo encontrar…</p>
<p>&#8211;¿Sabes el pedote en que podemos meternos? Esa no es nuestra jurisdicción, si tenemos algo, sabes que se debe dar parte al cuerpo del Estado… Mira, pinche Lobo, eres el mejor elemento con el que cuento, me he jugado el pellejo por tí mas de una vez, pero que me pidas esto, de plano no tiene madre. ¿Por qué no mejor solicitas el expediente?, si hay algo, ahí va a estar.</p>
<p>Lobo decidió tomarle la palabra a su jefe, y solicitar cualquier antecedente a nombre de Ángela Catalina Sánchez del Valle o de Rebeca Hernández. Sabía que si encontraba algo, por pequeño que fuera, podría obligar a Vázquez a darle la autorización de ir personalmente. Vía e mail, mando la fotografía de la mujer y la solicitud de información a la Procuraduría de Justicia del Estado de Jalisco, pero además también solicitó información a la Policía Municipal de La Barca. Una simple falta administrativa podía ser una importante pista. Igualmente, contactó de nuevo a Joshua Levinson, quien le comunicó que después de salir del hospital, Rebeca se había ido del DF, al parecer con rumbo a Guadalajara, cosa que pudo corroborar en las listas de pasajeros de los vuelos que salieron ese día.</p>
<p>Muy temprano, Tina tomó su vehiculo y regresó a La Barca, con el fin de finiquitar lo que Rebeca y ella habían hablado la noche anterior. Al llegar a su casa, le extraño ver la luz de la salita encendida a través de la ventana. Quizás su amante había olvidado algo, y pasaba a recogerlo, pero ¿A esa hora? Con un poco de temor, insertó y giró la llave en la chapa, y al abrir la puerta, pudo ver la figura de un hombre moreno, de bigote, que se encontraba sentado en el silloncito justo frente a la puerta. Tina suspiró aliviada.</p>
<p>&#8211;Ay Chava, ¡qué susto me diste!</p>
<p>&#8211;¿Por qué? ¿Cómo traerás la conciencia? Pasaba por aquí y decidí llegar a saludarte mi alma. Te estuve esperando toda la noche, ¿Dónde demonios te habías metido?</p>
<p>&#8211;Me encanta cuando estás celoso – le dijo, mientras, mimosa, lo tomaba por el cuello.</p>
<p>&#8211;No te salgas por la tangente… a ver… explícame con quien estuviste toda la noche.<br />
&#8211;Mira, tengo una amiguita, estuvo de viaje algún tiempo y ayer regresó… nos fuimos a comer y a ponernos al día</p>
<p>&#8211;¿Cómo se llama? ¿Por qué no se vino para acá contigo?- le increpó el hombre, mientras la sujetaba del brazo violentamente.</p>
<p>&#8211;Ay…No la conoces, ¿Para qué quieres saber? No se vino aquí a La Barca, porque sólo se va a quedar hoy y tiene que hacer unas compras en Guadalajara, de ahí se regresa de nuevo a su casa.</p>
<p>&#8211;Dime quién es… ¡o te juro que no vuelves a verme!</p>
<p>&#8211;Ay Chava… ¡Cómo eres!… Mira mi amor, yo jamás te jugaría chueco… debes confiar en mí. Ya ves, ni siquiera trabajo desde que comenzamos. Sin embargo, tú me dices que me amas y me amas y aun así sigues con tu mujer. Y yo de eso no digo ni una sola palabra. Nunca me has ayudado con dinero, pero si te ponías muy digno cada que yo hablaba de volver a trabajar ¿Te has preguntado con qué dinero salí adelante este tiempo? ¡Pues con el que Rebe me mandaba! es muy fácil ponerse enfrente y decir no se qué sarta de tonterías, pero si es verdad que me quieres tanto como dices, y que te preocupa que yo pueda andar con otra persona ¿Por qué no de una vez dejamos de escondernos? Yo soy lo que soy, y eso no va a cambiar por mucho que andemos a escondidas… deja a tu mujer, y vámonos a vivir juntos de una vez por todas ¿o te importa mucho el qué dirán? Porque cuando estamos en la cama, no parece… ya me cansé, y por muy joto que sea, soy una persona que vale y que merece que lo amen.</p>
<p>&#8211;Déjate de tus papelitos telenovelescos… ya sabía que eso tarde o temprano me lo ibas a echar en cara. ¿Pero sabes qué? Conmigo no vas a jugar, si de veras estabas con esa tal Rebe, tráela aquí… quiero conocerla… tu dices que dejemos de escondernos, verdad, pues deja tu de andar con misterios estúpidos.</p>
<p>Tina se quedó muda cuando cayó en cuenta de que la había mencionado, pero no le dio mucha importancia al asunto. Se secó las lágrimas que le corrían por su rostro moreno, y en su interior le dio fin a la relación que de cualquier manera terminaba a partir de ese día. Prometió traerla para que el pudiera verla con sus propios ojos, pero lógicamente esto era mentira.<br />
Al salir de la casa de Tina, Salvador se encontraba más que satisfecho con lo obtenido. Caminó silenciosamente por la calle que estaba totalmente vacía, tomó su teléfono e hizo una llamada, en la cual le pedía a su interlocutor poder verse personalmente. Minutos más tarde, un Sentra azul lo recogía a las afueras de una farmacia de 24 horas. Todo había sido una trampa muy elaborada, en la que había caído sin siquiera imaginarlo.</p>
<p>&#8211;Quihubo César… ¿Cómo estas?</p>
<p>&#8211;Déjate de mamadas y vamos al grano… no me sacaste de la cama a estas horas para darme los buenos días, hijo de la chingada.</p>
<p>&#8211;Ya tengo lo que pedías… pero antes de soltar prenda quiero mi dinero. Digo, no es que desconfíe de ti, pero me gustan las cuentas claras.</p>
<p>César Vega era hermano de Isidro, al igual que él era un delincuente reconocido en la región, pero su “campo” era el tráfico de drogas. Tras la muerte de su hermano, había dedicado su tiempo a buscar a los culpables de ésta. Buscó por cielo y tierra a Norberto, el cómplice de siempre de Chilo, y cuando también lo habían encontrado ejecutado, supo que debía de ser un tercero que estuviera cerca de los dos. El y su gente habían deambulado durante semanas por los bares, en busca de Rebeca. Un contacto dentro de la policía estatal les había hecho saber que las investigaciones de la policía apuntaban a que ella era o se hacia pasar por la sirvienta de su hermano, y cuando parecía que a la mujer se la hubiera tragado la tierra, un mesero les dio santo y seña de la vida de la mujer. Fue así como habían localizado a Tina y por añadidura a Salvador, su pareja, quien tenía fama de vividor, pues Tina no era el primer homosexual con el que se había relacionado, siempre con el fin de sacarles todo cuanto pudiera. Con el, César llegó a un acuerdo, Salvador le sacaría la información a Tina acerca del paradero de Rebeca, a cambio de una muy buena cantidad de dinero. César Vega iba preparado. Abrió la guantera del coche, que contenía dos fajos de billetes.</p>
<p>&#8211;Ahí tienes la mitad de lo que quedamos. Ahora abre el hocico, en cuanto me des los datos, te entrego la otra mitad del dinero.</p>
<p>&#8211;Pues nada- dijo Carlos, mientras fumaba su cigarro- la tal Rebeca regreso hoy. Claro que no fue pendeja y no se paró en el pueblo, sino que esta hospedada en un hotel de Guadalajara.</p>
<p>&#8211;¿Eso es todo? Dame el nombre del pinche hotel.</p>
<p>La Tina no me lo dijo… pero ella sí sabe donde esta… además, quedamos que a mas tardar pasado mañana la traería aquí, claro que ella no sabe para qué la quiero en este pueblo, así que no te desesperes.<br />
&#8211;¿Y tu crees que ese pinche puto va a traerla nomás porque tú se lo pediste? No seas pendejo… bájate, imbécil…</p>
<p>&#8211;Hey, hey, hey… ¿y dónde está mi resto?</p>
<p>&#8211;Dale gracias a Dios que me agarraste de buenas. Lárgate y no pidas restos, que de mi gusto, te quitaba hasta lo que ya te di.</p>
<p>Los ojos cafés de César estaban inyectados de sangre, por la furia. Como perro rabioso condujo hasta su casa donde ya lo esperaba uno de sus secuaces.</p>
<p>&#8211;¿Qué pasa, César? ¿para qué te quería ese padrote?</p>
<p>&#8211;Para decirme que la tal Rebeca regresó hoy, pero esta en Guadalajara. Eso es todo.</p>
<p>&#8211;¿Entonces la pinche vieja no anda aquí en el pueblo?</p>
<p>&#8211;No… pero ya no podemos atenernos a ese pendejo… creo que vamos a dar con ella mas fácil, y sin intermediarios. Desde hoy, me vigilas al puto ese, día y noche… y en cuanto sepas donde está la vieja, la levantas y la traes aquí. Esa maldita sabe que fue lo que pasó con Chilo, y tenga o no que ver, me la voy a llevar entre las patas.</p>
<p>Así se hizo… minutos después un automóvil blanco estaba estacionado afuera de la pensión donde Tina dejaba su coche y un tipo estaba sentado leyendo una revista a unos pasos de su casa. Ella había empezado a empacar en cuanto Salvador se había ido, únicamente se llevaría lo más indispensable. Salió de la casa y se dirigió por su automóvil, seguida a unos cuantos metros por la gente de César. Sin darse cuenta, llegó a casa de Wendy, y permaneció por unos minutos dentro, mientras les entregaba una llave para que fueran personalmente al siguiente día a recoger las cosas que había decidido regalarles. Eso le ahorraría tiempo. De su auto bajó un par de maletas con ropa “adecuada para el trabajo” que también les obsequiaba. Eso prendió los focos rojos para sus cazadores.</p>
<p>&#8211;César… el joto algo se trae entre manos. No ha salido del pueblo, pero está sacando cosas de su casa. A mi se me hace que piensa pelarse junto con la otra.</p>
<p>&#8211;Pues ustedes ya saben qué hacer, entonces.</p>
<p>Mientras tanto el aferrado comandante Lobo ya comenzaba a recibir antecedentes que le servirían como fundamento para iniciar una investigación seria. Con los informes en la mano, se dirigió a la oficina de Vázquez, quien se encontraba releyendo unos cuantos reportes.</p>
<p>&#8211;Jefe… ¿Qué le dije? Ya me llegaron los datos de la novia del prestamista. Ahí le va… en efecto radicaba hasta hace unos meses en La Barca, y el alias con el que se le presentó a Levinson, pues era el nombre con el que la conocían en el oficio. Ahí se dedicaba a la prostitución. La detuvieron varias veces en las redadas, en una de ellas por posesión de drogas, pero logro zafarse.</p>
<p>&#8211;¿Y eso qué?&#8230; pinche Lobo no me hagas perder mi tiempo que estoy muy ocupado.</p>
<p>&#8211;A ver, Vázquez… tú la conociste. La vieja esa tenia pinta de todo menos de puta.</p>
<p>&#8211;El dinero hace milagros, ja ja.</p>
<p>&#8211;Déjeme terminar… hay otra cosa. La Procuraduría del Estado le tiene girada una orden de presentación, como Rebeca N… ya mero iban a dar con ella. Al parecer ella era amante de un tipo que se dedicaba al secuestro, el fulano apareció ejecutado el año pasado, y unos testigos declararon que el día de la desaparición del fulano, la vieron con él. Ese crimen se relaciona con otro, de un tal Isidro Vega, que era el socio de su querido. Jefe, a todas luces la vieja trae cola… ni como negarlo. Ahora estoy más que seguro de que también tiene que ver con lo de Levinson.</p>
<p>&#8211;Pues viendo de esa manera… mándale los datos que tenemos nosotros a la Procuraduría. Diles que sabemos que se encuentra en Guadalajara. Y que se rasquen con sus uñas…</p>
<p>&#8211;Vázquez… esta investigación es mía… es mi oportunidad de aclarar el asesinato de Levinson, con eso tú sabes la cantidad de mierda que nos cayó encima.</p>
<p>&#8211;Ya hablamos de eso, Vargas… ya hablamos de eso.</p>
<p>&#8211;Te tengo una propuesta… déjame ir a averiguar allá. De modo no oficial, sin que te embarres. Dame 15 días, si encuentro algo, te lo hago saber y entonces hacemos lo que tú me digas, ni más ni menos. Si no… te juro que no te vuelvo a mencionar nada del asunto.</p>
<p>Vázquez confiaba ciegamente en el comandante Lobo, pero la petición de su subalterno lo pondría en una delicada posición que incluso pudiera costarle el puesto. No iba a ceder fácilmente, sin embargo, lo propuesto también podía ser una oportunidad para limpiar la imagen de su cuerpo policial. Divagó un par de minutos, y encontró lo que parecía ser una solución que dejaría conforme al tozudo Lobo.</p>
<p>&#8211;Mira Vargas… esto es muy irregular. Voy a hacer una excepción contigo…síguela, averigua lo que puedas, pero, sabes que resulte o no resulte ser una delincuente, no puedes detenerla. Te voy a manejar esto como un permiso temporal con goce de sueldo, digo… no creo que encima de todo, desees quedarte sin dinero.</p>
<p>A muchos kilómetros de distancia, Tina llegó a su casa apresurada. Ya tenía con sigo el dinero con el que ambas se irían. Se dirigió a su recámara y miro hacia el reloj de pared que marcaba las 6:15 de la tarde. Tenía tiempo para tomar un baño y llegar a Guadalajara antes de que anocheciera. Comenzó a desmaquillarse cuidadosamente frente al espejo. Mientras lo hacía observó su reflejo por unos segundos. Las facciones de su rostro no denotaban mucho su sexo biológico. Era moreno, de ojos grandes y pestañas largas. Su ceja negra estaba perfectamente delineada. Tenía 25 años, pero a pesar de todo, parecía mucho menor. Soltó su cabello y se desvistió para meterse a la ducha. Su delgadísimo cuerpo masculino no había sufrido alteración alguna, las formas de mujer las lograba por medio de los postizos bajo la ropa interior. El agua estaba excesivamente fría, pero ya no había tiempo de encender el calentador. Acababa de situarse bajo la regadera cuando escuchó girar el cerrojo de la puerta. Tomó una toalla y salió a verificar quien era el incómodo visitante que llegaba a esa hora con tanta familiaridad. Su sangre pareció congelarse cuando estuvo frente a tres tipos desconocidos, quienes lo miraban de una manera atroz.</p>
<p>&#8211;¿Qué hacen en mi casa? ¿Quiénes son ustedes?</p>
<p>&#8211;Hola, florecita… venimos a platicar contigo. Fíjate que un pajarito nos contó que tu sabes dónde está Rebeca… haz memoria, era la piruja que vivía aquí contigo. Y sabes, ocupamos encontrarla para darle un recadito.</p>
<p>&#8211;Yo no sé de qué están hablando, váyanse de aquí…- les respondió Tina con la voz entrecortada, temblando de miedo y de frío.</p>
<p>&#8211;Mira, la nenita no sabe… a ver si con esto te acuerdas.</p>
<p>Los puños del tipo se hundieron una y otra vez contra su abdomen, al segundo golpe asestado cayó al suelo semi inconciente. Ahí fue abatida a patadas, y amenazada una y otra vez sobre lo que podía pasarle si se negaba a hablar. Sin embargo ni la artera golpiza fue capaz de hacerlo traicionar a Rebeca, a quien según sus propias palabras, le debía la vida. De repente dejó de moverse, y solo sangraba profusamente del lado izquierdo de su cabeza.</p>
<p>&#8211;Se me hace que ya le dimos en la madre… pinche joto, no aguantó nada.</p>
<p>&#8211;El pedo es que no logramos sacarle nada.</p>
<p>&#8211;No te preocupes, si esa perra anda por aquí cerca, a güevo va a venir al funeral, ja ja ja.</p>
<p>&#8211;Aquí esta su pinche celular… llévatelo, de seguro la vieja va a marcarle y así podemos encontrarla.</p>
<p>&#8211;Mira nada más esta sorpresita… se me hace que nos sacamos la lotería… es una tarjetita de un hotel.</p>
<p>Cuando se habían despedido en Guadalajara, Tina solicitó una tarjeta con los datos del hotel, todo con el fin de tener el número telefónico a la mano, por si requería localizar a la Güera. Y ahora estaba en manos de sus perseguidores. Afortunadamente, el dinero que había retirado estaba seguro, puesto que lo había guardado previamente en la maleta que pretendía llevarse, y que aún descansaba sobre la cama del dormitorio.</p>
<p>Los tipos salieron calmadamente de la finca sin cerrar la puerta de acceso. Minutos después Tina recobraba el sentido, pero estaba tan lastimada que no pudo levantarse. Con las escasas fuerzas que le quedaban, logró arrastrase desnuda por el suelo y llegar a la pequeña salita, desde donde su voz alertó a los transeúntes. Una asustada vecina la sostenía en la banqueta, cubierta únicamente por una sábana con rastros de sangre y trataba de contener la hemorragia de su cabeza oprimiendo un trapo contra la herida cuando la ambulancia llegó para auxiliarla.</p>
<p>“Vayan por ella” fueron las palabras que César Vega dirigió a su lugarteniente cuando este le hizo saber lo sucedido. Empuñó su mano y no pudo reprimir el impulso de “polvearse la nariz”. Con su dedo meñique extrajo un poco de polvo blanco que contenía una pequeña cajita de plata que sacó de su bolsillo. Lo aspiró con fuerza y lamió los rastros que quedaron impregnados. César era nayarita, robusto y de baja estatura. No rebasaba los 15 años cuando tuvo su primer contacto con el mundo del narcotráfico en su natal Acaponeta. Se ganó la confianza de los líderes por su desempeño como “mula”, oficio en el que solo tuvo una mala tarde que lo llevó al penal de Puente Grande. Sin embargo el joven, de entonces 20 años, solía encontrar la manera de sacar partido a sus circunstancias. En el penal hizo lazos con otros delincuentes, quienes lo ayudaron a salir, y a establecerse nuevamente para seguir con sus actividades. Isidro era su único hermano, la venganza era entonces para César una cuestión de honor.</p>
<p>Eran las 7:43 de la tarde cuando el teléfono de la habitación de Rebeca sonó repetidamente. No podía ser nadie más que Tina quien llamara. Levanto la bocina y escuchó a la recepcionista:</p>
<p>&#8211;Tiene una llamada, para aceptarla marque 2.</p>
<p>&#8211;Gracias- respondió Rebeca mientras oprimía con el índice izquierdo la tecla indicada &#8211; ¿Bueno? ¿Tina?</p>
<p>&#8211;Manita… no puedo hablar mucho… salte del hotel… vinie… ron a bus…carte. Me golpearon… estoy en el hospital… Rebeca… vete… van por ti…</p>
<p>Eso fue lo último que escucho antes de que la llamada se cortara. Dejó caer la bocina. Nerviosamente tomó su bolso y su maleta, la cual había tenido el cuidado de no deshacer. Salió presurosa y sin más, dejo un par de billetes sobre el mostrador de la recepcionista, quien la miró desconcertada. Para su fortuna, un taxi que había llevado a un par de enamorados a pasar una buena tarde iba de salida por el estacionamiento. Sin que siquiera alcanzara a parar totalmente, abrió la puerta y lo abordó.</p>
<p>&#8211;¿Viene de emergencia?- le inquirió el taxista con un dejo de sorpresa en su rostro</p>
<p>&#8211;S-si… vámonos, rápido por favor…</p>
<p>&#8211;Claro señorita, pero necesito saber a donde voy a llevarla.</p>
<p>Rebeca dudó unos instantes. Pero no había tiempo que perder. Se aclaró la garganta y le indicó al chofer el destino.</p>
<p>- A Jamay, lo mas rápido que puedas…</p>
<p>El comandante Lobo liquidó el importe de la última caseta de peaje de la autopista. El día que llegó a La Barca había sido uno de los más calurosos de la temporada. Ingresó con su coche a un hotel, donde se tomaría algunas horas para descansar del largo viaje y esperar que se hiciera de noche para deambular por los bares en busca de información. En su maleta solo había un par de mudas de ropa, un perfume, y los documentos que se había traído de su oficina en el DF. Había dormido poco menos de una hora, cuando el intenso calor volvió a despertarlo. Inútilmente buscó algo parecido a un ventilador o un aire acondicionado por la habitación. Nada. Abrió la ventana del cuarto y segundos después tomó la decisión de salir a comenzar a investigar en ese momento. Anotó el domicilio de la credencial, y al salir, preguntó al encargado del hotel acerca de la ubicación de la calle en cuestión.</p>
<p>&#8211;Es aquí a tres cuadras, baja hasta la esquina y sigue derecho. Ojalá encuentre pronto el número, porque esa calle baja desde la Terminal de autobuses y llega hasta la plaza. No le recomiendo que se vaya en su coche, hoy es domingo y no creo que halle donde estacionarse.</p>
<p>&#8211;No… de hecho ya había pensado en mejor ir caminando, así hasta me sirve de paseo.</p>
<p>&#8211;Pues que tenga suerte.</p>
<p>Durante la corta conversación, Lobo miró un periódico abierto sobre el mostrador donde era atendido. Ahí estaba la fotografía de un joven severamente golpeado. El encargado reparó en la curiosidad del hombre y le comentó.</p>
<p>&#8211;Usted no es de por aquí ¿Verdad?</p>
<p>&#8211;No… ¿Se me nota mucho?</p>
<p>&#8211;Algo, algo… ¿Quiere leer la noticia? En realidad no es nada importante, pero aquí en estos pueblos, un gato atropellado es noticia de primera plana. Aunque de un tiempo para acá las cosas se están poniendo difíciles. Este, por ejemplo, es un jotito… lo conozco… de vista, le aclaro, ayer se metieron a su casa y lo dejaron casi muerto de la friega que le pusieron. Lo más raro es que no le robaron nada. Yo creo que ha de ser cosa de alguno de los fulanos con los que andaba, o de algún rival de amores, ya ve esa gente como se las gasta.</p>
<p>&#8211;Y uno que piensa que aquí en los pueblos no pasa nada…</p>
<p>&#8211;No se crea… bueno, aquí es tranquilo, pasa lo normal, accidentes de transito o riñas callejeras, pero ahora con esto, la gente anda preocupada. Con decirle que ya salió hasta en el programa de Juan Ramón Ceja, es un locutor de radio de Ocotlán… yo creo que le están dando la importancia que no tiene.</p>
<p>Lobo se despidió del amable encargado, y tomó el camino que le indicaran anteriormente. Afuera del hotel, la brisa refrescaba un poquito mas “es mejor andar acá afuera que en el cuarto” pensó. Rápidamente había encontrado la calle en cuestión y comenzó a recorrerla. No era una buena colonia, de hecho, en La Barca parecía no haber colonias ni buenas ni malas. Las construcciones amplias y con buenos acabados eran vecinas de las humildes casitas sin enjarre y con techos de lamina acanalada. Unas cuadras mas adelante, llegó al domicilio. Una pequeña finca cuya fachada estaba pintada color violeta y con una puerta color blanco. Resuelto, Lobo comienza a tocar insistentemente, sin recibir respuesta. Una mujer que se encontraba sentada en un banquito, afuera de la casa vecina lo abordó.</p>
<p>&#8211;Disculpe señor, ¿busca a alguien?</p>
<p>&#8211;Este, si… ando buscando a Rebeca… ¿todavía vive aquí?</p>
<p>&#8211;Uy, joven… la Güerita tiene mucho que se fue, ya hace mas de un año. Sabe si pensará regresar o no. La que a lo mejor puede decirle dónde hallarla es Tina, el muchachito que vivía con ella. Pero no creo que pueda verlo ahorita. Figúrese que esta en el hospital, bien malo, lo golpearon y lo llevamos al Regional del Centro de Salud. Si quiere echarse una vuelta para allá a ver si lo dejan verlo, o también si quiere dejarle un recado para cuando salga, yo con gusto se los entrego.</p>
<p>&#8211;No… no es necesario gracias… perdón, ¿Cómo me dijo que se llama el amigo de la Güerita?</p>
<p>&#8211;Aquí todos lo conocemos por Tina, pero oí el día que se lo llevaron que se llama Agustín Yarás o Rayas, algo así… por si quiere ir a preguntar, el Regional esta aquí cerca, deje le doy la dirección.</p>
<p>&#8211;Si es tan amable, se lo voy a agradecer.</p>
<p>La mujer se sintió aliviada al darle los datos a alguien de “tan buena facha”. Pensó estarle haciendo un bien al jovencito solitario, lo estimaba profundamente, después de tantos años de haber sido vecinas. Lobo estaba conciente de que debía encontrar la manera de que el joven del que le hablaran le confiara alguna información que pudiera servirle. Caminó con rumbo al Hospital Regional, a donde no le fue difícil llegar, dada la ubicación. Se trataba de una construcción pintada de blanco en su totalidad, en la sala de espera docenas de pacientes esperaban el turno de pasar a revisión, sentados en las sillas plásticas color azul… la pobreza de éstos saltaba a la vista, una jovencita de rasgos marcadamente indígenas llamo su atención, parecía estar en trabajo de parto y una mujer mayor la tranquilizaba, dirigiéndose a ella en náhuatl…</p>
<p>&#8211;¡Aaah!… Tonantzin</p>
<p>&#8211;¿Puedo servirle en algo?- Preguntó secamente una robusta enfermera que se encontraba sentada tras el cristal del mostrador.</p>
<p>&#8211;Este… sí… &#8211; contestó Lobo- mire, estoy buscando a un amigo mío, lo trajeron ayer… se llama Agustín…</p>
<p>&#8211;Déme el apellido por favor.-</p>
<p>&#8211;No me lo se bien… Creo que se apellida Yarás..</p>
<p>&#8211;Ah, creo que ya se quien dice… mire, sí… aquí lo tenemos… ¿Sabe donde localizar a su familia? Es que el joven está algo delicado y los necesitamos.</p>
<p>&#8211;No… de hecho solo somos amigos… ¿puedo pasar a verlo?</p>
<p>&#8211;Si… esta en la cama 12, al fondo del pasillo, sube la rampa y a la derecha. Nada más que no se va a poder quedar mucho tiempo porque ya casi se termina la visita.</p>
<p>&#8211;Gracias.</p>
<p>Lobo caminó por los pasillos del hospital. Al llegar a la entrada de la habitación, se guió por lo escritos en plumón sobre hojas de papel, las cuales contenían el número de cama, el nombre del paciente y el diagnóstico. Esa fue la primera vez que tuvo de frente a Tina, quien yacía con el rostro inflamado por la golpiza recibida. Unos vendajes le cubrían la parte superior de la cabeza y el yeso en su brazo asomaba de la sabana blanca. Parecía estar dormida. De inmediato, Lobo saco una pequeña libreta y anotó el nombre completo del infortunado.</p>
<p>&#8211;¿Quién eres?- le dijo Tina cuando lo vio parado a un lado de la camilla.</p>
<p>&#8211;Soy un amigo de Rebeca, creo que la conoces bien…</p>
<p>&#8211;Vete, vete o llamo a la enfermera para que te saquen de aquí…</p>
<p>&#8211;Tranquilízate… no voy a hacerte nada… dime, ¿Quién te dejo así?</p>
<p>&#8211;No lo sé…- dijo el jovencito, con la voz entrecortada por la agitación del esfuerzo.</p>
<p>&#8211;Mira… me llamo Javier Vargas, conocí a Ángela, perdón, a Rebeca en el Distrito Federal. Ella era novia de mi amigo Isaac. Vine a buscarla porque hay algunos asuntos que quedaron pendientes. Ella me dio tu dirección. Ahí me dijeron lo que te había pasado, y me sentí obligado a venir a verte, para ponerme a tu disposición ahora que ella no anda por aquí… tu eres Tina, ¿Verdad?</p>
<p>Las últimas frases le hicieron creer a Tina de que el desconocido era de confianza. En las circunstancias en que se encontraban ahora, ambas necesitaban ayuda. Estaba confundida, puesto que supuso que el hombre era el abogado del cual Rebeca le había hablado anteriormente.</p>
<p>&#8211;Si… así me conocen.</p>
<p>&#8211;¿Tu sabes donde esta Rebeca ahora?</p>
<p>&#8211;Hace un par de días llego, fuimos a comer y pasamos todo el día juntas. Hasta ayer estaba hospedada en un hotel, pero lo mas seguro es que se haya ido de ahí &#8211; Tina volteó el rostro hacia el comandante Lobo, y le suplicó- Licenciado, tiene que encontrarla… ella esta en peligro… lo que me hicieron esos desgraciados no es nada comparado a lo que le espera si la encuentran.</p>
<p>&#8211;Tina… tienes que contarme que esta sucediendo, si es que quieres que pueda ayudarles a salir de esto.</p>
<p>&#8211;No me obligue, Licenciado… yo le prometí a Rebeca no decir nada… por favor…</p>
<p>&#8211;¿Vas a seguir guardando ese secreto, aunque les cueste la vida a las dos? Tina, estas a tiempo de salir de esta… ambas están a tiempo… pero debes tenerme confianza.</p>
<p>Los años le habían enseñado al comandante Lobo a conocer a la gente y a lograr sus objetivos con el menor esfuerzo posible. Tina no era nada más que un joven asustado, desesperado por ayudar a Rebeca. En un par de minutos, Lobo se dio cuenta de que no sería difícil ganarse su confianza, siempre y cuando lograra seguirle la corriente sin equivocarse. Por su parte, Tina cavilaba entre abrirse de capa con el hombre que había aparecido ahí sin conocerla, o callar el secreto de su mejor amiga. Ella casi nunca tomaba riesgos, pero ahora no tenía salida, y le confesaría a Vargas su versión de los hechos.</p>
<p>&#8211;Rebe tenia un novio, hace dos o tres años, ya no sé… se llamaba Norberto, era un tipo que andaba en malos pasos. Estaba muy enamorada de él. Hace un tiempo lo ejecutaron, nadie supo quien lo hizo… a Isidro, su socio, también. Ella no sabia nada del asunto, yo misma fui quien le avisó a la Güera que habían encontrado muerto a Chilo… a Beto lo hallaron mucho después. Todos en el pueblo sabían de la relación de la Güera con ellos, nos dio miedo y ella se fue, esperando que el asunto se aclarara, para poder regresar. Los fulanos que me golpearon venían sobre ella. Yo… yo no les dije una palabra, pero encontraron en mi bolsa la tarjeta del hotel donde Rebe me estaba esperando…nos íbamos a ir juntas a Juárez. Cuando venía en la ambulancia, lo único en lo que pensaba era en avisarle, para que se fuera antes de que pudieran encontrarla. Uno de los paramédicos me vio muy desesperada, creo, y me presto su celular para hablarle. Logré localizarla, pero ahora ya no se donde está…</p>
<p>&#8211;¿Rebeca tiene familia, amigos aparte de ti… alguien que pudiese saber su paradero?</p>
<p>&#8211;Licenciado… es que no se si deba decirle… confío en que no va a decir una palabra de lo que aquí se habla… ¿De acuerdo? Y quiero que quede claro que si lo hago, es solo porque tengo mucho miedo de que a ella pueda pasarle algo- Tina calló por unos instantes, pero ese no era precisamente el momento para dudar- Rebeca se casó hace mucho con un hombre de buena posición; con los años, algo pasó y ella se fue de la casa. Tuvo dos hijas, una se llama Andrea… la otra Tatiana. Ellas viven en Guadalajara. Su marido faltó en un accidente de automóvil. El esposo de Andrea estuvo buscando a Rebeca unos meses después de que ella se había ido, me dejó su número de teléfono para que yo se lo entregara, está en una agenda… en mi casa… no se… quiero pensar que tal vez Rebeca haya ido para allá.<br />
&#8211;¿Rebeca sabe lo que me acabas de decir?</p>
<p>&#8211;Si… yo misma se lo dije…</p>
<p>Un <em>Camaro</em> rojo tripulado por cuatro hombres abrió la puerta automática de la cochera en casa de César Vega. Guadalupe Zárate, mejor conocido como “El Primo” fue el primero en bajar a darle informes a su jefe. Sudaba copiosamente, en parte debido al intenso calor, y por otro lado, debido también al nerviosismo que le provocaba estar frente a César sin resultado alguno. Obviamente habían cumplido las órdenes del Jefe, sin embargo, cuando llegaron al hotel Rebeca se había ido ya. Peinaron la zona y no pudieron encontrarla. La mujer desapareció nuevamente sin dejar rastro.</p>
<p>Tal vez hasta se cruzaron con ella, sin reconocerla.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>MILES DE CURITAS.- Brenda Alicia Sánchez</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Jun 2009 20:11:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tallerparaescritoras</dc:creator>
				<category><![CDATA[AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO]]></category>
		<category><![CDATA[Brenda Alicia Sánchez]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Alcoholismo]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>MILES DE CURITAS</strong></p>
<p><strong>Brenda Alicia Sánchez</strong></p>
<p>Como hablar de cadenas del pasado es un tema doloroso, la mayoría ocultamos lo que nos hiere y lastima y, aparentamos ser lo que no somos.</p>
<p>Nos ponemos la máscara de que somos felices. Así es, y será por siempre: cuando tenemos el valor de enfrentar los fantasmas del pasado que están en el presente, descubrimos con amargura y tristeza que si no sanamos nuestras heridas y los dejamos atrás, nos seguirán en el futuro.</p>
<p>No es fácil romper con esas cadenas. Tuve que encontrarme con esos fantasmas que me lastimaron conciente o inconscientemente para poder resurgir de la oscuridad a una vida llena de luz, y tomada de la mano de Dios.</p>
<p>Me llevó muchos años llegar a entender que mi familia tiene un gran fantasma y es el alcoholismo. Mi mamá, mi padre, que son el principal cimiento de mi vida, son alcohólicos, personas que necesitan tomar para poder levantarse al día siguiente. Estaba acostumbrada a verlos beber, hasta llegar a perderse.</p>
<p>En mi niñez, sólo cuando ellos tomaban eran mas cariñosos, me daban dinero, permiso para salir a jugar con mis amigos y mis hermanos, no había ningún tipo de restricción, todo era alegría.</p>
<p>Pero qué duro fue al paso del tiempo y cuando me casé, descubrí que ese fantasma seguiría en mi vida: Sí, mi esposo era alcohólico, tomaba, por todo y por nada, fiestas, sepelios, porque ganó su equipo de fútbol, porque perdió, siempre había algún pretexto para tomar hasta perder la conciencia.</p>
<p>Yo, como buena sumisa, o <em>sumensa,</em> permitía que me humillara, golpeara hasta que se cansaba y siempre, después de la golpiza, vendrían las disculpas ¡perdóname te amo! Era a lo que estaba acostumbrada desde mi niñez, lo veía siempre. Me prometí, cuando me case, mi amor lo hará cambiar, cuando lleguen los hijos, ¡dejará de tomar, cuando llegue a quererme como yo lo quiero¡ Claro él abrirá los ojos, descubrirá a la mujer que está a su lado en todo momento. Ante Dios y la ley de los hombres prometí estar con él en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad. Esa promesa me hizo tener la esperanza de que en un tiempo no muy lejano todo cambiaría.</p>
<p>Mi mamá seguía con sus problemas, pero como ya no vivía con ella, no sabía hasta qué grado estaba su enfermedad, el alcoholismo es una enfermedad progresiva y mortal, que nos lleva a la muerte, primero espiritual y después a nuestro ultimo aliento.</p>
<p>Así pasaron muchos años, hasta que llegué a sumirme en una depresión tan fuerte que mi vida no tenía sentido alguno. Mi esposo tomaba por días enteros sin importarle nada, siempre el culpable de todo lo que me pasaba era él.</p>
<p>El fantasma era tan poderoso que ya no me permitía tener esperanzas. Ese fantasma que es una Cadena de mi Pasado, y que se había vuelto poderoso, me estaba carcomiendo, estaba terminando conmigo, llegué a tomar la decisión de quitarme la vida, a pesar de tener a mis hijos. El fantasma parecía ser más fuerte que yo.</p>
<p>Tuve que armarme de valor, para poderlo enfrentar y decirle ya basta de que me hagas daño, pero atrás de el venían más fantasmas. No es posible que existan tantos ¡ no ! El más fuerte el alcoholismo, que fue el que marcó mucho tiempo. Tuve que aceptar que estaba mal, dejaba que todos me manejaran a su antojo, siempre me chantajeaban por todo.</p>
<p>Comencé por pedir ayuda a especialistas, creyendo que ellos tendrían las respuestas a tanto dolor. Ellos no me dieron la solución, me guiaron para que encontrara la raíz de todo y el camino correcto. Empecé por analizar qué era lo que mas me dolía, tuve que abrir esas heridas que había resanado y puesto miles de curitas, fui quitando una a una hasta que como una niña pequeña me encontré de rodillas llorando a mares, tuve que sanar todas esas heridas y descubrí no soy responsable de las decisiones de los demás, si ellos decidieron ser alcohólicos fue por que así lo quisieron.</p>
<p>No fue mi culpa. Entonces ya sanadas todas esas heridas y descubrir que cada uno es responsable de las decisiones que toma, tuve que empezar a trabajar con mi yo, con mi autoestima.</p>
<p>Recordar fue doloroso, darme cuenta de mis errores, no fue fácil. Me casé con ese hombre y le di la batuta de mi vida, le permití todo, puse en sus manos mi felicidad, en pocas palabras pensé que yo lo cambiaría. Mas tarde me di cuenta de que quien tenía qué cambiar era yo, no él. Debía aceptar que era un enfermo de alcoholismo. Pero más enferma estaba yo, por querer construir una vida basada en el estereotipo de una familia feliz, aparentando que sólo era un bebedor social, que disfrutaba de las fiestas, bailando, riendo, y tratando a todos con alegría, pero cuando ya se pasaba de copas se transformaba en todo un monstruo lleno de ira y coraje.</p>
<p>Con el paso de los años comprendí todo: empecé cambiando mi forma de ser y respetándome, en pocas palabras descubrí que valgo mucho por el simple hecho de ser mujer, y que mi vida importaba mucho.</p>
<p>Dejó de tomar cuando le puse un ultimátum: o dejaba el vicio o nuestro matrimonio terminaría ya que no estaba dispuesta a dejar que mis hijos vivieran una vida llena de insultos, malas palabras y, sobe todo, que vieran como se comportaba su padre.</p>
<p>El tuvo que dar el primer paso para aceptar que era un alcohólico y acudió a AA, donde le ayudaron a dejar de beber. Decidió jurar por un tiempo largo, ocho años, aunque yo creía que no aguantaría y cual va hacer mi sorpresa que si cumplió, no obstante que durante todos esos años su neurosis fue muy intensa. Hubo cambio radicales en mi hogar, pasaban días en las que, como dicen en los grupos de AA, tiene una borrachera seca, lo cual quiere decir que están pasando por una crisis.</p>
<p>Pero el amor y cariño y, sobre todo la comprensión de mi parte, fueron un aliciente para él. Ahora han pasado casi nueve años que esta sobrio, han cambiado tantas cosas que los fantasmas del alcoholismo se han ido, dejaron mi hogar libre de su destrucción.</p>
<p>En cuanto a mi mamá, su alcoholismo la lleva a muchas situaciones que nos lastiman, nos hieren y la verdad, ella no acepta que tiene un problema. Nosotros sus hijos, hacemos lo posible por cuidarla y ayudarla, pero ella no acepta la ayuda. Asumimos que mientras ella no quiera, no podemos hacer nada.</p>
<p>Se siente una impotencia ante el no saber cómo ayudar a los seres que amas, decirles que dejen de beber. Es como ordenarles no lo hagas y ellos lo hacen, como para llevarte la contra, así tu te enojes. Es doloroso y muy triste ver cómo se van destruyendo poco a poco, y no puedes hacer nada. Ellos lo hacen con conciencia de que esta mal.</p>
<p>Ahora me pregunto qué pasa cuando a un ser que amas le detectan cáncer terminal. El que es una gran persona en toda la extensión de la palabra, un hombre ejemplar, buen padre, buen esposo, buen hermano, en fin es excelente en todos los aspectos.</p>
<p>Hablo de mi tío, que esta pasando por todo esto desde hace algún tiempo, sufre con el tratamiento, quimios, medicamentos, dolor llanto, impotencia, miedo, todo eso lo están viviendo. Cierta vez que estábamos sentados platicando con familiares, uno de ellos nos comentó que las cadenas del pasado, y sobre todo la ira y el resentimiento guardado por mucho tiempo, provocan el cáncer ¿será eso cierto? Sí es así, entonces existen miles de fantasmas que nos persiguen y nos hacen mucho daño.</p>
<p>¿Será cierto esto? No lo sé, mi tío nos da una gran lección de vida y a pesar de todo lo que esta viviendo, tiene una fe tan grande que cualquier problema parece mas pequeño de lo que realmente es, podría decirse que su enfermedad si es algo muy fuerte y doloroso, y los que nosotros pasamos son pequeñitos, entonces a vivir con gran intensidad como si fuera el ultimo. Eso nos dice siempre.</p>
<p>El dejar los fantasmas del pasado y romper con esas cadenas, nos hace madurar y agradecer todo lo que la vida nos da, sin olvidar que Dios nos cuida y nos protege siempre.</p>
<p>Y que tenemos que hacerlo para que nuestros hijos crezcan en una familia llena de amor, cariño, y confianza, de poder expresar lo que siente cada uno.</p>
<p>La palabra clave es comunicación y no permitir que esos fantasmas persigan lo más hermoso que Dios nos ha dado, la gracia de tener una familia.</p>
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		<item>
		<title>AMOR IDEAL.- Silvia Pulido</title>
		<link>http://tallerparaescritoras.wordpress.com/2009/06/05/escritoras-5-12-amor-ideal/</link>
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		<pubDate>Fri, 05 Jun 2009 15:58:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tallerparaescritoras</dc:creator>
				<category><![CDATA[AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO]]></category>
		<category><![CDATA[Silvia Pulido]]></category>
		<category><![CDATA[Besos]]></category>
		<category><![CDATA[Casada]]></category>
		<category><![CDATA[Guadalajara]]></category>
		<category><![CDATA[Hijos]]></category>
		<category><![CDATA[Madre]]></category>
		<category><![CDATA[Pasado]]></category>

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		<description><![CDATA[AMOR IDEAL Silvia Pulido  La vida de María Teresa era tranquila, sin sobresaltos pero sin grandes emociones. Su situación económica era estable. Sus dos hijos, ya profesionistas y felizmente casados, le habían dado un nieto cada uno y eso la hacía muy feliz. Su relación de pareja la sentía tranquila, o&#8230; ¿monótona. Esa era la [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=tallerparaescritoras.wordpress.com&amp;blog=7051969&amp;post=282&amp;subd=tallerparaescritoras&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>AMOR IDEAL</strong></p>
<p><strong>Silvia Pulido </strong></p>
<p>La vida de María Teresa era tranquila, sin sobresaltos pero sin grandes emociones. Su situación económica era estable. Sus dos hijos, ya profesionistas y felizmente casados, le habían dado un nieto cada uno y eso la hacía muy feliz. Su relación de pareja la sentía tranquila, o&#8230; ¿monótona.</p>
<p>Esa era la pregunta que ultimamente retumbaba en su cabeza, y aunque trataba de no darle demasiada importancia, la verdad es que esta duda incluso le hacía perder el sueño.</p>
<p>La realidad de las cosas es que aunque María Teresa se negaba a admitirlo, había un motivo para esa inquietud. Hacía unos días, leyendo el diario, en la página de sociales una nota atrajo poderosamente su atención. Se mencionaba que el Licenciado en Derecho y quien además contaba con un doctorado en criminología: Jesús Martínez, había llegado a la ciudad de México para recibir un premio por sus trabajos de investigación sobre el comportamiento humano, y cuáles son los factores que inducen a una persona a delinquír. Se mencionaba que el doctor Martínez estaría algunos días en la ciudad, y daban a conocer las diferentes actividades que llevaría a cabo.</p>
<p>Después de leer la nota, los recuerdos del pasado se agolparon en su mente. ¿La recordaría si la vida los pusiera frente a frente nuevamente? ¿La reconocería siquiera? María Teresa se remontó varios años atrás cuando apenas era una jovencita y asistía a la escuela preparatoria. Recordó cómo en una tarde lluviosa un apuesto y caballeroso joven se ofrecio a llevarla a su casa.</p>
<p>Ella no era una muchacha que aceptara así, a las primeras de cambio, subirse al auto de cualquier desconocido, pero hubo algo en ese joven que le inspiró confianza, y aceptó. El trayecto les parecio demasiado corto, platicaban y reían como si se conocieran de toda la vida. Al llegar a la casa de ella, el joven le propuso pasar nuevamente al día siguiente a recogerla a la salida de la preparatoria e irse a tomar un café. Ese fué el inicio de un tórrido romance. Jesús estudiaba sexto semestre en la facultad de derecho de la Universidad Autónoma de Guadalajara, y María Teresa estaba por terminar la prepa. Los dos se enamoraron y hacían planes a futuro juntos. De pronto todo cambio, Jesús ganó una beca para estudiar en el extranjero, después de dudarlo un poco y apoyado por Maritere, finalmente salió del país.</p>
<p>Los primeros meses eran continuas las cartas y llamadas telefónicas que se intercambiaban, pero poco a poco se fue haciendo menos frecuente la comunicación entre ellos. Surgieron miles de excusas, entre otras, los estudios, la falta de tiempo etc. Hasta que un día finalmente se dejaron de buscar. Los años pasaron vertiginosamente, y un día María Teresa se vio casada y madre de dos hijos.</p>
<p>Su marido, un destacado Ingeniero civil, ganó un concurso para realizar una gran obra en la ciudad de México y tuvieron que cambiar su lugar de residencia. Los padres de Maritere ya habían fallecido y ya no existía nada que pudiera retenerla en Guadalajara. Así había transcurrido su vida, tranquila, sin sobresaltos, aunque a veces María Teresa sentía que algo le faltaba, y de vez en cuando el recuerdo de Jesús se hacia presente. Ella se imaginaba cómo sería su vida junto a él. Aunado al gran amor que alguna vez sintieron el uno por el otro, existía una pasión desbordante, sensaciones que nunca vivió con su esposo, y esto la hacia idealizar lo que pudo haber sido y no fue.</p>
<p>María Teresa decidió que lo buscaría, ¿Qué pretexto pondría?, eso era lo de menos. Lo importante era que por fin se quitaría esa sensación de que algo había quedado inconcluso. Después de revisar nuevamente el periódico y anotar cuidadosamente la dirección del lugar donde estaría Jesús.</p>
<p>Elegantemente vestida, cuidadosamente peinada y sumamente nerviosa, Maritere salió dispuesta a enfrentarse al pasado. No tuvo que esperar mucho tiempo más para hacerlo, de hecho llegaron juntos al almacén donde Jesús firmaría autógrafos. Sus miradas se cruzaron, ella temblaba, él la miró fijamente, y al mismo tiempo dijeron uno el nombre del otro.</p>
<p>Faltaba una hora para la firma de autógrafos, así que había tiempo para tomarse un café. María Teresa quería hacer muchas preguntas, pero las palabras no salian de su garganta, finalmente él tomó la palabra. Lo que María Teresa escuchó de labios de su gran recuerdo, la hizo valorar su vida actual. Quería salir corriendo a buscar a su marido, decirle cuánto lo amaba, y pedirle perdón por tanto tiempo perdido en comparaciones inútiles. Quería entregarse como nunca lo había podido o ¿querido? hacer. Jesús hablaba y hablaba, y Maritere ya no escuchaba, sólo escuchó lo siguiente:</p>
<p>&#8211;Maritere fuiste alguien muy importante en mi vida. Lo que viví contigo fué increíble, pero los sentimientos y el corazón son cosas contra las que no se puede luchar. Cuando me fui de tu lado, conocí a mi gran amor: Mi compañero de cuarto en la universidad. María Teresa, soy homosexual.</p>
<p>Ella fingió no sorprenderse, lo dejó desahogarse, y rogó porque el tiempo pasara rapidámente. Al fin él le dijo que tenía que retirarse, ella, sólo quería salir de ahí. Cuándo llegó a su casa corrió a buscar a su marido y lo colmó de besos, las caricias los fueron envolviendo y tuvieron el mejor sexo de su vida. María Teresa comprendió que la felicidad siempre estuvo ahí, sólo era cuestión de cortar “Las Cadenas del Pasado”.</p>
<p>&nbsp;</p>
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	</item>
		<item>
		<title>ESLABÓN DEL TIEMPO.- Aimée Landeros Kehoé</title>
		<link>http://tallerparaescritoras.wordpress.com/2009/06/02/escritoras-5-11-eslabon-del-tiempo/</link>
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		<pubDate>Tue, 02 Jun 2009 14:28:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tallerparaescritoras</dc:creator>
				<category><![CDATA[AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO]]></category>
		<category><![CDATA[Aimée Landeros Kehoé]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
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		<category><![CDATA[Familia]]></category>
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		<category><![CDATA[Madre]]></category>
		<category><![CDATA[Período]]></category>

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		<description><![CDATA[ESLABÓN DEL TIEMPO Aimée Landeros Kehoé Estaba sentada, acababa de terminar de comer lo que normalmente era para mí un delicioso coctel de camarones, sin embargo, no los disfruté tanto, no sé, como que algo no me gustó. Encendí mi delicioso cigarro, para concluir agradablemente el placer de comer pero, no logré darle ni siquiera [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=tallerparaescritoras.wordpress.com&amp;blog=7051969&amp;post=280&amp;subd=tallerparaescritoras&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><br />
</strong> <strong><span style="text-decoration:underline;">ESLABÓN DEL TIEMPO</span></strong></p>
<p><strong></strong><br />
<strong>Aimée Landeros Kehoé</strong></p>
<p>Estaba sentada, acababa de terminar de comer lo que normalmente era para mí un delicioso coctel de camarones, sin embargo, no los disfruté tanto, no sé, como que algo no me gustó. Encendí mi delicioso cigarro, para concluir agradablemente el placer de comer pero, no logré darle ni siquiera dos bocanadas, no sabía qué pasaba, me dio mucho asco, ¿será que algo me había caído mal?</p>
<p>Pasaron los días y, por alguna razón, seguía sin saborear los alimentos, ni siquiera los helados que tanto me gustaban, de hecho ni siquiera se me antojaban, no sabía qué sucedía, pensé que probablemente era algo hormonal, no creía que fuera algo malo, yo pocas veces me enfermaba.</p>
<p>Esos días estaba muy emocionada pero muy nerviosa, todavía me faltaban varias cosas para mi boda, en unas semanas por fin estaría al lado de la persona que amaba y más adelante formaríamos una familia como lo habíamos platicado y seríamos muy felices. No íbamos a empezar con lujos pero creo que estábamos empezando bien, en cuanto terminaran de construir nuestro departamento, nos iríamos ahí y poco a poco lo arreglaríamos con el gusto de los dos. Jorge quería que dejáramos de color blanco las paredes pero a mi si me gustan los colores claros, quizá un beige muy tenue se vería bien con los muebles color tabaco y la sala en color rojo quemado me encantaría, en fin, poco a poco iríamos construyendo nuestro hogar con mucho amor.</p>
<p>Los días seguían pasando y me seguía despertando con nauseas, qué raro, a mi nunca me pasaba eso, creí que tenía que ir al doctor, ya no era normal eso que me estaba pasando.</p>
<p>&#8211;Oye mi amor, ¿ya te llegó tu período?</p>
<p>&#8211;¿Cuál período?</p>
<p>&#8211;Pues tu período, tu ciclo menstrual.</p>
<p>&#8211;¡Ah no, aún no!</p>
<p>&#8211;¿Y cuándo debe llegarte?</p>
<p>&#8211;Pues en estos días, de hecho tienes razón, hace dos días que debió llegar, quizá me alteró mi ciclo la dieta que estoy haciendo y por eso el retraso.</p>
<p>&#8211;Mmm, ok, quizá sea eso.</p>
<p>&#8211;¿Quieres un cigarro?</p>
<p>&#8211;No gracias, no se me antoja, incluso me ha dado asco los últimos días. De hecho, si no te importa, preferiría que lo fumaras afuera.</p>
<p>Después de cinco días, volví a sentir nauseas por la mañana. Mi novio me sugirió hacerme una prueba de embarazo pero yo no quería, sentía un ligero cólico como cuando estaba por llegar mi período pero aún no se hacía presente.</p>
<p>&#8211;Mi amor, si mañana no llega, te prometo que me haré la prueba ¿estás de acuerdo?</p>
<p>Finalmente era viernes y seguía esperando su llegada, acabábamos de comprar la prueba pero ese día mi humor no fue el más estable, incluso tuve una fuerte discusión con mi novio y terminé con él. Afortunadamente para mi, él se dio cuenta que no era normal y esperó unos minutos para tranquilizarme y hablar nuevamente. Estaba muy nerviosa y por impulso quise prender un cigarro pero algo me decía que no, que mejor hiciera la prueba y después tranquilamente, disfrutaría de el si es que salía negativa.</p>
<p>Por fin, me armé de valor y me hice la prueba, me temblaban las manos, no sabía ni como se hacía eso, qué incómodo, ¿Cómo le haría para orinar encima de la cosa esa? Eso es para malabaristas, en fin, como sea lo hice, deseando haberle atinado. Tomé las instrucciones nuevamente y leo… “espere 5 minutos y si los tres puntos se colorean en rosa resulta positiva su prueba”.</p>
<p>Qué desesperación ¿en cuánto tiempo pasan los 5 minutos? ¿Es larguísima la prueba, ¡me urge saber! Y apenas van dos minutos.</p>
<p>&#8211;Oye y ¿si sale positiva la prueba?</p>
<p>&#8211;Pues entonces estás embarazada mi amor.</p>
<p>&#8211;¿Y qué vamos a hacer?</p>
<p>&#8211;Pues, tenerlo ¿no?</p>
<p>&#8211;Bueno si, pero ¿qué vamos a hacer?</p>
<p>&#8211;No te entiendo ¿cómo que qué vamos a hacer?</p>
<p>&#8211;Pues si, ¿qué vamos a hacer?</p>
<p>&#8211;A ver, ya pasaron los 5 minutos, ¿Cómo está la prueba?</p>
<p>&#8211;¿Cuántos puntos dice que deben colorearse?</p>
<p>&#8211;Los tres mi amor, ¿Cuántos se colorearon?</p>
<p>En eso una sonrisa se va dibujando en mi rostro, una sonrisa cargada de inmensa alegría pero con una carga indescriptible de responsabilidad.</p>
<p>&#8211;¿Qué pasó? ¿Cuántos se colorearon? Dime.</p>
<p>Le paso a Jorge, mi novio, la prueba y le enseño los tres puntos coloreados y al mismo tiempo veo como se dibuja en su rostro una enorme sonrisa de orgullo y felicidad.</p>
<p>&#8211;Finalmente en tres semanas nos vamos a casar y teníamos pensado tener hijos, la diferencia es que está llegando antes de lo planeado, por algo será que Dios nos lo envía ahora –me dice Jorge después de medio asimilar la noticia y permanecemos abrazados y callados viendo al techo de la casa como si de ahí nos fuera a llegar un mensaje divino y las instrucciones de lo que teníamos que hacer ahora.</p>
<p>&#8211;Mañana tenemos que ir a hacernos los exámenes de laboratorio que nos pide el juzgado, aprovechemos para pedir la prueba sanguínea ¿te parece nena?</p>
<p>Con un nudo en la garganta, descuelga desde mi ojo una lágrima que enmarca en mis labios la gran sonrisa que tengo dibujada en mi rostro y apenas puedo decir: Si mi amor.</p>
<p>Al día siguiente vuelven las nauseas y corrí al baño pero no pasó nada, sólo era el malestar y aproveché para darme un baño de una vez, y empecé a sentir como caía el agua por mi cuerpo y con ella a acariciar suavemente mi vientre, no sabía ni cómo estaba el bebé ni de qué tamaño ya lo acariciaba.</p>
<p>&#8211;No lo puedo creer. ¿de verdad estaré embarazada?</p>
<p>&#8211;Si señora, el resultado del análisis sanguíneo lo confirma, está usted embarazada. ¡Felicidades!</p>
<p>&#8211;Jorge, ¿qué vamos a hacer?</p>
<p>&#8211;¿Qué vamos a hacer de qué nena? Necesitas tranquilizarte, es un bebé, Dios nos lo está enviando desde ahora, relájate, lo vamos a tener y en lugar de empezar los dos en casa, vamos a empezar tres y ya, no pasa nada. Anda, entra, vamos a desayunar que ya es necesario.</p>
<p>&#8211;¿Mesa de fumar o no fumar señor?</p>
<p>&#8211;De no fumar. &#8211;Contesto inmediatamente.</p>
<p>&#8211;Oye nena, tranquila, no vayas a ponerte como esas mujeres exageradas que no quieren que ni el aire les de ¿eh? Por favor. Entiendo que quieras cuidarte pero por favor no exageres, ¿ok?</p>
<p>&#8211;Si, claro, pero nada que sienta que me pone en riesgo lo hare ¿ok? No tienes idea de lo que estoy sintiendo, me siento con mucha responsabilidad, es muy raro, ¿te das cuenta? Ahora lo que haga no sólo me afectará o me beneficiará solo a mí, sino también al bebé.</p>
<p>&#8211;A ver, nena, te tienes que tranquilizar porque eso también lo va a recibir el bebe ¿ok?</p>
<p>&#8211;Ok, está bien.</p>
<p>Es de no creerse el sueño que da, en el baño, en la sala en donde sea, es bueno para dormir, incluso frente a mi computadora en la oficina, afortunadamente Dios me mandó el paquete completo incluyendo a un nuevo jefe comprensivo y tierno que lejos de enojarse, se reía de mi por mis síntomas de sueño, asco y en ocasiones, de antojo.</p>
<p>&#8211;¿Tú mujer? ¿Quieres una cerveza? ¡pero si me has dicho que no te gustan! ¿Cómo es posible que desees tanto una cerveza en este momento?</p>
<p>&#8211;Si Alex, lo siento, sé que no es lo optimo en este estado pero me urge una cerveza y saldré a comer a un lugar donde pueda tomar una. De hecho, no sé si te importe que me vaya en este momento, faltan 15 minutos para mi horario de comida pero ya no aguanto las ganas.</p>
<p>&#8211;Ándale pues, pero solo una ¿ok?</p>
<p>&#8211;Por supuesto, muchas gracias.</p>
<p>Mi amigo Al, mi fiel acompañante en todo este proceso en la oficina, ya me esperaba en el pasillo para llevarme a comer y poder tomar mi cerveza.</p>
<p>&#8211;¿Les dejo la carta? En unos minutos vengo a tomar su orden</p>
<p>&#8211;Señorita, señorita, antes que nada, le suplico me traiga urgente una cerveza.</p>
<p>&#8211;Está bien, en seguida.</p>
<p>No pasó ni un segundo en lo que la mesera dejó la cerveza en la mesa que en lo que yo ya la tenía en mi boca, con todo respeto, casi como alcohólica en abstinencia me la bebí completita y casi de un solo trago. Creo que esa era la segunda vez que yo probaba la cerveza, la primera vez hacía muchos años que lo había hecho y sólo la probé y no me gustó, pero sólo el cuerpo sabe porque necesita ciertos alimentos y jamás me volverá quizá a saber algo tan delicioso como en ese momento me supo esa helada cerveza.</p>
<p>Muchos otros alimentos que me gustaban, mi cuerpo no los aceptó, ni qué contar de la barbacoa, el bebé no la quería adentro y prefería mejor abstenerme de comer después de la segunda ocasión que la comí y que casi sucede un hecho asquerosamente desagradable en plena vía pública saliendo del restaurante. ¡Qué vergüenza! En qué aprietos ponen estos bebés sin saberlo. Afortunadamente llegué a casa de mis suegros corriendo y entré como pude y ahí desahogué mi malestar.</p>
<p>Cuantas cosas divertidas y no tan divertidas suceden durante un embarazo.</p>
<p>La noticia de saber que íbamos a ser papás nos dio una inmensa felicidad a mi esposo y a mí pero también nos creó una revolución emocional, quizá no éramos los más maduros y esta noticia detonó nuestra inmadurez.</p>
<p>Jorge por su lado, no sabía cómo apoyarme, no logró hacer contacto con sus emociones y demostrarme su apoyo, yo por mi parte, me sentí con una enorme responsabilidad y, al igual que Jorge, no supe cómo hacerle saber a él lo que sentía y lo que necesitaba y así, uno al otro, anulamos nuestros sentimientos.</p>
<p>Sin embargo, mi vientre cada vez a crecía más y a pesar de nuestros problemas, nuestra ilusión era una sola, la llegada de nuestro hijo.</p>
<p>&#8211;¿Cómo le vamos a poner?</p>
<p>&#8211;Pues Jorge, obviamente.</p>
<p>&#8211;Claro que no, a mi no me gusta repetir los nombres de los papás a los hijos.</p>
<p>&#8211;Entonces, no lo sé.</p>
<p>&#8211;Me gusta Bernardo.</p>
<p>&#8211;Bueno a mí me gusta Emilio. Bernardo no me gusta porque igual y después lo bromean diciéndole San Bernardo.</p>
<p>&#8211;¿Qué tal Santiago?</p>
<p>&#8211;No está mal pero Emilio me gusta más.</p>
<p>&#8211;¿Sabes? Yo siento que va a tener cara de Bernardo.</p>
<p>&#8211;¿Cómo puedes sentir eso? Claro que no, no se puede sentir eso.</p>
<p>&#8211;Claro que sí, algo me dice que cuando nazca opinarás lo mismo que yo.</p>
<p>&#8211;¿Y si es niña?</p>
<p>&#8211;Mmmm…</p>
<p>&#8211;¿Ah verdad? Lástima que no quieres repetir los nombres de los papás, tu nombre me gusta pero no quieres repetir.<br />
&#8211;¿Qué tal Fernanda?</p>
<p>&#8211;Mmm no está mal, ¿o Karla?</p>
<p>&#8211;¿Paula?</p>
<p>Yo pensé que elegir la carrera que estudiaría había sido la elección más difícil de mi vida pero en ese momento me di cuenta que vivía en un tremendo error, ¡qué difícil es escoger el nombre de un hijo! Es el que va a ser para toda su vida, claro, se lo pueden cambiar si quieren pero para cuando pueden hacerlo, ya toda la gente lo ubica con el que lo nombraste y ya se amoló.</p>
<p>&#8211;¿Tú quieres saber que va a ser? Yo no.</p>
<p>&#8211;Yo si quiero nena, bueno, en el próximo ultrasonido tú te sales cuando el doctor nos diga ¿ok?</p>
<p>&#8211;Jajaja, ¿Cómo crees? ¿Y a quien le hacen entonces el ultrasonido? Jajaja</p>
<p>&#8211;Bueno, que te lo haga y ya cuando termine pues que me diga a mi solito qué va a ser.</p>
<p>&#8211;Ay si ¿y tú crees que no me voy a dar cuenta de qué va a ser cuando empieces a comprar cosas rosas o azules?</p>
<p>&#8211;Bueno pues ni modo, algún riesgo hay que correr ¿no?</p>
<p>Pasaron los días y dormir era cada vez más difícil, tanto para mí como para mi esposo, el tamaño de mi vientre era tan grande que para voltearme de un lado al otro, parecía que se movía un enorme oso porque además, me tenía que levantar hasta sentarme y luego medio dejarme “caer” sobre la cama sobre mi otro costado. ¡Qué barbaridad! Nadie me dijo que eso también me iba a pasar. Y no sólo eso, el bebé también se mueve, si y si no se siente cómodo se mueve de tal manera que hace que te regreses a la posición inicial, de la cual ya estás cansada ¿entonces? Pues mejor me senté.</p>
<p>&#8211;Oye amor pero ¿me ayudas a levantarme? Es que creo que traigo algo enterrado no sé si un brazo o una piernita pero me está lastimando la parte baja de mi espalda.</p>
<p>&#8211;Está bien nena, pero son las tres de la mañana, ¿crees que puedas dormir un rato así sentada?</p>
<p>&#8211;¡Eso espero amor! Yo también estoy cansada. Ya por fin, mañana nos dirá el doctor cuando nacerá.</p>
<p>Cuatro días después… eran las dos de la mañana y no pude ni siquiera cerrar los ojos. Me acosté de un lado y como pude, me volteé hacia el otro lado tratando de no despertar a Jorge y unos minutos después volví a voltearme.</p>
<p>&#8211;Amor, trata de dormir, que tenemos que levantarnos temprano para ir al hospital.</p>
<p>&#8211;Si amor, eso trato pero no puedo.</p>
<p>Y mi esposo me abrazó con mucho cariño como tratando de darme algo de calor y así relajarme y dormir, sin saber, que con su brazo lo único que sentí en ese momento fue bochorno.</p>
<p>&#8211;Estás nerviosa ¿verdad?</p>
<p>&#8211;Si, pero sobre todo estoy emocionada.</p>
<p>El tiempo siguió pasando, ese día no duró ocho horas la noche, duró como veinticuatro o más, no sé, se me hizo eterna pero por fin, dieron las cinco de la mañana, todavía faltaban dos horas para que estuviéramos en el hospital pero decidí levantarme de una vez a bañarme, finalmente lo que no había dormido en toda la noche no lo haría ya al final y prefería hacer las cosas con calma, bueno, aunque hubiera querido hacerlas rápido mi panza ya no me dejaba ser veloz.</p>
<p>Esos minutos que dejé tranquilo a mi esposo mientras me bañaba, le permitieron relajarse y se quedó profundamente dormido, tanto así que cuando salí y lo desperté para que se metiera a bañar, pensó que ya se nos había hecho tarde y corrió a bañarse y vestirse como si la fuente ya se hubiera roto, creo que por unos momentos se le olvidó que sería cesárea y ya estaba programada para las ocho de la mañana.</p>
<p>Finalmente llegamos, no sé cómo ni por qué, pero aún con mis lentitudes por el peso y la panza, llegamos mucho antes de la cita al hospital. Después de una hora de espera, vimos llegar a mis papás, ambos con una risa burlona y tierna ya que sabían que nos habíamos salido antes por los nervios pero sabiamente no nos dijeron nada para no ponernos más nerviosos.</p>
<p>Después de todos los preparativos necesarios para entrar a cirugía, el momento llegó, yo, en calidad de drogada por la anestesia y Jorge, como enfermero aprendiz con su cámara y, después de unos minutos, el característico llanto de los bebés recién nacidos entrecortado por los líquidos en su boquita se escucharon y con un nudo en la garganta de mi esposo y mis lagrimas de emoción, por fin conocimos a Santiago Emilio, como finalmente decidimos bautizarlo.</p>
<p>Hoy, Jorge y yo ya no estamos juntos, sin embargo, nuestro hijo ha sido, es y será nuestra eterna unión entre nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<item>
		<title>TE QUEDA BIEN LA VIUDEZ.- Diana Rubio Garay</title>
		<link>http://tallerparaescritoras.wordpress.com/2009/06/01/escritoras-5-10-te-queda-bien-la-viudez/</link>
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		<pubDate>Mon, 01 Jun 2009 19:54:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tallerparaescritoras</dc:creator>
				<category><![CDATA[AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO]]></category>
		<category><![CDATA[Diana Rubio Garay]]></category>
		<category><![CDATA[Difunto]]></category>
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		<description><![CDATA[TE QUEDA BIEN LA VIUDEZ Diana Rubio Garay El morenito doña, el que anda todo de azul, es mi nieto, viera cómo lo quiere su padre, lástima que de amor no se viva. El de amarillo también es mi nieto, nada más que ese niño es de otra hija, hoy las mujeres nomás quieren uno. [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=tallerparaescritoras.wordpress.com&amp;blog=7051969&amp;post=277&amp;subd=tallerparaescritoras&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="text-decoration:underline;"><strong>TE QUEDA BIEN LA VIUDEZ</strong></span></p>
<p><strong>Diana Rubio Garay</strong></p>
<p>El morenito doña, el que anda todo de azul, es mi nieto, viera cómo lo quiere su padre, lástima que de amor no se viva. El de amarillo también es mi nieto, nada más que ese niño es de otra hija, hoy las mujeres nomás quieren uno. Yo, en total, tuve ocho hijos, seis mujeres y dos hombres. Antes ni con qué cuidarse, nada de eso le enseñaban a uno, porque digo, trucos siempre ha habido para no encargar, pero entonces uno hacía lo que el hombre quería. Qué, mira cómo nació éste, vamos teniendo otro, que mira nació niño hay que buscar otra niña, y cuando acordé ya tenía la media docena y al ratito ocho, y le hubiéramos seguido si no me hubiera puesto grave del último parto, tres días con dolores, la partera habló con mi señor muy seriamente. Si la cuida tendrá mujer para rato y si no en el siguiente parto queda viudo, le dijo y, claro que se asustó. Muy pesado mi parto doña, y aunque tenía Seguro mi marido nunca quiso llevarme, que porque allá los doctores nomás meten mano y uno de coqueta que se deja, así decía. En esos apuros quién puede andar de coqueta, pero así pensaba él.</p>
<p>Yo soy viuda, pero ni parezco, como dicen mis nueras, ellas quisieran verme llorando.</p>
<p>¡Ay no! Bastante lloré cuando vivía mi señor, ¡cómo sufrí doña! Por eso le digo que ni parezco viuda, solamente yo sé mi vida y ahorita usted porque se la platico, que si no ni cuenta se daba ¿verdad? Mi marido tomaba y cuando llegaba alegre ni quien le dijera nada porque entonces rompía cuanta cosa se le pusiera enfrente, haga de cuenta que se había comido un plato de diablos. Imagínese, yo recién casada y con esos desfiguros. Yo pensaba que sería una vez y ya, pero no, cada ocho días lo mismo y al rato más. Un día le comenté mis cosas a mi madrina, porque papás no tenía. No lo vayas a dejar me dijo, te tiene todo, es tu cruz, pide a Dios por él. Cuando llegue mal y te quiera hacer algo empieza a rezar y encomiéndalo a Dios, pídele mucho a Dios por él, él está tan lejos de Dios.</p>
<p>¿Cómo? Dije yo, si la golpeada soy yo no él, la que quiere ayuda de Dios soy yo. Ya no le dije más, cómo entenderla, para entonces ya me golpeaba más seguido y me encerraba. Me fui muy triste de casa mi madrina ¿pedir por él? ¿Pedirle a Dios por él? Yo soy la ofendida, la maltratada, la que necesita ayuda, me decía yo ¿cómo pedir por él?</p>
<p>Mire en esos momentos de angustia y miedo se me olvidaba todo, qué me iba a acordar de los rezos, yo sólo me tapaba la cara, sentía mucho miedo.</p>
<p>Qué sabía yo de vivir con un alcohólico, pobres de mis hijos, nomás escuchaban llegar a su padre y mejor se hacían los dormidos, claro los grandecitos que ya sabían lo que pasaba, los chiquitos corrían a verlo y él me los maltrataba mucho, no sabe cuánto. ¡Quítense de aquí cabrones mocosos! ¡Órale, a chingar su madre! Mire doñita, cuando quedé viuda di gracias a Dios, no sabe con qué ganas saqué mi ropa negra que ya la tenía lista, porque yo pedí ser viuda. Ese día tomé la ropa con calma, cada prenda era especial, me puse la falda y di un descanso, la blusa y un respiro y cuando me puse el velo me vi al espejo y dije: luces bien Natalia, te queda la viudez, hasta aquí las cadenas de mi pasado. Las cadenas no son para siempre, me dije frente al espejo y muy derecha. Con el tiempo uno aprende mañas, doñita, sabe, aquí entre nos, tengo novio.</p>
<p>El día del velorio ya llegaban las coronas de un lado y los pésames del otro, y bueno, como toda viuda hay que poner cara de congoja, después de todo qué tanto es una noche más, si le aguanté más de treinta, que tanto era un poquito más ¿verdad doñita? Mire yo me creí de mi marido muy chica, casi niña, yo ni sabía qué era eso de tener marido, que las obligaciones, los compromisos, ya ve los tiempo de la ignorancia. Como no tenía papás, mis padrinos muy fácil me dieron en matrimonio, yo pensaba que era como ir de visita, tenía catorce añitos, por eso le digo que era yo muy tonta, lo que se dice tonta, y por los tiempos que uno vivía más. Ahora cualquier chamaca de primaria sabe más del matrimonio y como por todos lados se habla de eso…</p>
<p>Fíjese, la otra vez venía en el camión y unas estudiantes de secundaria venían hable y hable de condones, de pastillas y todo eso que es de grandes, no para unas escuinclas rabonas, con perdón de usted, porque a lo mejor si saben mucho pero a la hora de la hora se les olvida o se les duerme el gallo y al rato les llega el chiquillo y ellas todavía con uniforme.</p>
<p>Cuando mi marido tomaba le entraban los celos, nadie debía salir de la casa y menos yo, ponía llaves y cerrojos, bueno me celaba hasta con los basureros. Un día mientras tomaba en la sala, me dijo: mira cabrona tú de aquí no sales, qué casualidad que oyes la campana y sales en putiza, mire doñita él en su santo juicio no decía malas palabras, pero tomado, ¡ay Dios! Ese día se me ocurrió contestarle, ¿que no salgo? Le dije, corro porque es la basura y si no salgo pronto me vuelvo a quedar con ella, así que con permiso y me pasé con mis bolsas hediondas. No lo hubiera hecho doñita, me zarandeó por toda la casa, porque eso sí doñita, siempre fue muy trabajador y como buen albañil que fue siempre me tuvo mi buena casa, con su sala grande, su cocina integral, sus cuartos para las hijas, para los hijos, el de la tele, sus buenos baños, todo, todo doñita. Como le digo así me trajo arrastrando, en el forcejeo solté las bolsas de basura, y el Canelo que es muy juguetón, empezó a ladrar y a jugar con las bolsas, se ha de imaginar el cochinero, papeles del baño y desperdicios por todos lados, habíamos tenido visitas. ¡Imagínese el basural!<br />
Cuando ya me dejó en paz me encerré con mis hijos y, dije no junto ni un papel. Más tarde escuché escobazos, ya se le había cortado la borrachera y el señor andaba muy hacendoso. Muy trabajador mi marido, pero nomás tomaba y era otro.</p>
<p>A mi marido también le daba por romper cosas. ¡Ay Diosito! y después de romper a reponer que para eso trabajaba. Pobres de mis hijos. ¡Mamá mi papá va a aventar la tele y zas al instante! Mamá mi papá ya le rompió su máquina de coser y ahí voy y sí, todo bien roto y por ningún lado. Ahí me veía después a gatas juntando hilos, agujas, alfileres y botones, todo lo que guardaba en los cajoncitos salía volando como en piñata. Bueno hasta la foto de matrimonio que estaba en la sala la rompió quién sabe cuántas veces. Con la Última Cena pasaba igual, ya me daba pena con el señor de los marcos pues a cada rato llevaba la foto y la pintura para que les pusiera de nuevo su marco y su vidrio. ¿Y ahora qué le hicieron? Oiga, es los niños ya ve cómo son los hombrecitos, juegan con la pelota en la sala y me hacen cada travesura, dije yo. Cuáles pelotazos, mis niños siempre fueron bien portados. Hasta que un día uno de mis hijos que iba conmigo, abrió la boca, no es cierto, nosotros no fuimos fue mi papá. ¡Ay Dios, qué vergüenza! No se apure me dijo el señor de los marcos, un cuñado es igual, mejor que rompan cosas y no le pegue a usted o a los niños. Eso sí, le dije apenada, sólo que también poco a poco fue también golpeando a los hijos y entonces ya me entró lo valiente.</p>
<p>Un día estaba sola, todos mis hijos andaban de novios, y que llega mi señor recordándome hasta a mi abuela, yo que ni siquiera tuve padres. Dicen que el valiente aguanta hasta que el cobarde quiere. Lo dejé decir y medio hacer, le madrugué doñita. Ese día él traía muchas copas de más y eso me valió para dejarlo como Santocristo: en el primer aventón que medio le rompí la escoba, luego el trapeador y le rematé con un bat de mis muchachos, claro que primero le subí a la tele, estaba viendo el programa de doña Silvia Pinal, Casos de la vida real, yo estaba muy entrada en la historia, viendo como un patán le propinaba de golpes a una mujer. En mal momento llegó mi marido. Faltaba más doñita, ya estaba calentadita con el programa, no se a usted, pero yo me meto mucho en las historias ¿usted no? Desde esa vez mi marido se volvió mansito, mansito, mire, Dios me ayudó, sus fuerzas no eran las mismas, el alcohol acaba.</p>
<p>A propósito vámonos doña porque es hora de ver Lo que Callamos las Mujeres. Ya le digo, esos niños son mis nietos, mis yernos son cosa aparte, otro día le platico de ellos, los tiempos modernos también tienen lo suyo. Aquí deberían estar mis hijas, y yo paseando con mi novio, pero no, las pobres trabajando duro porque a mis yernos dizque no les alcanza, ¡Pero la responsabilidad! Un solo hijo y no pueden.</p>
<p>Anímese doña, cuando quiera la llevo a Corazones Solitarios, como yo, por eso dicen que ni parezco viuda. Usted tan guapa y joven que está, seguro agarra novio. Hay unos hombres guapísimos y muy caballerosos, le aseguro que nomás llega y la flechan. ¡Híjole se nos fue el tiempo! Me falta pasar a la iglesia y apartar las misas para mi difunto marido, va a hacer su aniversario, por mí no le mandaba hacer nada, pero ya ve los hijos, después de todo fue mi señor.</p>
<p>¡Que en gloria esté!</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>EL HUBIERA Y EL MIEDO.- Ámbar García Pulido</title>
		<link>http://tallerparaescritoras.wordpress.com/2009/05/29/escritoras-5-9-el-hubiera-y-el-miedo/</link>
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		<pubDate>Fri, 29 May 2009 18:52:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tallerparaescritoras</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Ámbar García]]></category>
		<category><![CDATA[Cadenas]]></category>
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		<category><![CDATA[Macho]]></category>
		<category><![CDATA[Miedo]]></category>
		<category><![CDATA[Pasado]]></category>

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		<description><![CDATA[EL HUBIERA Y EL MIEDO Ámbar García Pulido Me pasé noches pensando en lo que podía compartir de acuerdo con nuestro tema Cadenas de mi Pasado. Y es que suena tan atractivo que quise desmenuzar lo que es el pasado y cómo se ha convertido en una cadena… ya sea como un eslabón que nos [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=tallerparaescritoras.wordpress.com&amp;blog=7051969&amp;post=275&amp;subd=tallerparaescritoras&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="text-decoration:underline;">EL HUBIERA Y EL MIEDO</span></strong></p>
<p><strong>Ámbar García Pulido</strong></p>
<p>Me pasé noches pensando en lo que podía compartir de acuerdo con nuestro tema <em>Cadenas de mi Pasado</em>. Y es que suena tan atractivo que quise desmenuzar lo que es el pasado y cómo se ha convertido en una cadena… ya sea como un eslabón que nos detiene, o como un &#8230;¡escalón para avanzar!</p>
<p>El pasado ha representado un recurso muy importante en nuestra vida, ya que a través de él hemos tenido la oportunidad de entender parte de lo que representa nuestro presente, ya sea como nación, cultura, sociedad, familia, o sencillamente como seres humanos.</p>
<p>Pero, ¿qué pasa cuando el pasado deja de ser una herramienta y se convierte en algo indispensable en nuestro modo de vida adoptando sus “usos y costumbres” y las “pautas culturales”, olvidándonos de las actualizaciones que “la nueva era” nos exige?</p>
<p>Es increíble cómo aún existen comunidades que tienen tan arraigadas ciertas costumbres, algunas de las cuales son irrazonables y las defienden por sobre todas las cosas, convirtiéndose en una cadena que se ha transmitido de generación en generación y sin cuestionarse el<br />
“por qué “ las llevan acabo y siguen viviendo a base de lo que los demás creen que es lo correcto.</p>
<p>Y qué decir de la educación que se tiene, en donde al hombre se les educa para ser “el macho de la casa”, un rol que implica tener recio carácter, traer el sustento a la familia, no mostrar su sensibilidad y tener varias mujeres a la vez. A diferencia de las mujeres a las cuales desde temprana edad se les educa solamente para procrear y ser una buena esposa, dejando de lado la superación como ser humano y jugando un rol discriminatorio para esa sociedad que se queda obsoleta ante la velocidad con la que el mundo actual nos exige vivir.</p>
<p>Pero no nos vayamos tan lejos: ¿qué pasa con la educación en nuestras familias?</p>
<p>Cómo es posible que aún educamos como hace 30 o 40 años, cuando en su momento no estábamos de acuerdo y decíamos que “nosotros lo haríamos diferente. Una educación en donde los gritos son el lenguaje de la familia. Los padres y los hijos viven en una misma casa, pero resultan totalmente desconocidos, los padres deciden por los hijos y los hijos buscan orientación en donde sea&#8230; ¡menos en casa!</p>
<p>Y ¿qué papel juega el pasado como cadena en nuestra vida? Pareciera como si de repente trajéramos cargando un costal en la espalda lleno de acontecimientos, de culpas, de rencores, creyendo que “antes vivíamos mejor”, o añorando aquella edad, aquel físico, aquel amor, nos llenamos de frustraciones del “hubiera” y de miedos que representan parte de un pasado que al no dejarlo atrás nos impide estar conscientes de lo que estamos viviendo.</p>
<p>Qué interesante sería el poder tomar al pasado como una herramienta que contiene experiencias que nos permita seguir avanzando, y no quedarnos estancados viviendo en un tiempo que para bien o para mal, ¡ya pasó!</p>
<p>Es tiempo de darnos cuenta de que cuando utilizamos el pasado y dejamos de ser utilizados por él, entonces aprendemos y acabamos dándonos cuenta de que en nosotros está el tomar la decisión de romper nuestras propias<br />
Cadenas del Pasado.</p>
<p>&nbsp;</p>
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	</item>
		<item>
		<title>ORIGINAL Y DE BUENA MARCA.- Ruby García</title>
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		<pubDate>Tue, 26 May 2009 16:05:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tallerparaescritoras</dc:creator>
				<category><![CDATA[AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO]]></category>
		<category><![CDATA[Ruby García]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Cumpleaños]]></category>
		<category><![CDATA[Dolor]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
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		<category><![CDATA[Parto]]></category>
		<category><![CDATA[Tristeza]]></category>

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		<description><![CDATA[ORIGINAL Y DE BUENA MARCA Ruby García Para cuando leas estas líneas, lo más probable es que ya no esté contigo. Desgraciadamente esta enfermedad ha hecho estragos muy rápidos en mi salud y, el resto de la historia, ya lo conoces… Le pedí a tu papá que guardara celosamente esta carta, confío en él porque [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=tallerparaescritoras.wordpress.com&amp;blog=7051969&amp;post=263&amp;subd=tallerparaescritoras&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><br />
</strong> <strong><span style="text-decoration:underline;">ORIGINAL Y DE BUENA MARCA</span></strong></p>
<p><strong>Ruby García</strong></p>
<p>Para cuando leas estas líneas, lo más probable es que ya no esté contigo. Desgraciadamente esta enfermedad ha hecho estragos muy rápidos en mi salud y, el resto de la historia, ya lo conoces…</p>
<p>Le pedí a tu papá que guardara celosamente esta carta, confío en él porque sé que es un hombre cabal y te la entregará como regalo para este día tan especial: ¡tu cumpleaños! Vaya que ya eres todo un hombrecito: 18 años, me imagino que hasta bigote has de tener, y una que otra muchachita suspirando por ti.</p>
<p>Quiero empezar contándote tu historia: Siempre fuiste un hijo deseado, cuando supimos que estaba embarazada nuestra dicha era tan enorme, que se nos olvido los infortunios que vivíamos entonces.</p>
<p>Acabamos de llegar a este país, todo para nosotros era novedad, no sabíamos ni dónde quedaba el hospital hasta el momento del parto, tu ropita la tuvimos que comprar en tiendas de segunda mano y tu cuna la compramos en una venta de garage, pero lo único que fue original, de buena marca y nunca reparamos en gastar fue: el amor.</p>
<p>Cuando naciste y te vi por primera vez me enamoré de ti, tu piel tan delicada y tersa, tan pequeño… y ahí estabas… tan indefenso y necesitado de amor.</p>
<p>Y así pasaron los años y cada vivencia tuya yo la atesoraba en lo más profundo de mi ser, ya que era lo único con lo que me quedaría hasta el final…</p>
<p>Empezaste a crecer y así llegó el tiempo de aprendizaje: entonces yo aprendí más de ti, que tú de mí.</p>
<p>Hay tantas cosas que contarte, que lo más probable es que tu no las recuerdes porque eras tan pequeño, pero para una madre es como si hubiera sido ayer.</p>
<p>Odiaba mi suerte, y quise haber tenido una varita mágica para cambiar mi fortuna.<br />
Cada mañana añoraba que lloviera, porque así no podría ir a trabajar, por lo tanto te tendría más tiempo conmigo.</p>
<p>Cuando eras bebé, te tenía que sacar de tu cama calientita en la madrugada y dejarte con la vecina para poder ir a trabajar hasta 8 o 10 horas diarias. Me estaba perdiendo de ti, no había otro modo de hacerle, los gastos de la familia eran muchos y el sueldo de tu papá no ajustaba.</p>
<p>Después de un día intenso de trabajo todos empezábamos a reunirnos a las 6 o 7 de la tarde, aunque cansados, era tiempo de estar en familia, al fin juntos… no importaba lo que había pasado antes… era tiempo de disfrutar lo único verdadero que teníamos: la familia.</p>
<p>La cocina era una algarabía a esa hora, unos apenas llegaban a preparar la cena, otros el lonche para el día siguiente para el trabajo, todos éramos “paisanos” y teníamos el mismo objetivo en mente: sacar a la familia adelante.</p>
<p>Recuerdo que una ocasión cuando me acostaba a tu lado contándote un cuento o una historia, era el momento más gratificante del día, llegar a la quietud de nuestro cuarto y compartir tu almohada y tus sueños. ¡Era tan bonito!</p>
<p>Una noche tu me platicabas, jurabas que cuando fueras grande serías soldado y me hacías infinidad de preguntas, y yo te las contestaba, y se me quedó muy grabado en mi corazón que a la edad de seis años me dijiste:</p>
<p>&#8211; Mami cuando yo vaya a la guerra vas a orar por mí y por mis amigos para que no nos pase nada malo?</p>
<p>Y yo con un nudo en la garganta conteniendo mi llanto te dije:</p>
<p>&#8211;Claro que sí, mis oraciones traspasarían tiempos y distancias, de esperanza es de lo que vivimos, aún sin imaginarme lo que la suerte me depararía…</p>
<p>Desde ese entonces sabías ya la importancia de una oración ferviente, empezaba a inculcarte el concepto de fe, esperando algo que no podías ver, pero tenías la certeza de que pasaría a tu favor.</p>
<p>En otra ocasión ¿te acuerdas que una tarde de invierno abriste la puerta del refrigerador y no había nada que comer? Y yo te dije que tendrías una sorpresa y, fue así.</p>
<p>Tu papá había sufrido un accidente en su trabajo y no le quisieron pagar dizque porque no tenía “papeles”, ese día yo me desaparecí en la mañana y regresé hasta por la tarde, todavía no tenía trabajo. Tu papá estaba furioso, y luego se encerró en su cuarto y nadie supo porque… la verdad fue que tuve que ir a vender mi sangre en uno de esos lugares que se llaman “bancos de sangre” y con el dinero que recibí compré hamburguesas y refrescos para todos. Ese día tu carita se iluminó como el sol resplandeciente del mediodía y al final de cuentas un dí de una carencia se volvió de fiesta.</p>
<p>Siempre fuimos pobres, pero yo no quería que sintieras la pobreza. Sí la veías, porque era evidente, pero me esforzaba para que con poco presupuesto siempre tuvieras una comida calientita y nutritiva, no siempre fue carne claro, pero a tus amiguitos, los güeritos, cuando venían a la casa siempre repetían plato.</p>
<p>Tus cumpleaños nunca pasaron desapercibidos, con ingenio te hacía tus propias piñatas y el menú, por supuesto, era comida mexicana, las aguas frescas no podían faltar, gracias a esto siempre recibiste buenos regalos.<br />
Te cuento esta historia no para que te entristezcas, sino más bien para que veas que uno como padre es capaz de hacer imposibles por los hijos.</p>
<p>Un día tú tendrás los tuyos y harás lo mismo y dirás:</p>
<p>&#8211;Cuánta razón tenía mi madre.</p>
<p>Recuerdas también que aunque nuestra casa tenía varias recámaras siempre la compartíamos: había algún conocido, algún pariente que acababa de llegar de México, y había que echarle la mano. Tu papá, tú y yo vivimos tan felices en ese cuartito, era tan pequeño que no había lugar para la tristeza.</p>
<p>Desde entonces te enseñaba que compartiendo lo poco o mucho que Dios nos da ganamos riquezas “arriba”, y que donde comen seis, comen siete y hasta ocho, echándole más agua a los frijoles.</p>
<p>Te acuerdas también que un día encontraste entre nuestros papeles “importantes” el título de tu papá de ingeniero y el mío de contadora y luego me preguntaste:</p>
<p>&#8211;¿Por qué tu trabajas limpiando casas y papá en la construcción? ¿Por qué ustedes no trabajan en oficinas como los papas de mis amigos?</p>
<p>Y yo solo sonreí y te dí un beso.</p>
<p>Eras tan pequeño para comprender la complejidad de la situación y empecé por explicarte que desgraciadamente vivíamos en este país por elección propia, no por gusto, ya que tuvimos que aventurarnos a buscar un mejor futuro para la familia. En México trabajábamos en empresas grandes y tu papá hasta llegó a tener su propia compañía de computadoras, pero que por la situación económica nos tuvimos que venir para este lado.</p>
<p>Cuando te llevaba a trabajar conmigo desde pequeño, era para que aprendieras que no importaba el tipo de trabajo que realices, siempre y cuando sea honrado, siempre dignifica a la persona.</p>
<p>Quería que aprendieras a valerte por ti mismo, que aunque en mi país haya tenido cuadro de honor en la escuela y haya trabajado en las mejores empresas, eso no es suficiente, cuando el estómago de los hijos tiene hambre.</p>
<p>Nunca dejes que alguien te humille, tu trabajo es tan digno como cualquier otro. Dios nos hizo a todos iguales, no agaches nunca la cabeza, que yo nunca lo hice.</p>
<p>Y así pudiera pasarme escribiendo vivencia tras vivencia… y nunca terminaría.</p>
<p>El mayor tiempo de mi caminar por la vida, fue arrastrando muchas cadenas que aún no había roto, y es difícil seguir cuando los grilletes de éstas se te encarnan. En otras ocasiones las heridas no cicatrizan y peor aún, cuando se te hacen callo y aprendes a vivir con ellas.</p>
<p>También hubo días soleados en nuestras vidas: aunque inmigrantes, me llenaba de orgullo cuando al finalizar el año escolar el apellido de González era destacado por sus logros académicos y ni hablar en los deportes…</p>
<p>Afortunadamente tú eres otra persona, perteneces a otra generación. ¡Y estoy tan contenta por eso!</p>
<p>Porque lo difícil ya lo pasamos tu papá y yo, te abrimos camino, formamos una brecha para que pudieras pasar, y ahora te toca a ti forjarte en la vida y más delante tendrás tu hogar y la historia se repetirá pero con otro final.</p>
<p>Ahora serás libre de toda atadura, de toda cadena, de toda opresión, porque sabes que con la boca se bendice o se maldice ¿verdad? Bueno, pues yo te bendigo de ahora y para siempre, a ti, a tus hijos y las generaciones que vienen delante de ti.</p>
<p>Quiero decirte que te quiero y aunque ya no esté contigo físicamente, mi corazón estará siempre en el tuyo, aunque la muerte nos separe, esta separación será temporal, tenemos la esperanza que te veré allá arriba y ya no habrá llanto, ni tristeza, ni dolor, ni enfermedad. Y seguiremos estando juntos por siempre.</p>
<p>Feliz cumpleaños hijo.</p>
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		<title>YA NO LE GUSTO CUANDO CALLO.- Claudia Reyes Romero</title>
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		<pubDate>Sun, 24 May 2009 16:09:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tallerparaescritoras</dc:creator>
				<category><![CDATA[AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO]]></category>
		<category><![CDATA[Claudia Reyes Romero]]></category>
		<category><![CDATA[Atotonilco]]></category>
		<category><![CDATA[Beso]]></category>
		<category><![CDATA[Ex]]></category>
		<category><![CDATA[Hostal]]></category>
		<category><![CDATA[Jalisco]]></category>
		<category><![CDATA[Mazamitla]]></category>
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		<description><![CDATA[YA NO LE GUSTO CUANDO CALLO Claudia Reyes Romero Cómo si una voz interna lo impulsara a salir huyendo, tomó las llaves del coche y enfiló hacía el único lugar en el cual se sentía tranquilo, su pueblo. El único problema es que en Atotonilco estaba su familia, sus amigos y todo lo que necesitaba [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=tallerparaescritoras.wordpress.com&amp;blog=7051969&amp;post=261&amp;subd=tallerparaescritoras&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="text-decoration:underline;">YA NO LE GUSTO CUANDO CALLO</span></strong></p>
<p><strong>Claudia Reyes Romero</strong></p>
<p>Cómo si una voz interna lo impulsara a salir huyendo, tomó las llaves del coche y enfiló hacía el único lugar en el cual se sentía tranquilo, su pueblo. El único problema es que en Atotonilco estaba su familia, sus amigos y todo lo que necesitaba evadir o, bueno, necesitaba estar en un lugar neutral, así que de un volantazo se regresó y decidió que el mejor destino, por ahora, era Mazamitla.</p>
<p>Durante el trayecto trató de no pensar en nada, pero su naturaleza siempre lo traicionaba, se sentía acorralado por todo, por lo que acaba de pasar, pero más que nada por lo que podía suceder. Como es que las cosas llegaron a tanto.</p>
<p>Mazamitla, por fin estaba frente a él. Ya había visitado este pequeño pueblo varias veces. En esas escapadas de cuando era estudiante, en las que de pronto alguien decía el viernes por la tarde “vámonos de fin a Mazamitla” y así lo hacían. En esa época no era capaz de apreciar la belleza del bosque y mucho menos la tranquilidad qué este hermoso pueblo enclavado en la Sierra del Tigre, en Jalisco, era capaz de ofrecer. Con sus casas con techos de teja y su calles empedradas, ese olor a tierra mojada; y por sobre todo los hermosos paisajes que lo rodeaban. Verde era el color que mejor lo describía.</p>
<p>Con un hermoso atardecer detrás de sí, comenzaba a sentirse a salvo. O al menos eso quería creer. Necesitaba una justificación para no regresar a Guadalajara, a enfrentar la realidad. Y este bosque era el mejor lugar para estar en silencio, lejos de todo aquello que lo sobrepasaba.</p>
<p>Encontró hospedaje en un hostal. La habitación que le asignaron contaba con lo indispensable. Una mesa pequeña, una silla, la cama y el closet, todos de madera oscura, típica de la región. En otras circunstancias se habría sentido de ánimo para admirar el mobiliario, lo mismo que la comodidad y amplitud del baño, que también tenía detalles de madera. En cuanto se quedó solo, se dejó caer sobre la cama. Necesitaba dormir, se sentía cansado. Y no bien pasaron unos cuantos minutos, cuando el sueño lo venció.</p>
<p>Pero ella, Natalia, se coló entre las sábanas y como si lo hubiera sacudido violentamente, lo regresó a la realidad. Vio el reloj, pasaba de la una de la mañana. Intentó conciliar el sueño pero, le fue imposible y la ansiedad regresó. Después de dar de vueltas sobre la cama, recordó el remedio de la ducha. Tampoco funcionó.</p>
<p>Así qué, sin poder soportar el encierro, salió del hostal y se fue a caminar a la plaza. Hacía frio, pero él no lo sentía. Se sentó en una banca, justo frente al kiosko, que como casi todo ahí, estaba elaborado en madera oscura. Tenía la iglesia principal a la derecha. La observó detenidamente, sobresalía por su color blanco y sus altas torres. De pronto, se sintió observado, creyó que era la luna. Era octubre. Pensó en ella. Si Natalia estuviera ahí, seguro habría dicho que efectivamente las mejores lunas son las de octubre. Pero no, no era esa hermosa luna, enorme y amarillenta la que lo observaba, era ella. Siempre ella.</p>
<p>Y como si fuera una maquinación del cosmos, el parloteo de ella se acoplaba perfectamente a su espíritu silencioso. Por eso le fue imposible ignorarla. Natalia era del tipo de mujer que no pasaba desapercibida. Y aunque Cristóbal reflejaba ante el mundo una imagen reservada y sobre todo apartada de sus compañeros de trabajo, Natalia sería la única en conocer en él, al hombre, no sólo al futuro director general.</p>
<p>Sin poder precisar en qué momento, se descubrió pensándola. Le gustaba verla pasar frente a su oficina. Y cuando se acercaba a saludarlo, el sentirla cerca lo alteraba, lo emocionaba y hasta le provocaba erecciones. No tenía un cuerpo espectacular, pero era imposible no verla y sentirse atraído por sus atributos. Tenía una linda sonrisa y de pronto le dirigía unas miradas escrutadoras que lo ponían nervioso y qué decir de sus senos; le despertaban la imaginación y más de alguna vez hubiera querido olvidar las reglas y buscar un lugar para cumplir las múltiples fantasías que le inspiraban. Casi sin notarlo pasaron de lo profesional a lo personal. El contacto se hizo más frecuente y él sabía que no le era indiferente. Entre miradas y sonrisas se decían todo. Y Cristóbal se sentía en su elemento, las palabras no eran lo suyo, así que Natalia, aprendió a interpretar ese lenguaje al que no estaba acostumbrada, pero que le comenzó a gustar. Así que si quedaba alguna duda, ésta se disipó la primera vez que salieron. El primer beso fue más elocuente que el mejor de los discursos.</p>
<p>Aprendieron a comunicarse en silencio y su mejor cómplice fue la tecnología, los mensajitos y el messenger. De esa forma se decían mil cosas que sus voces tenían que callar. Así que aprovechaban las poquísimas ocasiones en que se podían escapar para estar juntos y solos. Lo que más le gustaba a Cristóbal era la manera en Natalia lo tocaba. Lo acariciaba con ternura, con esmero, sus dedos lo recorrían despacio y si llegaban a posarse sobre el lugar apropiado, indudablemente hacían despertar en él una pasión que no había conocido antes. Se besaban y se abrazaban tanto, se descubrían distintos cada vez que hacían el amor. Eran los mismos de siempre, pero diferentes. Nadie se habría imaginado lo que sucedía entre ellos, después de verlos trabajar uno al lado del otro en un eterno silencio. Lejos de la gente, se convertían en unos amantes capaces de ensordecer y escandalizar al más “open mind”. Su amor era un secreto de dos, un tesoro que Cristóbal no estaba dispuesto a compartir con nadie. La perfección total.</p>
<p>Y es que Cristóbal tenía demasiadas prioridades. Por un lado, le agradó que fuera precisamente Natalia quien se convirtiera en su mano derecha en el proyecto que sabía que culminaría en su ascenso en la empresa. Ese era el primer objetivo en su lista y, como complemento, estaban sus cursos y terminar su doctorado;¬ aparte de que tenía que buscar tiempo para sus dos hijos, era un buen padre. Por su ex, hacía tiempo que ya no tenía que preocuparse. Y con Natalia al lado, sabía que el proyecto no podía salir mal, al contrario y si le sumaba que se entendían perfecto en lo personal, las cosas no podrían ir mejor.</p>
<p>Le había costado mucho llegar a donde estaba como para arriesgarse por… Además, Natalia siempre estaba ahí, para qué preocuparse por ella. Las reglas de su relación le habían quedado perfectamente claras y todo iba como debía ir. Error, la perfección no existe.</p>
<p>Una noche, justo cuando estaban en la parte culminante de su proyecto, vino la catástrofe. Sin más se plantó delante suyo y le dijo:</p>
<p>–Cristóbal, tus besos, tus abrazos y tus caricias me dicen que me amas, pero eso no me basta. Ya no me gustas cuando callas. Quiero que me respondas una sola pregunta ¿Quieres casarte conmigo?<br />
Por eso estaba ahí, sentado en la banca de la plaza de un pueblo que antes le encantaba visitar para pasarla bien con sus cuates, tomarse unas cervezas y…</p>
<p>Se le antojó una “chela”. Recordó que había una “tiendita” donde sin importar que el reloj de la iglesia marcara las tres quince de la mañana, podía conseguir algo para beber. No lo pensó dos veces, sentía la boca reseca, se compró un six y regresó a “su” banca. Y comenzó a beber con calma, tenía al menos un par de horas antes de que el pueblo despertara. Ahí la gente comienza su día a las cinco; él hacía como seis meses que había comenzado un día que parecía interminable.<br />
Cómo hacer para contestar semejante pregunta. No quería lastimarla, ni salir lastimado. La verdad es que nunca ni por un segundo le pasó por la mente el formalizar su relación. No era necesario. No era factible. No hacía falta y creyó que Natalia lo tenía bien claro. Hacerlo implicaba echar por tierra sus proyectos, su posición. La pasaban tan bien juntos. Qué más quería, se veían a diario, como equipo funcionaban estupendamente, hacían el amor de vez en cuando. ¡Cómo diablos se había atrevido a arruinarlo todo!</p>
<p>Lo que Cristóbal no fue capaz de entender fue qué, Natalia después de pasar días y noches enteras buscando la manera y el momento para hablar con él, justo una noche, en que el silencio y la oscuridad comenzaban a envolverla, se ánimo a ir a festejar a Paty, la de contabilidad. Y si mezclas desesperación con tequila, el resultado es por lo demás inesperado. Natalia se apareció en su casa a media noche. Tambaleante, con aliento alcohólico, eso sí con harto valor como dicen en su pueblo. Y con toda la seriedad que había ensayado frente al espejo, se atrevió por fin a vencer el miedo. Sí, miedo a lo que Cristóbal piensa y a lo que no piensa, a lo que dice y a lo que no dice, miedo a lo que Cristóbal siente y a lo que no.</p>
<p>Esa noche, Cristóbal, que estaba medio dormido, pasado el susto que le provocaron sus toquidos, intentó hacerle ver que había sido una imprudencia ir a verlo en ese estado. Ella le exigió una respuesta:</p>
<p>&#8211;Es demasiado pedir un simple si o no.</p>
<p>&#8211;Vete a dormir Natalia, necesitas… necesitamos descansar.- Ella lo obedeció en silencio.<br />
Cristóbal, pensó que lo sucedido había sido producto del alcohol y que cuando se le bajara el berrinche, todo volvería a la normalidad, que sólo era cuestión de tiempo. Y en esencia ella seguía comportándose como la más responsable y acuciosa colaboradora que jamás había tenido. Así qué él, decidió esperar a que ella fuera la que diera el primer paso, y retomaran la parte personal de su relación.</p>
<p>Error. El día de la presentación de los resultados de su proyecto de investigación, después de meses de arduo trabajo y de haber logrado el reconocimiento de propios y extraños, algo salió mal. Natalia no aparecía por ningún lado. Todo estaba listo, menos ella. La empresa organizó un evento a lo grande, en el que ambos iban a exponer lo que se consideraba la innovación del año en química. Cristóbal iba de un lugar a otro, celular en mano. Mientras su secretaría llamaba a cuanto número se le ocurría, pero no ella contestaba y nadie sabía su paradero. Finalmente, con el temple que lo caracterizaba, Cristóbal tomó el control de la situación y se plantó frente a todos e hizo lo que debía hacer, no sin antes disculpar a su colega y colaboradora Natalia. Realizó una magnífica exposición y, obvio, fue un éxito rotundo.</p>
<p>Justo al final de su discurso, Don Panchito, el portero, se acercó a Cristóbal y le entregó un sobre manila de parte de la señorita Natalia. Sin decir nada, para variar, y sin que su actitud sorprendiera a nadie, se fue a encerrar a su oficina.</p>
<p>“Cristóbal, felicidades por este triunfo. Te lo mereces. No voy a llenarte de reproches, al final de cuentas nadie me obligó a nada. Aquella noche de copas, como dice la canción, me cayó la verdad como un balde de agua fría. Y como buena alumna, la fui procesando en silencio. Por eso no me tienes hablándote de frente, porque no quiero que me mandes a dormir antes de terminar. Además, de que sé que lo único que obtendré será más silencio; y lo que en realidad hubiera querido hacer esta noche, es pararme enfrente de la audiencia y gritarles que a tu lado he visto las peores películas de mi vida, y que a pesar de todo, jamás disfruté tanto de ir al cine.<br />
Tranquilo, te quiero demasiado para echar a perder tu proyecto de vida. ¡Quien carajos soy yo para estropearte tu mundo perfecto! Me falló la táctica y equivoqué la estrategia. A lo más que llegué fue a ser un cuerpo desnudo en tu cama. Un cuerpo con estúpidas aspiraciones de convertirse en tu pareja ante los ojos del mundo, pero nunca llegó el día en que por fin, sin ninguna razón, me necesitaras.</p>
<p>Y aunque te parezca absurdo, decidí qué, justo hoy, era mejor el momento de enmendar mis errores. Te aclaro, no fue un error enamorarme de ti, el error fue no haber sido capaz de darme cuenta de que tú nunca me amaste; al menos no como para jugártela por mí, por nosotros. Sé que estarás mejor sin mí, es más dudo que pasados unos días notes mi ausencia y yo… yo no me pienso quedar sola, eso te lo certifico”.</p>
<p>Para cuando terminó de leer la carta, Natalia se encontraba muy lejos.</p>
<p>Por si alguien se lo pregunta, Cristóbal nunca la buscó, optó respetar su decisión, además que no le pudo perdonar que haya echado a perder todo.</p>
<p>De Natalia, se dice que es una mujer exitosa y feliz y, obvio, sola no está. El director general, cada vez que puede regresa a Mazamitla, igual que aquel día en que abandonó la recepción sin despedirse de nadie y así poder engarzarle un eslabón más a su cadena de recuerdos. Y es qué, aunque no sea octubre y no haya luna, el silencio que regresó a su vida, cuando ella se fue, se hace menos pesado en esa banca, que es la única que no lo abandona.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>AGONÍA DE AMOR.- Colibrí 729</title>
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		<pubDate>Sun, 24 May 2009 15:59:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>tallerparaescritoras</dc:creator>
				<category><![CDATA[AFLORA LA ESCRITORA QUE LLEVAS DENTRO]]></category>
		<category><![CDATA[Colibrí 729]]></category>
		<category><![CDATA[Acapulco]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
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		<category><![CDATA[La Gloria eres Tú]]></category>

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		<description><![CDATA[AGONIA DE AMOR Colibri 729 Han transcurrido varios meses desde que Leticia cambió su número telefónico para evitar la comunicación con Renato. Él la buscó en su trabajo&#8230; pero siempre encontró la negativa para hablar. Llegó el momento en que Renato se conformaba con verla a lo lejos saliendo del trabajo, aunque para eso&#8230; tuviera [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=tallerparaescritoras.wordpress.com&amp;blog=7051969&amp;post=257&amp;subd=tallerparaescritoras&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="text-decoration:underline;">AGONIA DE AMOR</span></strong></p>
<p><strong> Colibri 729</strong></p>
<p>Han transcurrido varios meses desde que Leticia cambió su número telefónico para evitar la comunicación con Renato. Él la buscó en su trabajo&#8230; pero siempre encontró la negativa para hablar. Llegó el momento en que Renato se conformaba con verla a lo lejos saliendo del trabajo, aunque para eso&#8230; tuviera que hacer un trayecto enorme, pues él labora en el extremo Sur y Leticia en el Oriente de la ciudad de México.</p>
<p>A solas, Leticia sigue rogando a Dios que le dé fortaleza para mantenerse lejos de él&#8230; porque sabe que es prohibido&#8230; es casado y ella posiblemente regrese con su esposo. ¿Cómo descubrió Renato su número telefónico? Jamás se enteró.</p>
<p>- ¿Bueno?</p>
<p>- Soy Renato&#8230; por favor&#8230; no cuelgues. Sólo escúchame&#8230;</p>
<p>- Lo siento. Ya conoces mi decisión.</p>
<p>- Sólo quiero saber si estás bien. Este asunto de la influenza me preocupa por ti&#8230; ¿estás bien?</p>
<p>- Sí&#8230; estoy bien, gracias. ¿Y tú&#8230; estás bien?</p>
<p>- Sí. ¿Te puedo ver mañana?</p>
<p>- No&#8230; voy a salir.</p>
<p>- ¿A dónde?</p>
<p>- A Chilpancingo&#8230; papá quiere que haga unos pagos de tenencia. ¿Cómo te enteraste de mi número?</p>
<p>- No importa&#8230; sabes que para mí no hay imposibles y menos tratándose de ti.</p>
<p>- Discúlpame&#8230; tengo que colgar. Adiós.</p>
<p>Leticia intenta conciliar el sueño, pero la imagen de Renato está presente&#8230; ¡cuánto lo amó! ¿Lo amó o continúa amándolo? Descarta esos pensamientos y prefiere entregarse al sueño.</p>
<p>Es la mañana del día siguiente. Se alista para llegar a la terminal del Sur lo más temprano posible, aborda el camión hacia Chilpancingo. Un taxi la conduce a la oficina central. ¡Oh sorpresa! En el preciso momento en que forma parte de la fila&#8230; informan que se ha suspendido el servicio. De pronto&#8230; encuentra una figura familiar&#8230; ¡es Renato!</p>
<p>- ¿Tú&#8230;?, ¿qué haces aquí?</p>
<p>- Te dije que para mí no hay imposibles.</p>
<p>- No entiendo. ¿Cómo llegaste hasta aquí?</p>
<p>- Siguiéndote&#8230; de veras&#8230; ¿no te diste cuenta?</p>
<p>- Pues no. En fin&#8230; debo regresar. Ya te enteraste&#8230; se suspendió el servicio. Bien&#8230; debo irme a la terminal para regresar a la ciudad de México.</p>
<p>- Sí, pero ¿sabías que Acapulco queda a tan sólo una hora y media de aquí?</p>
<p>- No, no lo sabía.</p>
<p>- Sería un pecado no aprovecharlo.</p>
<p>- ¡Estás loco!</p>
<p>- Sí&#8230; pero por ti. Anda vamos&#8230; hoy es día del niño y quiero festejar a la niña que vive dentro de ti. Ahí está el carro&#8230;</p>
<p>- No, no quiero arriesgarme.</p>
<p>- No va a pasar nada que tú no quieras. ¿Acaso no te gustaría ver el mar&#8230; tan sólo por un momento? Sólo serán unas horas juntos y después&#8230; no volveré a molestarte.</p>
<p>- Pero&#8230; mis hijos y mis papás van a estar preocupados.</p>
<p>- Llámales y diles que te encontraste con Rosy, tu amiga que vive en esta ciudad&#8230; que sólo vas a llegar un poco más tarde.</p>
<p>Irreflexivamente Leticia acepta la invitación&#8230; dudando si es correcto o si únicamente están alargando la agonía de ese amor. El trayecto lo hacen en silencio&#8230; sólo sonríen sus miradas.</p>
<p>Llegando a Acapulco y con la generosidad acostumbrada, Renato compra trajes de baño, toallas, sandalias, etc. Se cambian de ropa en la misma tienda, pues Leticia se opuso firmemente a instalarse en algún hotel&#8230; ¡tanta la insistencia y ella con tan poca resistencia!</p>
<p>Así, tomados de la mano caminan hacia la playa. Deslizan los pies dentro de la suave arena mientras escuchan el sonido del oleaje y la brisa acaricia sus cuerpos. El sol hacía entrecerrar los ojos a Leticia. Renato a su lado, sin decir nada&#8230; sólo mirándola con ternura y&#8230; deseo.</p>
<p>Se sientan a la orilla del mar. Leticia había olvidado lo bien que se siente al viento penetrando en su corazón y llevándose sus penas al horizonte, mostrándole que siempre hay algo más; a la inmensidad del mar, diciéndole que todo irá mejor; al azul del mar, tranquilizándole y a las olas armoniosas arrullando sus pies. De pronto, Renato interrumpe sus pensamientos al preguntarle:</p>
<p>- ¿Por qué Lety? ¿Por qué no te das cuenta que en este mundo solamente hay un hombre que verdaderamente te ama&#8230; y ese soy yo? Julián, el papá de tus hijos no te quiere&#8230; tal parece que ya olvidaste la forma en que te maltrataba&#8230;</p>
<p>- Por favor, quedamos en que estaríamos aquí sin discutir. Mejor cuéntame cómo fue el encuentro con tu papá&#8230; ahora que lo visitaste en vacaciones.</p>
<p>- Fue bonito.</p>
<p>- ¡Ah no! Ya sabes&#8230; quiero que me cuentes con lujo de detalles&#8230; ¿qué sentiste, cómo lo hiciste sentir&#8230;?</p>
<p>Renato describió con la sensibilidad que le caracteriza ese encuentro con su papá&#8230; mientras lo hacía, una lágrima traviesa asomó en sus ojos pues su papá está en fase terminal de cáncer. Mientras lo escucha&#8230; Leticia recuerda que fue precisamente esa sensibilidad lo que la atrajo hacia él.</p>
<p>Ocupan unos asientos protegidos por la sombra de una palapa, donde degustan los platillos solicitados y algunas copas de vino blanco. La conversación gira en torno a las novedades ocurridas en los meses que dejaron de verse: los hijos, los padres&#8230; Ya estaban en el postre cuando un trío los rodea. Leticia pregunta a Renato qué está pasando.</p>
<p>- No pasa nada&#8230; simplemente les pedí que vinieran a cantarte. Como no quieres escuchar lo que te quiero decir&#8230; tal vez oyéndonos cantar puedas entender lo que estoy sintiendo.</p>
<p>Renato pidió al trío iniciar con melodías como: <em>Un poco más, La gloria eres tú, Un motivo</em>, etc. Leticia no sabía cómo actuar&#8230; sonreía nerviosa, escuchando la timbrada voz de Renato, acompañada del trío. La mirada de Renato transmitía esa mezcla de pasión y ternura, como sólo él sabía hacerlo. Se cuestionaba a sí misma: ¿Para qué habré venido? No quiero pecar más, pero&#8230; la verdad él es mi pareja perfecta&#8230; ¡tan espontáneo&#8230; tan ocurrente!</p>
<p>Cuando el trío se despidió&#8230; Renato preguntó:</p>
<p>- Y bien Lety&#8230; ¿no te das cuenta que me estás haciendo daño? En este tiempo sin saber de ti&#8230; me has condenado a la soledad.</p>
<p>- ¿Soledad? Por favor&#8230; tienes a tu lado a tu esposa, esa mujer maravillosa que te ama por encima de todo a tus hijos, a tanta gente que te quiere bien.</p>
<p>- Jamás te he mentido. Sabes que quiero a Carmela porque es una buena mujer&#8230; pero es a ti a quien amo. Entiéndelo de una vez: la vida es muy corta para dedicarte a hacer felices a los demás y olvidarte de ti misma. Además&#8230; ¿Qué caso tiene que yo continúe un matrimonio, donde ambos somos infelices?</p>
<p>- Ah si&#8230; ¿y qué caso encuentras a construir una relación que tenga por cimientos el dolor ajeno?</p>
<p>- Pero será un dolor breve. Ella&#8230; estoy seguro que lo intuye&#8230; sabe que no soy feliz a su lado. Si me separo&#8230; seguro le va a doler, pero pronto lo superará, sobre todo ahora que se ha jubilado y tiene todos los recursos para viajar por el mundo, como siempre lo quiso.</p>
<p>- Te equivocas&#8230; no la creo tan superficial. Ella espera tu apoyo&#8230; sobre todo ahora que tantas enfermedades se le han presentado: la diabetes, reumatismo y&#8230; Además&#8230; ¡piensa en tus hijos! Ellos son excelentes chicos, te adoran y saberte lejos de ellos&#8230; podría acarrearles un fuerte conflicto emocional.</p>
<p>- Ellos harán su propia vida&#8230; ¡me quieren y ya lo entenderán&#8230;!</p>
<p>- Shhh. (Leticia coloca su dedo índice sobre los labios de Renato, pidiéndole que guarde silencio). Disfrutemos este momento&#8230; no hablemos del futuro. Ven&#8230; ¡vamos a nadar!</p>
<p>Corren alegremente hacia el mar para nadar y juguetear con las olas. Ahí, estrechamente juntos&#8230; con el corazón en la mano, olvidaron las tristezas y compartieron esa magnífica sensación de libertad. Renato tomó el rostro de Leticia entre sus manos y acarició con sus labios su frente, sus mejillas&#8230; para finalmente posarse en sus labios. Lentamente comenzó a besar su cuello. Ella permanecía inmóvil, le gustaba esa sensación y temía moverse. Tenía miedo de romper el hechizo&#8230; no quería que desapareciera.</p>
<p>Sus manos de hombre comenzaron a acariciar lentamente sus muslos. Despacio, muy despacio subió las manos acariciando sus glúteos pero no se detuvo en ellos&#8230; pues estrechó su cintura contra él. Se agitaba su respiración, y apoyó su pelvis contra el cuerpo de Leticia para que se diera cuenta de cómo su deseo iba en aumento. Al instante noto que ella se tensaba provocando una presión constante contra él&#8230;</p>
<p>De pronto&#8230; llegó la noche&#8230; el viento se heló mas y aquel azul del cielo se hizo negro, tan negro como el silicio y unas chispitas de luz empezaron a despertar para recordarles que debían regresar a la realidad.</p>
<p>- Renato&#8230; ¡Es hora de irnos!</p>
<p>- Vamos a instalarnos&#8230; por favor. ¡Quiero estar contigo!</p>
<p>- ¡No! Tu promesa fue solamente estar juntos frente al mar y que después&#8230; te olvidarías de mí.</p>
<p>Molesto, Renato no insiste más. La preocupación por llegar tarde a casa los insta a ducharse rápidamente en la regadera del restaurante de la playa. Mientras atraviesan el maxitúnel de Acapulco, Leticia expresa su agradecimiento por la tarde maravillosa que vivieron.</p>
<p>- Renato&#8230; ¡gracias! Nunca lo voy a olvidar.</p>
<p>Sólo el silencio le responde. Taciturno, Renato conduce el auto velozmente. De un momento a otro irrumpe&#8230; golpeando su propia pierna.</p>
<p>-¡Es que ya no sé qué hacer! Desde que entraste a esa congregación religiosa has perdido tu esencia. ¡Te han cambiado! No eres tú&#8230; como has sido siempre.</p>
<p>- Compréndeme&#8230; yo no vine a este mundo a causar daño, sino a hacer el bien. Tienes una familia que te adora. Entonces me pregunto: ¿Para qué romper esa armonía para seguir una ilusión y cuando ésta se acabe, quizás comiences a odiarme por haber sido tan sólo la intrusa que arruinó tu hogar y su felicidad? No importa si lloro, me lamento o me enojo; hay una realidad y la quiero aceptar. Además&#8230; Dios repudia los divorcios.</p>
<p>- Pues si Dios te ha dicho eso&#8230; a mí me ha dicho que luche por ti porque sabe que te amo y nada me importa más que tú. Hemos luchado por separarnos sin conseguirlo. Quiero que vivamos juntos nuestros últimos años&#8230; que seas tú quien me entierre o bien al revés.</p>
<p>- Eso es precisamente lo que yo quiero&#8230; pero no debo.</p>
<p>- Me desesperas Lety&#8230; ¡realmente me desesperas!</p>
<p>Esta vez el silencio se hizo presente de manera dolorosa. Por fin, llegaron y tuvieron que despedirse. Cada uno siguió su rumbo, en direcciones opuestas.</p>
<p>Han transcurrido tres días de esta despedida. Suena el teléfono.</p>
<p>- ¿Bueno?<br />
- ¿Lety? Soy yo&#8230; nuevamente. ¿Sabes? Sólo quería que supieras que al día siguiente en que nos vimos&#8230; me dio una parálisis facial.</p>
<p>- ¿Cómo?</p>
<p>- Sí&#8230; el médico ha descartado causas de ese tipo neurológico y aduce que se debe a problemas emocionales. Tú sabes cuál es la causa&#8230; ¡me haces falta!</p>
<p>- Lo siento&#8230; ¿qué puedo hacer?</p>
<p>- Nada&#8230; solamente pido a Dios que jamás sufras como yo lo estoy haciendo.</p>
<p>- Quizá hoy me maldices, pero sé que algún día me agradecerás esta decisión.</p>
<p>Leticia se pregunta si en verdad&#8230; la sensatez y honestidad son el camino correcto&#8230; aún sabiendo que jamás amará a otro hombre como a él y ciertamente&#8230; nadie la amará como él lo ha hecho&#8230; y lo seguirá haciendo.</p>
<p>&nbsp;</p>
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